sábado, 24 de junio de 2017

M92 - Globular en Hercules

La noche del 27 de diciembre de 1777, Johann Elert Bode descubrió en Berlín el cúmulo globular que más tarde redescubriría Messier en 1781, y que catalogaría como M92. Como comenté en la entrada que le dediqué a la observación que hice de él con mi SC de 127mm, se puede considerar como el “otro” cúmulo globular de la constelación de Hercules. Y es que queramos o no, resulta muy difícil no caer en la tentación de relativizarlo al hacer una comparación con el magnífico M13.

Pero me resisto a no valorarlo como se merece.

Durante mi observación del 6 al 7 de mayo de 2017 con el SC de 235mm, después de disfrutar un buen rato con M13 -sí, lo reconozco, no pude evitar empezar por él- apunté hacia M92. Y a pesar que la Luna se encontraba brillando con potencia, iluminada en un 85% de su superficie, el globular ofrecía un aspecto que impresionaba.



Más pequeño que M13 y más afectado por la contaminación lumínica lunar, su núcleo se presentaba compacto, potente y resoluble. Una verdadera preciosidad. Éste se encontraba rodeado por un halo menos denso, también resoluble, y en las zonas más externas del globular percibí un buen número de estrellas desperdigadas por su alrededor. Era un cambio muy brusco, lo que me hizo plantear de nuevo el condicionante del brillo de la Luna. Tal vez, sin ella presente en el cielo, la diferencia de densidad estelar entre el núcleo y las zonas más alejadas de él no sería tan brusco como lo vi y como aparece en el dibujo que hice.

Sin duda, tengo que revisitarlo en una noche con condiciones más favorables.

Y la verdad es que en la actualidad, los aficionados no podemos quejarnos. Tan sólo hay que ver las notas que tomó Messier cuando lo observó por primera vez:

“Nebulosa, bella, notable y de gran luminosidad, entre la rodilla y la pierna izquierda de Hércules. Se ve muy bien con un telescopio de 1 pie. No contiene ninguna estrella. El centro es claro y brillante, rodeado de nebulosidad, y recuerda el núcleo de un gran cometa”.

Carta generada con Cartes du Ciel

viernes, 16 de junio de 2017

Solsticio de Verano - Stonehenge

Cuando estoy solo, en medio de la naturaleza, bajo un cielo nocturno plagado de estrellas, me doy cuenta de cómo pudieron llegar a sentirse nuestros antepasados ante una experiencia como esta. Una experiencia que, a diferencia de lo excepcional que a mí me resulta, para ellos formaba parte de su vida cotidiana.

Su existencia, su supervivencia, se encontraba íntimamente ligada a entender la relación entre nuestra especie y el entorno en el que vivimos.

En los albores de la civilización, era de vital importancia ser conscientes que esta mecánica celeste condicionaba el devenir de las estaciones, los periodos de siembra, de recolección, las épocas de migración de los animales… en definitiva, la vida.

Buscar las razones por las cuáles se producía este ciclo anual, dieron pie a supersticiones, mitologías, cultos y creencias, pero el constatar el tempo y predecir los acontecimientos estacionales de manera práctica, fueron el germen de la ciencia.

Hace unos 5.000 años, en lo que actualmente es el condado inglés de Wiltshire, en pleno periodo neolítico, empezó la construcción de lo que se considera uno de los primeros lugares donde el hombre plasmó su conocimiento sobre los eventos astronómicos, el crómlech megalítico de Stonehenge.


Incluso en nuestros días, a pesar de la tentación romántica de atribuirle una categoría de complejo observatorio astronómico, la realidad es que tan sólo se puede aseverar que “…el eje principal del monumento está alineado en la dirección de la salida del Sol el día más corto del año (solsticio de verano) o de la puesta en el día más corto (solsticio de invierno) y que quizá haya un alineamiento lunar, pero nada más” (1).

Sea como sea, estas piedras siempre me han atraído de una manera especial por lo que representan: La relación del Hombre con el Cosmos. Y el dibujo lo he hecho para compartir en el blog esos sentimientos que muchas veces aparecen cuando estamos observando el cielo estrellado, esos sentimientos que evocan una sensación de unión con los ancestros que empezaron a ser conscientes del mundo que les rodeaba.

(1) “El desafío del Universo” – Telmo Fernández / Benjamín Montesinos

viernes, 2 de junio de 2017

Fotografía de M13 el 6 de mayo de 2017

La noche del 6 al 7 de mayo, después de tres horas observando diferentes objetos con mi SC de 235mm, empecé ya a sentirme algo cansado, si añadimos que la Luna se encontraba brillando con fuerza en el cielo, decidí muy a mi pesar ir dando por concluida la sesión.

