martes, 27 de octubre de 2020

Venus y la salida del Sol el 24 de octubre de 2020

La noche del 23 de octubre de 2020 tenía prevista una sesión de fotografía lunar y planetaria, pero el fuerte viento que estuvo soplando desde la puesta del Sol, arruinó todos los intentos que hice por conseguir alguna fotografía en condiciones.

Me fui a dormir bastante decepcionado.

Pero por la mañana, antes de la salida del Sol me levanté y pude contemplar el resultado final del vendaval nocturno: un cielo cristalino donde Venus brillaba con fuerza dando la bienvenida al nuevo día.

Animado por el precioso espectáculo, me dispuse a esperar la salida del Sol. Las contadas nubes que se oteaban en el horizonte parecían preparar la entrada del astro rey.

Y finalmente, la esperada aparición solar.

Empezar así el día anima a cualquiera y hace olvidar la frustración de la noche anterior y confiar en que todo se mantenga al final del día para disfrutar de una nueva sesión de observación.

domingo, 25 de octubre de 2020

Marte el 24 de octubre de 2020

Este tiempo de pandemia está siendo realmente problemático para todo el mundo. Nos  afecta, en mayor o menor medida, tanto en aspectos relacionados con la salud, como en la vertiente económica, o en el estado de ánimo. Nuestra vida ha dado un giro extremo en este aciago 2020.

Independientemente de aspectos políticos, tendría que ser de sentido común por nuestra parte, poner todo el empeño en intentar atajar la expansión del virus. Pero, lamentablemente, parece ser que no toda la sociedad comparte esta opinión, por lo que, los que somos población de riesgo, tenemos que lidiar con la necesidad de ir a trabajar y con todos los inconscientes que actúan de forma temeraria y no ven ningún tipo de problema con la presencia del virus en nuestras vidas.

Actualmente, volvemos a estar en niveles preocupantes de contagios y de muertes, y está claro que volveremos, tarde o temprano, a las restricciones de movilidad.

Por mi parte, al ser asmático, tengo que tener un especial cuidado, por lo que intento seguir las recomendaciones que dan las autoridades sanitarias en todo momento. La mascarilla y el gel de manos me acompañan todo el día. Evito el transporte público y voy andando siempre que puedo. Mantengo, en lo posible, la distancia de seguridad con las otras personas. He reducido a niveles de ermitaño mi vida social y procuro evitar situaciones de riesgo tanto por mí, como por la familia con la que convivo.

En este estado de cosas, la afición a la astronomía es una de las pocas actividades que me permiten olvidarme, aunque sea por breves momentos, de los problemas cotidianos, y como tengo la suerte de poder practicarla desde casa (tanto en ciudad como en mi pueblo), he podido disfrutar de ella durante estos últimos meses.

Uno de los grandes alicientes ha sido la oposición de Marte, que nos está dejando unas imágenes memorables. Por mi parte, intento observarlo y fotografiarlo desde mi pueblo, donde puedo sacarle mayor partido gracias al SC de 235mm. En Barcelona, el SC de 127mm se me queda un poco corto, aunque sirve para matar el gusanillo.

Este fin de semana, en previsión de lo que comentaba antes referente a las restricciones de movilidad, quise acercarme a mi pueblo, no vaya a ser que sea la última ocasión que tenga de observarlo con el 9,25” durante esta oposición.

La noche del 23 de octubre de 2020, las turbulencias eran terribles, por lo que las fotos que saqué no considero que tengan una mínima calidad como para ir enseñándolas por aquí… pero la del 24, la cosa cambió.

Mientras esperaba que Marte se alzara bien alto respecto al horizonte, fui fotografiando la Luna y haciendo algún que otro boceto. Y cuando acabé con ella, apunté al planeta rojo, pudiendo comprobar que la noche no tenía nada que ver con la del viernes. En planetaria, el “seeing” lo es todo.

Esta es la fotografía que pude sacar hacia las 20h 35m T.U.

Muy contento con ella. Y más tarde, pasada la media noche (T.U.), y con un poco más de turbulencia, esta otra:

Me gustaría algún día poder montar una animación de la rotación de Marte, o de Júpiter, como hace algún compañero, pero creo que aún me queda un largo camino por delante para poder hacerlo.

Sea como sea, he disfrutado como nunca este fin de semana con Marte.

Ya de vuelta a la ciudad, espero que no sea esta la última vez que puedo ver a Marte durante esta oposición con el SC de 235mm. Aunque de momento, ya se ha declarado de nuevo el estado de emergencia, y a partir de hoy, toque de queda.

