domingo, 8 de julio de 2018

Tutorial para obtener una imagen en color a partir de tomas LRGB

Un compañero que está pensando en comprarse una cámara CCD mono con sus correspondientes filtros para poder obtener una imagen planetaria en color, me ha preguntado qué proceso seguí para conseguir la fotografía de Júpiter que compartí en el blog el otro día:


Como ya sabréis no me considero un experto en cuanto a astrofotografía se refiere, por lo que lo más probable es que haya mejores maneras de hacerlo, con programas más actuales o procesos más eficientes. Pero bueno, para empezar y tener una primera toma de contacto en este tipo de fotografía creo que puede ser útil.

1.- CAPTURA DE LOS VIDEOS

Tal vez parezca, en el peor de los casos, una broma, y en el mejor, una obviedad, pero lo cierto es que en primer lugar hemos de conseguir encontrar una noche con las mejores condiciones de estabilidad atmosférica posible.

Un vídeo tomado durante una noche de mal “seeing” nos dará un resultado final pobre, en cambio, cuando la atmósfera está tranquila y conseguimos vídeos de calidad, obtendremos un resultado más satisfactorio. Y encontrar una noche así, no es fácil, y menos cuando uno no puede elegir cuándo tendrá un momento para montar el telescopio.

Sea la noche más o menos perfecta, cuando tengo la oportunidad de fotografiar algún planeta, suelo tomar cuatro videos de unos 1.500 frames, sin dejar mucho tiempo entre uno y otro, para evitar encontrarme con algún problema de rotación del planeta a la hora de acoplar los diferentes videos en la toma final. Hay programas que pueden solucionar este inconveniente de rotación, pero no quiero liar demasiado este tutorial.

Uso el filtro de luminancia (L), otro con el rojo (R), el verde (G) y el azul (B). Todos ellos con mi cámara ASI120MM. En principio, para la toma de vídeos, cualquier programa de captura que venga con nuestra cámara será suficiente. Aunque si queremos algo más completo, podemos entretenernos en aprender a utilizar el Firecapture:

http://www.firecapture.de/


2.- CASTRATOR

Una vez tenemos los vídeos, utilizo el programa Castrator, que me permite recortarlos dejando sólo la zona de interés, que es el planeta centrado. De esta manera reducimos el tamaño del vídeo (que no del planeta) lo que nos permitirá una mayor agilidad en el procesado y reducir la “zona negra” de la imagen, centrándonos sólo en el planeta, que es lo que nos interesa en este caso.

Este programa, según el propio autor, ha quedado obsoleto y recomienda utilizar el programa PIPP. Sin embargo, de momento para recortar los vídeos yo sigo utilizando el Castrator, ya que lo encuentro más intuitivo y los resultados obtenidos son satisfactorios.

http://www.astrokraai.nl/castrator.php


El proceso a seguir, que repetiremos con los cuatro vídeos L, R, G, y B, está indicado en el mismo programa:

1.- Abrimos nuestro vídeo.
2.- Seleccionamos el umbral de detección del planeta. Un valor 5 suele dar buen resultado.
3.- Seleccionamos el tamaño de la imagen que queramos obtener.
4.- Seleccionamos el tipo de salida que deseemos.
5.- Activamos el proceso.

Y obtenemos un nuevo video recortado y de menor tamaño que es renombrado automáticamente por el programa, que acaba con la extensión “XXX_castr.avi”.

3.- REGISTAX 6

El uso del Registax (http://www.astronomie.be/registax/download.html) daría para un tutorial en exclusividad, pero no es el objetivo de esta entrada. Así que me limitaré a indicar a grandes rasgos los pasos básicos que nos permitirán conseguir a partir de los vídeos, las imágenes correspondientes de los diferentes canales LRGB.

A nivel principiante podemos dejar todas las opciones que vienen por defecto.


1.- Desde “Select” cargamos el primer video.
2.- Ayudados con el ratón, seleccionamos un fotograma intermedio que intentaremos nos ofrezca la mejor nitidez posible.
3.- Marcamos “Set Alignpoints”. El programa toma puntos de referencia para el apilado.
4.- Marcamos “Align”. El programa realiza el proceso de alineación y elige los mejores fotogramas para el apilado.
5.- “Limit”. Confirmamos que aceptamos lo que el programa ha seleccionado.
6.- “Stack”. Es el proceso de apilado.
7.- “Wavelet”. Obtenemos la imagen final a partir del video y vamos a proceder al procesado.


1.- Con los diferentes deslizadores iremos situándolos de manera que nuestra imagen vaya mostrando mejor los detalles, sin que llegue a verse demasiado artificiosa. En mi opinión vale más pecar por defecto que por exceso. Yo suelo empezar con el 3, para ir siguiendo con el 1 y el 6. El resto los utilizo forzándolos tanto como me permita la calidad de la imagen.
2.- Si es necesario, modifico el brillo y el contraste.
3.- El programa sólo muestra en la pantalla las modificaciones en una pequeña zona de la imagen. Cuando ya estamos satisfechos con el resultado, debemos marcar “Do All” para que se aplique a toda la imagen.
4.-“Save Image”. Guardamos la imagen. Yo suelo utilizar la extensión .tiff

Al final obtendremos cuatro imágenes TIFF, una para cada canal LRGB.