Pero no quería irme sin intentar ampliar mi modesta colección de fotografías de cielo profundo, así que mientras me dedicaba a ir recogiendo los bártulos, dejé la Nikon D5100 acoplada al telescopio apuntando hacia M13.

Este magnífico cúmulo globular lo estuve observando anteriormente y a pesar del condicionante lunar, me dejó tan impresionado que pensé que sería una buena opción para concluir la noche.

Cuando en junio de 2011 compartí en el blog mis primeros pinitos astrofotográficos, lo hice consciente de que su calidad era bastante discreta, pero quise subirlos por dos razones. La primera, por qué me hacía ilusión fotografiar por mí mismo estas maravillas celestes, y la segunda, para poder tener una referencia comparativa de mis inicios y mi futura evolución como fotógrafo.

Sé que no tengo el tiempo libre suficiente como para poder ir mejorando todo lo que me gustaría en este complicado subcampo de la afición que es la astrofotografía, pero por otro lado, veo que las dos razones que me movieron en su día a subir esas fotos, son perfectamente válidas hoy por hoy. Así que aquí dejo mi última versión de M13:

 
Este tipo de cúmulos globulares, brillantes y resolubles, me resultan especialmente complicados a la hora de fotografiarlos, ya que si quiero evitar que se queme el núcleo, no consigo captar las estrellas más débiles; y si quiero alcanzar estas magnitudes tan esquivas, el núcleo sufre y queda saturado.

En este caso, haciendo muchas exposiciones de tan sólo 5 segundos, creo que he conseguido un resultado bastante equilibrado que me ha dejado bastante satisfecho. Poco a poco, pasito a pasito veo que algo voy mejorando, y si uno disfruta con lo que está haciendo ¿qué más se puede pedir?

sábado, 27 de mayo de 2017

Patas de Araña en M13

Cuando la Luna se encuentra brillando en el 85% de su superficie no es aconsejable centrar nuestras observaciones en objetos difusos de cielo profundo, así que la noche del 6 de mayo de 2017, después de haber echado un vistazo a la Luna y a Júpiter, decidí apuntar mi SC de 235mm a un viejo conocido que nunca defrauda, el cúmulo globular M13 en Hercules.

Carta generada con Cartes du Ciel
Durante todos estos años aficionado a la observación astronómica he tenido ocasión de verlo bajo diferentes condiciones de contaminación lumínica y estabilidad atmosférica, y con diversos instrumentos.

Ha habido veces que lo he visto como una simple manchita redondeada y difusa, sin poder resolverlo; otras lo he podido resolver, pero sin poder percibirlo en todo su esplendor por culpa de las luces urbanas; y bajo condiciones óptimas he sido testigo de una bacanal estelar explotando en mi retina. Pero lo que no había notado tan claramente hasta esta noche de mayo, era lo que el maestro Comellas en su libro “Catálogo Messier”, describía como “patas de araña”.

Supongo que la presencia de la Luna, paradójicamente, ha amortiguado el brillo de las estrellas periféricas más débiles ofreciéndome esas patas arácnidas de una manera más evidente de lo que podía percibir en otras ocasiones.

No siempre me atrevo a dibujar lo que veo, especialmente en el caso de los globulares brillantes y ricos, pero ante la excepcionalidad de la observación, decidí intentarlo.

No suelo hacerlo, pero esta vez me vi obligado a romper tres dibujos que había empezado. No me acababa de convencer tal como quedaban, alejados de la impresión que tenía por el ocular. Finalmente, sin estar del todo satisfecho, decidí dar por buena esta versión:



Era impresionante, cuatro brazos estelares que emanan de un núcleo brillante, extenso y perfectamente resoluble. Una de las vistas más bellas y emotivas que podemos ver con nuestros telescopios.

sábado, 20 de mayo de 2017

Cometa C/2015 V2 (Johnson) el 6-5-2017

El pasado 6 de mayo de 2017 tuve la oportunidad de desplazarme para observar el cometa C/2015 V2 (Johnson) con mi telescopio de 235mm. Las condiciones de observación no eran las más adecuadas, más que nada por la presencia de la Luna en el cielo. Iluminada en el 85% de su superficie, no ayudaba demasiado a la hora de percibir los objetos más difusos y débiles.

