sábado, 14 de octubre de 2017

Una nueva visita a M18 - Cúmulo abierto en Sagittarius

No suelo hacerlo, pero en esta entrada en la que voy a comentar mi observación de M18 no la empezaré con mi experiencia, si no con este espectacular vídeo realizado con imágenes del ESO que nos permitirá viajar a este cúmulo abierto de una manera que no esperamos:


Crédito:

ESO/Digitized Sky Survey 2/N. Risinger (skysurvey.org). Music: Johan B. Monell (www.johanmonell.com)

Muchas veces, cuando estoy bajo el cielo estrellado pienso en lo excitante que sería poder visitar todas esas maravillas, pero está claro que hoy por hoy, tengo que conformarme con contemplarlas a través del telescopio. Pero no me quejo, me doy por satisfecho al ver lo que disfruto con el ojo pegado al ocular.

M18 es un cúmulo abierto descubierto por Messier el 3 de junio de 1764 que podemos encontrar en la constelación de Sagittarius, y es posible que nos llegue a decepcionar si, como es habitual, lo observamos después de haber contemplado los objetos más destacados que podemos ver en esta zona del cielo.

Se encuentra a unos 4.200 años luz de distancia y es un cúmulo relativamente joven, de unos 50 millones de años y que se extiende a lo largo de 6 años luz.

La noche del 11 de agosto de 2017 decidí echarle un vistazo con mi SC de 235mm, y como era de esperar, no levantó en mí demasiado entusiasmo, aunque para descansar un poco la vista, después de estar forzándola durante un buen rato intentando exprimir al máximo algún que otro objeto nebuloso, resultó ser un cúmulo bastante agradecido.



Puedo percibir cómodamente una docena de estrellas que destacan por su brillo sobre las más débiles que forman el campo estelar. Todas ellas con un bonito color blanco metálico.

M18 ofrece una agradable visión, relajante y sugerente. Es conocido también con el sobrenombre de “Cisne Negro”, un apelativo muy prometedor, aunque para ser sincero, en mi opinión, se necesita una gran dosis de imaginación para relacionarlo con este animal.

Sea como sea, ya que estamos por la zona, no nos hará ningún daño hacer una rápida visita a este agradable cúmulo abierto de Sagittarius.

Carta Generada con Cartes du Ciel

sábado, 7 de octubre de 2017

M8 - Nebulosa de la Laguna es Sagittarius con el SC de 235mm

Cuando alguna vez he comentado las razones por las que es aconsejable en nuestra afición llevar un cuaderno de observación con sus correspondientes bocetos, una de ellas es la de tener una referencia que nos permita contemplar nuestra evolución como observadores, y en mi caso, la nebulosa de la Laguna, M8, es un ejemplo perfecto para ilustrar este punto.

M8 fue uno de los primeros objetos que plasmé en papel allá por agosto de 2007… ¡ya hace más de diez años!


Viendo el dibujo que hice y releyendo las notas que tomé observándola con mi SC de 127mm, comparándolas con mi última visita a esta nebulosa, el 14 de agosto de 2017, con mi SC de 235mm, no puedo por menos que entender la fiebre delirante de abertura que a menudo nos afecta a los aficionados.

Aunque el telescopio de 5’ me ha dado muchas satisfacciones y me las sigue dando, tengo que reconocer que para objetos de cielo profundo nebulosos, el 9,25’ resulta un mundo nuevo. Y lo más preocupante es que me planteo si no sería buena idea empezar a ahorrar para comprar algo más grande…



Después de M42, tal vez M8 sea la nebulosa que más me impresiona a la hora de verla a través del ocular de cualquier telescopio. Su belleza siempre me obliga a estar más tiempo de lo que en un principio tenía previsto. Y la verdad es que no me lamento por ello.

El cúmulo abierto (NGC6530) es extenso, rico, sin estrellas excesivamente brillantes, salvo alguna excepción remarcable, pero si lo suficiente marcadas como para ofrecer un bonito y estético grupo estelar. La otra cuestión es saber qué componentes son realmente integrantes del cúmulo y cuáles están superpuestas. Aunque como siempre digo, a nivel visual estas consideraciones pueden dejarse relegadas a un segundo plano.

A medida que adapto la vista, a estas estrellas más brillantes se van añadiendo componentes más débiles y delicadas que con paciencia veo que aparecen poco a poco ante mí. Y no sólo eso. Con el ojo acostumbrado a la oscuridad, empiezo a percibir la nebulosidad que envuelve al cúmulo. Especialmente, alrededor de las estrellas más brillantes.

