domingo, 9 de septiembre de 2018

M55, cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm

M55 es uno de mis cúmulos globulares preferidos. Situado en la constelación de Sagittarius, fue descubierto, curiosamente, durante el periodo de 1751-1752 por Nicolas Louis de Lacaille mientras se encontraba en Sudáfrica catalogando estrellas y objetos celestes del hemisferio austral.

Carta generada con Cartes du Ciel
La órbita de este cúmulo globular se encuentra inclinada unos 60º respecto al plano de la Vía Láctea, tarda unos 100 millones de años en completarla y su distancia al centro galáctico oscila entre los 20.000 y los 5.000 años luz de distancia.

Se extiende a lo largo de 110 años luz y se encuentra a unos 19.300 años luz de distancia de nosotros. A nivel visual presenta un tamaño nada despreciable de unos 19’, mientras que su magnitud aparente es de 6,3. Este último dato no debe llevarnos a confusión. Parecería que con este brillo debería ser muy fácil de observar, pero no es así, como podremos comprobar cuando nos dispongamos a visitarlo. Esta magnitud estimada se diluye en esos 19’ que comentaba antes.

Pero si tenemos la suerte de poder disfrutar de cielos oscuros, tanto da el tamaño del telescopio que utilicemos, tendremos una gran experiencia observacional.

En su día comenté la noche que pude verlo con el SC de 127mm (https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/08/m55-cumulo-globular-en-sagittarius.html), que ya me dejó una muy grata impresión. Pero lo que experimenté la noche del 14 de agosto de 2018 con el SC de 235mm es lo que ha situado sin discusión a este cúmulo como uno de mis preferidos.

Este es el dibujo que acabé haciendo de él:



La noche presentaba cierta turbulencia atmosférica, sin embargo, a simple vista hacía tiempo que no contemplaba una transparencia tan diáfana. Multitud de estrellas, la Vía Láctea bien marcada sobre mi cabeza. Una de aquellas noches en las que entiendes a aquellos que temían que el cielo cayera sobre sus cabezas.

Animado por ello apunté el SC de 235mm hacia M55 con la intención de sacarle el máximo partido. Presentaba un aspecto imponente, impresionante, fantasmagórico… Es realmente extenso y muestra un buen número de estrellas que destacaban individualmente que se ven envueltas en una especie de nebulosidad, que no era otra cosa que las componentes, muchas componentes irresolubles del cúmulo. Me resultaba casi imposible dibujar lo que veía por el ocular, y confío, como mínimo, haber sido capaz de mostrar una aproximación a lo que me mostraba M55.

La sensación que me transmitió este globular fue que estaba formado por un buen número de estrellas brillantes e incontables estrellas extremadamente débiles, irresolubles, pasando de un extremo al otro sin pasar por un término medio.

Presentaba un brillo global muy uniforme, sin un núcleo central definido y una forma externa con contornos irregulares.

Sea como sea, la impresión que me ofreció M55 por el globular era fantástica.

Es indispensable adaptar bien la vista a la oscuridad, muy aconsejable disfrutar de cielos lo más oscuros posible, y M55 se convertirá sin duda en uno de nuestros globulares preferidos.

Aladin Lite




viernes, 31 de agosto de 2018

Pinturas Rupestres del Cocó de la Gralla, Marte y Saturno

Los astrónomos aficionados solemos comentar que no es tanto lo que vemos, como saber qué estamos viendo y lo que representa, y el 14 de agosto de 2018 tuve la oportunidad de volver a constatar esta aseveración en un campo diferente al de la astronomía. Aunque como veréis después, la cabra tira al monte y terminé relacionándolo todo.

En 2017 se dio a conocer el descubrimiento de unas nuevas pinturas rupestres en el municipio tarraconense de Mas de Barberans. Son conocidas con el nombre de Pinturas Rupestres del Cocó de la Gralla y se encuentran situadas en el Barranc de Montpou, dentro del Parque Natural dels Ports.

Son un ejemplo típico de estilo levantino que se sitúa en abrigos rocosos de piedra caliza. Las pinturas rupestres que se han encontrado en esta zona de la Península Ibérica tienen una serie de características comunes que las distinguen de las pinturas de otras zonas.

A nivel técnico no mezclan colores, es decir, sus representaciones no son policromáticas, usando sólo el rojo, el negro o el blanco. Intentan dar sensación de dinamismo y movimiento a sus pinturas y presentan una clara tendencia a la simplificación de las figuras, que suelen ser de tamaño pequeño.

En cuanto a temática, principalmente representan escenas de caza o ceremoniales donde la figura humana aparece con frecuencia.

Respecto a las pinturas del Cocó de la Gralla, se estima que fueron pintadas hace unos 8.000 años, entre el Postpaleolítico y los inicios del Neolítico. Se pueden distinguir 27 arqueros, 4 figuras humanas, 2 huellas, 3 cabras, 1 bolsa, 3 arcos y flechas, 1 personaje particular, 1 antropo-zoomorfo, 1 jabalí, 1 cuadrúpedo y varios trazos indeterminados.