Deseo que podamos dejar pronto atrás esta pesadilla y podamos volver a una relativa normalidad en nuestras vidas. Tened cuidado y tomad todas las precauciones que podáis. No valoramos la salud hasta que la perdemos.

domingo, 18 de octubre de 2020

2020-10-17- Júpiter, la sombra de Calisto y GMR. Y también Saturno.

A estas alturas de año, empieza a ser complicada la observación de Júpiter y Saturno en condiciones, ya que  cada vez se encuentran más cerca del horizonte cuando anochece. Las turbulencias afectan bastante, y cuesta fotografiarlos de manera nítida.

Pero como siempre digo, hay que saber adaptarse a las circunstancias.

Trasteando por internet vi que la noche del 17 de octubre de 2020 iba a darse un bonito espectáculo en Júpiter. Iba a coincidir el paso de la sombra de Calisto con la de Io junto a la presencia de la Gran Mancha Roja (GMR).

Consultando con el Starry Night, mi gozo en un pozo, cuando sucediera el evento, Júpiter ya se encontraría por debajo del horizonte. Pero no estaba todo perdido, aún podía cazar su inicio con la sombra de Calisto y la aparición de la GMR.

Así que monté el SC de 127mm en el balcón y apunté a Júpiter. La sombra de Calisto la veía perfectamente, sin embargo, la GMR resultaba complicada al estar tan cerca del limbo de Júpiter.

No quise entretenerme demasiado y acoplé la barlow y la DBK a ver si era capaz de sacar algo decente a pesar de la fuerte turbulencia que había.

Al final, a pesar de todo, no quedé descontento del todo:

Y entretanto, ahí estaba Saturno. Fiel compañero celeste de Júpiter estos últimos meses. No pude evitar visitarlo antes de dar por terminada la sesión de observación. Marte, el verdadero protagonista estos días, quedaba fuera de mi alcance por culpa de la orientación de mi balcón. Los típicos inconvenientes de la observación urbana. Esperando  mejores oportunidades, me quedo con el buen rato que pasé esta noche con Júpiter y Saturno.

lunes, 12 de octubre de 2020

Marte, 2020-10-09 (Omicron Ceti - Mira)

Durante la última semana estuve pendiente de las predicciones meteorológicas, ya que tenía intención de desplazarme a mi pueblo para observar e intentar fotografiar Marte durante estos días en los que se encontrará cerca de su oposición.

Pues bien, los pronósticos no eran nada alentadores. Para el viernes, nubes y claros. Para el sábado, nublado con descenso abrupto de temperaturas. Y para el domingo, despejado pero con fuerte viento de mestral, típico viento de mi tierra que implica una turbulencia endiablada.

Medio resignado a volver con las manos vacías, llegué el viernes y lo primero que hice fue echar una mirada al cielo. Efectivamente, nubes y claros. Pero por suerte, la meteorología no es una ciencia exacta, y después de cenar, el cielo se quedó completamente despejado y con una transparencia magnífica. No me lo pensé dos veces y monté el SC de 235mm para empezar una noche centrada en Marte.

La turbulencia atmosférica estaba bastante contenida, de manera que pude acoplar la barlow de x2 al telescopio, cosa que no suele ser habitual.

La falta de práctica en estos últimos años hizo que, a pesar ni mi máximo empeño, no consiguiera una foto en condiciones con la ASI 120MM. Demasiado lío con la rueda de filtros. Así que visto lo visto, opté por utilizar mi vieja DBK21AU04-AS, y menos mal que opté por ello.

Este es el resultado que obtuve, un bonito recuerdo de esta oposición marciana de 2020:


S&T

Después de conseguir esta foto, quise probar de nuevo con la ASI120MM, pero de repente el cielo empezó a llenarse de nubes hasta que la observación se convirtió en imposible.

Recogí recordando los vaticinios meteorológicos, que lamentablemente, se cumplieron tanto el sábado como el domingo.

El domingo, efectivamente el mestral soplaba con ganas, por lo que sacar el telescopio quedó descartado. Pero el cielo estaba tan despejado y transparente que no me resistí a sacar la Nikon D5100, montarla en el trípode fotográfico y colocándome lo mejor que pude a resguardo del viento, sacar una foto panorámica.