Pero no es hasta que pongo el filtro UHC que no contemplo en toda su plenitud a este magnífico cúmulo asociado a nebulosa. Es fantástico. La nebulosidad más evidente no se encuentra encima del corazón del cúmulo, si no alrededor de 9 Sgr. Y justo al lado puedo ver sin ningún problema la estructura que se conoce como nebulosa del Reloj de Arena (Hourglass Nebula), con una intensa actividad de formación estelar donde han sido identificados cuatro objetos Herbig-Haro: HH867, HH868, HH869 y HH870.


Después de un buen rato observando y dibujando cambio el filtro UHC por el OIII, y aparecen por todo el ocular delicadas zonas de nebulosidad que acompañan a las más evidentes que he descrito anteriormente.

Con la vista acostumbrada perfectamente a la oscuridad y el uso de los filtros, me quedo un buen rato embobado disfrutando de este panorama que es imposible que deje a nadie indiferente.

Y es que a parte de la belleza que podemos contemplar cuando apuntamos a esta nebulosa con nuestros telescopios, saber lo que se está gestando en esta parte del Cosmos sirve para aumentar lo gratificante que es su observación.

Crédito: ESO
Situada a unos 4.890 años luz de distancia esta activa región de formación estelar está plagada de jóvenes estrellas, con edades alrededor de los 2 millones de años, que se encuentran envueltas por una nebulosa que físicamente se extiende a lo largo y ancho de unos 115x50 años luz.

Carta Generada con Cartes du Ciel

viernes, 29 de septiembre de 2017

M6 y M7, Cúmulos abiertos en Scorpius

Observar los extensos y majestuosos cúmulos abiertos de Scorpius con un telescopio de gran abertura como mi SC de 235mm, no es lo más adecuado. Sin ninguna duda, es mucho mejor utilizar telescopios que nos ofrezcan campos generosos, e incluso, unos buenos prismáticos nos ofrecerán imágenes más sugerentes.

Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos apuntar a ellos cuando estemos observando con un gran telescopio. Después de estar forzando la vista intentando exprimir al máximo los objetos difusos presentes en la zona, se agradece mucho su presencia para recuperar fuerzas.

La noche del 14 de agosto de 2017 me encontraba en esta tesitura, y no me importó apuntar el SC de 235mm primero hacia M6 y después a M7. Para bien o para mal, debido a su cercanía en el cielo, la observación de M6 y M7 siempre suele ir conjunta, con lo que las comparaciones son inevitables al igual que sucede con M13 y M92.

Carta Generada con Cartes du Ciel
M6 es un cúmulo abierto joven, con una edad estimada de 80 a 100 millones de años. Abarca tan sólo 10 años luz de diámetro y se encuentra situado a 1590 años luz de distancia.



Con el ocular de 31mm M6 ocupa todo el campo, tanto que se pierde la perspectiva que resalta la forma típica de cumulo abierto que conseguimos obtener con instrumentos más pequeños, pero lo que se pierde en este aspecto, se gana aumentando el número de estrellas que podemos ver en él.

Más de setenta componentes, la mayoría de color blanco-azulado. De entre ellas destacan a simple vista una docena de estrellas que brillan alrededor de la magnitud 7-8. Es curioso el “dedal” estelar que se encuentra dispuesto coronando la estrella HIP86468 (mag. 6,7) hacia el centro del dibujo. Son estrellas que rondan la magnitud 10, así que para percibirlas bien, el cielo oscuro de mi pueblo y la abertura del SC de 235mm me permiten disfrutar cómodamente de este peculiar asterismo dentro de M6.

Otra peculiaridad que podemos encontrar en M6 es la presencia de la estrella variable BM Sco.

AAVSO
Esta variable varía entre la 5,3 y la 6,5 según la AAVSO, sin embargo, en el libro “Atlas of the Messier Object”, Ronald Stoyan, estiman las magnitudes de variación entre la 5,8 y la 8,0, con un periodo de 850 días.

Cuando se encuentra en su máximo, aparece como la estrella más brillante del cúmulo, como cuando lo observé en su día con el SC de 127mm. Esta vez, tan sólo destacaba por su color amarillo-anaranjado respecto a las otras. Según las observaciones que publica la página de la AAVSO, el 13 de agosto de 2017 alcanzaba la magnitud 6,7. Su color la hace de todas maneras perfectamente distinguible del resto de componentes del cúmulo.