4.- FITSWORK

La fotografía que subí de Júpiter fue el resultado de la combinación de las cuatro imágenes LRGB hecha con el PixInsight Core 1.8. Al ser un programa de pago, voy a dejar la explicación del proceso que seguí con él para más adelante, y ahora explicaré cómo conseguir la imagen final a color uniendo las fotografías RGB con el programa gratuito Fitswork:

https://www.fitswork.de/software/softw_es.php


1.- “Archivo-Abrir”: Abrimos las tres imágenes RGB.
2.- “Combinar imágenes”
3.- “Combinar 3 imágenes BW a una RGB


1.- Se abre una ventana donde se nos pregunta “¿Qué imagen para el canal rojo?”. Seleccionamos nuestra imagen (R) y le damos a “Ok”.

A continuación nos pedirá para el canal verde, seleccionamos nuestra imagen (G).

Y finalmente, nos pide para el canal azul, seleccionando la (B).


Y ya tenemos la imagen final a color que procederemos a guardar.

1.- “Archivo-Guardar como”
2.- “Guardar en”. Elegimos la carpeta donde queremos guardar la imagen.
3.- Elegimos la extensión con que prefiramos guardarla. Yo suelo guardar una en formato .TIFF que uso como “master” y otra .JPEG que utilizo para subir a las redes o al blog.

Con este mismo programa es con el que añado el marco a la foto con los datos correspondientes de la imagen: “Procesado-Más funciones-Insertar marco + texto”.


5.- PIXINSIGHT CORE 1.8

Con este programa tenemos la posibilidad de añadir el canal de luminancia (L) a los RGB, lo que, en teoría, nos permitirá obtener una imagen mejor definida.

Este es el proceso a seguir:


Abrimos nuestras imágenes LRGB.

1.- “File-Open a Copy”
2.- “Open Image File Copies”
3.- “Abrir”


1.- Vamos a seleccionar la herramienta que nos permitirá acoplar las imágenes y conseguir la foto a color: “Process-All Processes-LRGB Combination”


1.- En el apartado “Transfer Functions” suelo dejar los valores 0,500 en “Lightness” y 0.750 en “Saturation”. Aunque podemos variarlos dependiendo de nuestro gusto personal.
2.- Marcamos el cajetín de cada canal que vamos a utilizar. En este caso los cuatro (LRGB). Si sólo queremos utilizar RGB, dejaremos desmarcado el L.
3.- Con el ratón clicamos en el cuadrado de la derecha de la ventana L.
4.- Y desde la ventana que se abre seleccionamos nuestra imagen del canal L. Y lo mismo con los canales R, G y B.
5.- Clicamos en el ícono redondo, “Apply Global” que nos generará finalmente nuestra imagen en color.


1.- Guardamos la imagen con la, o las extensiones que deseemos. “File-Save as”

Y esto es todo. Como he comentado hay otras maneras de hacerlo, y seguramente más eficaces, pero para empezar, creo que puede venir bien como punto de partida a quien empieza en el complicado mundo de la astrofotografía.

Cualquier comentario o sugerencia para mejorar será bienvenido.

Aquí dejo el enlace por si queréis bajar el pdf del tutorial para consultarlo con mayor comodidad:

domingo, 1 de julio de 2018

Ceres el 30 de junio de 2018

En diciembre de 2012 pude observar el planeta enano Ceres y comprobar su rápido desplazamiento, debido a su cercanía a la Tierra, respecto a las estrellas que aparecen junto a él en el campo del ocular.

Ese año, la mejor imagen que disponíamos de Ceres era ésta tomada por el telescopio espacial Hubble:

Image credit: NASA/ESA
Actualmente, gracias a la sonda Dawn, podemos disfrutar de imágenes realmente espectaculares de este planeta enano:

Courtesy NASA/JPL-Caltech
La noche del 17 de junio de 2018 me encontraba en Barcelona, y aunque la contaminación lumínica que sufro no invita precisamente a la observación, tenía ganas de sacar el telescopio y pasar un rato tranquilo disfrutando del cielo. Mirando qué podía ver en condiciones, comprobé que Ceres se encontraba a mi alcance. Vi que brillaba alrededor de la magnitud 7,7 y no me lo pensé dos veces, apunté el SC de 127mm hacia él y dibujé lo que, con dificultad, podía percibir:


Un punto amarillento, estable en comparación con el resto de estrellas del campo. Aunque si no dispusiera de una carta celeste que me confirma su posición y el saber la magnitud que presenta, es muy posible que me hubiera pasado desapercibido y lo hubiera acabado confundiendo con cualquier estrella.

Mi intención era hacer un pequeño seguimiento de su movimiento, pero al encontrarse cerca del horizonte y apareciendo ya Júpiter en mi campo de visión urbana, decidí dejarlo para otra ocasión.

Y esta ocasión se dio la noche del 30 de junio de 2018. Van pasando los días y pronto ya no podré observarlo, pero todavía pude acoplar la cámara Nikon D5100 en el SC de 127mm y hacerle un seguimiento de una hora. Suficiente para ver el rápido movimiento de este planeta enano que, gracias a la sonda Dawn, podemos deleitarnos con detalles de su superficie.

https://dawn.jpl.nasa.gov/multimedia/images/index.html

Este es el gif que he podido componer. La calidad no es muy buena, ya que las condiciones no son para nada favorables, pero sí que es válido como testimonio de lo que podemos llegar a observar con nuestros telescopios.



martes, 26 de junio de 2018

2018-06-23 - Región Activa AR2751

Nos encontramos en un mínimo del ciclo solar, por lo que es normal que los aficionados no podamos disfrutar del gran número de manchas que nos ofrece el Sol durante los periodos de máxima actividad.

Por eso, cuando vi en la imagen del Sol, gentileza del SOHO, (https://sohowww.nascom.nasa.gov/) la presencia de una pequeña mancha, la AR2715, me propuse echarle un vistazo.