El 14 de agosto de 2018 pude disfrutarlas en persona después de apuntarme a una de las visitas guiadas que se organizan desde el Museu de la Pauma en Mas de Barberans.

Esta es la fotografía que hice del conjunto:


Fue realmente emocionante. Los trazos mejor conservados representan una escena de caza, en la que unos arqueros a la carrera persiguen una cabra salvaje.


Gracias a que fuimos con visita guiada y pudimos acercarnos a las pinturas, fuimos capaces de descubrir mil y un detalles, como pueden ser algunas plumas que adornan a los cazadores, flechas ensartadas en las presas… y una delicada sorpresa que se encuentra en el pequeño techo del abrigo y que sólo puede verse si uno se acerca a él: un cazador acechando a una pequeña cabra.


Aquí el detalle:


Sólo podemos imaginarnos qué pasaba por la mente de estos artistas primigenios.

Cuando me aproximé a contemplarlo me llamó la atención la belleza del trazo, la búsqueda del detalle, hasta el punto de dibujar unos finos cuernos... y lo que parece el ojo de la cabra, aunque esto último es muy probable que no de deba a la intención del artista, sino más bien a una degradación de la pintura. El arco curvo en una mano y en la otra una flecha. Las piernas del cazador en posición horizontal, dando una marcada sensación de velocidad y esfuerzo. También reparé en la diferencia de tamaño entre cabra y cazador, lo que me llevó a preguntarme si con ello, quien pinto la escena, quería mostrar que ambos se encontraban a gran distancia, o deseaba mostrar algún rito de iniciación donde un joven cazaba su primera pieza dejando atrás su niñez pasando a la edad adulta… o sencillamente, le salió de esta manera.


Sea como sea, sentado en las grandes piedras que se encuentran bajo el abrigo pintado, no he podido evitar evocar la vida de estos antepasados míos que pisaron la misma tierra que yo, que andaban por las mismas zonas que suelo frecuentar yo cada vez que voy a mi pueblo, que intentaban sobrevivir al duro día a día, como hacemos todos nosotros, y que eran conscientes de su existencia y sentimiento de comunidad.


Por la noche, ya en casa, seguía dándole vueltas a mi cabeza imaginando la vida que debieron tener mis antepasados hace 8.000 años y teniendo flashes de las diferentes pinturas que nos legaron. Y entonces, después de cenar, levanté los ojos al negro cielo nocturno tachonado de estrellas donde Marte y Saturno flanqueaban la constelación de Sagittarius (El Arquero).

No soy cazador, pero involuntariamente, me he sentido unido a los que estaban representados en las pinturas del Cocó de la Gralla.

jueves, 23 de agosto de 2018

Saturno la noche del 19 de agosto de 2018

Esta noche del 19 de agosto de 2018, con una Luna brillando al 55%, decidí apuntar a Marte para intentar sacar las primeras fotografías de esta oposición con mi SC de 235mm.

Empecé bastante optimista, pero fue poner la cámara y comprobar que había unas turbulencias endemoniadas que arruinaron cualquier intentona de sacar una fotografía decente del planeta rojo.

Un poco decepcionado, vi que todavía tenía a vista a Saturno, así que pensé que no perdía nada en intentarlo con él, y la verdad es que quedé muy sorprendido con el resultado. ¿Es posible que Marte, al encontrarse encima del mar, en el horizonte Sur, sea más sensible a las turbulencias que Saturno, que se encuentra en el horizonte Suroeste, ya tierra adentro? Por mucho que llevemos con la afición, siempre hay cosas nuevas que aprender. Lo que está claro es que siempre hay que intentar las cosas, aunque nos parezca que no valga la pena en absoluto.

Este es el resultado que obtuve con la DBK21:


Saturno, con un tamaño aparente de 18” y una magnitud de 0,29, a simple vista empalidecía frente al espectacular Marte, que con su magnitud -2,43 y su tamaño de 23”, es el rey de estas noches de verano, pero fotográficamente, esta vez, la cosa resultó ser bastante diferente.

domingo, 5 de agosto de 2018

Marte, oposición 2018, el 4 de agosto, y un viaje interplanetario

Sin temor a equivocarme, la sesión de observación planetaria que realicé el 4 de agosto de 2018 desde el balcón de mi domicilio en Barcelona, ha sido la más calurosa que he hecho nunca.

A lo largo del día, en mi zona alcanzamos una temperatura máxima de 39,8º C, pero lo peor es que en toda la noche, la mínima no bajó de 30º C. Bochorno, sudor, estrecheces en el balcón, turbulencias endemoniadas, contaminación lumínica, problemas y algún que otro imponderable que me dejo en el tintero, no impidieron que pasase, a pesar de todo, unas horas disfrutando de nuestros vecinos del Sistema Solar con el ojo pegado al ocular y alternando las cámaras DBK21AU04-AS y ASI120MM.

Monté el telescopio nada más pude percibir dos estrellas que me permitieran alinearlo. Arturo y Antares fueron las que dieron el pistoletazo de salida.