Esta es la foto, y abajo rotulada:


Casualidades de la vida, ha coincidido con que la famosa estrella variable de Cetus, Mira (Omicron Ceti) https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/10/omicron-ceti-variable-tipo-mira-en.html, se encuentra cerca de su máximo, brillando alrededor de la magnitud 3,5. Un aliciente más que nos depara el cielo.

jueves, 8 de octubre de 2020

M11, el Cúmulo de los Patos Salvajes en Scutum con el SC de 235mm

M11, uno de los cúmulos abiertos más bellos e impactantes que podemos observar con nuestros telescopios, fue descubierto el 1 de septiembre de 1681 por el alemán Gottfried Kirch, quien lo describió como “una estrella nebulosa”, comparándolo también con el núcleo de un cometa.

Dudo que lo disfrutara tanto como yo cuando lo observo desde unos cielos oscuros con mi SC de 235mm.

Sin embargo, Charles Messier, dejó anotado el 30 de mayo de 1764 que pudo ver un “cúmulo con un gran número de pequeñas estrellas”. Algo más parecido a lo que puedo llegar a percibir yo.

Situado en la constelación de Scutum, no hay estrellas brillantes que puedan ayudarnos a su localización, pero desde cielos oscuros, tomando como referencia a Eta Scuti y a Beta Scuti, y ayudados por el propio brillo del cúmulo, no tendremos excesivos problemas para encontrarlo.

Carta generada con Cartes du Ciel

No hay duda que cuando se observa desde un cielo oscuro, la gran cantidad de estrellas que lo componen consigue maravillar a cualquiera. Es tan impresionante que muchas veces lo he observado, pero contadas me he atrevido a empezar a dibujarlo. Y en sólo dos ocasiones he llegado a dar por concluido el dibujo.

Pero tengo que reconocer que en ningún momento he sido capaz de plasmar su verdadera belleza.

La noche del 23 de agosto de 2019 me animé con el lápiz, intentando dibujar las estrellas más brillantes del cúmulo. Pero lo dejé a medias. Este agosto pasado de 2020 lo retomé con la intención de concluirlo, pero como digo, no fui capaz de transmitir con el dibujo lo tremendamente espectacular que es M11.

Con todo, y sabiendo que tardaré bastante en volver a intentar a dibujarlo, decidí darlo por bueno con este resultado:



Y después de esto, estuve un buen rato con el ojo pegado al ocular disfrutando de nuevo de este sensacional cúmulo abierto.

Recientes estudios sitúan a M11 a unos 6.200 años luz de distancia, en el brazo espiral de Sagittarius de la Vía Láctea, y se estima que físicamente, las componentes que podemos ver con nuestros telescopios, se extienden a lo largo de unos 23 años luz.

Su edad se estima en unos 250 millones de años, 2.900 miembros han sido relacionados con el cúmulo, 500 de las cuales son más brillantes que la magnitud 14.

La estrella más brillante que podemos percibir brilla con magnitud 8, pero no pertenece físicamente al cúmulo. Es lo mismo, estéticamente es un perfecto contrapunto a uno de los mejores espectáculos que podemos ver en el cielo. 

sábado, 3 de octubre de 2020

Conjunción Luna-Marte el 3 de octubre de 2020

Medio dormido y con los pies medio arrastrando, me he levantado de la cama y he ido a asomarme al balcón. La luz de la Luna, entraba potente a mi casa y quería ver por dónde andaba.

Y al verla, como por arte de magia, me he despertado del todo y he entrado dentro de una vorágine de actividad. Ahí estaba la Luna acompañada por Marte a casi 1º de distancia.

Rápidamente en busca de la cámara, el trípode, el objetivo Sigma… montarlo todo… cambiar la batería de la cámara… buscar la mejor exposición…hacer varias fotografías para compensar la diferencia de brillo entre la Luna y Marte. Y todo ello aguantado un aire gélido matinal que me va enfriando poco a poco todo el cuerpo.

Pero lo que he disfrutado (mi padre siempre me dice cuando observo bajo condiciones exigentes, que si nos obligaran a hacerlo, no lo haríamos…) y el resultado final, me ha valido la pena:

Es la combinación de dos fotografías tomadas con diferentes valores para conseguir una Luna contrastada y un Marte brillate.

Y para acabar, ya con Marte perdido sumido en la claridad del día, una fotografía de mayor campo de una Luna que ha cambiado, por lo menos visualmente, la compañía del planeta por la de las nubes rojizas matinales.

Empiezo bien el día.

jueves, 24 de septiembre de 2020

M75, cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm

Muchas personas que se acercan por primera vez a observar por un telescopio, a veces se sienten decepcionadas por lo que pueden llegar a ver a través de él.