Hacía tiempo que no podía observar ninguna, así que viendo que pasaban los días y no se daban las circunstancias adecuadas para montar el SC de 127mm con el filtro solar, el día 23 de junio de 2018, viendo que el Sol no tardaría en ocultarse detrás de la montaña que tengo enfrente de mi domicilio en Barcelona, decidí desempolvar el “SolarScope” e intentar pillar la AR2751.

Al ser pequeña, me costó horrores poder enfocarla correctamente, y aunque por momentos lo conseguí, el intentar hacer una foto testimonial se convirtió en una ardua tarea.

Al final utilicé una primitiva cámara digital que tengo, la Werlisa PX2010, que curiosamente, me da buenos resultados a la hora de fotografiar la proyección del Sol en el SolarScope. Este es el mejor resultado que conseguí, que teniendo en cuenta las dificultades de enfoque y seguimiento manual, me ha dejado un buen sabor de boca.


Y gracias al Real Observatorio de Bélgica, la puedo disfrutar con mucha mejor calidad:

http://sidc.be/uset/
Pero como digo siempre, el verlo uno en directo con tus propios ojos tiene un encanto especial.

sábado, 23 de junio de 2018

Júpiter e Io el 17 de junio de 2018

Tenía ganas de observar a Júpiter este 2018, pero hasta ahora no pude echarle un vistazo. Y las condiciones tampoco han sido las ideales. Sin embargo, no estoy en disposición de ser demasiado exigente en este aspecto.

La noche del 17 de junio de 2018 saqué el SC de 127mm al balcón de mi domicilio barcelonés. Esperé a que el planeta apareciera por la espalda de mi edificio, y cuando ya había recorrido una distancia razonable para que no tuviera que hacer contorsiones poco naturales para observarlo con comodidad, pude disfrutar, por fin, de la contemplación de uno de los mejores espectáculos que podemos ver con nuestros telescopios: el gigante planetario de nuestro Sistema Solar.

Con el tamaño aparente que ofrece actualmente el planeta, 43”, con el SC de 127mm puedo tener una vista bastante confortable, aunque bien es cierto que para percibir bien los detalles, tengo que dedicarle unos minutos y familiarizarme con lo que me ofrece el ocular.

La sombra de Io, un puntito negro delicado, pequeñito, pero bien presente, destaca justo encima de la banda ecuatorial Norte, que es la que se percibe con mayor claridad y contraste.

La banda ecuatorial Sur también se muestra sin dificultades, eso sí, un poco más tenue que la Norte.

Y las regiones polares, por su parte, puedo verlas con una tonalidad algo más oscura que le resto del planeta, aunque visualmente no consigo percibir ningún detalle de las pequeñas bandas que los cruzan. Aquí la abertura del telescopio no da para más.

Europa, Ganymede y Callisto, algo alejados de Júpiter, se unen al atractivo campo que puedo observar por el ocular de 25mm (50x).

Después de estar un buen rato deleitándome con la bonita sensación que me provoca el estar viendo por mí mismo al gigante gaseoso, y al comprobar que ya no puedo exprimirlo más en visual, decidí hacerle una fotografía con la ASI120MM.

Este fue el resultado final que conseguí con los filtros LRGB:


Y esta la hice con el filtro Astronomik IR Pro 742:


Aunque no está en color, me gusta especialmente por el hecho de poder ver, no sólo la sombra de Io sobre el planeta, sino también cerca del limbo, al propio satélite. Si no recuerdo mal es la primera vez que consigo algo así con el SC de 127mm.

Como siempre digo, las fotografías son mejorables, y su calidad no puede compararse con la de otros compañeros con más experiencia y habilidad a la hora de fotografiar el planeta, pero la satisfacción de conseguir algo así por uno mismo es inmensa.

Júpiter
AR: 14h 47m
Dec: -14º 53’
Constelación: Libra
Magnitud Aparente: -2,38
Tamaño Angular: 43,0”
Disco iluminado: 99,6%
Distancia desde la Tierra: 4,608 U.A.

domingo, 17 de junio de 2018

Nubes

Por cuestiones familiares, de momento, no puedo sacar el telescopio a cielos oscuros, y las ganas de observar, lamentablemente, no desaparecen. Así que este fin de semana tenía previsto montar el Celestron Nexstar 5i en el balcón de mi domicilio en Barcelona y echarle un vistazo a un Júpiter que se pone a tiro. Por fin ya está sobrepasando mi edificio, que está orientado Suroeste-Oeste, a horas medio decentes de la noche.

Pero claro, todo sería muy fácil en nuestra afición si todo lo que planificáramos lo pudiéramos llevar a cabo sin ninguna dificultad. Todo el día despejado, y hacia el atardecer, unas simpáticas nubes se adueñan del cielo.


Y como si se estuvieran riendo de mí, no tienen la decencia de tapar por completo el cielo. Tengo que dejar la observación para otro día, pero aunque mi ánimo no está demasiado alto, no puedo evitar estar unos minutos disfrutando del juego de luces y sombras del Sol reflejado en las cuarteadas nubes.

Júpiter tendrá que esperar.

viernes, 8 de junio de 2018

Cuatro dobles en Draco

Se acerca el verano. Noches cortas, pero que invitan a sacar el telescopio y disfrutar de una agradable sesión de observación. Muchos son los objetos espectaculares que podemos incluir en nuestro itinerario nocturno, y en toda planificación que se precie, no pueden faltar algunas dobles.