Tengo que reconocer que no dediqué demasiado tiempo a la planificación. Teniendo en cuenta la orientación Sudoeste-Oeste de mi balcón, la idea era empezar con Venus y Júpiter, que a primeras horas de la noche tengo ya al alcance, y luego esperar a que Saturno y Marte aparecieran sobrepasando la fachada del edificio.

Esta es la hoja donde fui dibujando los planetas con rápidos y esquemáticos bocetos a medida que iba observándolos por el telescopio:


Así las cosas, empecé apuntando a Venus. Como esperaba, mostraba su fase y ofrecía una bonita vista por el ocular. Pero sólo pude disfrutarlo unos minutos, ya que ante mi decepción, cuando quise darme cuenta, y antes de poder hacerle ninguna fotografía, se escondió detrás de las brumas que dominaban el horizonte.

Pensé: “Si todo va a ser así, más me valdría recoger y dedicar la noche del sábado a otra cosa”.

Pero la verdad es que no era la primera vez que por una u otra razón iba posponiendo la observación de Marte en esta oposición de 2018 y no quería dejar pasar otra oportunidad.

Entre disquisiciones, dirigí mi atención a Júpiter, y por suerte, su zona estaba libre de nubes.

Pero las condiciones atmosféricas de la noche no parecía que quisieran darme tregua. Forzando los aumentos, el planeta se veía de forma aceptable, con sus dos bandas ecuatoriales bien visibles, pero no era para lanzar cohetes. A pesar de ello, me animé a tomar una imagen del planeta con la DBK y la barlow x2, con un resultado un poco discreto, pero que bien sirve como un bonito recuerdo de la noche.


Y otra sin barlow en la que se puede apreciar la bonita disposición de los satélites galileanos. De derecha a izquierda: Io, Callisto, Europa y Ganymede.


Viendo que poco más podía exprimir de Júpiter, Miré hacia donde ya debería verse Saturno y vi que había unos restos de nubes que tapaban la zona. Esperando que despeje, saco una foto de Antares. Bonita con su color rojo, aunque hay que reconocer que en época de oposición, Marte  no tiene rival.


La paciencia tiene su recompensa, y hacia las 21h 56m T.U. vi por fin al Señor de los Anillos, y a pesar que la noche no acompañaba, siempre resulta espectacular su contemplación. Además, con un poco de esfuerzo, pude distinguir a Titán, el mayor satélite de Saturno que brillaba con magnitud 8,6. En condiciones adecuadas, incluso desde ciudad no debería tener ningún problema para verlo, pero las nubes habían cogido cariño a la zona de Saturno y empezaban a convertirse en un problema. Así que con rapidez, volví a montar la DBK para llevarme el recuerdo del planeta anillado en esa extremadamente calurosa noche de agosto.


Ya empezaba a ponerme nervioso ante la aparición del que debía constituirse como el gran objetivo de la noche: Marte.

Teóricamente, hacia las 22h 15m T.U. ya debería poder verlo, y de hecho, asomándome a la barandilla, lo veía perfectamente, brillando en el cielo con un rutilante color rojizo. Pero el caso es que, entrando dentro de los imponderables que antes se habían quedado en el tintero, los vecinos dejaron el toldo sin recoger, precisamente esa noche, tapándome un trozo de cielo que, en condiciones normales, ya está a esas horas a mi alcance.

Y allí estaba, asomado al balcón, viendo a Marte, pero completamente ciego para el telescopio… y sudando como un gorrino.

Aproveché para ir a refrescarme un poco y volví hacia las 22h 21m T.U. Parecía que ya lo tenía en el punto de mira. Puse el ojo en el ocular y lo que vi me dejó impresionado. Tanto por el color anaranjado hipnótico del planeta como por su tamaño aparente. Pocas veces he visto a Marte de esta manera, nada menos que 22,4”.

La pena es que la tormenta de polvo que ha evolucionado durante esta oposición, impide que podamos ver los accidentes del planeta bien contrastados, y esto, para un telescopio de 127mm es un verdadero hándicap. Una pena.

A pesar de forzar aumentos e intentar adaptar bien la vista, no fui capaz de distinguir ningún detalle de la superficie del planeta. Pero tengo que reconocer que, como he comentado antes, el tamaño y el color, impresionaban.

Viendo que en visual no podía sacar más, le di una oportunidad a la fotografía. Y la verdad es que el resultado final que he conseguido con la DBK y la barlow x2, me han dejado muy, pero que muy contento. Es lo que tiene no crearse expectativas demasiado elevadas:


Animado, monté la ASI120MM para darle una oportunidad a la fotografía con filtros, pero (otro de los imponderables), no me preguntéis cómo, me hice un lío con los filtros, y al final sólo he podido salvar un vídeo que hice con el filtro IR Pro 742. Menos mal que pude sacar la de la DBK. Sea como sea, la comparto porqué creo que ha sido capaz de sacar más detalle de la superficie del planeta.

Espero que por lo menos me sirva de experiencia para no cometer de nuevos los mismos errores.


Hacia las 23h 41m T.U. quise volver a visual y se me ocurrió utilizar algunos filtros para ver si podía mejorar la primera experiencia. Y no sabría decir si fue sugestión mía, o por el contrario, una percepción real, pero el caso es que utilizando un filtro polarizador, noté una pequeña sombra en la parte inferior izquierda del planeta. Qué pena no disponer del SC de 235mm que está tomando polvo en mi pueblo.

