domingo, 13 de junio de 2021

Reflexiones de la observación del 2021-06-12 bajo las nuevas condiciones de contaminación lumínica

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que pude observar por el telescopio. Y ha pasado bastante tiempo desde que vi que me habían arruinado el cielo de mi lugar de observación habitual.

Ayer, 12 de junio de 2021, pude volver a mi pueblo, y con miedo a lo que me encontraría, finalmente me vi con algún ánimo de volver a plantar el telescopio y comprobar en qué se había convertido mi oasis de cielos oscuros.

Y realmente ha sido frustrante. De disfrutar de unos cielos oscuros, en los que la Vía Láctea se mostraba con toda su generosidad, he pasado a no necesitar la linterna roja para tomar estas notas que estoy transcribiendo ahora.

He montado el SC de 235mm en la terraza de mi casa del pueblo cuando todavía había claridad del día. Lo he podido alinear sin ninguna dificultad, en este sentido, ningún problema. Lo que sí me preocupa es la adaptación de la vista a la oscuridad. Los focos instalados en la pared de la iglesia me deslumbran en cuanto me descuido un poco. No puedo estar de pie sin verme expuesto a ellos, lo que implica arruinar cualquier adaptación a la oscuridad que hubiera podido hacer.

Una posible solución sería intentar utilizar un parche ocular, el problema es que con el ojo que me quedaría al descubierto, no puedo valerme por culpa de la miopía, el astigmatismo y un desprendimiento de vítreo posterior.

He hecho una foto donde se puede apreciar el verdadero problema con el que me encuentro:

Antes, la foto hubiera salido completamente negra.

Espero a que avance un poco la noche para comprobar, ahora sí, lo que puedo esperar de la observación visual bajo estas nuevas condiciones.

20h 47m T.U., M57 se aprecia bien, M13 también. M27 no ofrece los detalles a los que estoy acostumbrado, aunque es posible que sea debido  a que no se eleva en este momento demasiado por encima del horizonte.

Con el cielo más oscuro, me dedico a observar algunas galaxias de Virgo, los dibujos y las notas las iré subiendo en cuanto pueda al blog y después de unas cuantas horas de observación he llegado a la conclusión que el gran problema con el que me encuentro actualmente es la adaptación del ojo a la oscuridad. Es quitar el ojo del ocular y perder todo el trabajo previo de aclimatación. No puedo tomar notas ni dibujar sin tener que volver a empezar de cero.

El hecho es que antes, para descansar un poco de la observación telescópica, me levantaba y disfrutaba del cielo a simple vista, ahora no puedo hacerlo, por un lado, porque me deslumbro con los focos, y por otro lado, porque estos mismos focos impiden distinguir bien la Vía Láctea y las estrellas más débiles.

Vienen malos tiempos para mi afición a la astronomía, pero espero que las ganas puedan superar las adversidades.

viernes, 2 de abril de 2021

Contaminación lumínica

En alguna ocasión he comentado que mi fascinación por el cielo nació de pequeño. Durante los meses de verano iba a mí pueblo, que con poco más de 700 habitantes y apartado de grandes núcleos urbanos, ofrecía unos cielos oscuros realmente espectaculares. Mi padre empezó a enseñarme las constelaciones más fáciles de identificar, y mi imaginación hacía el resto.

Más adelante mi afición por la astronomía fue creciendo hasta que finalmente decidí comprar mi primer telescopio. Y realmente fue una decisión muy acertada, ya que las horas que he pasado bajo la noche estrellada, han sido un verdadero bálsamo para mi ajetreado y complicado día a día.

Vivo en Barcelona, pero conservamos la casa familiar en mi pueblo, y ella se convirtió en el centro neurálgico de mi afición, gracias a sus buenos cielos. La contaminación lumínica hace estragos en Barcelona, pero en mi pueblo, aunque no esté completamente libre de ella, sí es bastante contenida. Se puede ver la Vía Láctea perfectamente.

Hasta ahora.