Pero como hay que aprovechar las pocas ocasiones que tengo actualmente de practicar la afición, no dudé en apuntar hacia el lugar donde según las efemérides del MPC debería encontrarse el cometa.

Con la Luna tan presente no tenía demasiadas esperanzas de percibir demasiados detalles del C/2015 V2, pero la estimación de brillo que me daba el MPC de 7,2 me hacía pensar que por lo menos sería capaz de ver su núcleo.

Y la verdad es que fue poner el ojo en el ocular y notarlo sin demasiados problemas. Y digo notarlo, porqué en un primer momento sólo se adivinaba una pequeña manchita al lado de una débil estrella de mag. 12,7 (USNO J1540423 +413639). A medida que voy adaptando mejor la vista voy viendo un núcleo relativamente brillante, y con paciencia logro percibir una cola bastante grande y difusa. Al cabo de un buen rato concentrado llego a la conclusión que no puedo sacar más del cometa, así que lamentando la presencia de la Luna me dispongo a dibujar lo que veo:




Al día siguiente, mientras pasaba el dibujo y las notas a limpio, busqué un poco de información sobre este bonito y asequible cometa y me encontré con una verdadera sorpresa.

Como se puede comprobar en las fotografías de la entrada correspondiente al C/2015 V2 en la página de José J. Chambó (http://cometografia.es/2015-V2/), creo que lo que yo consideré como cola, en realidad se trata de la coma del cometa. Y el hecho de ver en el Stellarium que la cola se extiende en dirección a la estrella que he comentado antes de magnitud 12,6 ayuda a confirmar mis temores.

Stellarium

Espero poder volver a observarlo desde unos cielos oscuros y sin Luna estas próximas semanas. Sin duda, un cometa que promete.

El C/2015 V2 fue descubierto el 3 de noviembre de 2015 por Jess Johnson cuando brillaba con una magnitud 17. El 5 de junio de 2017 llegará a encontrarse a 0,8 UA de la Tierra y alcanzará su perihelio el 12 de junio a 1,6 UA del Sol.

Actualmente el MPC da una magnitud prevista estimada alrededor de de 6,9-6,7, por lo que es perfectamente asequible con unos prismáticos.

MPC

Stellarium

viernes, 12 de mayo de 2017

Júpiter con la sombra de Io el 6 de mayo de 2017

Ahora que no puedo observar tanto como me gustaría, me resulta difícil hacer un seguimiento de los diferentes planetas. Sin ir más lejos, el pasado 7 de abril se produjo la oposición de Júpiter en este 2017, y hasta el 6 de mayo no fui capaz de apuntar el telescopio hacia él.

Pero tengo que reconocer que cuando puedo por fin observarlo, me resulta tan emocionante como el primer día.

La Luna, brillando en el 85% de su superficie, era la gran protagonista de la noche, haciendo que fuera impensable intentar cazar objetos débiles de cielo profundo. Así que decidí centrarme, como no, en la Luna, en algunos Messier brillantes y en el majestuoso Júpiter.

Eran cerca de las 20,00h T.U. y pude comprobar, tal como había visto en el Starry Night mientras me preparaba la sesión de observación, que la sombra de Io se encontraba reflejada en la superficie del planeta y que el satélite empezaba a sobrepasar el limbo de Júpiter.

Dejé de lado todo lo que estaba haciendo y me concentré en cómo el satélite se iba alejando del planeta. Resulta impresionante ver por uno mismo esta danza planetaria, y no puedo evitar recordar a Galileo e imaginar qué debía sentir cuando vio por primera vez esto que estoy contemplando.

Cuando Io ya se estaba alejando de Júpiter me animé a poner la cámara ASI120MM y grabar unos cuantos vídeos con los filtros LRGB. Más tarde con Fitswork acoplé las diferentes imágenes resultantes para sacar el planeta en color. La atmósfera no se encontraba demasiado estable, y me resultó complicado sacar algo decente, pero hoy por hoy, no estoy en condiciones de ser exigente con las condiciones de observación.

A pesar de todo, creo que me queda un bonito recuerdo de la noche.


Probé a continuación una toma única en blanco y negro utilizando el filtro IR Pro 742 para ver si era capaz de mejorar en nitidez, pero aunque algo mejora, no es como para echar cohetes. Sin duda, con más tiempo debo afinar un poco más la colimación del telescopio y esperar una noche con mejor “seeing”. Casi nada.