Aladin Lite
Después de disfrutar de M6 apunto hacia M7. Es otro estilo.

Mucho más extenso que M6, tiene componentes más brillantes que destacan fuertemente respecto a un buen número de estrellas más débiles. Todo un espectáculo.



No logro observarlo completo en el campo del ocular Hyperion Aspheric de 31mm (56’). Citando de nuevo el libro de Stoyan, el “cuerpo principal de M7 consta de 24 estrellas con una magnitud entre la 5,6 y 9,3, distribuidas en un diámetro de 80’.

M7 tiene una edad estimada de unos 200 millones de años. Abarca 23 años luz de diámetro y se encuentra situado a 980 años luz de distancia.

La fotografía que aparece en la página de Aladin Lite de la zona donde se sitúa M7, deja bien claro que nos encontramos ante una zona extremadamente rica de nuestra Vía Láctea.

Aladin Lite
Tanto M6 como M7 merecen una visita durante cualquier noche de observación estival, y si es posible, utilizar varios instrumentos para ello. Prismáticos, pequeño telescopio y otro de mayor abertura.

sábado, 23 de septiembre de 2017

M20 - Nebulosa Trífida en Sagittarius con el SC de 235mm

Mi experiencia con la nebulosa Trífida (M20) observándola con el SC de 127mm, siempre me deja una sensación agridulce. A pesar de poderla ver con mayor o menor dificultad según las condiciones de la noche, en contadas ocasiones he podido percibir su característica forma trífida, y siempre me acabo lamentando no poder utilizar mayor abertura para sacarle todo el partido que sé, puede llegar a ofrecer.

Por todo ello, la noche del 11 de agosto de 2017, quise aprovechar que me encontraba bajo los cielos oscuros de mi pueblo con el SC de 235mm para apuntar hacia M20 y comprobar qué tal se comportaba con esta nebulosa de emisión que tan espectacular resulta en fotografías.

Y ciertamente, no me defraudó en absoluto.



En un primer momento me llama la atención el campo estelar que veo por el ocular, especialmente una bonita pareja de brillantes estrellas que se encuentra en lo que sería un excelente punto de referencia para empezar a distinguir la nebulosa.

Estas dos estrellas están catalogadas en el WDS como HN 6 AC. La componente principal brilla con magnitud 7,6 mientras que C lo hace con 8,7. Están separadas por 11,3” con un ángulo de posición de 217º.

En esta ocasión no le dediqué más tiempo, pero está bien saber que se trata de una estrella múltiple formada por varias componentes más débiles. En esta tabla dejo las más asequibles:


A medida que voy adaptando la vista a la oscuridad empiezo a percibir nebulosidad alrededor de HN 6 AC. Pero como ya tengo cierta experiencia con M20, añado rápidamente el filtro UHC.

Las estrellas más débiles desaparecen, pero la nebulosa cada vez se va haciendo más evidente hasta que llega un momento en que la puedo percibir bien marcada y partida en tres, una partición en forma de “Y”.

Estoy un buen rato deleitándome con ella sonriendo mientras pienso en las veces que de manera infructuosa intenté ver esta tríada de zona nebulosa con mi SC de 127mm.

Carta generada con Cartes du Ciel
M20 es una de las mayores nebulosas que podemos encontrar en la constelación de Sagittarius y tanto es nebulosa de reflexión como de emisión. Se encuentra a unos 2660 años luz de distancia y se extiende a lo largo de unos 15 años luz

Después de verla por nosotros mismos con nuestro telescopio siempre podemos acabar echando un vistazo a esta fascinante fotografía de M20 realizada por el ESO:

Credito: ESO

sábado, 9 de septiembre de 2017

M16 - La Nebulosa del Aguila en Serpens (SC 235mm)

Qué importantes son los cielos oscuros en nuestra afición. Cuánto ayuda a veces una buena abertura. Qué difícil es encontrar una noche con buenas condiciones de observación.

Pero cuando tenemos la suerte de disfrutar de todo ello, aparece dentro de nosotros una sensación especial que, en mi opinión, es una de las razones principales por las que un aficionado a la astronomía nunca se apartará completamente de la observación visual.