En la constelación de Draco, la más bonita y asequible es Nu Draconis (https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2012/04/nu-draconis-doble-para-prismaticos-en.html), pero si buscamos un poco, encontraremos algunos pares realmente atractivos. STF1362, STF1872, STTA138 y Mu Draconis son un pequeño ejemplo. Estos son los dibujos que hice en su día y las notas que tomé:

STF1362


Empiezo con 50x y curiosamente, ya puedo desdoblar esta apretada doble. Debe ser por el equilibrio de brillo de sus componentes.

Pongo directamente los 125x y la separación es ya evidente. Puedo ver dos puntitos plateados perfectamente equilibrados, pero no puedo disfrutar demasiado con ellos porqué la turbulencia no me lo permite.

Así que aun reconociendo que estoy delante una doble espectacular, dejo anotado que tengo que volver a ella en una noche de mejor estabilidad atmosférica para sacarle todo el partido que creo se merece.


STF1872


Espectacular. A 50x ya se ve preciosa, pero pide un poco más de aumento. Pongo los 69x y realmente no decepciona. Una principal amarillenta acompañada íntimamente por una compañera azulada, y un poco más allá, percibo con cierta dificultad un puntito débil que me llama la atención que resulta ser la componente C, que brilla tímidamente con magnitud 10,6.

Pongo los 125x y todo es más evidente: tanto los preciosos colores de A y B como la tercera componente. Vale la pena dedicarle un buen rato. Lástima de la turbulencia atmosférica de la noche.


STTA138


Viendo las generosas separaciones de esta doble/triple, pongo directamente los 50x y me doy cuenta que estoy ante una especie de asterismo más que delante la típica doble, pero me gusta.
El triángulo que forman las tres componentes es realmente espectacular. Las tres las veo de un color blanco muy elegante. Las componentes A y B brillan con la misma intensidad, mientras que C lo hace más débilmente, pero tal vez aquí reside en gran medida su encanto.


Mu Draconis / STF2131


Localizo la estrella a 50x y acto seguido pongo los 125x pensando que todavía me quedaría corto de aumentos a la hora de desdoblar esta apretada doble. Pero ante mi sorpresa, me encuentro con una separación clara y limpia.

Realmente, la idéntica magnitud de sus componentes ayuda, al igual que las buenas condiciones de observación de la noche. No quiero forzar más aumentos, a 125x se ve inmejorable. Dos puntos gemelos, blancos, muy dignos.

Un gran reto para comprobar la calidad de nuestro equipo y de las condiciones de la noche.

domingo, 3 de junio de 2018

Halo solar

Menos mal que mi hermano ya me conoce, por qué si no, no sé qué habría pasado este sábado. 2 de junio de 2018, cuando en pleno partido de tenis, cuando voy a sacar, paro el juego, me dirijo a mi bolsa de deporte, cojo el móvil y hago unas fotos al Sol…

Ante la mirada interrogadora de mi hermano, con toda la tranquilidad del mundo le digo: “No, es que es una halo solar…”


Y es que no siendo el primero que veo, sí es el primero que he tenido ocasión de fotografiar, aunque sea con la sencilla cámara del móvil.

Es todo un espectáculo ver este extenso halo colorido alrededor el Sol. De hecho, he tenido que hacer una composición de dos fotografías para abarcarlo por entero.

Un halo solar es un fenómeno atmosférico que puede verse habitualmente en las zonas polares del planeta, aunque dependiendo de las condiciones, también puede apreciarse en cualquier lugar.

Los halos se producen cuando en el cielo hay nubes de tipo cirro o cirroestratos, asociadas normalmente a un frente frío. Lo cual indica en palabras llanas, que se aproxima tormenta (hoy está lloviendo).

El halo más frecuente, como el que pude disfrutar, es el que se conoce como halo de 22º. Se forma alrededor del Sol como un círculo difuso, de un radio angular de 22º y una anchura de 1,5º.

El halo está causado por partículas de hielo en suspensión en la tropósfera que refractan la luz y generan un espectro de colores alrededor del Sol. El halo de 22º está formado por la refracción en cristales de hielo hexagonales. Cuanto más regulares geométricamente sean los cristales el halo producido será más luminoso y perfecto.

En definitiva, un bonito espectáculo cuando menos te los esperas.

Por cierto, acabé perdiendo el partido de tenis.

viernes, 25 de mayo de 2018

Billy, Hansteen y Mons Hansteen

Dos cráteres gemelos, cercanos, pero con una historia diferente a sus espaldas, y entre ellos una de las pocas estructuras volcánicas no asociadas a Maria.

Estoy hablando de Billy, Hansteen y Mons Hansteen, en la orilla Sur del Oceanus Procellarum.

Virtual Moon Atlas
En la decimosegunda noche de lunación, con la Luna brillando con fuerza en el 92,6% de su superficie, todavía podemos disfrutar de zonas bastante interesantes a lo largo del terminador.

Esta que comento es especialmente atractiva por la presencia de Billy, un cráter circular con un diámetro de 46 km que, debido al efecto de perspectiva, nosotros vemos con cierta forma ovalada. Su característica más significativa, y que lo hace especialmente bonito, es el color oscuro del suelo del cráter debido a haber sido rellenado con lava basáltica. Sus paredes se elevan unos 1210 m.

A su lado, el cráter Hansteen, que puede considerarse, si nos atenemos a sus 45 km de diámetro y a su altura de 1250 m, como un gemelo de Billy. Sin embargo, a pesar de encontrarse tan cerca el uno del otro, Hansteen no ha sido inundado por lava, y presenta unas pequeñas terrazas, un suelo con ciertos relieves que contrastan de forma espectacular con el oscuro circo de Billy.