Para acabar con la observación joviana saqué papel y lápiz y me puse a dibujar lo que podía percibir a través del ocular. Europa, Io y Ganímedes acompañaban al planeta, que se mostraba de color ocre claro con sus bandas bien definidas. Un verdadero espectáculo.


El gigante de nuestro Sistema Solar ha respondido perfectamente a mis expectativas.

Júpiter, 6 de mayo de 2017
AR: 12h 56m
Dec: -04º 21’
Constelación: Virgo
Magnitud Aparente: -2,4
Tamaño Angular: 43,1”
Disco iluminado: 99,8%
Distancia desde la Tierra: 4,571 U.A.

viernes, 5 de mayo de 2017

STT261 - Estrella doble en Canes Venatici

Sin duda, si estamos dando un paseo por los objetos más significativos de la constelación de Canes Venatici, si hablamos de dobles no podemos dejar de visitar la famosa Alpha CVn, mejor conocida entre los aficionados como Cor Caroli (https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/03/alpha-cvn-cor-caroli-stf1692.html). Bonita y asequible, seguro que no nos defrauda.

Pero siguiendo la pauta de programar por lo menos un pequeño reto en cada sesión de observación que nos planificamos, podemos intentar desdoblar la STT261.

Si disponemos de un telescopio de generosa abertura no va a darnos demasiados problemas, pero si nuestro instrumento es pequeño o mediano, es posible que debamos poner en acción todas nuestras habilidades observacionales, no en vano, la separación de 2,5” en la que se encuentra nos va a exigir una buena puesta a punto del telescopio, una atmósfera lo más estable posible y unos cielos lo suficientemente oscuros como para poder percibir sin problemas estrellas de magnitud 7-8.

Carta generada con Cartes du Ciel
Por suerte no es difícil de localizar. Partiendo de Alpha Com, trazamos una línea recta hasta Beta Com, y desde ella la prolongamos unos 4º, llegaremos a STT261.

Con mi SC de 127mm pude localizar la estrella en cuestión a 50x, pero lo único que vi fue tan sólo una estrella sospechosa de ser doble.

Cambié el ocular para alcanzar los 69x y empecé a distinguir dos puntitos que luchaban por separarse, pero que no acaban de conseguirlo.

Debía forzar aumentos, así que volví a cambiar el ocular. Esta vez, con el ocular de 10mm y los 125x que me proporcionaba ya conseguí atinar la buscada separación. Reto conseguido, aunque debo constatar que era una separación crítica y delicada. Por ello, decidí insistir con 208x, y a pude apreciar las dos componentes de forma claramente individualizada. Dos puntitos plateados y gemelos separados por un suspiro.


Satisfecho, me deleite con un tipo de estrellas dobles que son de las que más me gusta observar: las que ofrecen magnitudes similares con una estrecha separación. Son preciosas, y en el caso concreto de STT261, una excelente recompensa a nuestros esfuerzos por desdoblarla.

viernes, 28 de abril de 2017

M3 - Cúmulo Globular de Canes Venatici con el SC de 235mm

Cuando el 11 de abril de 2009 subí al blog la observación que hice de M3 con mi SC de 127mm desde unos cielos con cierta contaminación lumínica, comenté que aunque se veía ciertamente espectacular, no era nada comparado con observarlo bajo unos buenos cielos.

Prueba de ello es que M3 es uno de los cúmulos globulares más majestuosos que he visto a través del telescopio, y hasta la noche del 17 a 18 de febrero de 2017 no me atreví a dibujar lo que veía a través del ocular en una buena noche con mi SC de 235mm. Y para ser sincero, a pesar de no estar descontento de cómo me ha quedado, tengo que reconocer que no hace justicia a la belleza que nos transmite en directo.



Sin duda, una de las mejores vistas que podemos ver en el cielo. Perfectamente resoluble incluso en su zona central, cosa que no fui capaz de percibir el 26 de abril de 2008.


Es preciso, el núcleo presenta una gran densidad estelar, que a medida que nos vamos alejando del centro va disminuyendo hasta que llega un momento es que sólo se aprecian débiles estrellas cada vez más aisladas. Una verdadera maravilla.

Si durante una noche con buenas condiciones de observación, disfrutando de unos cielos oscuros, nos acompaña alguien que no haya observado nunca a través de un telescopio, le enseñamos M3, estoy convencido que conseguiremos que se aficione a la astronomía visual sin ninguna duda.

Carta Generada con Cartes du Ciel

viernes, 21 de abril de 2017

M82 - Galaxia en Ursa Major con el SC de 235mm

La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 quise observar y dibujar con detalle dos de las galaxias más espectaculares que podemos ver a través de nuestros telescopios: M81 y M82, en la constelación de Ursa Major.

