lunes, 14 de agosto de 2017

Mi primera fotografía de una Perseida

Sin duda, se necesita una gran dosis de suerte para conseguir una fotografía como la que hice la madrugada del 13 de agosto de 2017. Lo más probable es que no vuelva a repetir algo así en toda mi vida.


Estaba recogiendo todos los trastos después de una agradable noche de observación y decidí no dejar la cámara ociosa. Así que la monté en el trípode y apunté hacia la constelación de Orión, que empezaba a asomar por el horizonte, y que se encontraba acompañada por un brillante y llamativo Venus.

Durante la noche había podido ver seis o siete meteoros surcando el cielo mientras observaba, lo que resulta un gran éxito para mí, ya que no suelo tener mucha suerte con la lluvia de estrellas de las Perseidas. Lo habitual es que mientras yo estoy mirando hacia un lado, la estrella fugaz aparezca por el otro.

Pero al final, después de muchos años intentándolo, conseguí pillar mi primera Lágrima de San Lorenzo. Un excelente colofón a una agradable noche.

Las Perseidas son una lluvia de meteoros que podemos contemplar desde el 17 de julio al 24 de agosto, siendo su máximo alrededor del 11 y el 13 de agosto. La razón por la que podemos verlas de forma regular es la presencia del cometa 109P/Swift-Tuttle. Cuando la Tierra en su órbita alrededor del Sol se desplaza por la zona donde previamente ha pasado el cometa, los restos dejados por el 109P/Swift-Tuttle que son atraídos por la gravedad terrestre y entran en contacto con nuestra atmósfera, dejan una estela brillante que siempre nos llama especialmente la atención.

Ya no pido deseos cada vez que veo alguna, pero después de ver y captar la de la fotografía, volví por unos instantes a la ilusión que tenía cuando las observaba de pequeño.

sábado, 12 de agosto de 2017

M26 - Cúmulo Abierto en Scutum con el SC de 235mm en una mala noche

¿Qué es lo que motiva a un astrónomo aficionado mirar por su telescopio aguantando rachas de viento de 60 km/h, una brillante Luna iluminada prácticamente en el 90% de su superficie y unas estrellas que por momentos se asemejan más a pelotas de golf temblorosas? Fácil, varios meses de sequía observacional.

Así me encontré yo la noche del 10 de agosto de 2017.

Después de tres meses sin poder sacar el telescopio por varios motivos, no me importaron tanto los inconvenientes con los que me topé, como las ganas que tenía de volver a disfrutar de una noche bajo las estrellas.

Eché un vistazo a Saturno, a M57, a M31, a M17… en todo momento condicionado por la luz de la Luna y las terribles turbulencias provocadas por el viento. No quería apuntar a ningún objeto nuevo, ya que era consciente que no podría exprimirlo al máximo y entonces recordé que tenía pendiente dibujar M26, un cúmulo abierto localizado en Scutum, observándolo con mi SC de 235mm.

Me dirigí a él, puse el ojo en el ocular y lo que vi, a pesar de ser consciente de que no era la vista mejor que podía obtener, me invitó a sacar el lápiz y puntear las estrellas que apreciaba de manera más o menos cómoda.



A M26 tuve la ocasión de observarlo con mi SC de 127mm. A decir verdad en un primer momento me resultó algo decepcionante, pero a medida que fui adaptando la vista a la oscuridad me quedó esa sensación de que con mayor abertura podría ofrecer mucho más. Con el SC de 235mm, después de un buen rato lidiando con todo tipo de inconvenientes, al final llego a la misma conclusión.

Con todo, mentiría si dijera que no mejora ostensiblemente con esta abertura, y eso a pesar de la mala noche.

En un primer momento, con el ocular de 25mm (94x)la distintiva naturaleza de cúmulo abierto queda bien definida en el campo que puedo observar.

Pongo el ocular Nagler de 16mm (146x).

Cuatro estrellas blanco-azuladas que se encuentran envueltas por un buen número de puntitos parpadeantes que resulta muy llamativo.  Como he comentado antes, en el dibujo sólo plasmé las más evidentes. En visual la sensación que se tiene es que juegas al gato y al ratón con un buen número de estrellas extremadamente débiles.

Es cierto que no se puede considerar un cúmulo de componente brillantes, pero el número de estrellas que lo forman compensa un poco esta carencia. En definitiva, un exigente cúmulo abierto que ofrece muchas posibilidades bajo condiciones de observación adecuadas.

Carta generada con Cartes du Ciel

viernes, 21 de julio de 2017

STF1932AB – Un buen reto en Corona Borealis

Tal vez las estrellas dobles que más me gusta observar son aquellas que poseen dos componentes gemelas y cercanas entre sí. Siempre me han recordado a los ojos de un peligroso felino que estuviera acechándome en la oscuridad.

Como puede verse, en mi caso por lo menos, la observación astronómica no está reñida con la imaginación.

Sin embargo, ese efecto se pierde si las dos componentes se encuentran demasiado próximas. Pero lo que es un inconveniente en este sentido, es una gran ventaja a la hora de desdoblar pares muy cerrados. El hecho de tener magnitudes idénticas o similares nos permite separarlas sin tanta exigencia como la que tendríamos si fueran de brillo excesivamente contrastado.

En la peculiar y fácilmente identificable constelación de Corona Borealis podemos encontrar una doble exigente, pero asequible gracias a sus componentes gemelas. Se trata de STF1932AB, un bonito reto para pequeños y medianos telescopios.

Carta generada con Cartes du Ciel
Sinceramente, cuando la observé por primera vez con mi SC de 127mm el 21 de junio de 2010, no esperaba que fuera tan “fácil”. Lo que demuestra que los retos son menos complicados cuando nos encontramos ante una buena noche como la que disfruté en su día.