Es cierto que con los planetas, la Luna y algunos objetos realmente espectaculares, como pueden ser los grandes y brillantes cúmulos globulares o contadas nebulosas,  como la de Orión, pueden quedar impactados. Pero a la que empiezan a ver galaxias, globulares o nebulosas que no van más allá de una pequeña manchita blanquecina, se podría decir que su grado de interés se desploma completamente.

Y puedo llegar a entenderlo.

Pero siempre digo que no debemos quedarnos sólo con lo que vemos, si no que tenemos que esforzarnos un poco en llegar a comprender qué es lo que estamos viendo realmente. Y la gran suerte que tenemos en la actualidad es que internet es una gran fuente de conocimiento en este sentido.

M75, un cúmulo globular de los muchos que podemos encontrar por la constelación de Sagittarius es un buen ejemplo de ello.

Carta Generada con Cartes du ciel

La noche del 19 de agosto de 2020 apunté mi SC de 235mm hacia M75, y lo que vi, no era precisamente lo más adecuado para enseñarle a alguien no familiarizado con la observación astronómica.

El campo estelar que lo enmarcaba era bastante pobre, el globular no era especialmente grande, más bien al contrario. Irresoluble. De aspecto fantasmagórico, con un núcleo algo brillante envuelto en un halo no demasiado definido, difuso y débil que sin darnos cuenta, se llega a mimetizar en sus zonas externas con el fondo oscuro del cielo.

Algo así:



Algo decepcionante ¿verdad?

Y sin embargo…

Esta manchita blanquecina situada a unos 78.000 años luz de distancia, es uno de los objetos del catálogo Messier más alejados. Se le estima un diámetro de 160 años luz, y se le considera uno de los cúmulos globulares conocidos más densamente concentrados.

Y si estos datos tampoco nos llegan a impresionar, podemos concluir con esta fotografía que le tomó el telescopio espacial Hubble:

Credits: NASA, ESA, STScI, and G. Piotto (Università degli Studi di Padova) and E. Noyola (Max Planck Institut für extraterrestrische Physik)

Y después de conocer todo esto y de ver la fotografía, seguro que la impresión que tenemos al ver por nosotros mismos esa manchita que aparece en el ocular, ha cambiado radicalmente respecto a lo que nos pareció en un principio.

Emocionado y admirado es como me siento yo cuando veo estos objetos a través del telescopio. Y por eso no me cansa la observación astronómica. A parte que M13, M22, M42, M45, M57, M3, M15, M27, M31… siempre están ahí para deleitarnos con su majestuosidad.

Y si después de esto la persona en cuestión continúa pensando, “vaya decepción” o “qué tontería”, pues poca cosa más se puede hacer por ella aparte de comentarle que no pierda más el tiempo con la astronomía y que busque otra afición que pueda resultarle más placentera.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Plinius y Dawes

Durante el sexto día de lunación, una vez el terminador lunar ya los ha sobrepasado, podemos disfrutar de la observación de dos de los mares más conocidos de nuestro satélite: Mare Tranquilitatis y Mare Serenitatis.

Es muy gratificante apuntar hacia ellos e ir descubriendo grietas y pequeños cratercillos diseminados por su interior. La noche del 25 de agosto de 2020 me fije precisamente en la frontera de estos dos mares, y me percaté de la presencia Plinius, un cráter de unos 43 km de diámetro que se presenta de una forma redondeada bastante atractiva.

Virtual Moon Atlas

Hacía tiempo que no dibujaba nada de la Luna, y sabiendo que esto es un problema a la hora de conseguir dibujos que vayan un poco más allá de un simple boceto, decidí volver a coger los lápices para practicar de nuevo el difícil arte del dibujo lunar.

El resultado no fue tan bueno como hubiera deseado, pero siempre lo he dicho, en última instancia el dibujo astronómico ha de servir como apoyo a nuestras observaciones, no tiene por qué ser un fin en sí mismo. Y por otro lado, la práctica nos conduce a avanzar en nuestra técnica.

El caso es que estuve un buen rato con él, y gracias a que la turbulencia atmosférica me lo permitió, pude forzar bastante los aumentos, llegando hasta los 208x con una calidad más que aceptable.

Con todo, si queremos centrarnos en la observación de Plinius, mejor hacerlo durante la quinta noche de lunación y no en la sexta que es cuando lo hice yo. Y digo esto porque al hacerlo con el terminador cerca, nos permitirá percibir con mayor facilidad las grietas que se encuentran al norte del cráter.