Pero si hay algo que realmente atrae la atención de los estudiosos de la geología lunar es la presencia justo al lado de Billy de Mons Hansteen. Los aficionados también lo conocen como “Arrowhead”, Punta de Flecha en castellano,

Mons Hansteen es una montaña de forma triangular que se extiende a lo largo de 30 km y se eleva tan sólo unos 300 m. Sin embargo, se puede apreciar perfectamente, resaltando gracias a su alto albedo. Contrasta de forma espectacular con el oscuro Billy.

El hecho de no estar cubierto por eyectas procedentes de los impactos de Billy o de Hasnteen indica con toda probabilidad que es una formación posterior a estos dos cráteres y debido a su forma, que recuerda la que suele producir las efusiones volcánicas viscosas, se puede constatar que se trata de una formación volcánica no asociada a maria.

La noche del 30 de diciembre de 2017 pude echar un vistazo a esta interesante zona lunar, y aunque las condiciones de estabilidad atmosférica no acompañaban demasiado, me animé a dibujarla.


También hice una fotografía, pero no quedé demasiado contento con ella. El “seeing” no permitió grandes alegrías, así que mejor deleitarnos con la imagen tomada del Virtual Moon Atlas para apreciar la belleza y espectacularidad del grupo formado por Billy, Hansteen y Mons Hansteen.

Virtual Moon Atlas

viernes, 18 de mayo de 2018

Halo venusiano el 14 de mayo de 2018

Durante esta semana he podido disfrutar durante el crepúsculo de la presencia de Venus enfrente del balcón de mi casa en Barcelona. Momentos que representan aquellas sencillas cosas que te animan después de un día duro de trabajo.

La noche del lunes, 14 de mayo de 2018 pude contemplar un fenómeno que no es muy habitual, un precioso halo venusiano fruto de las brumas y finas nubes que se habían adueñado del cielo.

Al final me animé y fotografié el momento como recuerdo:


Venus se encontraba iluminado en el 85% de su superficie y brillaba con potencia, con una magnitud de -3,95, luchando por hacerse visible a través de las brumas.

Cerca de él, a su derecha, a unos 4º, se encontraba Elnath, una estrella de Taurus situada a unos 131 años luz y que brilla con magnitud 1,6.

En la parte inferior izquierda de la fotografía podemos ver la rojiza y espectacular Betelgeuse, la Alpha Orionis, que ya se va despidiendo de nosotros dando paso a las estrellas más propias del verano.

sábado, 5 de mayo de 2018

Nova enana V392 PER el 2 de mayo de 2018

El 29 de abril de 2018, el japonés Yuji Nakamura descubrió una nova en la constelación de Perseus. Una estrella variable que por lo habitual rondaba las magnitudes 15-16,9, pasó a ser invisible para mi telescopio a poderse observar con unos simples prismáticos gracias a la magnitud 6,2 que alcanzó tras su explosión.

Estamos hablando de V392 Persei, que con la ayuda de unas buenas cartas, no resulta, ahora que su brillo ha aumentado, localizarla fácilmente.

Carta generada con Cartes du Ciel

AAVSO
Aunque paulatinamente va disminuyendo su brillo, estos días, si las nubes lo permiten, todavía podemos percibirla con cierta facilidad. En este enlace a la página de la AAVSO podemos seguir la estimación de magnitud reportada por diferentes observadores:

https://www.aavso.org/apps/webobs/results/?star=V392%20PER&num_results=200

V392 Per ha sido catalogada como una Nova Enana (Dwarf Nova) que se caracterizan por estar constituidas por una enana blanca que absorbe materia de una compañera subgigante de tipo espectral K o M. El estallido se produce debido a la inestabilidad del disco de acreción, en el momento en que el gas, al alcanzar una temperatura crítica, produce un colapso hacia la enana blanca que libera una gran cantidad de energía potencial gravitatoria.

Siempre me ha atraído la observación de novas y supernovas, pero como suele ser habitual en nuestra afición, no es tanto por la espectacularidad de lo que veo a través del telescopio, como por el hecho de ser consciente de lo que estoy viendo. Y en este caso, lo que veremos no será nada más que una estrella semejante a otras, pero si somos conscientes de la cantidad de energía liberada como para que varíe su magnitud de la 16 a la 6,2, e imaginamos la situación dada en esa parte de Universo, no podremos evitar sentir una gran fascinación.

Y además, si sabemos que V392 Per se encuentra, según las últimas estimaciones elaboradas a partir de los datos de la misión Gaia, a unos 12.700 años luz de distancia, nos daremos cuenta que lo que estamos viendo, dista mucho de lo que podría ser una simple estrella.

Después de muchos días nublados, la noche del 2 de mayo de 2018 tuve la ocasión de montar mi SC de 127mm en el balcón de mi domicilio en Barcelona para intentar cazar esta nova.

La primera prueba estaba superada: el cielo estaba despejado. La segunda dificultad me preocupó un poco más, ya que la constelación de Perseus, en esta época del año queda al límite de mi campo de visión barcelonés. Pero por suerte, después de entrar las coordenadas de V392 Per en el mando del telescopio y dirigirlo hacia ellas, comprobé que, por poco, la nova se encontraba a mi alcance. Pero no podía entretenerme demasiado, ya que no tardaría en desaparecer detrás de mi edificio.

Lo primero que hice fue echarle un rápido vistazo por el ocular de 25mm (50x) y pude constatar su presencia. A pesar de la fuerte contaminación lumínica de la ciudad, podía percibirla sin dificultad, así como unas cuantas estrellas más que me servirían de referencia para estimar el brillo de la nova.