Localicé la estrella a 50x y conociendo la crítica la separación de sus componentes (1,6”), puse sin contemplaciones el ocular de 7,5mm (166x). Y comprobé con sorpresa que ya podía distinguir dos soles gemelos, puntuales,  perfectamente separados y ambos con un color blanquecino. La palabra que me vino a la cabeza fue: Serenidad.


Estuve un buen rato disfrutando de la vista, dejándome llevar por la belleza de este par tan apretado.

Apostaría que en una noche con más turbulencia hubiera tenido serias dificultades con ella, pero esa noche fue fantástica.

Situada a una distancia de unos 117 años luz de distancia, sus componentes A y B completan una órbita en unos 203 años. Ambas presenta una clase espectral F6V y la principal, es así mismo una doble que aparece catalogada como CHR 45. Imposible en visual, pero que sirve para volver a hacer volar mi imaginación cada vez que la observo.

viernes, 7 de julio de 2017

El Gran engaño de la Luna (The Great Moon Hoax)

Cuando buscamos información por internet deberíamos mantener siempre una actitud crítica sobre lo que leemos, intentar contrastar fuentes y evitar creer que todo lo publicado en la red es cierto.

Quiero creer que la gran mayoría de los usuarios de internet, somos conscientes de ello, y aunque no estemos libres de caer en algún engaño o falsa noticia, como mínimo intentamos que siempre nos acompañe el pensamiento crítico.

Esta reflexión me ha venido a la cabeza después de leer acerca de una historia que no conocía referente a la “investigación” lunar, historia que se conoce como el “Gran engaño de la Luna” (The Great Moon Hoax).

El 25 de agosto de 1835, un prestigioso diario neoyorquino, “The Sun” publicó (sin firma de autor) el primero de una serie de seis artículos donde daría a conocer los impresionantes descubrimientos lunares realizados, según mostraba el titular, por Sir John Herschel gracias a un nuevo telescopio “de vastas dimensiones y construido bajo un principio completamente nuevo”.   

The Sun
Según se relata, “Herschel el hijo , desde su observatorio situado en el hemisferio meridional , ba llegado á hacer los mas estraordinarios descubrimientos en todos los planetas de nuestro sistema solar; ha descubierto planetas eu otros sistemas solares; ha conseguido ver con la misma claridad los objetos en la Luna , que la simple vista los distingue en la tierra, á la distancia de 100 varas poco mas ó menos; ha fijado afirmativamente la cuestion de si este satélite está ó no habitado , y por qué clase de seres lo está; ha establecido sobre bases firmes una nueva teoría sobre los fenómenos producidos por los cometas, y ha resuelto ó corregido casi todos los problemas principales de la astronomía matemática”.

La fuente que aportó todos los datos que permitieron la redacción de los artículos fue el Doctor Andrew Grant, discípulo de William Herschel y estrecho colaborador de John Herschel. Todos estos magníficos descubrimientos se realizaron gracias al flamante nuevo telescopio de Herschel cuya historia y características técnicas son descritas minuciosamente en los artículos.

Se apunta con todo tipo de detalles lo que Herschel fue viendo en la Luna. Lo primero que percibió fue una vasta extensión donde predominaba la presencia de “una flor de color encarnado oscuro exactamente igual, dice el doctor Grant , el Papaver Rheas ó amapola de la tierra, siendo esta la primera produccion orgánica de la naturaleza en un mundo estraño en que jamás se fijó la vista del hombre”.

Pero las maravillas naturales no quedaron ahí:

“Los árboles , dice el Dr. Grant , por espacio de 10 minutos, fueron de una misma especie, diferentes de todos los que yo he visto, escepto la parte mas corpulenta de los tejos que se hallan en los cementerios ingleses, con los que tienen alguna semejanza. A estos se siguió una verde llanura, la cual, medida por el círculo señalado en nuestro lienzo de 49 pies, debia tener mas de media milla. Despues apareció un hermoso bosque de abetos , que indudablente lo eran, en un todo semejantes á los que se crian en el seno de las montañas de mi patria. Cansados de la duracion de estos, redugimos mucho el poder aumentador del microscopio, siu eclipsar ninguno de los reflectores, é inmediatamente percibimos que sin sentir habíamos ido descendiendo, por decirlo así, por un distrito montañoso en estremo variado y romántico, y que nos bailábamos á la orilla de un lago ; pero sin que pudiésemos determinar su estension y localidad relativa , porque todavía veíamos los objetos con demasiado aumento”.

Resulta asombroso la manera en que describía lo que iban descubriendo, un verdadero catalizador para la imaginación de los lectores:

"El agua , todas las ocasiones que la vimos , tenia un color tan azul como el del Occéano , y se estrellaba en grandes olas blancas contra la playa”.

Y como cabía esperar, tanta vegetación daba cobijo a una serie de animales. Finalmente, se había encontrado vida fuera de nuestro planeta. Una noticia en exclusiva digna de aparecer en primera página:

“En la sombra de los bosques por la parte del Sur vimos repetidas manadas de cuadrúpedos de un color pardo, con todas las señales esternas del bisonte, pero mas pequeños que ninguna especie de este género en nuestra historia natural. La cola era como la de nuestro bosgrunniens; mas por sus cuernos semicirculares, por el bulto que tenian en la espalda, por lo largo de su papada y por lo largo y lanudo de su pelo , se asemejaban mas á la especie antedicha. Tenian, sin embargo, una faccion distintiva, y que despues hemos encontrado ser comun á casi todos los cuadrúpedos de la Luna, á saber: una notable carnosidad sobre los ojos que les cruza toda la frente y se une á las orejas. Este peludo velo pudimos verlo con toda claridad , y su figura era como el frontis superior de cierto gorro que usan nuestras señoras, y el cual bajan y suben valiéndose del movimiento de las orejas”.