Sin ningún género de duda, M16, la Nebulosa del Águila, es un objeto que merece la pena observarse en una de esas noches excepcionales. Eso sí, hay que ser conscientes de que debemos dedicarle tiempo, ir sin prisas, con una buena dosis de paciencia, probando diferentes configuraciones de oculares y filtros y adaptando al máximo nuestra vista a la oscuridad.

La dibujé en su día observándola con el SC de 127. Resultó espectacular, pero encontré a faltar un poco más de abertura. La noche del 11 de agosto de 2017 apunté hacía M16 y lo que vi me animó a coger el lápiz y prepararme para pasar un buen rato con el ojo pegado al ocular.



El Hyperion Aspheric de 31mm me ofrece 75,80x y un campo de 56’ que me permite abarcar por completo el cúmulo abierto que se presenta con una gran majestuosidad. En un primer momento destaca una pareja estelar de componentes gemelas: TYC5689-607-1 (mag. 8,2) y TYC5689-1208-1 (mag. 8,8), pero en seguida el conjunto consigue obtener el protagonismo que merece. Estas dos estrellas me sugieren en seguida los dos ojos del águila, seguro que sugestionado por el nombre que recibe la nebulosa.

El campo es muy rico, y está formado por un gran número de estrellas, algunas brillantes (mag. 8-9), otras más débiles, la mayoría de ellas de un color blanco-azulado. Un cúmulo abierto muy bello y atractivo.

La nebulosidad asociada, a pesar de lo que pueda parecer en el dibujo, tan sólo puedo llegar a intuirla. Pero cuando he añadido el filtro OIII, he podido comprobar de primera mano el por qué se la conoce como Nebulosa del Águila. La nebulosa de emisión que acompaña al cúmulo aparece como por arte de magia. Majestuosa. Impresionante. Bien presente y marcada. Más acorde a lo que aparece en el dibujo.

Cambio el filtro OIII por el UHC y, aunque no se ve tan bien definida, sí es cierto que resaltan zonas de la nebulosa que antes pasaban más desapercibidas. Por el contrario, partes muy evidentes con el OIII se atenúan un poco.

Como he comentado es necesaria mucha paciencia y capacidad de concentración para intentar plasmar de la mejor manera posible lo que se ve por el ocular. El dibujo lo empecé marcando las estrellas que veía sin utilizar ningún tipo de filtro. Después puse el OIII y tuve que estar un buen rato para volver a adaptar la vista a la oscuridad y percibir los máximos detalles de la nebulosa. Memorizarlos y dibujarlos. Cambiar el filtro por el UHC y volver a repetir el proceso.

Empecé la observación a las 20h 56m TU y di por terminado el dibujo a las 21h 45m TU. Tres cuartos de hora para un solo objeto, pero sinceramente, con M16, cada minuto invertido en su observación vale su peso en oro.

Carta generada con Cartes du Ciel
    
Una de las cosas que más me ha llamado la atención de mi experiencia con M16 es la dificultad que tuve, tanto con el SC de 127mm como con el de 235mm, de ver la nebulosa. Se podría decir que sin el uso de filtros, de no saber de su existencia, me habría pasado completamente desapercibida.

Después, buscando información sobre M16, he leído en el libro de Ronald Stoyan “Atlas of the Messier Objects” que M16 fue descubierto en 1746 por el astrónomo suizo Phillippe Loys de Chéseaux, el cual lo reconoció como cúmulo, pero no hizo mención de la nebulosa. Posteriormente, Messier de manera independiente lo descubrió el 3 de junio de 1764 dejando anotado:

“Cúmulo de pequeñas estrellas, mezclado con una débil nebulosidad, cerca de la cola de la Serpiente (…) Con un pequeño telescopio este cúmulo aparece bajo forma de una nebulosa”.

También lo reconoce como cúmulo, pero a pesar de citar nebulosidad, a lo que se refiere realmente no es a la nebulosa que lo envuelve, si no, como indica Stoyan, “a la luz difusa de las estrellas irresolubles del cúmulo”.

Posteriormente, ningún observador visual mencionó la nebulosidad a pesar de utilizar algunos de ellos grandes aberturas, y no fue hasta 1895 y 1897 que Barnard y Roberts, de manera independiente, la identificaron en sus fotografías.

El cúmulo abierto está catalogado como NGC6611, mientras que la nebulosidad se identifica como IC4703.

