viernes, 28 de abril de 2017

M3 - Cúmulo Globular de Canes Venatici con el SC de 235mm

Cuando el 11 de abril de 2009 subí al blog la observación que hice de M3 con mi SC de 127mm desde unos cielos con cierta contaminación lumínica, comenté que aunque se veía ciertamente espectacular, no era nada comparado con observarlo bajo unos buenos cielos.

Prueba de ello es que M3 es uno de los cúmulos globulares más majestuosos que he visto a través del telescopio, y hasta la noche del 17 a 18 de febrero de 2017 no me atreví a dibujar lo que veía a través del ocular en una buena noche con mi SC de 235mm. Y para ser sincero, a pesar de no estar descontento de cómo me ha quedado, tengo que reconocer que no hace justicia a la belleza que nos transmite en directo.



Sin duda, una de las mejores vistas que podemos ver en el cielo. Perfectamente resoluble incluso en su zona central, cosa que no fui capaz de percibir el 26 de abril de 2008.


Es preciso, el núcleo presenta una gran densidad estelar, que a medida que nos vamos alejando del centro va disminuyendo hasta que llega un momento es que sólo se aprecian débiles estrellas cada vez más aisladas. Una verdadera maravilla.

Si durante una noche con buenas condiciones de observación, disfrutando de unos cielos oscuros, nos acompaña alguien que no haya observado nunca a través de un telescopio, le enseñamos M3, estoy convencido que conseguiremos que se aficione a la astronomía visual sin ninguna duda.

Carta Generada con Cartes du Ciel

viernes, 21 de abril de 2017

M82 - Galaxia en Ursa Major con el SC de 235mm

La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 quise observar y dibujar con detalle dos de las galaxias más espectaculares que podemos ver a través de nuestros telescopios: M81 y M82, en la constelación de Ursa Major.

Carta generada con Cartes du Ciel
Después de visitar M81 y quedar extasiado con ella, tal como comenté es esta otra entrada del blog…

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2017/04/m81-galaxia-en-ursa-major-con-el-sc-de.html

… fui a por M82, una de mis galaxias preferidas, tanto por lo asequible que resulta para todo tipo de telescopios y cielos, como por lo espectacular que puede llegar a verse desde lugares oscuros con una abertura generosa.

Y la verdad es que no me defraudó en absoluto. Este es el dibujo que hice de lo que pude percibir de ella con mi SC de 235mm:



Impresionante. Alargada, extensa, brillante, con detalles delicados en su interior, zonas más marcadas que otras… y todo ello sin tener que forzar la vista, sólo adaptando bien la vista a la oscuridad.

Y para terminar, otro regalo del Hubble:

NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)Acknowledgment: J. Gallagher (University of Wisconsin), M. Mountain (STScI), and P. Puxley (National Science Foundation)
Sin duda, contemplar M81 y M82 con las condiciones adecuadas, resulta una experiencia inolvidable y un recordatorio, para mí, de porqué me gusta la astronomía observacional.

viernes, 14 de abril de 2017

M81, galaxia en Ursa Major con el SC de 235mm

Como se puede comprobar en el blog, hace ya unos años que por diversas cuestiones no puedo observar tanto como me gustaría, por lo que cuando tengo ahora ocasión de sacar el telescopio en unos cielos oscuros y puedo disfrutar de una buena noche, intento aprovecharla al máximo.

Supongo que aunque no quiera reconocerlo, me voy haciendo mayor, y cuando ya llevo unas cuantas horas con el ojo pegado al ocular, empiezo a acusar bastante el cansancio.

Pero la afición que tengo y lo bien que lo paso contemplando los diferentes objetos celestes, hacen que me olvide un poco del malestar y continúe al pie del cañón. En el caso del SC de 235mm, nunca mejor dicho.

La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 fue una de estas noches especiales en que pude volver a sentirme astrónomo aficionado, pero como he comentado, hacia la 1h 40m T.U. tuve que hacer un alto para descansar un poco la vista y estirar un poco el cuerpo, que ya se estaba empezando a quedar con forma de 4.