Para concluir la noche, puse el ocular de 25mm, que con los 50x que me proporcionaba y el campo visual de 1º, me permitía ver a Marte, con su esplendoroso color anaranjado, flanqueado por tres estrellas que podía percibir con cierta dificultad retando a la fuerte contaminación lumínica imperante. Este es el dibujo que hice, coloreado con posterioridad con el Photoshop para mostrar la grandeza marciana del momento.


Qué decir. A pesar de todo, lo pasé genial dándome un paseo por el vecindario planetario y disfrutando por primera vez de Marte en esta oposición de 2018.

Acabo con esta imagen del programa VPA donde se muestra la cara que ofrecía Marte en la calurosa noche del 4 de agosto de 2018.

Virtual Planet Atlas

sábado, 28 de julio de 2018

Eclipse de Luna del 27 de julio de 2018 – Crónica de las peripecias de un eclipse urbano

Hacía tiempo que tenía anotado en la agenda el eclipse lunar del 27 de julio de 2018. Y tenía muchas ganas de poder disfrutarlo con el telescopio desde un lugar oscuro, pero como muchas veces he comentado, una cosa son los planes del astrónomo aficionado y otra lo que realmente nos encontramos.

Al final, por temas familiares tuve que quedarme en mi domicilio de Barcelona. Lo que significaba un buen problema para observar el eclipse, ya que debido a la orientación del balcón, cuando pudiera echarle un ojo a la Luna, el eclipse ya habría terminado. No podía dejar mi domicilio durante mucho tiempo, así que tuve que elaborar un plan de circunstancias si no quería perderme totalmente el evento.

El eclipse de este 27 de julio de 2018 es realmente peculiar, ya que se trata del eclipse de mayor duración de todo el siglo XXI. La totalidad tenía una duración de nada menos que de 1 hora 42 minutos.

Le propuse a mi padre acercarnos a la Diagonal, una de las avenidas principales de la ciudad, y desde allí, disfrutar del eclipse. No me hacía gracia ir por la ciudad con un telescopio a cuestas, ni tan siquiera con el trípode fotográfico Manfrotto, así que la idea era coger la Nikon D5100, el objetivo Nikon 18-55mm para una vista general y el Sigma 150-500 para el detalle; y los prismáticos Olympus 10x50 DSPI.

A pocos minutos de las 22h (20h T.U.) salimos de casa, y en 10 minutos estamos en plena Diagonal. La Luna había salido a las 19h 06m T.U. ya casi totalmente eclipsada, y calculaba que a esta hora ya podríamos verla bastante alta respecto al horizonte. Pero ni mi padre ni yo vimos nada de nada.

Empezamos a andar pensando que algún edificio nos la estaba tapando. Caminamos un buen rato, y ante mi perplejidad, ni rastro de la Luna.

Las fuertes luces de la ciudad no ayudaban, y teniendo en cuenta que en el cielo había unas cuantas nubes bajas y un elevado bochorno estival, deduje que a pesar de nuestra buena voluntad, nos quedaríamos sin ver la Luna eclipsada. Decidimos dar media vuelta y volver a casa como gatos apaleados.

En esto que entre los edificios veo una estrella… no, no es una estrella. Debe ser Marte, pero si es Marte, la Luna se encuentra a unos 6º tendría que verse. Se lo comento a mi padre mientras voy sacando la cámara y el Sigma de la mochila, apunto hacia la “estrella”, y compruebo que, efectivamente, se trata de Marte.


Nos sentamos en un banco en plena Diagonal, dejé la cámara a un lado y saqué los prismáticos. Apunté hacia Marte, moví el campo de visión un poco hacia el Nordeste y… sí, la Luna eclipsada apareció ante mí. Lo cual me dejó sinceramente descolocado. A simple vista no éramos capaces de ver la Luna.

Intenté buscarle alguna explicación. Como digo, la contaminación lumínica nos deslumbraba. Algunas nubes finas andaban por el cielo. O tal vez, nos encontrabamos ante un eclipse realmente oscuro, con un valor en la escala de Danjon, cercano a L1 o incluso a L0.

Sea como sea, quedé muy sorprendido. He visto varios eclipses a lo largo de mi vida, y nunca había visto la Luna tan oscura.

Intenté fotografiarla con el objetivo Sigma, ya que al disponer de estabilizador, suelo conseguir fotografías aceptables de la Luna. Pero no conseguí enfocar en ningún momento. Así que opté por cambiar el objetivo por el 18-55mm e intentar cazar una Luna que no veía.

Esto es lo que conseguí. Una muestra de nuestras dificultades a la hora de disfrutar del eclipse.


Un recorte de la fotografía centrado en Marte y la Luna eclipsada.


Pasaron los minutos, viendo aparecer y desaparecer a Marte entre las brumas, adivinando en algún momento visualmente la presencia de la Luna, pero la mayor parte del tiempo que se mantuvo la totalidad del eclipse, no fuimos capaces de percibirla.