Lo que más me gustó fue su pico central, que tal y como le incidía la luz del Sol en ese momento, más que una montaña, parecía un cratercillo.

Al Este de Plinius tenemos a un cráter más pequeño que parece querer hacerle compañía. Se trata de Dawes. Con sus 18 km de diámetro no puedo ver grandes detalles con el SC de 127mm, sin embargo, sí me llamó la atención la gran sombra que proyectaban sus paredes, lo que indica que debe tener una gran profundidad. De hecho, consultándolo más tarde en el Virtual Moon Atlas, vi que se eleva unos 2.300m, los mismos que Plinius.

En definitiva, una sesión de dibujo y observación lunar, después de mucho tiempo, que me hizo pasar un rato muy agradable. Espero poder retomar estos buenos momentos que comparto con la Luna de una forma más regular.

domingo, 13 de septiembre de 2020

2020-09-12- Júpiter y la sombra de Ganímedes. Bonus, Saturno.

Los aficionados a la astronomía que tenemos la mala suerte de residir en ciudades, no lo tenemos fácil a la hora de observar por nuestros telescopios. La contaminación lumínica es un grave impedimento que, lamentablemente, en vez de mejorar, cada día empeora más.

Sin embargo, la Luna y los planetas no se ven afectados por ella y nos proporcionan momentos  realmente emocionantes y llenos de belleza.

Un buen ejemplo de ello lo tuve el 12 de septiembre de 2020, cuando la sombra de Ganímedes se estaba proyectando sobre la superficie de Júpiter. Había montado el SC de 127mm en el balcón y me encontré con este bonito espectáculo:

En la fotografía tomé con la DBK pude sacar la sombra y el mismo satélite que la provocaba. 

Visualmente, por el ocular ortoscópico de 6mm podía percibir perfectamente a Ganímedes y al puntito oscuro que surcaba la banda ecuatorial norte. Estuve un buen rato disfrutando del evento hasta que, sacando el ojo del ocular y echando una mirada al cielo, vi a Saturno al lado de Júpiter y pensé: próxima parada, el Señor de los Anillos.

Nunca me canso de ver Saturno, aunque sea pequeñito a través del SC de 127mm. Supongo que debe ser el encanto de ver lugares maravillosos a los que sabes que nunca podrás ir…

Lo suyo hubiera sido terminar la sesión con Marte, pero otro de los problemas de la observación urbana es que estás rodeado de edificios que te impiden ver buena parte del cielo. A pesar de todo, no puedo acabar mejor la noche.

viernes, 11 de septiembre de 2020

M70, cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm

Descubierto por Messier la noche del 31 de agosto de 1780, este cúmulo globular que brilla con una magnitud estimada de 7,8,  se encuentra situado en la constelación de Sagittarius, a unos 29.300 años luz de distancia.

Físicamente se extiende a lo largo de 80 años luz, siendo su diámetro aparente de unos 7,8’

Carta generada con Cartes du Ciel

La noche del 19 de agosto de 2020, a pesar que soplaba algo de viento y la estabilidad atmosférica no era la ideal, decidí echarle un vistazo.

Aun siendo un cúmulo brillante y fácil de ver, es necesario dedicarle un buen rato para poder percibir todo lo que puede ofrecer a través de nuestro telescopio.

En un primer momento, al poner el ojo en el Delos de 14mm, aprecio un potente núcleo, compacto y brillante. A medida que voy aclimatando la vista, el núcleo se ve mejor y, sin llegar a ser resoluble para mi SC de 235mm, sí soy capaz de apreciarle cierta sensación de granularidad, a la vez que a su alrededor voy definiendo un halo difuso y esquivo.

Observando con visión lateral, aumenta significativamente de tamaño, y así como en un principio presenta una evidente forma circular, de esta manera, los límites exteriores del globular se muestran con ciertas irregularidades.


Un globular bastante atractivo con un destacado núcleo y un halo exterior evanescente.

Por cierto, 1º al sur de M70 podemos encontrar una interesante nebulosa planetaria,  IC 4776, que brilla con magnitud 10,4 y presenta un tamaño de unos 7,8”.

Y termino con la espectacular fotografía del Hubble de M70:

Credits: ESA/Hubble & NASA



domingo, 6 de septiembre de 2020

Conjunción Marte - Luna con una separación de 30"

Estos días pasados en Twitter vi varios avisos sobre una ocultación de Marte por parte de la Luna que sería visible desde España el 6 de septiembre de 2020. Con toda la ilusión del mundo fui a comprobarlo en el Starry Night, pero mi gozo en un pozo. Desde Barcelona no se vería la ocultación, tan sólo el paso del planeta a unos 30” de la Luna.