Mientras lo hacía levanté los ojos al cielo y vi el asterismo de la Ursa Major, que siempre que se encuentra alto, nunca me pasa desapercibido. Y recordé que no había dibujado M81 y M82 observadas desde unos buenos cielos con mi SC de 235mm. Así que di por terminado el descanso y apunté hacia M81 con la intención de empezar a subsanar esta pequeña laguna.

Carta generada con Cartes du Ciel
Sinceramente, por muchas veces que haya visto esta galaxia, merece la pena volver a ella. Si tenemos las condiciones adecuadas para su observación, resulta emocionante verla con nuestros propios ojos mientras recordamos qué es realmente: una galaxia que contiene aproximadamente 250.000 millones de estrellas, que presenta un diámetro de unos 92.000 años luz y que se encuentra a unos 125.000 años luz de distancia.



M81 es apta para todo tipo de telescopios, como puede comprobarse con la observación que hice con el SC de 127mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/12/m81-y-m82-pareja-de-galaxias-en-ursa.html

Pero viéndola con mi SC de 235mm resulta realmente espectacular. Núcleo potente, halo extenso, zonas más marcadas que otras… lo único que no distingo son los brazos espirales. No sé si con un telescopio de mayor abertura y cielos más negros sería posible percibirlos, seguramente sí, pero sea como sea, la vista que tengo de esta galaxia me obliga a estar con el ojo pegado al ocular un buen rato. Y durante todo este tiempo que estoy con ella, no puedo borrar una sonrisa de satisfacción de mi cara.

A continuación le toca el turno a su vecina, M82, una de mis galaxias preferidas, pero merece una entrada a parte.

Por cierto, como buen aficionado a las dobles, también he disfrutado un instante de la belleza de STF1387 (09551+6854), en la parte derecha del dibujo. Una pareja de estrellas gemelas, ambas de magnitud 10,7, con una separación asequible de 8,9” y un ángulo de posición de 273º.
Como puede comprobarse en esta imagen de Aladin, no son un par físico, pero a nivel estético son preciosas, tanto por ellas mismas, como por el asterismo triangular que forman junto a otras dos estrellas.

Aladin
Acabemos disfrutando de la magnífica fotografía de M81 que nos regala el Hubble:

NASA, ESA and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA). Acknowledgment: A. Zezas and J. Huchra (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics)
La emoción de verla por nuestro telescopio con nuestros propios ojos, no está reñida con deleitarnos con su impresionante fotografía.

viernes, 7 de abril de 2017

M109, galaxia en UMa con el SC de 235mm

Cuando me compré mi SC de 235mm lo hice pensando en sacar más provecho en mis observaciones de objetos difusos, y durante todos estos años he podido comprobar la gran importancia que tiene disfrutar de unos cielos verdaderamente oscuros y de un telescopio de abertura generosa.

Pero a pesar de ello, también soy consciente que con esta abertura también se me escapan detalles que otros compañeros consiguen percibir con telescopios mayores, pero por otro lado, también compruebo que quedo sorprendido con lo que mi SC de 127mm es capaz de ofrecerme.

Sin ir más lejos, la noche del 17 al 18 de febrero de 2017 quise apuntar el 235mm hacia M109 para ver si era capaz de ver sus brazos espirales. Algo que el 1 de abril de 2011 no pude conseguir con el SC de 127mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/04/m109-galaxia-en-ursa-major.html

Un poco desilusionado, después de estar un buen rato adaptando la vista, comprobé que no era capaz de percibir nada que se asemejara ni tan siquiera a una sección correspondiente a un brazo espiral.



Sin embargo, mentiría si dijese que se veía igual con ambos telescopios. Con mayor abertura noté un núcleo central compacto y brillante, cosa que no me resultó tan evidente con el SC de 127mm, como se puede apreciar en el dibujo que hice:


Vi dos estrellas débiles alrededor de la galaxia, y el tamaño era bastante mayor.