M16 en el cielo presenta un tamaño aparente de 21’. Se encuentra a unos 5.600 años luz de distancia y se expande a lo largo de unos 35 años luz. Las estrellas más viejas que lo componen sólo tienen una edad de 6 millones de años, mientras que las más jóvenes nacieron hace poco más de 1 millón de años. En el corazón de la nebulosa, donde se conoce como “Trompas de Elefante” o “Los Pilares de la Creación”, siguen naciendo nuevas estrellas.

Qué mejor que terminar nuestra observación que recreándonos con las famosas fotografías de M16 realizadas por el Hubble (Detalles) y el ESO (Conjunto):

Credit: NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)

Credit: ESO
  
Credit: ESO

domingo, 3 de septiembre de 2017

Asteroide 3122 Florence el 2 de septiembre de 2017

Las personas hemos aprendido a vivir con los peligros potenciales que amenazan nuestra existencia. Si continuamente estuviéramos pensando en todo lo que nos puede hacer daño, no disfrutaríamos ni un segundo de nuestra vida. Pero ello no quiere decir que nos olvidemos por completo de ellos.

Sin ir más lejos, sabemos del peligro real que implica la colisión de un cuerpo celeste contra la Tierra, que tanto puede llevarnos a un cambio de modo de vida inimaginable para nosotros como, en el peor de los casos, a nuestra completa extinción como especie.

Sabemos que ya se han dado casos en nuestra historia planetaria, y aunque somos conscientes que no es muy probable que un hecho como este se produzca durante nuestra corta vida personal, el cosmos se encarga de recordarnos de vez en cuando que este peligro es real.

Los días 31 de agosto y 1 y 2 de septiembre de 2017, los astrónomos aficionados tuvimos la ocasión de observar con nuestros pequeños telescopios el asteroide 3122 Florence, que aunque no haya peligro de colisión, sí se trata del mayor asteroide que ha pasado más cerca de nuestro planeta desde que la NASA empezó su proyecto de detección de asteroides potencialmente peligrosos.

Según los datos ofrecido por el telescopio Sptizer de la NASA y de la misión de NEOWISE indican que 3122 Florence tiene unos 4,4 km de diámetro y se trata de un asteroide de tipo Amor (https://es.wikipedia.org/wiki/Asteroide_Amor), que son aquellos con una órbita que contiene totalmente a la terrestre y que un perihelio menor de 1,3 UA.

En la página del Minor Planet Center podemos encontrar un esquema de su órbita y su posición más cercana a la Tierra, que se dio la noche del 1 de septiembre y que fue de unos 7 millones de kilómetros de distancia, o casi 18 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Algo que se dio por última vez en 1890 y no se volverá a producir hasta después del 2500.

Minor Planet Center
Este asteroide fue descubierto en marzo de 1981 por el astrónomo Schelte "Bobby" Bus desde el Siding Spring Observatory en Australia y fue bautizado como Florence en honor de Florence Nightingale (https://es.wikipedia.org/wiki/Florence_Nightingale), una valiente mujer británica precursora de la enfermería profesional moderna tal como la entendemos hoy en día.

Su periodo orbital dura 2,35 años (859,48 días) y se desplaza a unos 14 km/s

Carta generada con Cartes du Ciel
Desde finales de agosto que tenía previsto echarle un vistazo con el telescopio, pero la cosa se fue complicando. En primer lugar porque tendría que observarlo desde Barcelona ciudad con mi SC de 127mm, con lo que la contaminación lumínica me condicionaría seriamente. Con todo, teniendo en cuenta que estaba previsto que el asteroide brillaría con una magnitud de 8,7, tenía esperanzas de cazarlo.

En segundo lugar, y completamente frustrante, fueron las nubes y la lluvia del 31 de agosto y las nubes del 1 de septiembre.

Me fui a dormir lamentando mi mala suerte. Y seguro que mi subconsciente no quedó muy conforme, ya que hacia las cuatro de la madrugada me desperté, di unas cuantas vueltas en la cama y decidí levantarme un momento y asomarme al balcón. El cielo estaba despejado.
No me lo pensé dos veces, me vestí y, más lento de lo que mi cerebro indicaba, acabé montando el telescopio y dirigiéndolo hacia las coordenadas donde debería encontrarse el 3122 Florence.

Fue un poco frustrante. No tenía estrellas brillantes de referencia y tampoco era capaz de identificar el asteroide.