“El siguiente animal que observamos, seria clasificado en la tierra entre los monstruos; era de un color de plomo azulado, del tamaño de una cabra, con la cabeza y barba como las de esta, y un solo cuerno i algo inclinado hacia afuera, pero casi perpendicular”.

“En cuanto á animales, distinguió nueve especies de vivíparos, y cinco de ovíparos. Entre los primeros se encuentra una especie de gamo pequeño , el alce , el mosa, el oso cornudo y el castor bípedo”

Y sigue describiendo la fauna que van descubriendo con el telescopio. Lo que daríamos por tener uno que nos ofreciera estas vistas de la Luna…

El relato llega a su momento álgido con la vista de lo que identifican como vida inteligente:

“Nos quedamos sobrecogidos de asombro al percibir sucesivamente cuatro bandadas de unos seres alados de gran tamaño, enteramente diversos de ninguna especie de aves, los cuales descendieron con un movimiento lento é igual desde los despeñaderos del lado occidental , y vinieron á posarse en la llanura. El primero que los observó fue el Dr. Herschel, y esclamó: «Ea, caballeros, mis teorías contra sus pruebas de Vds. vuelven como otras muchas veces, á salir gananciosas: aquí tenemos cosa digna de ser observada. Yo estaba perfectamente persuadido de que si lográbamos descubrir seres de figura humana en la Luna, seria en esta longitud, y que el Criador los habria dotado de algún medio estraordinario de locomocion; pero cambiemos este cristal por el mio señalado con la D. » Colocado este con la posible brevedad , nos presentó una hermosa vista á distancia de media milla , y contamos hasta tres cuadrillas de estos seres, una de doce, otra de nueve y otra de quince individuos, que andando en dos pies y derechos , se dirigian á un pequeño bosque próximo á la base de los precipicios de la parte del E. No cabe duda en que se asemejaban á seres humanos, porque al andar, no se les veian las alas, y su marcha era erecta y llena de dignidad”.

“Dímosles la denominacion científica de Vespertilio-homo ú hombre murciélago ; y es indudable que son criaturas inocentes y felices, aunque algunas de sus diversiones no se avendrian muy bien con el decoro de nuestras costumbres terrestres”.


El autor del artículo debió darse cuenta que tal vez los lectores no creerían lo que estaban leyendo, así que se justificó de esta manera:

“Hemos obedecido, como debíamos, con toda fidelidad, el encargo privado que nos ha hecho el Dr. Grant de omitir ciertos pasages de su correspondencia eminentemente curiosos, aunque no nos hacen mucha fuerza las razones que para ello nos da. Es cierto que los párrafos suprimidos contienen hechos que serian absolutamente increíbles para aquellos lectores que no ecsaminan escrupulosamente los principios y capacidad del instrumento á que se deben tan portentosos descubrimientos; pero lo mismo sucederá con casi todos los que han tenido la bondad de permitirnos publicar: razon por qué nos pareció que la esplícita descripcion que hemos hecho del telescopio era un preliminar de la mayor importancia. Por estos , pues, y otros pasages que nos han sido proibidos , y publicará el Dr. Herschel , con certificados de las autoridades civiles y militares de la colonia y de varios clérigos episcopales, wesleyanos y de otras sectas, á quienes en el mes de marzo último se permitió, bajo palabra de honor de que habian de guardar el secreto temporalmente, visitar el observatorio, y ser testigos oculares de las maravillas sobre que iban á certificar, estamos seguros de que su obra será á un mismo tiempo la mas sublime en la ciencia , y lo mas interesante para la generalidad , que jamás ha dado de sí la prensa”.

Y por si había alguna duda acerca de la inteligencia de los pobladores lunares, la presencia de un magnífico templo:

“El primer objeto que en este valle apareció sobre nuestro lienzo, fué una magnífica obra del arte..... ¡ Un templo! Era su figura la de un triángulo equilátero, construido de saliro pulimentado ó de alguna piedra azul resplandeciente, que como él presentaba millares de puntos dorados y luminosos que brillaban centelleando espuestos á los rayos del Sol”.


Y la conclusión final a partir de las observaciones realizadas:

“El universal estado de amistad en que viven todos los seres animados de la Luna, y la aparente carencia de toda especie carnívora ó feroz , nos causó el mas esquisito placer , y nos hizo doblemente cara á esta amable compañera nocturna de nuestro mas voluminoso, pero menos favorecido mundo. Toda mi vida , cuando eleve la vista a la gran bóveda azul , y bendiga la benéfica luz de este planeta, recordaré entusiasmado las escenas de hermosura, grandeza y felicidad que su superficie me ha ofrecido, no por medio de un vidrio ahumado; sino cara á cara”.

La serie de artículos termina de forma abrupta remitiendo a un futuro libro preparado por John Herschel:

“(…) prefiero que salga su descripcion por primera vez al público en la historia natural de aquel planeta que está imprimiendo el Dr. Herschel i autenticado en debida forma”.

Las ventas del periódico aumentaron considerablemente, el interés de los lectores era indiscutible y muchos otros periódicos a nivel internacional se hicieron eco de la noticia. Aunque es cierto que había defensores y detractores de la veracidad de la noticia.

Al cabo de unos meses se confirmó el engaño, ya que el propio John Herschel, al ser preguntado acerca de “sus” descubrimientos lunares no pudo por menos que desmentirlos de manera jocosa, aunque al final, llegó a convertirse en un incordio para él, ya que continuamente era interpelado acerca del fenómeno.

The Sun nunca llegó a retractarse, y aunque posteriormente se atribuyó “la broma” al periodista Richard Adams Locke, que por cierto nunca reconoció en público, y se comprobó que el tal Dr. Grant no existía, parece que esto no importó a sus lectores que siguieron comprando el respetable periódico.

Como he comentado al principio, desconocía esta historia, y en un primer momento me ha parecido inverosímil, sin embargo, si tenemos en cuenta cómo se encontraba el mundo, y en especial las comunicaciones, hacia 1835, puedo llegar a comprender lo que ocurrió.