Carta generada con Cartes du Ciel
Después de visitar M81 y quedar extasiado con ella, tal como comenté es esta otra entrada del blog…

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2017/04/m81-galaxia-en-ursa-major-con-el-sc-de.html

… fui a por M82, una de mis galaxias preferidas, tanto por lo asequible que resulta para todo tipo de telescopios y cielos, como por lo espectacular que puede llegar a verse desde lugares oscuros con una abertura generosa.

Y la verdad es que no me defraudó en absoluto. Este es el dibujo que hice de lo que pude percibir de ella con mi SC de 235mm:



Impresionante. Alargada, extensa, brillante, con detalles delicados en su interior, zonas más marcadas que otras… y todo ello sin tener que forzar la vista, sólo adaptando bien la vista a la oscuridad.

Y para terminar, otro regalo del Hubble:

NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)Acknowledgment: J. Gallagher (University of Wisconsin), M. Mountain (STScI), and P. Puxley (National Science Foundation)
Sin duda, contemplar M81 y M82 con las condiciones adecuadas, resulta una experiencia inolvidable y un recordatorio, para mí, de porqué me gusta la astronomía observacional.

viernes, 14 de abril de 2017

M81, galaxia en Ursa Major con el SC de 235mm

Como se puede comprobar en el blog, hace ya unos años que por diversas cuestiones no puedo observar tanto como me gustaría, por lo que cuando tengo ahora ocasión de sacar el telescopio en unos cielos oscuros y puedo disfrutar de una buena noche, intento aprovecharla al máximo.

Supongo que aunque no quiera reconocerlo, me voy haciendo mayor, y cuando ya llevo unas cuantas horas con el ojo pegado al ocular, empiezo a acusar bastante el cansancio.

Pero la afición que tengo y lo bien que lo paso contemplando los diferentes objetos celestes, hacen que me olvide un poco del malestar y continúe al pie del cañón. En el caso del SC de 235mm, nunca mejor dicho.

La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 fue una de estas noches especiales en que pude volver a sentirme astrónomo aficionado, pero como he comentado, hacia la 1h 40m T.U. tuve que hacer un alto para descansar un poco la vista y estirar un poco el cuerpo, que ya se estaba empezando a quedar con forma de 4.

Mientras lo hacía levanté los ojos al cielo y vi el asterismo de la Ursa Major, que siempre que se encuentra alto, nunca me pasa desapercibido. Y recordé que no había dibujado M81 y M82 observadas desde unos buenos cielos con mi SC de 235mm. Así que di por terminado el descanso y apunté hacia M81 con la intención de empezar a subsanar esta pequeña laguna.

Carta generada con Cartes du Ciel
Sinceramente, por muchas veces que haya visto esta galaxia, merece la pena volver a ella. Si tenemos las condiciones adecuadas para su observación, resulta emocionante verla con nuestros propios ojos mientras recordamos qué es realmente: una galaxia que contiene aproximadamente 250.000 millones de estrellas, que presenta un diámetro de unos 92.000 años luz y que se encuentra a unos 125.000 años luz de distancia.



M81 es apta para todo tipo de telescopios, como puede comprobarse con la observación que hice con el SC de 127mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/12/m81-y-m82-pareja-de-galaxias-en-ursa.html

Pero viéndola con mi SC de 235mm resulta realmente espectacular. Núcleo potente, halo extenso, zonas más marcadas que otras… lo único que no distingo son los brazos espirales. No sé si con un telescopio de mayor abertura y cielos más negros sería posible percibirlos, seguramente sí, pero sea como sea, la vista que tengo de esta galaxia me obliga a estar con el ojo pegado al ocular un buen rato. Y durante todo este tiempo que estoy con ella, no puedo borrar una sonrisa de satisfacción de mi cara.

A continuación le toca el turno a su vecina, M82, una de mis galaxias preferidas, pero merece una entrada a parte.

Por cierto, como buen aficionado a las dobles, también he disfrutado un instante de la belleza de STF1387 (09551+6854), en la parte derecha del dibujo. Una pareja de estrellas gemelas, ambas de magnitud 10,7, con una separación asequible de 8,9” y un ángulo de posición de 273º.
Como puede comprobarse en esta imagen de Aladin, no son un par físico, pero a nivel estético son preciosas, tanto por ellas mismas, como por el asterismo triangular que forman junto a otras dos estrellas.