Cuando volvió a empezar a iluminarse, ya la pudimos ver algo mejor, aunque como digo, la contaminación lumínica de la ciudad resultó ser un hándicap más condicionante de lo que pensé en un primer momento.

Esta es una muestra de lo que teníamos ante nosotros:


Y un recorte de la imagen.


Finalmente pude utilizar el Sigma y sacar un recuerdo algo más decente de este accidentado eclipse total.


A partir de aquí decidimos volver a casa, y lo hicimos con una sensación agridulce. Por un lado, contentos por haber visto el eclipse, a nuestra manera, pero por otro, lamentando no haberlo podido disfrutar con el telescopio desde un lugar oscuro y con mayor tranquilidad.

Pero la verdad es que guardaré un buen recuerdo de mi primer eclipse urbano.

sábado, 21 de julio de 2018

La Estación Espacial Internacional (ISS) el 19-7-18. Observando con mi padre.

Gracias al servicio de alerta por e-mail de la página de Calsky al que estoy suscrito, vi que la Estación Espacial Internacional (ISS) iba a sobrevolar Barcelona la noche del 19 de julio de 2018 hacia las 23h.

Calsky
Así que después de cenar, consulté el Starry Night para comprobar si, por casualidad, iba a pasar cerca de alguna estrella brillante, más que nada para ver si valía la pena montar el telescopio e intentar cazarla con la Nikon D5100. En un primer momento, vi emocionado que iba a pasar cerca de Júpiter, pero mi gozo en un pozo, no lo suficiente como para tenerlo de referencia. En cambio, sí que me iba a resultar útil la Alpha Librae (Zubenelgenubi), que con su magnitud 2,8 y su condición de doble visual, sería una referencia genial.

Hice todos los preparativos y cerca de las 23h llamé a mi padre por si quería ver el paso. Salimos los dos a la terraza y nos pusimos a otear el horizonte suroeste. Y en un momento dado, prácticamente los dos a la vez gritamos: “Ahí está”.

Y efectivamente, un punto blanco que paulatinamente aumentaba su brillo, se desplazaba con una velocidad uniforme hacia las inmediaciones de Júpiter y de Zubenelgenubi.

No tenía demasiadas esperanzas de fotografiarla en condiciones, así que esta vez probé algo nuevo. Puse la cámara en función vídeo, enfoqué con la ayuda de Zubenelgenubi, y empecé a grabar con los dedos cruzados.

Y esto fue lo que me salió:


Para verlo mejor, poner el vídeo en pantalla completa

Este es un fotograma extraído del vídeo utilizando el programa “Virtualdub”:


Estuvimos siguiéndola con una extraña y curiosa emoción hasta que desapareció detrás de los edificios, Misión cumplida. Espero poder hacer una fotografía más detallada algún día…

Pero lo mejor vino después.

Hacía tiempo que mi padre no tenía ocasión de mirar por el telescopio, y ya puestos apunté a Júpiter y se lo enseñé. A pesar de ser el SC de 127mm, esta noche la atmósfera estaba estable y,  pesar de no poder verlo con gran tamaño, sí que se percibían perfectamente las bandas, y como no, la disposición de los satélites.

De izquierda a derecha, Ganymede, Europa, Io y Callisto en el rápido boceto que hice:


Con un tamaño angular de 39’ y una magnitud de -2,2 Júpiter se ve realmente impresionante. Y hoy lo vemos con un sentimiento especial, ya que hace unos días se ha publicado el descubrimiento de 12 lunas nuevas orbitando el planeta, con lo que ya suman un total de 79. (https://carnegiescience.edu/news/dozen-new-moons-jupiter-discovered-including-one-“oddball”).

Pero si hay algo que siempre ha impresionado a mi padre es la observación de Saturno, básicamente por sus anillos. Y a pesar que ya lo ha visto varias veces, ahora con sus más de 80 años, ver su cara y escuchar sus comentarios cuando lo hace, no tiene precio. Como digo, lo mejor de la noche.

Acabamos con un rápido vistazo a la Luna y a dormir, que mañana trabajo y hay que estar despierto.

domingo, 8 de julio de 2018

Tutorial para obtener una imagen en color a partir de tomas LRGB

Un compañero que está pensando en comprarse una cámara CCD mono con sus correspondientes filtros para poder obtener una imagen planetaria en color, me ha preguntado qué proceso seguí para conseguir la fotografía de Júpiter que compartí en el blog el otro día:


Como ya sabréis no me considero un experto en cuanto a astrofotografía se refiere, por lo que lo más probable es que haya mejores maneras de hacerlo, con programas más actuales o procesos más eficientes. Pero bueno, para empezar y tener una primera toma de contacto en este tipo de fotografía creo que puede ser útil.

1.- CAPTURA DE LOS VIDEOS

Tal vez parezca, en el peor de los casos, una broma, y en el mejor, una obviedad, pero lo cierto es que en primer lugar hemos de conseguir encontrar una noche con las mejores condiciones de estabilidad atmosférica posible.