Pero antes de empezar con las estimaciones, siempre a contra reloj, acoplé la Nikon D5100 al telescopio y saqué una fotografía de la zona, una toma única de 6 segundos de exposición a ISO 1600:


Como comentaba, sólo unas cuantas estrellas dispersas… que esconden un gran cataclismo. Esta es la misma foto rotulada con el nombre de las estrellas y su magnitud:


Ya con más tranquilidad después de haber obtenido el testimonio fotográfico, vuelvo a visual para hacer la estimación de brillo.

Leyendo sobre la experiencia de otros compañeros de afición con esta nova vi que destacaban su color rojizo. Por mi parte, la contaminación lumínica de Barcelona provocaba que la vista por el ocular no quedará muy contrastada, aparte del fondo amarronado… sin embargo, sí pude percibirle cierto color anaranjado, al igual que a la estrella HIP21886, gracias a su clase espectral K0.

Antes de hacer estimaciones dibujé las estrellas que era capaz de ver:


Y a partir de ellas, con la intención de utilizar el sistema de Argelander para hacer las estimaciones elegí la estrella HIP21886 (mag. 7,96) como estrella de referencia A, y la TYC3347-1038-1 (mag. 9,3) como referencia B.

Y aplicando la fórmula, obtengo una magnitud estimada de 8,2 para V932 Per esta noche del 2 de mayo de 2018.

mv = mA + [(gA * (mB – mA)) / (gA + gB)]

mag. de la variable = mag. A + [(grado A * (mag B – mag A)) / (grado A + grado B)]

mag. V932 Per = 7,96 + [(1 * (9,3 – 7,96)) / (1 + 4)]

mag. V932 Per = 8,2

Termino con el dibujo rotulado con el nombre de las estrellas, su magnitud y la estimación de brillo de la nova.


Espero poder echarle un nuevo vistazo antes de que disminuya drásticamente su brillo, aunque las previsiones del tiempo no presagian nada bueno. Sea como sea, por lo menos he podido cazarla, que no es poco.

jueves, 3 de mayo de 2018

2018-05-02-Puesta de Venus junto a HIP21120

La noche del 2 de mayo de 2018 tenía un objetivo, que no era otro que intentar cazar una nueva nova que ha aparecido estos días, la V392 Per. Dentro de las dificultades de hacerlo desde Barcelona ciudad, al final tuve suerte, y después de fotografiarla y dibujarla, vi que Venus estaba a punto de ocultarse detrás de las montañas que tengo enfrente, y decidí sacarle una fotografía con la Nikon D5100 acoplada a foco primario del SC de 127mm. Y sin esperarlo, obtuve una fotografía, que no sabría explicar bien la razón, me gusta mucho como ha quedado.


Y es que la proximidad de Venus (mag. -3,9) a la cresta de la montaña y la presencia inesperada de la estrella HIP21120, de magnitud 7,5 a su lado, le da un encanto especial. Y lo más curioso de todo: ninguna luz de la ciudad aparece en el encuadre. Si no lo viera no lo creería.

A veces, uno disfruta de la astronomía de la manera más inesperada.

domingo, 29 de abril de 2018

Observando la Luna en el cuarto día de lunación

Después de cenar, la noche del 20 de abril de 2018, vi que la temperatura era muy agradable, que el cielo estaba despejado, aunque con cierta humedad en el ambiente, y que la Luna se encontraba a tiro frente al balcón de mi casa en Barcelona.

Una invitación que no pude rechazar.

Monté el SC de 127mm y decidí pasear de manera amistosa por la superficie lunar.

Se encontraba en los 4,75 días de lunación y mostraba un 27,10% de su superficie iluminada.

Lo primero que hice fue acoplar la cámara ASI120MM al telescopio y empezar a tomar imágenes con las que montar un mosaico. Al final fueron 14 teselas que me permitieron elaborar esta imagen que muestra lo que me ofrecía la Luna esta magnífica noche:

Clicar en este enlace para ver el tamaño original:
https://flic.kr/p/Jwrqi1
Clicar en este enlace para ver el tamaño original:
https://flic.kr/p/JwrAnQ
Después, con más tranquilidad  me dispongo a observarla con el ojo pegado al ocular.

La contemplo un buen rato con el ocular de 25mm (50x) que me permite tenerla entera en el campo de visión y a continuación me dispongo a ir al detalle con el Takahasi LE de 7,5mm (166x). Empiezo por el Norte, comprobando que puedo percibir en el limbo lunar, eso sí, con cierta dificultad, el siempre inquietante Mare Humboldtianum.

Frente a él, los cráteres De la Rue y Endymion, de 136 km de diámetro el primero por 126 km el segundo. Ambos circulares, pero con apariencia elongada debido a la perspectiva con la que los vemos. De la Rue se ve bastante perjudicado, con unas paredes derruidas y con dos pequeños cráteres, Strabo y Thales, superpuestos a él en la zona Norte. Sin embargo, Endymion, más entero, mantiene una gran presencia, en parte también gracias a su fondo cubierto de lava oscura.

Continuando el camino hacia el Sur me encuentro con dos de los destacados de la noche: Hércules (70 km) y Atlas (88 km). Su tamaño generoso, su estructura y su gran belleza me obligan a dedicarles un buen rato. Me llama especialmente la atención Hércules G, el cráter de 3 km de diámetro que se encuentra en el suelo de Hércules que lucha con las sombras que emanan de la pared Este del cráter.