Sin ir más lejos, el 30 de octubre de 1938, Orson Welles y su “Guerra de los Mundos” hizo reflexionar a más de uno acerca del problema que supone creer todo lo que nos explican los medios de comunicación sin molestarnos en contrastar las noticias.

Nota:
Aquí se puede encontrar la traducción de los artículos realizada en 1836 por Francisco de Carrión digitalizada por Goggle:

domingo, 2 de julio de 2017

Artículo en el OED-19: ¿Por qué observo estrellas dobles?

Como buen aficionado a las estrellas dobles, no dejo de estar pendiente de la aparición de un nuevo número de “El Observador de Estrellas Dobles”, una publicación de referencia internacional editada por tres magníficos compañeros, Rafael Benavides Palencia, Juan-Luis González Carballo y Edgardo R. Masa Martín.

Ya está disponible el nº 19 correspondiente al segundo semestre de 2017 y que puede descargarse desde la página oficial de la publicación:

https://elobservadordeestrellasdobles.wordpress.com/2017/06/30/no-19-de-el-observador-de-estrellas-dobles/

El Observador de Estrellas Dobles
A parte de grandes artículos sobre mediciones, técnicas y novedades, en el OED existe una sección habitual que nos suele acercar al aspecto más humano de la afición, ¿Por qué observo estrellas dobles?. En ella cada número, un compañero relata de una manera muy personal las razones y acontecimientos que le condujeron a aficionarse al mundo de las estrellas dobles, su relación con ellas y lo que significa en su día a día astronómico. En definitiva, la experiencia personal. Es una sección que siempre leo, ya que me siento muy identificado en la mayoría de casos que se exponen.

Y gracias a la invitación de los editores, en este número 19 soy yo el encargado de compartir con todos los lectores mi experiencia y relación con este fascinante campo de la afición astronómica.

Os invito a leer la publicación, una herramienta muy útil para todos los amantes de las dobles, y en particular la sección de “¿Por qué observo estrellas dobles?”, ya que como digo al final del artículo: “He podido comprobar que una vez has caído en las redes de las estrellas dobles, nunca podrás escapar de ellas, y lo bueno es que no tengo ningún reparo en aconsejar a cualquier aficionado que se deje atrapar por ellas, no lo va a lamentar”.

Gracias a Rafael, Juan-Luis y Edgardo y a todos los colaboradores habituales. Somos muchos los que os agradecemos y valoramos vuestro tiempo, dedicación y ganas de compartir vuestra experiencia con todos nosotros.

sábado, 24 de junio de 2017

M92 - Globular en Hercules

La noche del 27 de diciembre de 1777, Johann Elert Bode descubrió en Berlín el cúmulo globular que más tarde redescubriría Messier en 1781, y que catalogaría como M92. Como comenté en la entrada que le dediqué a la observación que hice de él con mi SC de 127mm, se puede considerar como el “otro” cúmulo globular de la constelación de Hercules. Y es que queramos o no, resulta muy difícil no caer en la tentación de relativizarlo al hacer una comparación con el magnífico M13.

Pero me resisto a no valorarlo como se merece.

Durante mi observación del 6 al 7 de mayo de 2017 con el SC de 235mm, después de disfrutar un buen rato con M13 -sí, lo reconozco, no pude evitar empezar por él- apunté hacia M92. Y a pesar que la Luna se encontraba brillando con potencia, iluminada en un 85% de su superficie, el globular ofrecía un aspecto que impresionaba.



Más pequeño que M13 y más afectado por la contaminación lumínica lunar, su núcleo se presentaba compacto, potente y resoluble. Una verdadera preciosidad. Éste se encontraba rodeado por un halo menos denso, también resoluble, y en las zonas más externas del globular percibí un buen número de estrellas desperdigadas por su alrededor. Era un cambio muy brusco, lo que me hizo plantear de nuevo el condicionante del brillo de la Luna. Tal vez, sin ella presente en el cielo, la diferencia de densidad estelar entre el núcleo y las zonas más alejadas de él no sería tan brusco como lo vi y como aparece en el dibujo que hice.

Sin duda, tengo que revisitarlo en una noche con condiciones más favorables.

Y la verdad es que en la actualidad, los aficionados no podemos quejarnos. Tan sólo hay que ver las notas que tomó Messier cuando lo observó por primera vez:

“Nebulosa, bella, notable y de gran luminosidad, entre la rodilla y la pierna izquierda de Hércules. Se ve muy bien con un telescopio de 1 pie. No contiene ninguna estrella. El centro es claro y brillante, rodeado de nebulosidad, y recuerda el núcleo de un gran cometa”.

Carta generada con Cartes du Ciel

viernes, 16 de junio de 2017

Solsticio de Verano - Stonehenge

Cuando estoy solo, en medio de la naturaleza, bajo un cielo nocturno plagado de estrellas, me doy cuenta de cómo pudieron llegar a sentirse nuestros antepasados ante una experiencia como esta. Una experiencia que, a diferencia de lo excepcional que a mí me resulta, para ellos formaba parte de su vida cotidiana.

Su existencia, su supervivencia, se encontraba íntimamente ligada a entender la relación entre nuestra especie y el entorno en el que vivimos.

En los albores de la civilización, era de vital importancia ser conscientes que esta mecánica celeste condicionaba el devenir de las estaciones, los periodos de siembra, de recolección, las épocas de migración de los animales… en definitiva, la vida.

Buscar las razones por las cuáles se producía este ciclo anual, dieron pie a supersticiones, mitologías, cultos y creencias, pero el constatar el tempo y predecir los acontecimientos estacionales de manera práctica, fueron el germen de la ciencia.