Pero aun así, no querido perderme el evento, pocas veces podemos ver a Marte tan próximo a la Luna.

Hacia las 7,00h, hora local, he cogido los prismáticos 15x70 y he apuntado hacia la Luna. Y ahí estaba también Marte. Resulta curioso ver a Marte a plena luz del día.

He cogido la Nikon D5100 con el objetivo Sigma 150-500mm y he tomado una primera foto de recuerdo del momento.

Y a continuación ya he sacado el peso pesado, el SC de 127mm. Qué impresionante. Qué belleza lo que he visto a través del ocular, pero no he querido perder la ocasión de montar la DBK21 y tomar varios vídeos. Este ha sido el mejor resultado que he obtenido:

A la hora de procesar los videos con Registax me he encontrado con un problema. La Luna quedaba bien, pero Marte no se apilaba correctamente y quedaba difuminado. Algo se me debe escapar, pero no he sido capaz de encontrar una solución. Al final, más por suerte que por otra cosa, he conseguido la foto que he puesto arriba. Menos mal.

Actualización: Gracias a un compañero del foro de astronomo.org (Madaleno), he podido solucionar el tema del apilado, poniendo manualmente los puntos de referencia para el apilado. Aquí otras fotos antes de que el planeta alcanzara el máximo acercamiento a la Luna:



Eso sí, he continuado disfrutando de la conjunción; fotografiando, mirando por los prismáticos, por el telescopio…

Esta la he hecho con la Nikon D5100 a foco primario del SC de 127mm:

Y para terminar la sesión, algo que no había probado hasta ahora: una foto con el móvil pegado al ocular de 25mm:

Al final, a pesar de los pequeños problemas que he tenido, he podido pasar un rato muy agradable en compañía de nuestro satélite y del Planeta Rojo.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Fotografía de NGC457, cúmulo abierto en Cassiopeia

NGC457, el famoso cúmulo abierto situado en la constelación de Cassiopeia y conocido entre los aficionados como cúmulo de la Lechuza, o más recientemente, como cúmulo de E.T., fue uno de los primeros objetos que descubrí cuando empezaba con la afición.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Sin duda, resulta espectacular a través del telescopio sea cual sea su abertura y, curiosamente, con algo de contaminación lumínica, muestra mejor la razón del porqué de los nombres que se le aplican.

Esta es la entrada que publiqué sobre NGC457 en su día:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/09/ngc457-cumulo-de-la-lechuza-o-de-et-en.html

En la noche del 19 de agosto de 2020, la turbulencia atmosférica molestó algo durante la sesión de observación, y cuando estaba a punto de concluirla, decidí a pesar de ella, intentar sacar una fotografía rápida de este bonito cúmulo.

Fueron sólo 20 imágenes de 25 segundos a ISO 2500, pero creo que para este cúmulo es más que suficiente. Cuando terminé de tomarlas, estuve un rato con el ojo pegado al ocular disfrutando de su belleza.

Si podéis, no os lo perdáis. Su observación siempre resulta un regalo para los sentidos, y lo mejor es que es ideal para los que empiezan tanto en visual como en astrofotografía

sábado, 29 de agosto de 2020

NGC6652 - Cúmulo Globular en Sagittarius

La constelación de Sagittarius podría llenar por sí sola varias noches de observación durante el verano, y una prueba de ello es que después de tantos años de observación todavía soy capaz de observar nuevos objetos bastante vistosos.

La noche del 19 de agosto de 2020 cacé uno de ellos. NGC6652, un cúmulo globular que se encuentra cerca de las inmediaciones de M69 y M 70.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Brilla con magnitud 8,5 y presenta un tamaño aparente de 6’. Se encuentra aproximadamente 1º al sureste de M69, y esta proximidad no es sólo debido a la perspectiva, M69 está situado a unos 30.000 años luz de distancia, mientras que NGC6652 está a 33.000. Se pueden considerar vecinos galácticos.

Soplaba un poco de viento, por lo que las condiciones de observación, sin ser malas, tampoco podían considerarse las ideales. A lo mejor debido a ello, la primera impresión que me ha dado este globular es que resulta un tanto exigente.

Con bajos aumentos lo percibo sin excesivos problemas, pero es cierto que debido al pequeño tamaño de NGC6652, he necesitado adaptar lo mejor posible la vista a la oscuridad y explotar los cielos decentes desde los que lo he observado.