Aladin
Acabemos disfrutando de la magnífica fotografía de M81 que nos regala el Hubble:

NASA, ESA and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA). Acknowledgment: A. Zezas and J. Huchra (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics)
La emoción de verla por nuestro telescopio con nuestros propios ojos, no está reñida con deleitarnos con su impresionante fotografía.

viernes, 7 de abril de 2017

M109, galaxia en UMa con el SC de 235mm

Cuando me compré mi SC de 235mm lo hice pensando en sacar más provecho en mis observaciones de objetos difusos, y durante todos estos años he podido comprobar la gran importancia que tiene disfrutar de unos cielos verdaderamente oscuros y de un telescopio de abertura generosa.

Pero a pesar de ello, también soy consciente que con esta abertura también se me escapan detalles que otros compañeros consiguen percibir con telescopios mayores, pero por otro lado, también compruebo que quedo sorprendido con lo que mi SC de 127mm es capaz de ofrecerme.

Sin ir más lejos, la noche del 17 al 18 de febrero de 2017 quise apuntar el 235mm hacia M109 para ver si era capaz de ver sus brazos espirales. Algo que el 1 de abril de 2011 no pude conseguir con el SC de 127mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/04/m109-galaxia-en-ursa-major.html

Un poco desilusionado, después de estar un buen rato adaptando la vista, comprobé que no era capaz de percibir nada que se asemejara ni tan siquiera a una sección correspondiente a un brazo espiral.



Sin embargo, mentiría si dijese que se veía igual con ambos telescopios. Con mayor abertura noté un núcleo central compacto y brillante, cosa que no me resultó tan evidente con el SC de 127mm, como se puede apreciar en el dibujo que hice:


Vi dos estrellas débiles alrededor de la galaxia, y el tamaño era bastante mayor.

Revisando mi observación de 2011 reconozco que dentro de sus limitaciones, el SC de 127mm se comportó perfectamente, por lo que queda confirmado: los cielos oscuros es lo más importante que debemos buscar en nuestra afición. El tamaño del telescopio, importa, pero no es determinante para que pasemos un buen rato disfrutando de la astronomía observacional.

Carta generada con Cartes du Ciel

viernes, 31 de marzo de 2017

2017-03-29: Conjunción Luna - Mercurio

Cuando la atmósfera está clara y coincide con los primeros días de lunación, podemos contemplar la serena belleza de la luz cenicienta que refleja nuestro satélite.

Nunca me canso de verla y de disfrutar de ella.

El 29 de marzo de 2017, a las 18h 13m T.U., el Sol había desaparecido por el horizonte, y hacia las 18h 30m T.U. empecé a buscar una Luna que se encontraba en su 1,66 día de lunación y que se mostraba iluminada por los rayos solares en tan sólo un 3,7% de su superficie.

Todavía no había oscurecido lo suficiente como para que pudiera verla a simple vista y tuve que ayudarme con mis Olympus 10x50 para poder cazarla. Allí estaba, una fina línea que casi pasa desapercibida.

Tuve que esperar hasta las 18h 46m T.U. para poder percibir claramente la luz cenicienta y un aliciente más que no se ve todos los días, el esquivo planeta Mercurio situado a unos 7,5º de ella.

Por muy poco no entraban ambos en el campo de visión que me ofrecían los prismáticos (6,5º), pero incluso teniendo que desplazar algo los binoculares, la vista era realmente bonita. Y una excelente ocasión de ver Mercurio.

Con todo, a simple vista, la panorámica era magnífica. Tanto que entré en casa, cogí los lápices y una cartulina negra y empecé a dibujar un pequeño boceto que me recordara esta bonita conjunción y la suerte de poder disfrutarla:


Es poco detallado, pero como aproximación a lo que veía y recuerdo del momento me sirve perfectamente.

Cuando acabé, decidí sacar la cámara e inmortalizar el momento fotográficamente. Empecé con una foto de familia:


Continué con el detalle de la luz cenicienta de la Luna:


Y ya a punto de desaparecer detrás de los edificios, la conjunción brillando en el entorno urbano de Barcelona:


Al final, contento. Luz cenicienta, cachito de Luna y brillante Mercurio. ¿Qué más se puede pedir?

viernes, 24 de marzo de 2017

NGC3344 - Galaxia en Leo Minor

Leo Minor, debido a su pequeño tamaño, es una de aquellas constelaciones en las que los astrónomos aficionados no nos entretenemos demasiado. Pero ello no quiere decir que no haya ningún objeto interesante que observar.