Finalmente opté por acoplar la Nikon D5100 y sacar algunas fotografías. Cuando acabé, el asteroide ya quedó tapado por unos edificios. Me fui a dormir con un sabor agridulce. No había podido verlo en directo, al menos de manera consciente, pero había podido sacar algunas fotos, que con un poco de suerte, me mostrarían su movimiento.

Esta es una de las fotos en bruto que pude sacar, una muestra de la brutal contaminación lumínica que sufría:


Y aquí el discreto gif animado que finalmente pude conseguir. Recorte de tres fotografías espaciadas un cuarto de hora cada una y donde se puede apreciar la gran velocidad a la que se desplazaba el asteroide. Una pena no haberla podido verlo en directo.


Y esta imagen rotulada con las estrellas de referencia y el asteroide.


Dentro de la frustración por no haberlo podido identificar en directo, me queda la satisfacción de haberlo cazado fotográficamente.

Esperemos no encontrarnos algún día en la tesitura de ver uno que venga directamente hacia nosotros.

viernes, 1 de septiembre de 2017

M22 - Cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm

El 26 de Agosto de 1665, un astrónomo aficionado alemán, Abraham Ihle, descubrió el cúmulo globular que posteriormente Messier catalogaría como M22. Lo hizo de manera casual, como muchos de los descubrimientos, mientras estaba observando Saturno. Durante esa época planeta y cúmulo se encontraban separados únicamente por unos 1,5º.

Fue el primer globular en ser descubierto, y la verdad, es que dejando de lado estas curiosidades, M22 es uno de los objetos ideales tanto para aquellos que empiezan con la afición como para los que ya llevan unos cuantos años a cuestas observando por el telescopio.

Yo lo he podido disfrutar a simple vista, con unos humildes prismáticos, con un telescopio mediano y con el SC de 235mm. Con este último lo he estado observando cada verano desde que lo compré, pero nunca me había atrevido a dibujarlo. Siempre me quedaba alelado con el ojo pegado al ocular contemplando el incontable número de estrellas que aparecían en él.

La noche del 14 de agosto de 2017 volví a visitarlo coincidiendo con una noche oscura, y tuve la misma sensación de siempre. Pero no sé por qué razón, me animé a dibujarlo.

Cuando terminé con él, acabé realmente exhausto y con un sentimiento contradictorio. Por un lado, contento por haberlo dibujado, por otro, reconociendo que no había sido capaz de plasmar toda la belleza que pude contemplar con mis ojos.



Es muy fácil de localizar a unos 2,5º al noreste de Lambda Sagitarii, y gracias a su magnitud visual de 5,1 y un diámetro aparente de 33’, no hay duda de que se trata de él cuando lo hemos encontrado.

Carta generada con Cartes du Ciel
Es impresionante comprobar cómo ocupa prácticamente todo el campo del Televue Delos de 14mm (26’). Núcleo extenso, lleno de estrellas bien definidas e individualizadas que de manera paulatina van disminuyendo su densidad a medida que nos alejamos del centro globular.

Infinidad de estrellas. Imposible de dibujarlas todas. Pero la imagen que ofrece M22 en una buena noche y con un telescopio de buena abertura, es una de las más bellas que he visto nunca a través del telescopio.

viernes, 25 de agosto de 2017

STT370 - V0342 Aql, una doble-variable en Aquila

En octubre de 2012 Tomás (NOA), un compañero del foro de la Asociación Astronómica Hubble, nos propuso la observación de STT370, una estrella doble que podemos encontrar en la constelación de Aquila con una peculiaridad muy interesante: su componente B es una estrella variable (V0342 Aql) que oscila entre la magnitud 9,5 y 12,9, lo que significa que podemos pasar de contemplarla sin ninguna dificultad, a perderla de vista dependiendo de la abertura de nuestro telescopio y/o la contaminación lumínica que suframos.

Carta generada con Cartes du Ciel

Como estrella doble está catalogada en el WDS como STT370, donde aparece como triple con los siguientes datos:


Mientras que como variable, en la página de la AAVSO la encontramos como V0342 Aql:

https://www.aavso.org/vsx/index.php?view=detail.top&oid=1481

AAVSO
Y tenemos suerte de que se trate de una variable eclipsante, tipo EA, al igual que la famosa Algol, ya que esto nos permite predecir el momento en que se encontrará en su mínimo. Tan sólo tenemos que clicar en el enlace de la AAVSO en el apartado “Ephemeris” y se abrirá un cuadro donde nos indicará los próximos mínimos de la variable (en Tiempo Universal).