Pero es necesario poner más aumentos. Utilizo el Delos de 14mm (167x) y empiezo a disfrutar de este coqueto globular.



Percibo una cascada estelar a un lado del cúmulo que contrasta con el resto del campo que aparece en el ocular, pobre de estrellas brillantes.

El cúmulo se ve pequeño, con un núcleo brillante que aparece envuelto por un diminuto halo de forma un tanto irregular. A medida que voy mejorando mi adaptación a la oscuridad, percibo cierto crepitar estelar en el cúmulo, pero a pesar de ello no me atrevería a calificarlo como resoluble, por lo menos con mi SC de 235mm.

Cerca de los límites exteriores del cúmulo, percibo una pequeña estrella perdida que, a pesar de su débil magnitud, con la vista bien adaptada, consigue diferenciarse del globular.

Si no disponemos de buenos cielos, mejor dejar la observación de este cúmulo para otra ocasión. Con buenas condiciones , vale la pena una visita por nuestra parte, además, no perderemos el tiempo gracias a la proximidad de los más asequibles M69 y M70.

sábado, 22 de agosto de 2020

Marte el 19 de agosto de 2020

Estos días de agosto, cuando me iba a dormir lo hacía con una última mirada a un punto rojizo de empezaba a despuntar por el Este.

No era otra cosa que Marte, queriendo seguir la estela de los luminosos y espectaculares Júpiter y Saturno que ya hacía un buen rato que acompañaban al asterismo de la Tetera en la constelación de Sagittarius.

La noche del 19 de agosto, a pesar de haber cierta turbulencia molesta, me esperé a que el planeta se elevara lo suficiente por encima del horizonte, para que me permitiera hacer una primera fotografía de Marte en esta aparición de 2020.

Este es el resultado:

Intenté acoplar la barlow x2 para aumentar el tamaño de la toma, pero el resultado no fue el deseado, sea por culpa de la turbulencia o de mi propia torpeza. De manera que me quedo con la versión sin barlow, donde se aprecia claramente el polo y Syrtys Major.

Sky & Telescope

El tamaño aparente del planeta es de 17”, lejos del tamaño que presentará durante su oposición el próximo 13 de octubre de 2020, que será de 22”.

Lo mismo ocurre con su magnitud, -1,5 ahora en agosto y -2,92 en octubre. Seguro que hará más frío, pero el espectáculo valdrá la pena.

lunes, 17 de agosto de 2020

NGC6629 - Nebulosa planetaria en Sagittarius con el SC de 235mm

El pasado 27 de julio de 2020 murió mi madre a causa de un cáncer con el que estuvo luchando los últimos cuatro años, y la muerte, no por esperada, deja de ser muy dolorosa para todos los que la queríamos. Sólo nos queda recordar todos los buenos momentos que compartimos con ella, que por suerte fueron muchos, y esperar que algún día nos podamos reencontrar en el cielo.

Han pasado ya bastantes días y todavía uno no se hace a la idea, y la verdad es que los ánimos tampoco están muy allá. Hemos vuelto al pueblo para intentar recargar fuerzas, y poco a poco lo vamos consiguiendo. Pero cuesta. Por poner un ejemplo, he dejado pasar unas tres noches que podían considerarse excelentes, de aquellas que se pueden contar con los dedos de una mano a lo largo del año, sin ganas de montar el telescopio. Algo incomprensible para un aficionado a la astronomía.

Sin embargo, esto no quiere decir que no las disfrutara como lo hacía antaño, antes de comprarme ningún telescopio. Sentado en una tumbona en la terraza de la casa de mi pueblo, observando un fantástico cielo estrellado con una marcada Vía Láctea y unas constelaciones muy bien definidas.

Incluso, por primera vez en mi vida, vi caer un bólido. Impresionantemente brillante, dejando una estela azulada en una caída vertical.

Ha pasado más o menos un año desde la última vez que pude observar a través del SC de 235mm en mi pueblo. Y no ha por falta de ganas. Este año 2020 se está convirtiendo entre unas cosas y otras en un año aciago, tal vez el peor que me ha tocado vivir hasta ahora, y lo único que espero es que todo vaya mejorando poco a poco para todos.

Finalmente, la noche del 16 de agosto de 2020 me animé a montar el telescopio. No había planificado nada, pero di un recorrido por varios objetos familiares que me apetecía volver a disfrutar. Así, Saturno, Júpiter, M22, M11, M31… fueron pasando ante mi ojo con el único objetivo de contemplar su magnificencia y recordarme el por qué la observación del universo a través de mi SC de 235mm desde un cielo oscuro me produce tanta paz, admiración y serenidad.

