jueves, 18 de octubre de 2018

Conjunción de la Luna y Marte el 10 de octubre de 2018

Por problemas de salud en la familia no puedo dedicar tiempo a la observación astronómica, razón por la cual no estoy actualizando el blog con la periodicidad a la que me había ido acostumbrando. Es la vida. Son etapas de la vida y hay que adaptarse a ellas de la mejor manera posible.

Pero aunque me encuentre un poco desconectado de la afición, eso no quiere decir que haya perdido la ilusión de mirar hacia arriba y disfrutar de momentos de extremada belleza que, incluso en una gran ciudad como Barcelona, nos ofrece la noche.

Hoy, sin ir más lejos, 18 de octubre de 2018, La Luna, iluminada en el 68,85% de su superficie se encontraba junto a un todavía potente Marte (Mag. -0,85). La separación era de unos 3,5º y la vista con prismáticos era soberbia. Incluso la presencia de las nubes, en esta ocasión, acrecentaba la espectacularidad de la conjunción.

Al final, lidiando con estas nubes, he podido obtener un buen recuerdo con la Nikon D5100. En esta primera fotografía, la Luna enfrentada a un minúsculo sector que parece atravesar el muro de nubes, que sí logran apagar de manera severa a Marte:


Y una segunda donde Marte logra zafarse del acoso y la luz de la Luna domina mejor su entorno: 


Cielos despejados a todos los compañeros de afición, y saboread cada minuto que disfrutéis de ellos.

domingo, 23 de septiembre de 2018

M23 - Cúmulo abierto en Sagittarius con el SC de 235mm

Cuando tengo la ocasión de disfrutar de cielos oscuros y del SC de 235mm, suelo centrar mi observación en objetos difusos como galaxias, nebulosas o cúmulos globulares. Las estrellas dobles, variables o cúmulos abiertos los dejo para el SC de 127mm.

Respecto a los cúmulos abiertos la principal razón es que, en la mayoría de los casos, resultan más atractivos si el campo de observación es más amplio, ya que resaltan mucho mejor ante nuestros ojos que si utilizamos un gran telescopio que no nos permite obtener grandes campos.

Pero ello no quiere decir que de vez en cuando no le eche un vistazo a alguno con el SC de 235mm para descansar un poco la vista después de estarla forzando observando objetos más tenues y delicados.

La noche del 14 de agosto de 2018 me encontré en esta situación, y ya que estaba observando por la constelación de Sagittarius, decidí apuntar hacia M23.

Carta generada con Cartes du Ciel

M23 se encuentra situado a unos 2.100  años luz de distancia, El diámetro real que ocupa este cúmulo abierto es de unos 20 años luz, y nosotros podemos verlo con un tamaño aparente de 35’.

A pesar de su tamaño y de la magnitud conjunta que se le asigna, 5,5, es preciso disponer de cielos relativamente oscuros para su mejor observación, ya que la estrella más brillante que lo compone presenta una magnitud de 9,2, siendo la mayoría de sus componentes bastante débiles, encontrándose en el intervalo de las magnitudes 9-11.

Las clases espectrales de sus estrellas pertenecen a los tipos A, F y C, y la edad que se le estima al cúmulo es de unos 300 millones de años.

Fue descubierto por Messier la noche del 20 de junio de 1764.

Este es el dibujo que hice de M23:



Tengo que reconocer que sólo me atreví a dibujar las estrellas más brillantes que podía percibir a través del ocular Hyperion Aspheric de 31mm (75x), ya que me vi superado por el gran número de débiles componentes que aparecían y desaparecían ante mí. Estaban ahí, pero me resultaba difícil ubicarlas correctamente en el dibujo, por lo que opté, como digo, en plasmar sólo las más brillantes.

Espectacular, extenso, con infinidad de componentes blanco azuladas, de un bonito tono metálico.
Tal vez, por su tamaño, sea más adecuado para ser observado con telescopios de menor abertura, como mi SC de 127 mm, sin embargo, el SC de 235 me permitió distinguir muchas más componentes, que, a nivel estético, compensaron el campo más limitado del instrumento.

Un bonito cúmulo que sirve de complemento a los espectaculares objetos difusos que podemos encontrar en Sagittarius.

Esta imagen extraída de Aladin Lite nos da una idea de su belleza:

Aladin Lite

domingo, 9 de septiembre de 2018

M55, cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm

M55 es uno de mis cúmulos globulares preferidos. Situado en la constelación de Sagittarius, fue descubierto, curiosamente, durante el periodo de 1751-1752 por Nicolas Louis de Lacaille mientras se encontraba en Sudáfrica catalogando estrellas y objetos celestes del hemisferio austral.

Carta generada con Cartes du Ciel
La órbita de este cúmulo globular se encuentra inclinada unos 60º respecto al plano de la Vía Láctea, tarda unos 100 millones de años en completarla y su distancia al centro galáctico oscila entre los 20.000 y los 5.000 años luz de distancia.

Se extiende a lo largo de 110 años luz y se encuentra a unos 19.300 años luz de distancia de nosotros. A nivel visual presenta un tamaño nada despreciable de unos 19’, mientras que su magnitud aparente es de 6,3. Este último dato no debe llevarnos a confusión. Parecería que con este brillo debería ser muy fácil de observar, pero no es así, como podremos comprobar cuando nos dispongamos a visitarlo. Esta magnitud estimada se diluye en esos 19’ que comentaba antes.

Pero si tenemos la suerte de poder disfrutar de cielos oscuros, tanto da el tamaño del telescopio que utilicemos, tendremos una gran experiencia observacional.

En su día comenté la noche que pude verlo con el SC de 127mm (https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/08/m55-cumulo-globular-en-sagittarius.html), que ya me dejó una muy grata impresión. Pero lo que experimenté la noche del 14 de agosto de 2018 con el SC de 235mm es lo que ha situado sin discusión a este cúmulo como uno de mis preferidos.

Este es el dibujo que acabé haciendo de él:



La noche presentaba cierta turbulencia atmosférica, sin embargo, a simple vista hacía tiempo que no contemplaba una transparencia tan diáfana. Multitud de estrellas, la Vía Láctea bien marcada sobre mi cabeza. Una de aquellas noches en las que entiendes a aquellos que temían que el cielo cayera sobre sus cabezas.

Animado por ello apunté el SC de 235mm hacia M55 con la intención de sacarle el máximo partido. Presentaba un aspecto imponente, impresionante, fantasmagórico… Es realmente extenso y muestra un buen número de estrellas que destacaban individualmente que se ven envueltas en una especie de nebulosidad, que no era otra cosa que las componentes, muchas componentes irresolubles del cúmulo. Me resultaba casi imposible dibujar lo que veía por el ocular, y confío, como mínimo, haber sido capaz de mostrar una aproximación a lo que me mostraba M55.

La sensación que me transmitió este globular fue que estaba formado por un buen número de estrellas brillantes e incontables estrellas extremadamente débiles, irresolubles, pasando de un extremo al otro sin pasar por un término medio.

Presentaba un brillo global muy uniforme, sin un núcleo central definido y una forma externa con contornos irregulares.

Sea como sea, la impresión que me ofreció M55 por el globular era fantástica.

Es indispensable adaptar bien la vista a la oscuridad, muy aconsejable disfrutar de cielos lo más oscuros posible, y M55 se convertirá sin duda en uno de nuestros globulares preferidos.

Aladin Lite