Si disponemos de los cielos adecuados podemos apuntar hacia NC3344, una galaxia espiral de tipo SABbc que se encuentra entre 40 y 41 Leo Minoris.

Carta generada con Cartes du Ciel
La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 aprovechando los cielos oscuros de mi pueblo, con el SC de 235mm, decidí comprobar qué me podía ofrecer.

Después de un buen rato con ella, llegué a la conclusión de que NGC3344 es una galaxia bastante exigente, pero a la que mereció la pena dedicar tiempo, ya que al final acabó ofreciéndome una vista muy atractiva.

Las dos estrellas que pude percibir a su lado permiten obtener una excelente referencia a la hora de localizarla. A medida que voy adaptando la vista a la oscuridad veo cómo va apareciendo ante mis ojos. Primero, un núcleo compacto, brillante, casi puntual. Y a continuación, un halo evanescente un poco ovalado que lo envuelve.

Utilizando la visión lateral la pude percibir más cómodamente, pero una muestra de lo exigente que resulta, es que cuando abrí la linterna para dibujarla, al terminar de puntear las estrellas y volver a poner el ojo en el ocular, la galaxia había desaparecido por completo.

Tuve que volver a repetir el proceso para volver a percibirla.



Descubierta por William Herschel el 6 de abril de 1785, se estima que se encuentra a unos 20 millones de años luz, presenta una magnitud 9,3 y se extiende aproximadamente, unos 6,7’ x 6,3’.

Leyendo algunas observaciones realizadas por otros compañeros de afición, estoy convencido que desde cielos más oscuros y con un poco más de paciencia, puedo llegar a apreciarle un mayor número de detalles.

Pero hasta que llegue la noche adecuada, me conformaré deleitándome con esta fotografía de NGC3344 que nos ha regalado el Hubble:

Credit: ESA/Hubble & NASA

viernes, 17 de marzo de 2017

Fotografía de M82, galaxia en Ursa Major

Como últimamente no puedo disfrutar de cielos oscuros tanto como quisiera, la noche que consigo hacer una escapada se convierte en una carrera contrarreloj para aprovechar cada minuto de observación. Esto, lamentablemente, hace que relegue un poco mi práctica astrofotográfica a un segundo plano.

Y es una pena.

Sin ir más lejos, la noche del 18 de febrero de 2017, después de haber estado un buen rato disfrutando del cielo con mi SC de 235mm, decidí intentar fotografiar una de mis galaxias preferidas, M82. Apunté hacia ella con la Nikon D5100 acoplada al telescopio y ante mi desesperación, vi que no conseguía alargar las tomas más allá de 15 segundos antes que las estrellas empezaran a verse alargadas.

Un seguimiento que en visual no afecta negativamente, pero que en fotografía es un pequeño desastre.

Ya estaba un poco cansado y no tenía ganas de ponerme a afinar la montura, así que pensé, de perdidos al río, y tomé 50 imágenes de 15" a ISO 2500 de M82.

Hasta la semana pasada no pude empezar a trabajar con ella con el PixInsight Core 1.8, y después de unos días trasteando con el programa, decidí que esta versión sería la definitiva:


Sin llegar a ser una fotografía de exposición, no he quedado del todo descontento con ella. Sobre todo, teniendo en cuenta las dificultades de seguimiento con las que me encontré y las pocas imágenes que acabé sacando.

Y qué decir si la comparo con la que hice en 2013, durante mis primeras incursiones en el difícil mundo de la fotografía astronómica:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2013/01/fotografiando-m82-en-ursa-major.html

Sólo espero disponer de más tiempo para seguir mejorando. De momento, contento con mi último resultado.

sábado, 11 de marzo de 2017

Desdoblando Sirius 2017

El 31 de marzo de 2011 intenté por primera vez desdoblar la estrella más brillante que podemos observar en el cielo nocturno, Sirius, en la constelación de Canis Major:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/04/sirius-y-sirius-b-en-canis-major.html

En visual me resultó imposible, y fotográficamente fue una hazaña con tintes épicos.

En la actualidad Sirius B se encuentra separada por unos 10,9” y, en teoría no debería presentar demasiadas complicaciones a la hora de poderla ver. Pero está claro que el potente brillo de Sirius A (mag -1,46) continúa siendo un verdadero problema.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sirius-B-Orbit-de2.svg
Ya ha llovido bastante desde esa noche de 2011, y hacía tiempo que quería darle otra oportunidad a esta exigente doble. Pero al no ser una prioridad observacional para mí, siempre quedaba relegada en el cajón en beneficio de otros objetos a la hora de preparar mis sesiones. Pero esta noche del 10 de marzo de 2017, se han dado las condiciones adecuadas para visitarla.