Al final, hasta me animé con el papel y el lápiz con un nuevo objeto que no había visitado hasta ahora: la nebulosa planetaria NGC6629 situada en la constelación de Sagittarius.

Carta Generada con Cartes du ciel

A poco más de 2º al oeste de M22, NGC6629 representa una bonita recompensa para aquéllos que aman la observación de las pequeñas nebulosas planetarias. Esta brilla con una magnitud de 11,3 y ofrece un tamaño aparente de unos 16”.

Situada a unos 6.200 años luz de distancia, fue descubierta por William Herschel en 1784.

Es fácil de localizar a pocos aumentos, ya que, aunque se encuentra enmarcada en un rico campo estelar, su tamaño y aspecto permite diferenciarla sin demasiados problemas.

De todas maneras, mejor forzar aumentos. En mi caso, me he encontrado muy cómodo con el ocular de 10mm que me ofrecía 235x.

Un redondel difuso, que aprecio de color verde-ceniza. Muy coqueta gracias a los cielos oscuros desde los que la estoy viendo.

Pruebo a utilizar el filtro OIII, pero no me acaba de gustar cómo se ve. Sin embargo, con el UHC-S de Baader, mejora mucho el aspecto de conjunto. La planetaria se aprecia más marcada y las estrellas mantienen su presencia.

Este es el dibujo que hice de ella:


Para esta noche ya tuve suficiente y empecé a desmontar mientras veía aparecer tímidamente a Marte por el Este.

sábado, 1 de agosto de 2020

El cometa C/2020 F3 Neowise desde Barcelona el 21 de julio de 2020

Durante el mes de julio de 2020 pudimos contemplar en el cielo uno de los eventos más espectaculares que puede llegar a ofrecernos: la presencia de un cometa visible a simple vista.

Se trataba de C/2020 F3 (Neowise), un cometa de periodo largo que en el momento de máximo brillo, a principios de julio, alcanzó una magnitud de 0,9.



El cometa fue descubierto el 27 de marzo de 2020 por el telescopio espacial Neowise, cuando brillaba con magnitud +17, pasando el 3 de julio de 2020 por el punto más cercano al Sol, mientras que el 23 de julio se encontraba por el paso más cercano a nuestro planeta.

No pude verlo durante la salida del Sol, que era cuando se mostraba en su máximo esplendor, ya que el balcón de mi domicilio en Barcelona está orientado hacia el suroeste. Cuando ya lo tuve asequible durante la puesta de Sol, empecé a intentar cazarlo con los prismáticos, pero el brillo del Sol, recién desaparecido, impedía que pudiera distinguirlo antes de que quedara tapado por la montaña que tengo enfrente.

Estuve varios días de fracaso en fracaso, hasta que el 21 de julio, tomando como referencia a Tania Australis (Mu UMa) y Tania Borealis (Lam Uma), de magnitud 3,0 y 3,4 respectivamente, y ayudado por mis prismáticos 15x70, pude, por fin, disfrutarlo.


Carta generada con Cartes du Ciel

Sin duda, desde cielos oscuros, este cometa debía dejar una impresión inolvidable en la retina, ya que desde Barcelona ciudad, aunque no pude verlo a simple vista, sí que aprecié con los prismáticos su brillante núcleo (mag. 3,7) y una clara cola bastante extensa.

No me cansé de contemplarlo.

Este es el dibujo que hice de C/2020 F3:


A pesar de las dificultades que provocaba la marcada contaminación lumínica, quise intentar fotografiarlo. No salió tan espectacular como en las innumerables imágenes que podemos encontrar por internet, pero quedé contento por haber podido atesorar un recuerdo de este cometa que nunca más volveré a ver.


lunes, 25 de mayo de 2020

Conjuncíon Luna - Mercurio - Venus del 24 de mayo de 2020

Pronto voy a tener que despedirme de Venus, pero todavía puedo permitirme el lujo de disfrutar de alguna conjunción interesante, como la que se dio el 24 de mayo de 2020.

Esta vez, una joven Luna, que cumplía su segundo día de lunación, hacía compañía al brillante Venus que estaba a punto de esconderse detrás de la montaña. Y entre ellos dos, un tímido Mercurio que quería unirse al espectáculo.


Pasados unos minutos, Venus ya había desaparecido cediendo todo el protagonismo a la Luna y a Mercurio.


Una bonita conjunción para despedir el día.