Hace unos 5.000 años, en lo que actualmente es el condado inglés de Wiltshire, en pleno periodo neolítico, empezó la construcción de lo que se considera uno de los primeros lugares donde el hombre plasmó su conocimiento sobre los eventos astronómicos, el crómlech megalítico de Stonehenge.


Incluso en nuestros días, a pesar de la tentación romántica de atribuirle una categoría de complejo observatorio astronómico, la realidad es que tan sólo se puede aseverar que “…el eje principal del monumento está alineado en la dirección de la salida del Sol el día más corto del año (solsticio de verano) o de la puesta en el día más corto (solsticio de invierno) y que quizá haya un alineamiento lunar, pero nada más” (1).

Sea como sea, estas piedras siempre me han atraído de una manera especial por lo que representan: La relación del Hombre con el Cosmos. Y el dibujo lo he hecho para compartir en el blog esos sentimientos que muchas veces aparecen cuando estamos observando el cielo estrellado, esos sentimientos que evocan una sensación de unión con los ancestros que empezaron a ser conscientes del mundo que les rodeaba.

(1) “El desafío del Universo” – Telmo Fernández / Benjamín Montesinos

viernes, 2 de junio de 2017

Fotografía de M13 el 6 de mayo de 2017

La noche del 6 al 7 de mayo, después de tres horas observando diferentes objetos con mi SC de 235mm, empecé ya a sentirme algo cansado, si añadimos que la Luna se encontraba brillando con fuerza en el cielo, decidí muy a mi pesar ir dando por concluida la sesión.

Pero no quería irme sin intentar ampliar mi modesta colección de fotografías de cielo profundo, así que mientras me dedicaba a ir recogiendo los bártulos, dejé la Nikon D5100 acoplada al telescopio apuntando hacia M13.

Este magnífico cúmulo globular lo estuve observando anteriormente y a pesar del condicionante lunar, me dejó tan impresionado que pensé que sería una buena opción para concluir la noche.

Cuando en junio de 2011 compartí en el blog mis primeros pinitos astrofotográficos, lo hice consciente de que su calidad era bastante discreta, pero quise subirlos por dos razones. La primera, por qué me hacía ilusión fotografiar por mí mismo estas maravillas celestes, y la segunda, para poder tener una referencia comparativa de mis inicios y mi futura evolución como fotógrafo.

Sé que no tengo el tiempo libre suficiente como para poder ir mejorando todo lo que me gustaría en este complicado subcampo de la afición que es la astrofotografía, pero por otro lado, veo que las dos razones que me movieron en su día a subir esas fotos, son perfectamente válidas hoy por hoy. Así que aquí dejo mi última versión de M13:

 
Este tipo de cúmulos globulares, brillantes y resolubles, me resultan especialmente complicados a la hora de fotografiarlos, ya que si quiero evitar que se queme el núcleo, no consigo captar las estrellas más débiles; y si quiero alcanzar estas magnitudes tan esquivas, el núcleo sufre y queda saturado.

En este caso, haciendo muchas exposiciones de tan sólo 5 segundos, creo que he conseguido un resultado bastante equilibrado que me ha dejado bastante satisfecho. Poco a poco, pasito a pasito veo que algo voy mejorando, y si uno disfruta con lo que está haciendo ¿qué más se puede pedir?

sábado, 27 de mayo de 2017

Patas de Araña en M13

Cuando la Luna se encuentra brillando en el 85% de su superficie no es aconsejable centrar nuestras observaciones en objetos difusos de cielo profundo, así que la noche del 6 de mayo de 2017, después de haber echado un vistazo a la Luna y a Júpiter, decidí apuntar mi SC de 235mm a un viejo conocido que nunca defrauda, el cúmulo globular M13 en Hercules.

Carta generada con Cartes du Ciel
Durante todos estos años aficionado a la observación astronómica he tenido ocasión de verlo bajo diferentes condiciones de contaminación lumínica y estabilidad atmosférica, y con diversos instrumentos.

Ha habido veces que lo he visto como una simple manchita redondeada y difusa, sin poder resolverlo; otras lo he podido resolver, pero sin poder percibirlo en todo su esplendor por culpa de las luces urbanas; y bajo condiciones óptimas he sido testigo de una bacanal estelar explotando en mi retina. Pero lo que no había notado tan claramente hasta esta noche de mayo, era lo que el maestro Comellas en su libro “Catálogo Messier”, describía como “patas de araña”.

Supongo que la presencia de la Luna, paradójicamente, ha amortiguado el brillo de las estrellas periféricas más débiles ofreciéndome esas patas arácnidas de una manera más evidente de lo que podía percibir en otras ocasiones.

No siempre me atrevo a dibujar lo que veo, especialmente en el caso de los globulares brillantes y ricos, pero ante la excepcionalidad de la observación, decidí intentarlo.

No suelo hacerlo, pero esta vez me vi obligado a romper tres dibujos que había empezado. No me acababa de convencer tal como quedaban, alejados de la impresión que tenía por el ocular. Finalmente, sin estar del todo satisfecho, decidí dar por buena esta versión:



Era impresionante, cuatro brazos estelares que emanan de un núcleo brillante, extenso y perfectamente resoluble. Una de las vistas más bellas y emotivas que podemos ver con nuestros telescopios.

sábado, 20 de mayo de 2017

Cometa C/2015 V2 (Johnson) el 6-5-2017

El pasado 6 de mayo de 2017 tuve la oportunidad de desplazarme para observar el cometa C/2015 V2 (Johnson) con mi telescopio de 235mm. Las condiciones de observación no eran las más adecuadas, más que nada por la presencia de la Luna en el cielo. Iluminada en el 85% de su superficie, no ayudaba demasiado a la hora de percibir los objetos más difusos y débiles.

Pero como hay que aprovechar las pocas ocasiones que tengo actualmente de practicar la afición, no dudé en apuntar hacia el lugar donde según las efemérides del MPC debería encontrarse el cometa.