Después de unos cuantos meses de confinamiento, sin poder salir de Barcelona y sin poder acercarme a mi pueblo, finalmente, esta Semana Santa he podido volver. Y lo que me pensaba serían unos días para recuperarme de la mala época que nos está tocando vivir a todos, me encuentro con esto:

En la actualidad mi pueblo tiene poco más de 500 habitantes, como muchos otros, con una preocupante tendencia al despoblamiento, pero curiosamente, la contaminación lumínica va en aumento.

No sé cuáles han sido exactamente las razones para instalar estos focos en la fachada de la iglesia, aunque me las puedo imaginar, pero esto implica que mi casa en el pueblo ha dejado de ser el oasis donde poder practicar con comodidad mi afición a la astronomía. Está visto que si quiero cielos oscuros tendré que desplazarme con el coche, y la verdad, es que tener que mover un SC de 235mm con su CGEM y demás trastos, no es que sea muy motivador.

Antes era un privilegiado al poder disfrutar de unos cielos oscuros sin salir de casa (y no era muy consciente de ello). Ahora estoy muy desanimado viendo que poco a poco van aumentando las dificultades que se me presentan para poder seguir practicando la afición.

Actualmente hay problemas más graves, lo sé, y también los padezco, pero estos focos, realmente me han golpeado el alma.

domingo, 14 de febrero de 2021

La importancia de la libración en la observación lunar: Pythagoras, Babbage y Oenopides

Es probable que quien no esté familiarizado con los diferentes movimientos lunares, piense que el hecho de ver siempre la misma cara de la Luna, implique que sólo seamos capaces de observar desde la Tierra el 50% de su superficie.

Pero esto no es así, el movimiento conocido como libración lunar nos permite ver hasta el 59% de nuestro satélite.

La libración consiste en una serie de movimientos oscilantes de la Luna que son debidos a su traslación alrededor de la Tierra y la inclinación del eje lunar, que no es perpendicular al plano orbital.

A nivel práctico, esto supone que en momentos de libración favorables, por un lado, podremos ver zonas en el limbo lunar que, en otras condiciones, se encuentran inaccesibles; y por otro, tendremos la ocasión de contemplar accidentes lunares que siempre podemos ver en el día de lunación correspondiente, pero en unas mejores condiciones de observación.

Un buen ejemplo de este último caso lo tuve con el cráter Pythagoras.

Una primera observación de él la tuve en 2009, cuando la libración no permitía contemplarlo en las mejores condiciones posibles. Esta es la foto que hice de la zona:

En 2020 la cosa cambió. La libración era favorable y el resultado, como puede verse, ofrece una vista del cráter mucho más accesible:

El excelente programa “Virtual Moon Atlas” nos ofrece la posibilidad de conocer la zona de máxima libración lunar en cada momento. Si no está activada por defecto, esta función la podemos encontrar en el apartado “Configuración – Pantalla – Marcar el punto de máxima libración”.

En estas dos capturas de pantalla se aprecia lo que muestra el programa en los momentos en que tomé las fotografías. El VMA señala el punto de máxima libración con una flecha roja. El nombre de Pythagoras y la fecha los he añadido yo como referencia:


La noche del 30 al 31 de octubre de 2020, como digo, pude observar la zona del cráter Pythagoras en un momento de libración favorable, y no sólo eso, coincidió con unas condiciones atmosféricas de observación óptimas. El resultado fue pasar un rato genial con la Luna.

Debido a ello, también aproveché para dibujar la zona:

Con un diáetro de unos 129 km, Pythagoras presenta unas impresionantes montañas centrales, así como unas muy vistosas paredes amuralladas. Realmente es fantástico.

Junto a él, Babbage, un cráter de 144 km bastante degradado, pero que muestra en su interior un cráter más joven, Babbbage A, de 23 km. Y pegado a Babbage, Oenopides, de 68 km, que añade un plus de vistosidad al conjunto.

En conclusión, vale la pena tener en cuenta las libraciones favorables cuando vamos a observar zonas cercanas al limbo lunar, como se ha podido comprobar en la observación de Pythagoras.