Un vídeo tomado durante una noche de mal “seeing” nos dará un resultado final pobre, en cambio, cuando la atmósfera está tranquila y conseguimos vídeos de calidad, obtendremos un resultado más satisfactorio. Y encontrar una noche así, no es fácil, y menos cuando uno no puede elegir cuándo tendrá un momento para montar el telescopio.

Sea la noche más o menos perfecta, cuando tengo la oportunidad de fotografiar algún planeta, suelo tomar cuatro videos de unos 1.500 frames, sin dejar mucho tiempo entre uno y otro, para evitar encontrarme con algún problema de rotación del planeta a la hora de acoplar los diferentes videos en la toma final. Hay programas que pueden solucionar este inconveniente de rotación, pero no quiero liar demasiado este tutorial.

Uso el filtro de luminancia (L), otro con el rojo (R), el verde (G) y el azul (B). Todos ellos con mi cámara ASI120MM. En principio, para la toma de vídeos, cualquier programa de captura que venga con nuestra cámara será suficiente. Aunque si queremos algo más completo, podemos entretenernos en aprender a utilizar el Firecapture:

http://www.firecapture.de/


2.- CASTRATOR

Una vez tenemos los vídeos, utilizo el programa Castrator, que me permite recortarlos dejando sólo la zona de interés, que es el planeta centrado. De esta manera reducimos el tamaño del vídeo (que no del planeta) lo que nos permitirá una mayor agilidad en el procesado y reducir la “zona negra” de la imagen, centrándonos sólo en el planeta, que es lo que nos interesa en este caso.

Este programa, según el propio autor, ha quedado obsoleto y recomienda utilizar el programa PIPP. Sin embargo, de momento para recortar los vídeos yo sigo utilizando el Castrator, ya que lo encuentro más intuitivo y los resultados obtenidos son satisfactorios.

http://www.astrokraai.nl/castrator.php


El proceso a seguir, que repetiremos con los cuatro vídeos L, R, G, y B, está indicado en el mismo programa:

1.- Abrimos nuestro vídeo.
2.- Seleccionamos el umbral de detección del planeta. Un valor 5 suele dar buen resultado.
3.- Seleccionamos el tamaño de la imagen que queramos obtener.
4.- Seleccionamos el tipo de salida que deseemos.
5.- Activamos el proceso.

Y obtenemos un nuevo video recortado y de menor tamaño que es renombrado automáticamente por el programa, que acaba con la extensión “XXX_castr.avi”.

3.- REGISTAX 6

El uso del Registax (http://www.astronomie.be/registax/download.html) daría para un tutorial en exclusividad, pero no es el objetivo de esta entrada. Así que me limitaré a indicar a grandes rasgos los pasos básicos que nos permitirán conseguir a partir de los vídeos, las imágenes correspondientes de los diferentes canales LRGB.

A nivel principiante podemos dejar todas las opciones que vienen por defecto.


1.- Desde “Select” cargamos el primer video.
2.- Ayudados con el ratón, seleccionamos un fotograma intermedio que intentaremos nos ofrezca la mejor nitidez posible.
3.- Marcamos “Set Alignpoints”. El programa toma puntos de referencia para el apilado.
4.- Marcamos “Align”. El programa realiza el proceso de alineación y elige los mejores fotogramas para el apilado.
5.- “Limit”. Confirmamos que aceptamos lo que el programa ha seleccionado.
6.- “Stack”. Es el proceso de apilado.
7.- “Wavelet”. Obtenemos la imagen final a partir del video y vamos a proceder al procesado.


1.- Con los diferentes deslizadores iremos situándolos de manera que nuestra imagen vaya mostrando mejor los detalles, sin que llegue a verse demasiado artificiosa. En mi opinión vale más pecar por defecto que por exceso. Yo suelo empezar con el 3, para ir siguiendo con el 1 y el 6. El resto los utilizo forzándolos tanto como me permita la calidad de la imagen.
2.- Si es necesario, modifico el brillo y el contraste.
3.- El programa sólo muestra en la pantalla las modificaciones en una pequeña zona de la imagen. Cuando ya estamos satisfechos con el resultado, debemos marcar “Do All” para que se aplique a toda la imagen.
4.-“Save Image”. Guardamos la imagen. Yo suelo utilizar la extensión .tiff

Al final obtendremos cuatro imágenes TIFF, una para cada canal LRGB.


4.- FITSWORK

La fotografía que subí de Júpiter fue el resultado de la combinación de las cuatro imágenes LRGB hecha con el PixInsight Core 1.8. Al ser un programa de pago, voy a dejar la explicación del proceso que seguí con él para más adelante, y ahora explicaré cómo conseguir la imagen final a color uniendo las fotografías RGB con el programa gratuito Fitswork:

https://www.fitswork.de/software/softw_es.php


1.- “Archivo-Abrir”: Abrimos las tres imágenes RGB.
2.- “Combinar imágenes”
3.- “Combinar 3 imágenes BW a una RGB


1.- Se abre una ventana donde se nos pregunta “¿Qué imagen para el canal rojo?”. Seleccionamos nuestra imagen (R) y le damos a “Ok”.