En plena frontera del terminador, el magnificente Posidonius empieza a emerger de la oscuridad. Sin duda, en otro momento se podrá ver mejor, pero en este instante, su tétrica belleza es ciertamente sugestiva. Al Este de Posidonius, con esta abertura me resulta un poco complicado percibir con comodidad la Rima G Bond, pero ahí está.
Me detengo unos instantes a las orillas del Mare Crisium, donde encuentro a uno de mis cráteres lunares preferidos, Proclus. Sin duda, viéndolo esta noche, poco o nada hace presagiar que dentro de unos días, con la Luna llena, se va a convertir en un verdadero faro lunar.

Me desplazo de Mare Crisium a Mare Tranquilitatis para contemplar la Rima Cauchy y la Rupes Cauchy, dos impresionantes líneas paralelas que encierran al pequeño cráter Cauchy, de 13 km de diámetro y 2.600 m de altura.

Al Este de Cauchy reparo en un cráter en el que nunca me había fijado, Taruntius. Hago un boceto básico y me dejo apuntado en la libreta que, tan pronto pueda, tengo que observarlo con más detenimiento con el SC de 235mm. Creo que con más abertura y forzando aumentos puede dar mucho juego.

Más al Sur de Taruntius, una de las vistas más peculiares de nuestro satélite, Messier, Messier A y sus dos rayos paralelos extendiéndose a lo largo de unos 100 km sobre la superficie de Mare Fecunditatis.

El juego de luces y sombras que proporciona la cercanía del terminador me ofrece ahora una de las mejores vistas de la noche: Las orillas de Mare Nectaris. Al Norte, un revoltijo de cráteres formado por Capella, Isidorus y los muchos cratercillos que los rodean. Una fuente de lugares intrincados que se esconden o se muestran dependiendo de la incidencia de los rayos solares. Al Sur, Daguerre, un cráter semifantasma muy sugerente.

Al Oeste de Mare Nectaris, igual que ocurría con Posidonius, Theophylus empieza a emerger de las sombras, sugiriendo ya el espectáculo que reserva para posteriores noches. Saliendo de él y alcanzando Beaumont, una escarpadura muy marcada gracias a la proximidad del terminador. En la parte opuesta del Mare, se muestran más escarpaduras frente al pequeño Bohnenberger. Resulta impresionante.

Y en la orilla Sur de Mare Nectaris, Fracastorius, que parece una versión más potente de Daguerre, pero que al igual que este, ha sucumbido a la marea de lava que ha acabado sepultando su pared Norte.

Siguiendo el camino hacia el Sur lunar, me encuentro con un antiguo conocido. El sensacional Piccolomini. Impresionantes sus terrazas que se elevan hasta unos 4.500 m, la sombra cerrada de su pared Este que alcanza a su montaña central que aprecio, con el SC de 127mm, como si estuviera partida en dos y que proyecta asimismo una majestuosa sombra que alcanza la base de las terrazas de la parte Oeste.  Y qué decir del grupo de pequeños cráteres junto a él: Piccolomini A, B, C, D, F, O y M. Cada segundo dedicado a su observación vale su peso en oro.

Continúo con Janssen, un cráter enorme de 191 km de diámetro que presenta un conjunto de rimas en su interior realmente atractivo.

Y llegando al final del camino, acabo deleitándome con la gran densidad de cráteres que pueblan la zona Sur lunar, destacando Vlacq, Rosenberger, Pitiscus, Hagecius y Nearch.

Al final estuve más rato del que pensaba cuando empecé con la observación, pero sin duda mereció la pena. Como siempre digo, la Luna nunca defrauda.

domingo, 22 de abril de 2018

Las fases de Venus - el planeta el 20-4-18

Ya expliqué en el blog mi particular historia de infancia con Venus:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/04/la-estrella-luna.html

Y ahora, aunque de una forma diferente, continúa atrayéndome su observación. El hecho de presentar fases como la Luna es un buen aliciente para realizar un seguimiento telescópico de este planeta.

En este gráfico que he elaborado se muestras las diferentes fases que Venus presenta desde la perspectiva de la Tierra. Y de las cosas que más me llaman la atención es que cuanto más reducida es la fase, más brilla Venus en el cielo.


Después de la bonita conjunción que ofreció Venus junto a la Luna el 17 de abril de 2018, recién puesto el Sol el 20 de abril de 2018, decidí sacar el telescopio al balcón para poder observar el aspecto que ofrecía el planeta a través del ocular.

Esta es la foto que hice a foco primario del SC de 127mm con la cámara ASI120MM. Con un diámetro aparente de 11”, brillaba con una magnitud de -3,9 y presentaba una superficie iluminada en un 90,68%


Es interesante compararlo con mi observación de diciembre del 2016, con una magnitud de -4,2 y con un 60,9% de superficie iluminada.


Y esta otra de junio de 2015, magnitud -4,42 y 37% de superficie iluminada.


Venus, siempre espectacular.

viernes, 20 de abril de 2018

Conjunción Luna-Venus el 17-4-18

Suele ser habitual que las circunstancias de la vida provoquen que los aficionados a la gustaría. Cada cual tiene sus condicionantes propios, pero la realidad es que llega un momento en que lamentamos haber perdido esos días en que nuestra única preocupación era planificar observaciones, consultar el tiempo previsto y sacar el telescopio para disfrutar tranquilamente de una noche bajo las estrellas.

Pero si a uno le gusta realmente la observación astronómica, cuando se ve inmerso en una época de vacas flacas no deja completamente de lado la afición, si no que suele volver a los orígenes, cuando observar el cielo a simple vista era capaz de provocarnos una gran admiración.