V0342 Aql. con una clase espectral A4II, tiene un periodo de 3,39 días con lo que no deja de ser curioso, y al mismo tiempo frustrante, comprobar que tuve noticia de esta variable/doble en 2012, y no poder ver en condiciones su mínimo hasta este agosto de 2017. Otra muestra de que no observo todo lo que me gustaría.

Al empezar mis vacaciones me planifiqué como objetivo, otra vez, observar la variación de brillo de V0342 Aql. El 10 de agosto de 2017 las condiciones de la noche no eran las más adecuadas para observar, ya que la Luna se encontraba iluminada casi en el 90% de su superficie, soplaba un fuerte viento y las turbulencias eran terribles. Pero a pesar de ello quise hacer una primera aproximación a STT370 para familiarizarme con el campo estelar que la acompaña.

Apunté hacia ella el SC de 235mm con el Nagler de 16mm (146x) y me encontré con algo que no me esperaba, una bonita doble de colores contrastados.


Una estrella principal que brilla con un potente color amarillo gracias a su clase espectral K2II y una secundaria blanco-azulada de clase A4II. Su separación es muy cómoda, y sus magnitudes casi gemelas de 8,3 y 8,7 permiten disfrutarla sin demasiadas complicaciones. Muy bonita, con el añadido de la promesa del aliciente de contemplar el eclipse estelar de su componente B.

La noche siguiente, la del 11 de agosto, seguía soplando el viento, aunque más racheado, pero la Luna todavía no asomaba la nariz, así que me decidí a sacar una fotografía de la zona. Continuaba con los preparativos para el mínimo del 12-13 de agosto.


Finalmente llegó el gran momento.

Mi intención era hacer un seguimiento completo, pero debido a ciertas circunstancias sólo pude hacer un dibujo y una fotografía. Mi maldición con esta doble/variable continuaba.

Pero después de cinco años esperando, no puedo quejarme.

Según las efemérides de la AAVSO, el 12 de agosto de 2017, a las 20h 48m TU empezó el descenso de brillo; a las 02h30m TU del 13 alcanzó el mínimo y finalizó la variación hacia las 08h12m TU


A las 23h50m TU apunté el telescopio hacia V0342 Aql y agradecí el haber observado previamente el campo estelar. La componente B de la doble presentaba un evidente descenso de brillo. Según mis estimaciones debía alcanzar la magnitud 11,8 y me habría resultado más complicado haberla identificado sin haber hecho el trabajo previo.

El dibujo que hice no tiene la misma orientación que el del día 10, pero sí punteé las mismas estrellas para que la comparativa fuera más clara.


Como digo, la maldición continuaba. La orientación de la terraza de la casa de mi pueblo me impide ver el horizonte Oeste, y V0342 Aql se aproximaba peligrosamente al momento en que quedaría fuera de mi visión oculta por la pared de mi vivienda, así que me vi obligado a hacer una foto hacia las 01h19m TU, antes de que alcanzase el mínimo:


Y digo que no puedo quejarme porqué a pesar de todo he podido contemplar gran parte del eclipse y descenso de brillo y conseguido dos fotografías que me han permitido componer este gif que sirve de colofón a mi primera experiencia con esta atractiva, asequible e interesante doble/variable.


Merece la pena echarle un vistazo. Por mi parte, sin duda volveré a hacerlo, tan sólo confío en que no tenga que esperar cinco años más para ello.

domingo, 20 de agosto de 2017

Salida de Sol del 19-8-2017

Después de tres semanas de vacaciones en mi pueblo, me despido de él con una bonita salida de Sol.


He podido recargar pilas (que lo necesitaba), he podido volver a disfrutar con la familia de unos días de descanso, he podido reencontrarme con los amigos, la naturaleza; y en lo que se refiere a la afición, entre días nublados, algunos de observación muy agradable y con material para ir actualizando el blog.

Además, con esta fotografía quiero celebrar la entrada número 700 de "La Orilla del Cosmos". Cuando empecé con él el 2 de marzo de 2009, no pensé que tendría tanto recorrido. Aprovecho para agradeceros a todos los que lo visitáis regularmente y a los que de manera puntual lo consultan vuestro apoyo; espero que mis notas, dibujos y fotografías hayan servido para estimular esta bonita afición que es la astronomía.

lunes, 14 de agosto de 2017

Mi primera fotografía de una Perseida

Sin duda, se necesita una gran dosis de suerte para conseguir una fotografía como la que hice la madrugada del 13 de agosto de 2017. Lo más probable es que no vuelva a repetir algo así en toda mi vida.