Revisando mi observación de 2011 reconozco que dentro de sus limitaciones, el SC de 127mm se comportó perfectamente, por lo que queda confirmado: los cielos oscuros es lo más importante que debemos buscar en nuestra afición. El tamaño del telescopio, importa, pero no es determinante para que pasemos un buen rato disfrutando de la astronomía observacional.

Carta generada con Cartes du Ciel

viernes, 31 de marzo de 2017

2017-03-29: Conjunción Luna - Mercurio

Cuando la atmósfera está clara y coincide con los primeros días de lunación, podemos contemplar la serena belleza de la luz cenicienta que refleja nuestro satélite.

Nunca me canso de verla y de disfrutar de ella.

El 29 de marzo de 2017, a las 18h 13m T.U., el Sol había desaparecido por el horizonte, y hacia las 18h 30m T.U. empecé a buscar una Luna que se encontraba en su 1,66 día de lunación y que se mostraba iluminada por los rayos solares en tan sólo un 3,7% de su superficie.

Todavía no había oscurecido lo suficiente como para que pudiera verla a simple vista y tuve que ayudarme con mis Olympus 10x50 para poder cazarla. Allí estaba, una fina línea que casi pasa desapercibida.

Tuve que esperar hasta las 18h 46m T.U. para poder percibir claramente la luz cenicienta y un aliciente más que no se ve todos los días, el esquivo planeta Mercurio situado a unos 7,5º de ella.

Por muy poco no entraban ambos en el campo de visión que me ofrecían los prismáticos (6,5º), pero incluso teniendo que desplazar algo los binoculares, la vista era realmente bonita. Y una excelente ocasión de ver Mercurio.

Con todo, a simple vista, la panorámica era magnífica. Tanto que entré en casa, cogí los lápices y una cartulina negra y empecé a dibujar un pequeño boceto que me recordara esta bonita conjunción y la suerte de poder disfrutarla:


Es poco detallado, pero como aproximación a lo que veía y recuerdo del momento me sirve perfectamente.

Cuando acabé, decidí sacar la cámara e inmortalizar el momento fotográficamente. Empecé con una foto de familia:


Continué con el detalle de la luz cenicienta de la Luna:


Y ya a punto de desaparecer detrás de los edificios, la conjunción brillando en el entorno urbano de Barcelona:


Al final, contento. Luz cenicienta, cachito de Luna y brillante Mercurio. ¿Qué más se puede pedir?

viernes, 24 de marzo de 2017

NGC3344 - Galaxia en Leo Minor

Leo Minor, debido a su pequeño tamaño, es una de aquellas constelaciones en las que los astrónomos aficionados no nos entretenemos demasiado. Pero ello no quiere decir que no haya ningún objeto interesante que observar.

Si disponemos de los cielos adecuados podemos apuntar hacia NC3344, una galaxia espiral de tipo SABbc que se encuentra entre 40 y 41 Leo Minoris.

Carta generada con Cartes du Ciel
La noche del 17 al 18 de febrero de 2017 aprovechando los cielos oscuros de mi pueblo, con el SC de 235mm, decidí comprobar qué me podía ofrecer.

Después de un buen rato con ella, llegué a la conclusión de que NGC3344 es una galaxia bastante exigente, pero a la que mereció la pena dedicar tiempo, ya que al final acabó ofreciéndome una vista muy atractiva.

Las dos estrellas que pude percibir a su lado permiten obtener una excelente referencia a la hora de localizarla. A medida que voy adaptando la vista a la oscuridad veo cómo va apareciendo ante mis ojos. Primero, un núcleo compacto, brillante, casi puntual. Y a continuación, un halo evanescente un poco ovalado que lo envuelve.

Utilizando la visión lateral la pude percibir más cómodamente, pero una muestra de lo exigente que resulta, es que cuando abrí la linterna para dibujarla, al terminar de puntear las estrellas y volver a poner el ojo en el ocular, la galaxia había desaparecido por completo.

Tuve que volver a repetir el proceso para volver a percibirla.



Descubierta por William Herschel el 6 de abril de 1785, se estima que se encuentra a unos 20 millones de años luz, presenta una magnitud 9,3 y se extiende aproximadamente, unos 6,7’ x 6,3’.