Esta misma sensación la experimenté el martes pasado, 17 de abril de 2018. Salí al balcón de casa justo después de la puesta de Sol y, al cabo de un rato pude contemplar una joven Luna mostrando una fina línea delgada iluminada enfrentada al resto iluminado por la luz cenicienta y acompañada por un brillante Venus cerca de ella.

Al cabo de un rato no pude resistirme y saqué la cámara para inmortalizar el momento:




Cuando quise darme cuenta, ya empezaban a desaparecer detrás de la montaña, y no pude evitar una sonrisa al recordar cuando era pequeño y mi imaginación volaba cuando contemplaba este tipo de conjunciones.

Estoy contento porqué, en cierto modo, mantengo la capacidad de disfrutar de estas pequeñas cosas de la vida, al igual que cuando era niño.

sábado, 14 de abril de 2018

NGC4725, galaxia en Coma Berenices

NGC4725 es una bonita y asequible galaxia en Coma Berenices, siempre y cuando las condiciones de observación se muestren favorables. De lo contrario pasará lo que me ocurrió la noche del 23 de febrero de 2018 con ella.

La Luna brillaba en un 56% de su superficie y la transparencia no era muy buena por culpa de las brumas que de manera sutil estaban presentes por todas partes, pero a pesar de ello quise echar un vistazo a esta galaxia con mi SC de 235mm.

Después de dejarme la vista y la paciencia con NGC4725, termino apreciando con cierto esfuerzo un núcleo compacto, brillante y, con la vista bien adaptada, ciertamente presente. Con más tiempo, veo que se encuentra envuelto por un halo difuso, esquivo, y que muestra sus límites bien definidos

Este es el dibujo que hice de lo que pude apreciar:



Y después, intentando exprimirla un poco más sin demasiado éxito, pienso: “Mira lo que te ha costado percibirla. Mira lo pequeña que la ves. Y ahora, reflexiona sobre el tamaño real de esta galaxia, y lo que realmente es. E intenta imaginar la distancia a la que se encuentra para que yo la acabe viendo de esta manera”.

Y es entonces, cuando me doy cuenta que el tiempo invertido y los grandes esfuerzos que he dedicado para ver una manchita blanquecina envuelta en un halo evanescente, toma todo su verdadero sentido.

Carta generada con Cartes du Ciel
Situada a unos 2º al Sur-Sureste de 31 Com, NGC4725 se encuentra a unos 42 millones de años luz de distancia, y se trata de una galaxia de tipo SAB(r)ab pec cuya principal peculiaridad es la de tener tan sólo un brazo espiral, a diferencia de los varios que suelen ser habituales.

Brilla con magnitud 10,1 y tiene un tamaño aparente de 10,7’x7,6’, aunque en realidad nos encontramos con una galaxia con una magnitud absoluta de -21,5 y que  se extiende a lo largo de 130.000 años luz.

Aladin Lite
Como comentaba al principio, una galaxia asequible y atractiva que merece que le dediquemos algo de atención cuando naveguemos a través de la constelación de Coma Berenices a la caza de lejanas galaxias.

viernes, 6 de abril de 2018

Aristóteles, Eudoxus y Egede

Hacia el sexto día de lunación podemos contemplar una pareja de cráteres asequibles a cualquier telescopio y que nos van a proporcionar unas bellas vistas lunares. Se trata de Aristóteles y Eudoxus.

Virtual Moon Atlas
Este dibujo lo hice durante la observación de esta interesante zona lunar el 8 de octubre de 2016, ya en los 7,75 días de lunación. Empezaba a practicar con la técnica del dibujo lunar blanco sobre negro y pensé que serían unos cráteres adecuados para ello.


Aristóteles es el cráter más grande que aparece en el dibujo. Presenta unos 87 km de diámetro y se trata de un cráter circular, aunque por su situación y desde nuestra perspectiva, lo vemos de forma ovalada. Sus paredes se elevan unos 3.700m y son realmente espectaculares. En la Oeste se pude apreciar perfectamente las terrazas que lo envuelven, mientras que en su parte Este, los rayos del Sol provocaban un bonito contraste de luces y sombras. El suelo del cráter se veía bastante liso, a excepción de alguna que otra pequeña elevación en el centro. En el borde Este, tocando a Aristóteles, se aprecia un pequeño cráter de 30 km de diámetro, que queda bastante disimulado debido a que el terminador lunar ya queda bastante alejado de la zona.

Eudoxus es el siguiente cráter que podemos encontrar al Sur de Aristóteles. Con sus 68km de diámetro y 3.375km de altura destacaría por méritos propios en cualquier zona lunar, pero en su caso, la presencia de Aristóteles lo eclipsa un poco. Curiosamente, la parte Este se encuentra sumida en una profunda oscuridad, al contrario que pasaba con Aristóteles, que presentaba los claroscuros que comentaba anteriormente, mientras que la vertiente Oeste brilla con más fuerza. La base del cráter se muestra un tanto irregular, apreciando en él bastantes pequeñas colinas.

Además de la magnificencia de estos dos cráteres, me llama la atención la cadena semicircular de colinas que los unen que me sugieren un rabillo de cereza. Al Oeste de esta formación se encuentra Egede, la contraposición a Aristóteles y Eudoxus, ya que es más pequeño, tan sólo 35km de diámetro, menos elevado, 400m, y semi-sumergido por la lava proveniente de Mare Frigoris.

Como la noche acompañaba, además del dibujo quise hacer una fotografía de recuerdo, que enmarca mejor la zona de estos cráteres.


En definitiva, Aristóteles y Eudoxus se encuentran dentro de la categoría de cráteres lunares de visita obligada para cualquier tipo de telescopio.