Me encuentro en Barcelona, con toda la contaminación lumínica que ello implica. Y por si fuera poco, la Luna brilla contundentemente iluminada en un 96,7% de su superficie. Dispongo sólo de mi SC de 127mm, pero la noche es muy agradable, con una temperatura poco común en marzo y una estabilidad atmosférica muy contenida. Y es viernes.

Así que animado apunto el telescopio hacia Sirius y me dispongo a intentar cazar a Sirius B.

Voy probando diferentes aumentos, acoplo el filtro polarizador, lo quito. Utilizo visión lateral, descanso la vista y vuelvo al ataque… y el resultado es siempre el mismo. De Sirius B, ni rastro.
No voy a mentir, estoy bastante frustrado. Empiezo a pensar que realmente, necesitaría un cielo más oscuro, o tal vez mayor abertura. No sé. El caso es que mi intento de desdoblar Sirius A y Sirius B con mi SC de 127mm ha resultado un completo fracaso.

Pero a grandes males, grandes remedios. Al igual que en 2011, decidí intentarlo fotográficamente. En su día lo conseguí con el SC de 127mm y la DBK, por lo que he pensado que no tendría demasiados problemas utilizando el mismo telescopio y la ASI 120MM, pero ante mi sorpresa, he sido incapaz de sacar nada en condiciones.

Ahora, más que frustrado, empiezo a estar un poco mosqueado.

Y como último recurso, opto por ir a buscar la Nikon D5100 y acoplarla al Nexstar 5i, sacar algunas fotos y dejarlo para otra ocasión.

A primera vista, estas fotos también parecen otro fracaso, pero posteriormente, modificando un poco los niveles con el Photoshop, veo a una orgullosa Sirius B que aparece, por fin, alejada de las garras de Sirius A.

Esta es la mejor foto que he conseguido:





No me doy por vencido, y espero más adelante tener la satisfacción de desdoblarla en visual.

viernes, 3 de marzo de 2017

NGC3521 - Galaxia en Leo

Después de tantos años todavía me encuentro con sorpresas.

Mientras estaba preparando la observación que tenía prevista para la noche del 17 de febrero del 2017, reparé en NGC3521, una galaxia de Leo que tenía anotada en una lista antigua de objetos pendientes de observar. Una lista que databa de nada menos que de 2010.

Una triste muestra más que no saco el telescopio tanto como me gustaría. Pero no nos lamentemos.

Partiendo de Theta Leonis (mag. 3,3) en dirección sur alcanzamos la Iota Leonis (mag. 4). Saltamos hasta Sigma Leonis (mag. 4), y de ella hasta el polígono formado por las estrellas 62, 65, 69, 75 y 79 Leonis, todas ellas brillando con magnitudes 5-6. NGC3521 se encuentra a unos 30’ al Este de 62 Leonis.

Carta generada con Cartes du Ciel
El caso es que cuando apunté mi SC de 235mm hacia la zona donde debía encontrarse la galaxia, no pude evitar una exclamación de asombro. Y no era para menos, me encontraba ante un objeto que no hubiese desentonado en absoluto si Messier lo hubiera incluido en su famoso catálogo.

Espectacular. Núcleo compacto, brillante, que presenta un aspecto casi estelar en un primer golpe de vista. A medida que voy adaptando la vista noto como va apareciendo un halo ovalado que lo envuelve. Fijándome un poco veo que se aprecia más marcado en la zona inferior y algo más débil en la superior, menos brillante, pero bien presente. Y con ciertas pequeñas zonas que destacan sobre las otras.

Este es el dibujo que hice de lo que pude exprimir a esta bonita, asequible y espectacular galaxia:



A pesar de brillar con una magnitud de 9,1, no fue descubierta hasta el 22 de febrero de 1784 por William Herschel, quien la describió como una nebulosa brillante.

Pero no es una nebulosa. Es una galaxia espiral situada a unos 23 millones de años luz y que se muestra inclinada unos 29º desde nuestra perspectiva. La vemos ocupando unos 11,7’ x 6,5’, pero su tamaño real es de unos 72.000 años luz.

Un objeto no muy conocido que, si es la primera vez que lo observamos, nos dejará realmente impresionados.

Credit: ESO/O. Maliy