Con la Luna tan presente no tenía demasiadas esperanzas de percibir demasiados detalles del C/2015 V2, pero la estimación de brillo que me daba el MPC de 7,2 me hacía pensar que por lo menos sería capaz de ver su núcleo.

Y la verdad es que fue poner el ojo en el ocular y notarlo sin demasiados problemas. Y digo notarlo, porqué en un primer momento sólo se adivinaba una pequeña manchita al lado de una débil estrella de mag. 12,7 (USNO J1540423 +413639). A medida que voy adaptando mejor la vista voy viendo un núcleo relativamente brillante, y con paciencia logro percibir una cola bastante grande y difusa. Al cabo de un buen rato concentrado llego a la conclusión que no puedo sacar más del cometa, así que lamentando la presencia de la Luna me dispongo a dibujar lo que veo:




Al día siguiente, mientras pasaba el dibujo y las notas a limpio, busqué un poco de información sobre este bonito y asequible cometa y me encontré con una verdadera sorpresa.

Como se puede comprobar en las fotografías de la entrada correspondiente al C/2015 V2 en la página de José J. Chambó (http://cometografia.es/2015-V2/), creo que lo que yo consideré como cola, en realidad se trata de la coma del cometa. Y el hecho de ver en el Stellarium que la cola se extiende en dirección a la estrella que he comentado antes de magnitud 12,6 ayuda a confirmar mis temores.

Stellarium

Espero poder volver a observarlo desde unos cielos oscuros y sin Luna estas próximas semanas. Sin duda, un cometa que promete.

El C/2015 V2 fue descubierto el 3 de noviembre de 2015 por Jess Johnson cuando brillaba con una magnitud 17. El 5 de junio de 2017 llegará a encontrarse a 0,8 UA de la Tierra y alcanzará su perihelio el 12 de junio a 1,6 UA del Sol.

Actualmente el MPC da una magnitud prevista estimada alrededor de de 6,9-6,7, por lo que es perfectamente asequible con unos prismáticos.

MPC

Stellarium

viernes, 12 de mayo de 2017

Júpiter con la sombra de Io el 6 de mayo de 2017

Ahora que no puedo observar tanto como me gustaría, me resulta difícil hacer un seguimiento de los diferentes planetas. Sin ir más lejos, el pasado 7 de abril se produjo la oposición de Júpiter en este 2017, y hasta el 6 de mayo no fui capaz de apuntar el telescopio hacia él.

Pero tengo que reconocer que cuando puedo por fin observarlo, me resulta tan emocionante como el primer día.

La Luna, brillando en el 85% de su superficie, era la gran protagonista de la noche, haciendo que fuera impensable intentar cazar objetos débiles de cielo profundo. Así que decidí centrarme, como no, en la Luna, en algunos Messier brillantes y en el majestuoso Júpiter.

Eran cerca de las 20,00h T.U. y pude comprobar, tal como había visto en el Starry Night mientras me preparaba la sesión de observación, que la sombra de Io se encontraba reflejada en la superficie del planeta y que el satélite empezaba a sobrepasar el limbo de Júpiter.

Dejé de lado todo lo que estaba haciendo y me concentré en cómo el satélite se iba alejando del planeta. Resulta impresionante ver por uno mismo esta danza planetaria, y no puedo evitar recordar a Galileo e imaginar qué debía sentir cuando vio por primera vez esto que estoy contemplando.

Cuando Io ya se estaba alejando de Júpiter me animé a poner la cámara ASI120MM y grabar unos cuantos vídeos con los filtros LRGB. Más tarde con Fitswork acoplé las diferentes imágenes resultantes para sacar el planeta en color. La atmósfera no se encontraba demasiado estable, y me resultó complicado sacar algo decente, pero hoy por hoy, no estoy en condiciones de ser exigente con las condiciones de observación.

A pesar de todo, creo que me queda un bonito recuerdo de la noche.


Probé a continuación una toma única en blanco y negro utilizando el filtro IR Pro 742 para ver si era capaz de mejorar en nitidez, pero aunque algo mejora, no es como para echar cohetes. Sin duda, con más tiempo debo afinar un poco más la colimación del telescopio y esperar una noche con mejor “seeing”. Casi nada.


Para acabar con la observación joviana saqué papel y lápiz y me puse a dibujar lo que podía percibir a través del ocular. Europa, Io y Ganímedes acompañaban al planeta, que se mostraba de color ocre claro con sus bandas bien definidas. Un verdadero espectáculo.


El gigante de nuestro Sistema Solar ha respondido perfectamente a mis expectativas.

Júpiter, 6 de mayo de 2017
AR: 12h 56m
Dec: -04º 21’
Constelación: Virgo
Magnitud Aparente: -2,4
Tamaño Angular: 43,1”
Disco iluminado: 99,8%
Distancia desde la Tierra: 4,571 U.A.

viernes, 5 de mayo de 2017

STT261 - Estrella doble en Canes Venatici

Sin duda, si estamos dando un paseo por los objetos más significativos de la constelación de Canes Venatici, si hablamos de dobles no podemos dejar de visitar la famosa Alpha CVn, mejor conocida entre los aficionados como Cor Caroli (https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/03/alpha-cvn-cor-caroli-stf1692.html). Bonita y asequible, seguro que no nos defrauda.

Pero siguiendo la pauta de programar por lo menos un pequeño reto en cada sesión de observación que nos planificamos, podemos intentar desdoblar la STT261.

Si disponemos de un telescopio de generosa abertura no va a darnos demasiados problemas, pero si nuestro instrumento es pequeño o mediano, es posible que debamos poner en acción todas nuestras habilidades observacionales, no en vano, la separación de 2,5” en la que se encuentra nos va a exigir una buena puesta a punto del telescopio, una atmósfera lo más estable posible y unos cielos lo suficientemente oscuros como para poder percibir sin problemas estrellas de magnitud 7-8.