A continuación nos pedirá para el canal verde, seleccionamos nuestra imagen (G).

Y finalmente, nos pide para el canal azul, seleccionando la (B).


Y ya tenemos la imagen final a color que procederemos a guardar.

1.- “Archivo-Guardar como”
2.- “Guardar en”. Elegimos la carpeta donde queremos guardar la imagen.
3.- Elegimos la extensión con que prefiramos guardarla. Yo suelo guardar una en formato .TIFF que uso como “master” y otra .JPEG que utilizo para subir a las redes o al blog.

Con este mismo programa es con el que añado el marco a la foto con los datos correspondientes de la imagen: “Procesado-Más funciones-Insertar marco + texto”.


5.- PIXINSIGHT CORE 1.8

Con este programa tenemos la posibilidad de añadir el canal de luminancia (L) a los RGB, lo que, en teoría, nos permitirá obtener una imagen mejor definida.

Este es el proceso a seguir:


Abrimos nuestras imágenes LRGB.

1.- “File-Open a Copy”
2.- “Open Image File Copies”
3.- “Abrir”


1.- Vamos a seleccionar la herramienta que nos permitirá acoplar las imágenes y conseguir la foto a color: “Process-All Processes-LRGB Combination”


1.- En el apartado “Transfer Functions” suelo dejar los valores 0,500 en “Lightness” y 0.750 en “Saturation”. Aunque podemos variarlos dependiendo de nuestro gusto personal.
2.- Marcamos el cajetín de cada canal que vamos a utilizar. En este caso los cuatro (LRGB). Si sólo queremos utilizar RGB, dejaremos desmarcado el L.
3.- Con el ratón clicamos en el cuadrado de la derecha de la ventana L.
4.- Y desde la ventana que se abre seleccionamos nuestra imagen del canal L. Y lo mismo con los canales R, G y B.
5.- Clicamos en el ícono redondo, “Apply Global” que nos generará finalmente nuestra imagen en color.


1.- Guardamos la imagen con la, o las extensiones que deseemos. “File-Save as”

Y esto es todo. Como he comentado hay otras maneras de hacerlo, y seguramente más eficaces, pero para empezar, creo que puede venir bien como punto de partida a quien empieza en el complicado mundo de la astrofotografía.

Cualquier comentario o sugerencia para mejorar será bienvenido.

Aquí dejo el enlace por si queréis bajar el pdf del tutorial para consultarlo con mayor comodidad:

domingo, 1 de julio de 2018

Ceres el 30 de junio de 2018

En diciembre de 2012 pude observar el planeta enano Ceres y comprobar su rápido desplazamiento, debido a su cercanía a la Tierra, respecto a las estrellas que aparecen junto a él en el campo del ocular.

Ese año, la mejor imagen que disponíamos de Ceres era ésta tomada por el telescopio espacial Hubble:

Image credit: NASA/ESA
Actualmente, gracias a la sonda Dawn, podemos disfrutar de imágenes realmente espectaculares de este planeta enano:

Courtesy NASA/JPL-Caltech
La noche del 17 de junio de 2018 me encontraba en Barcelona, y aunque la contaminación lumínica que sufro no invita precisamente a la observación, tenía ganas de sacar el telescopio y pasar un rato tranquilo disfrutando del cielo. Mirando qué podía ver en condiciones, comprobé que Ceres se encontraba a mi alcance. Vi que brillaba alrededor de la magnitud 7,7 y no me lo pensé dos veces, apunté el SC de 127mm hacia él y dibujé lo que, con dificultad, podía percibir:


Un punto amarillento, estable en comparación con el resto de estrellas del campo. Aunque si no dispusiera de una carta celeste que me confirma su posición y el saber la magnitud que presenta, es muy posible que me hubiera pasado desapercibido y lo hubiera acabado confundiendo con cualquier estrella.

Mi intención era hacer un pequeño seguimiento de su movimiento, pero al encontrarse cerca del horizonte y apareciendo ya Júpiter en mi campo de visión urbana, decidí dejarlo para otra ocasión.

Y esta ocasión se dio la noche del 30 de junio de 2018. Van pasando los días y pronto ya no podré observarlo, pero todavía pude acoplar la cámara Nikon D5100 en el SC de 127mm y hacerle un seguimiento de una hora. Suficiente para ver el rápido movimiento de este planeta enano que, gracias a la sonda Dawn, podemos deleitarnos con detalles de su superficie.

https://dawn.jpl.nasa.gov/multimedia/images/index.html

Este es el gif que he podido componer. La calidad no es muy buena, ya que las condiciones no son para nada favorables, pero sí que es válido como testimonio de lo que podemos llegar a observar con nuestros telescopios.



martes, 26 de junio de 2018

2018-06-23 - Región Activa AR2751

Nos encontramos en un mínimo del ciclo solar, por lo que es normal que los aficionados no podamos disfrutar del gran número de manchas que nos ofrece el Sol durante los periodos de máxima actividad.

Por eso, cuando vi en la imagen del Sol, gentileza del SOHO, (https://sohowww.nascom.nasa.gov/) la presencia de una pequeña mancha, la AR2715, me propuse echarle un vistazo.