Estaba recogiendo todos los trastos después de una agradable noche de observación y decidí no dejar la cámara ociosa. Así que la monté en el trípode y apunté hacia la constelación de Orión, que empezaba a asomar por el horizonte, y que se encontraba acompañada por un brillante y llamativo Venus.

Durante la noche había podido ver seis o siete meteoros surcando el cielo mientras observaba, lo que resulta un gran éxito para mí, ya que no suelo tener mucha suerte con la lluvia de estrellas de las Perseidas. Lo habitual es que mientras yo estoy mirando hacia un lado, la estrella fugaz aparezca por el otro.

Pero al final, después de muchos años intentándolo, conseguí pillar mi primera Lágrima de San Lorenzo. Un excelente colofón a una agradable noche.

Las Perseidas son una lluvia de meteoros que podemos contemplar desde el 17 de julio al 24 de agosto, siendo su máximo alrededor del 11 y el 13 de agosto. La razón por la que podemos verlas de forma regular es la presencia del cometa 109P/Swift-Tuttle. Cuando la Tierra en su órbita alrededor del Sol se desplaza por la zona donde previamente ha pasado el cometa, los restos dejados por el 109P/Swift-Tuttle que son atraídos por la gravedad terrestre y entran en contacto con nuestra atmósfera, dejan una estela brillante que siempre nos llama especialmente la atención.

Ya no pido deseos cada vez que veo alguna, pero después de ver y captar la de la fotografía, volví por unos instantes a la ilusión que tenía cuando las observaba de pequeño.

sábado, 12 de agosto de 2017

M26 - Cúmulo Abierto en Scutum con el SC de 235mm en una mala noche

¿Qué es lo que motiva a un astrónomo aficionado mirar por su telescopio aguantando rachas de viento de 60 km/h, una brillante Luna iluminada prácticamente en el 90% de su superficie y unas estrellas que por momentos se asemejan más a pelotas de golf temblorosas? Fácil, varios meses de sequía observacional.

Así me encontré yo la noche del 10 de agosto de 2017.

Después de tres meses sin poder sacar el telescopio por varios motivos, no me importaron tanto los inconvenientes con los que me topé, como las ganas que tenía de volver a disfrutar de una noche bajo las estrellas.

Eché un vistazo a Saturno, a M57, a M31, a M17… en todo momento condicionado por la luz de la Luna y las terribles turbulencias provocadas por el viento. No quería apuntar a ningún objeto nuevo, ya que era consciente que no podría exprimirlo al máximo y entonces recordé que tenía pendiente dibujar M26, un cúmulo abierto localizado en Scutum, observándolo con mi SC de 235mm.

Me dirigí a él, puse el ojo en el ocular y lo que vi, a pesar de ser consciente de que no era la vista mejor que podía obtener, me invitó a sacar el lápiz y puntear las estrellas que apreciaba de manera más o menos cómoda.



A M26 tuve la ocasión de observarlo con mi SC de 127mm. A decir verdad en un primer momento me resultó algo decepcionante, pero a medida que fui adaptando la vista a la oscuridad me quedó esa sensación de que con mayor abertura podría ofrecer mucho más. Con el SC de 235mm, después de un buen rato lidiando con todo tipo de inconvenientes, al final llego a la misma conclusión.

Con todo, mentiría si dijera que no mejora ostensiblemente con esta abertura, y eso a pesar de la mala noche.

En un primer momento, con el ocular de 25mm (94x)la distintiva naturaleza de cúmulo abierto queda bien definida en el campo que puedo observar.

Pongo el ocular Nagler de 16mm (146x).

Cuatro estrellas blanco-azuladas que se encuentran envueltas por un buen número de puntitos parpadeantes que resulta muy llamativo.  Como he comentado antes, en el dibujo sólo plasmé las más evidentes. En visual la sensación que se tiene es que juegas al gato y al ratón con un buen número de estrellas extremadamente débiles.

Es cierto que no se puede considerar un cúmulo de componente brillantes, pero el número de estrellas que lo forman compensa un poco esta carencia. En definitiva, un exigente cúmulo abierto que ofrece muchas posibilidades bajo condiciones de observación adecuadas.

Carta generada con Cartes du Ciel