Carta generada con Cartes du Ciel
Por suerte no es difícil de localizar. Partiendo de Alpha Com, trazamos una línea recta hasta Beta Com, y desde ella la prolongamos unos 4º, llegaremos a STT261.

Con mi SC de 127mm pude localizar la estrella en cuestión a 50x, pero lo único que vi fue tan sólo una estrella sospechosa de ser doble.

Cambié el ocular para alcanzar los 69x y empecé a distinguir dos puntitos que luchaban por separarse, pero que no acaban de conseguirlo.

Debía forzar aumentos, así que volví a cambiar el ocular. Esta vez, con el ocular de 10mm y los 125x que me proporcionaba ya conseguí atinar la buscada separación. Reto conseguido, aunque debo constatar que era una separación crítica y delicada. Por ello, decidí insistir con 208x, y a pude apreciar las dos componentes de forma claramente individualizada. Dos puntitos plateados y gemelos separados por un suspiro.


Satisfecho, me deleite con un tipo de estrellas dobles que son de las que más me gusta observar: las que ofrecen magnitudes similares con una estrecha separación. Son preciosas, y en el caso concreto de STT261, una excelente recompensa a nuestros esfuerzos por desdoblarla.

viernes, 28 de abril de 2017

M3 - Cúmulo Globular de Canes Venatici con el SC de 235mm

Cuando el 11 de abril de 2009 subí al blog la observación que hice de M3 con mi SC de 127mm desde unos cielos con cierta contaminación lumínica, comenté que aunque se veía ciertamente espectacular, no era nada comparado con observarlo bajo unos buenos cielos.

Prueba de ello es que M3 es uno de los cúmulos globulares más majestuosos que he visto a través del telescopio, y hasta la noche del 17 a 18 de febrero de 2017 no me atreví a dibujar lo que veía a través del ocular en una buena noche con mi SC de 235mm. Y para ser sincero, a pesar de no estar descontento de cómo me ha quedado, tengo que reconocer que no hace justicia a la belleza que nos transmite en directo.



Sin duda, una de las mejores vistas que podemos ver en el cielo. Perfectamente resoluble incluso en su zona central, cosa que no fui capaz de percibir el 26 de abril de 2008.


Es preciso, el núcleo presenta una gran densidad estelar, que a medida que nos vamos alejando del centro va disminuyendo hasta que llega un momento es que sólo se aprecian débiles estrellas cada vez más aisladas. Una verdadera maravilla.

Si durante una noche con buenas condiciones de observación, disfrutando de unos cielos oscuros, nos acompaña alguien que no haya observado nunca a través de un telescopio, le enseñamos M3, estoy convencido que conseguiremos que se aficione a la astronomía visual sin ninguna duda.

Carta Generada con Cartes du Ciel

viernes, 21 de abril de 2017

M82 - Galaxia en Ursa Major con el SC de 235mm

La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 quise observar y dibujar con detalle dos de las galaxias más espectaculares que podemos ver a través de nuestros telescopios: M81 y M82, en la constelación de Ursa Major.

Carta generada con Cartes du Ciel
Después de visitar M81 y quedar extasiado con ella, tal como comenté es esta otra entrada del blog…

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2017/04/m81-galaxia-en-ursa-major-con-el-sc-de.html

… fui a por M82, una de mis galaxias preferidas, tanto por lo asequible que resulta para todo tipo de telescopios y cielos, como por lo espectacular que puede llegar a verse desde lugares oscuros con una abertura generosa.

Y la verdad es que no me defraudó en absoluto. Este es el dibujo que hice de lo que pude percibir de ella con mi SC de 235mm:



Impresionante. Alargada, extensa, brillante, con detalles delicados en su interior, zonas más marcadas que otras… y todo ello sin tener que forzar la vista, sólo adaptando bien la vista a la oscuridad.

Y para terminar, otro regalo del Hubble:

NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)Acknowledgment: J. Gallagher (University of Wisconsin), M. Mountain (STScI), and P. Puxley (National Science Foundation)
Sin duda, contemplar M81 y M82 con las condiciones adecuadas, resulta una experiencia inolvidable y un recordatorio, para mí, de porqué me gusta la astronomía observacional.

viernes, 14 de abril de 2017

M81, galaxia en Ursa Major con el SC de 235mm

Como se puede comprobar en el blog, hace ya unos años que por diversas cuestiones no puedo observar tanto como me gustaría, por lo que cuando tengo ahora ocasión de sacar el telescopio en unos cielos oscuros y puedo disfrutar de una buena noche, intento aprovecharla al máximo.

Supongo que aunque no quiera reconocerlo, me voy haciendo mayor, y cuando ya llevo unas cuantas horas con el ojo pegado al ocular, empiezo a acusar bastante el cansancio.

Pero la afición que tengo y lo bien que lo paso contemplando los diferentes objetos celestes, hacen que me olvide un poco del malestar y continúe al pie del cañón. En el caso del SC de 235mm, nunca mejor dicho.

La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 fue una de estas noches especiales en que pude volver a sentirme astrónomo aficionado, pero como he comentado, hacia la 1h 40m T.U. tuve que hacer un alto para descansar un poco la vista y estirar un poco el cuerpo, que ya se estaba empezando a quedar con forma de 4.

Mientras lo hacía levanté los ojos al cielo y vi el asterismo de la Ursa Major, que siempre que se encuentra alto, nunca me pasa desapercibido. Y recordé que no había dibujado M81 y M82 observadas desde unos buenos cielos con mi SC de 235mm. Así que di por terminado el descanso y apunté hacia M81 con la intención de empezar a subsanar esta pequeña laguna.