Hacía tiempo que no podía observar ninguna, así que viendo que pasaban los días y no se daban las circunstancias adecuadas para montar el SC de 127mm con el filtro solar, el día 23 de junio de 2018, viendo que el Sol no tardaría en ocultarse detrás de la montaña que tengo enfrente de mi domicilio en Barcelona, decidí desempolvar el “SolarScope” e intentar pillar la AR2751.

Al ser pequeña, me costó horrores poder enfocarla correctamente, y aunque por momentos lo conseguí, el intentar hacer una foto testimonial se convirtió en una ardua tarea.

Al final utilicé una primitiva cámara digital que tengo, la Werlisa PX2010, que curiosamente, me da buenos resultados a la hora de fotografiar la proyección del Sol en el SolarScope. Este es el mejor resultado que conseguí, que teniendo en cuenta las dificultades de enfoque y seguimiento manual, me ha dejado un buen sabor de boca.


Y gracias al Real Observatorio de Bélgica, la puedo disfrutar con mucha mejor calidad:

http://sidc.be/uset/
Pero como digo siempre, el verlo uno en directo con tus propios ojos tiene un encanto especial.

sábado, 23 de junio de 2018

Júpiter e Io el 17 de junio de 2018

Tenía ganas de observar a Júpiter este 2018, pero hasta ahora no pude echarle un vistazo. Y las condiciones tampoco han sido las ideales. Sin embargo, no estoy en disposición de ser demasiado exigente en este aspecto.

La noche del 17 de junio de 2018 saqué el SC de 127mm al balcón de mi domicilio barcelonés. Esperé a que el planeta apareciera por la espalda de mi edificio, y cuando ya había recorrido una distancia razonable para que no tuviera que hacer contorsiones poco naturales para observarlo con comodidad, pude disfrutar, por fin, de la contemplación de uno de los mejores espectáculos que podemos ver con nuestros telescopios: el gigante planetario de nuestro Sistema Solar.

Con el tamaño aparente que ofrece actualmente el planeta, 43”, con el SC de 127mm puedo tener una vista bastante confortable, aunque bien es cierto que para percibir bien los detalles, tengo que dedicarle unos minutos y familiarizarme con lo que me ofrece el ocular.

La sombra de Io, un puntito negro delicado, pequeñito, pero bien presente, destaca justo encima de la banda ecuatorial Norte, que es la que se percibe con mayor claridad y contraste.

La banda ecuatorial Sur también se muestra sin dificultades, eso sí, un poco más tenue que la Norte.

Y las regiones polares, por su parte, puedo verlas con una tonalidad algo más oscura que le resto del planeta, aunque visualmente no consigo percibir ningún detalle de las pequeñas bandas que los cruzan. Aquí la abertura del telescopio no da para más.

Europa, Ganymede y Callisto, algo alejados de Júpiter, se unen al atractivo campo que puedo observar por el ocular de 25mm (50x).

Después de estar un buen rato deleitándome con la bonita sensación que me provoca el estar viendo por mí mismo al gigante gaseoso, y al comprobar que ya no puedo exprimirlo más en visual, decidí hacerle una fotografía con la ASI120MM.

Este fue el resultado final que conseguí con los filtros LRGB:


Y esta la hice con el filtro Astronomik IR Pro 742:


Aunque no está en color, me gusta especialmente por el hecho de poder ver, no sólo la sombra de Io sobre el planeta, sino también cerca del limbo, al propio satélite. Si no recuerdo mal es la primera vez que consigo algo así con el SC de 127mm.

Como siempre digo, las fotografías son mejorables, y su calidad no puede compararse con la de otros compañeros con más experiencia y habilidad a la hora de fotografiar el planeta, pero la satisfacción de conseguir algo así por uno mismo es inmensa.

Júpiter
AR: 14h 47m
Dec: -14º 53’
Constelación: Libra
Magnitud Aparente: -2,38
Tamaño Angular: 43,0”
Disco iluminado: 99,6%
Distancia desde la Tierra: 4,608 U.A.

domingo, 17 de junio de 2018

Nubes

Por cuestiones familiares, de momento, no puedo sacar el telescopio a cielos oscuros, y las ganas de observar, lamentablemente, no desaparecen. Así que este fin de semana tenía previsto montar el Celestron Nexstar 5i en el balcón de mi domicilio en Barcelona y echarle un vistazo a un Júpiter que se pone a tiro. Por fin ya está sobrepasando mi edificio, que está orientado Suroeste-Oeste, a horas medio decentes de la noche.

Pero claro, todo sería muy fácil en nuestra afición si todo lo que planificáramos lo pudiéramos llevar a cabo sin ninguna dificultad. Todo el día despejado, y hacia el atardecer, unas simpáticas nubes se adueñan del cielo.


Y como si se estuvieran riendo de mí, no tienen la decencia de tapar por completo el cielo. Tengo que dejar la observación para otro día, pero aunque mi ánimo no está demasiado alto, no puedo evitar estar unos minutos disfrutando del juego de luces y sombras del Sol reflejado en las cuarteadas nubes.

Júpiter tendrá que esperar.