Carta generada con Cartes du Ciel
Sinceramente, por muchas veces que haya visto esta galaxia, merece la pena volver a ella. Si tenemos las condiciones adecuadas para su observación, resulta emocionante verla con nuestros propios ojos mientras recordamos qué es realmente: una galaxia que contiene aproximadamente 250.000 millones de estrellas, que presenta un diámetro de unos 92.000 años luz y que se encuentra a unos 125.000 años luz de distancia.



M81 es apta para todo tipo de telescopios, como puede comprobarse con la observación que hice con el SC de 127mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/12/m81-y-m82-pareja-de-galaxias-en-ursa.html

Pero viéndola con mi SC de 235mm resulta realmente espectacular. Núcleo potente, halo extenso, zonas más marcadas que otras… lo único que no distingo son los brazos espirales. No sé si con un telescopio de mayor abertura y cielos más negros sería posible percibirlos, seguramente sí, pero sea como sea, la vista que tengo de esta galaxia me obliga a estar con el ojo pegado al ocular un buen rato. Y durante todo este tiempo que estoy con ella, no puedo borrar una sonrisa de satisfacción de mi cara.

A continuación le toca el turno a su vecina, M82, una de mis galaxias preferidas, pero merece una entrada a parte.

Por cierto, como buen aficionado a las dobles, también he disfrutado un instante de la belleza de STF1387 (09551+6854), en la parte derecha del dibujo. Una pareja de estrellas gemelas, ambas de magnitud 10,7, con una separación asequible de 8,9” y un ángulo de posición de 273º.
Como puede comprobarse en esta imagen de Aladin, no son un par físico, pero a nivel estético son preciosas, tanto por ellas mismas, como por el asterismo triangular que forman junto a otras dos estrellas.

Aladin
Acabemos disfrutando de la magnífica fotografía de M81 que nos regala el Hubble:

NASA, ESA and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA). Acknowledgment: A. Zezas and J. Huchra (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics)
La emoción de verla por nuestro telescopio con nuestros propios ojos, no está reñida con deleitarnos con su impresionante fotografía.

viernes, 7 de abril de 2017

M109, galaxia en UMa con el SC de 235mm

Cuando me compré mi SC de 235mm lo hice pensando en sacar más provecho en mis observaciones de objetos difusos, y durante todos estos años he podido comprobar la gran importancia que tiene disfrutar de unos cielos verdaderamente oscuros y de un telescopio de abertura generosa.

Pero a pesar de ello, también soy consciente que con esta abertura también se me escapan detalles que otros compañeros consiguen percibir con telescopios mayores, pero por otro lado, también compruebo que quedo sorprendido con lo que mi SC de 127mm es capaz de ofrecerme.

Sin ir más lejos, la noche del 17 al 18 de febrero de 2017 quise apuntar el 235mm hacia M109 para ver si era capaz de ver sus brazos espirales. Algo que el 1 de abril de 2011 no pude conseguir con el SC de 127mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/04/m109-galaxia-en-ursa-major.html

Un poco desilusionado, después de estar un buen rato adaptando la vista, comprobé que no era capaz de percibir nada que se asemejara ni tan siquiera a una sección correspondiente a un brazo espiral.



Sin embargo, mentiría si dijese que se veía igual con ambos telescopios. Con mayor abertura noté un núcleo central compacto y brillante, cosa que no me resultó tan evidente con el SC de 127mm, como se puede apreciar en el dibujo que hice:


Vi dos estrellas débiles alrededor de la galaxia, y el tamaño era bastante mayor.

Revisando mi observación de 2011 reconozco que dentro de sus limitaciones, el SC de 127mm se comportó perfectamente, por lo que queda confirmado: los cielos oscuros es lo más importante que debemos buscar en nuestra afición. El tamaño del telescopio, importa, pero no es determinante para que pasemos un buen rato disfrutando de la astronomía observacional.

Carta generada con Cartes du Ciel

viernes, 31 de marzo de 2017

2017-03-29: Conjunción Luna - Mercurio

Cuando la atmósfera está clara y coincide con los primeros días de lunación, podemos contemplar la serena belleza de la luz cenicienta que refleja nuestro satélite.

Nunca me canso de verla y de disfrutar de ella.

El 29 de marzo de 2017, a las 18h 13m T.U., el Sol había desaparecido por el horizonte, y hacia las 18h 30m T.U. empecé a buscar una Luna que se encontraba en su 1,66 día de lunación y que se mostraba iluminada por los rayos solares en tan sólo un 3,7% de su superficie.

Todavía no había oscurecido lo suficiente como para que pudiera verla a simple vista y tuve que ayudarme con mis Olympus 10x50 para poder cazarla. Allí estaba, una fina línea que casi pasa desapercibida.

Tuve que esperar hasta las 18h 46m T.U. para poder percibir claramente la luz cenicienta y un aliciente más que no se ve todos los días, el esquivo planeta Mercurio situado a unos 7,5º de ella.

Por muy poco no entraban ambos en el campo de visión que me ofrecían los prismáticos (6,5º), pero incluso teniendo que desplazar algo los binoculares, la vista era realmente bonita. Y una excelente ocasión de ver Mercurio.

Con todo, a simple vista, la panorámica era magnífica. Tanto que entré en casa, cogí los lápices y una cartulina negra y empecé a dibujar un pequeño boceto que me recordara esta bonita conjunción y la suerte de poder disfrutarla:


Es poco detallado, pero como aproximación a lo que veía y recuerdo del momento me sirve perfectamente.

Cuando acabé, decidí sacar la cámara e inmortalizar el momento fotográficamente. Empecé con una foto de familia:


Continué con el detalle de la luz cenicienta de la Luna:


Y ya a punto de desaparecer detrás de los edificios, la conjunción brillando en el entorno urbano de Barcelona:


Al final, contento. Luz cenicienta, cachito de Luna y brillante Mercurio. ¿Qué más se puede pedir?