Leyendo algunas observaciones realizadas por otros compañeros de afición, estoy convencido que desde cielos más oscuros y con un poco más de paciencia, puedo llegar a apreciarle un mayor número de detalles.

Pero hasta que llegue la noche adecuada, me conformaré deleitándome con esta fotografía de NGC3344 que nos ha regalado el Hubble:

Credit: ESA/Hubble & NASA

viernes, 17 de marzo de 2017

Fotografía de M82, galaxia en Ursa Major

Como últimamente no puedo disfrutar de cielos oscuros tanto como quisiera, la noche que consigo hacer una escapada se convierte en una carrera contrarreloj para aprovechar cada minuto de observación. Esto, lamentablemente, hace que relegue un poco mi práctica astrofotográfica a un segundo plano.

Y es una pena.

Sin ir más lejos, la noche del 18 de febrero de 2017, después de haber estado un buen rato disfrutando del cielo con mi SC de 235mm, decidí intentar fotografiar una de mis galaxias preferidas, M82. Apunté hacia ella con la Nikon D5100 acoplada al telescopio y ante mi desesperación, vi que no conseguía alargar las tomas más allá de 15 segundos antes que las estrellas empezaran a verse alargadas.

Un seguimiento que en visual no afecta negativamente, pero que en fotografía es un pequeño desastre.

Ya estaba un poco cansado y no tenía ganas de ponerme a afinar la montura, así que pensé, de perdidos al río, y tomé 50 imágenes de 15" a ISO 2500 de M82.

Hasta la semana pasada no pude empezar a trabajar con ella con el PixInsight Core 1.8, y después de unos días trasteando con el programa, decidí que esta versión sería la definitiva:


Sin llegar a ser una fotografía de exposición, no he quedado del todo descontento con ella. Sobre todo, teniendo en cuenta las dificultades de seguimiento con las que me encontré y las pocas imágenes que acabé sacando.

Y qué decir si la comparo con la que hice en 2013, durante mis primeras incursiones en el difícil mundo de la fotografía astronómica:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2013/01/fotografiando-m82-en-ursa-major.html

Sólo espero disponer de más tiempo para seguir mejorando. De momento, contento con mi último resultado.

sábado, 11 de marzo de 2017

Desdoblando Sirius 2017

El 31 de marzo de 2011 intenté por primera vez desdoblar la estrella más brillante que podemos observar en el cielo nocturno, Sirius, en la constelación de Canis Major:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/04/sirius-y-sirius-b-en-canis-major.html

En visual me resultó imposible, y fotográficamente fue una hazaña con tintes épicos.

En la actualidad Sirius B se encuentra separada por unos 10,9” y, en teoría no debería presentar demasiadas complicaciones a la hora de poderla ver. Pero está claro que el potente brillo de Sirius A (mag -1,46) continúa siendo un verdadero problema.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sirius-B-Orbit-de2.svg
Ya ha llovido bastante desde esa noche de 2011, y hacía tiempo que quería darle otra oportunidad a esta exigente doble. Pero al no ser una prioridad observacional para mí, siempre quedaba relegada en el cajón en beneficio de otros objetos a la hora de preparar mis sesiones. Pero esta noche del 10 de marzo de 2017, se han dado las condiciones adecuadas para visitarla.

Me encuentro en Barcelona, con toda la contaminación lumínica que ello implica. Y por si fuera poco, la Luna brilla contundentemente iluminada en un 96,7% de su superficie. Dispongo sólo de mi SC de 127mm, pero la noche es muy agradable, con una temperatura poco común en marzo y una estabilidad atmosférica muy contenida. Y es viernes.

Así que animado apunto el telescopio hacia Sirius y me dispongo a intentar cazar a Sirius B.

Voy probando diferentes aumentos, acoplo el filtro polarizador, lo quito. Utilizo visión lateral, descanso la vista y vuelvo al ataque… y el resultado es siempre el mismo. De Sirius B, ni rastro.
No voy a mentir, estoy bastante frustrado. Empiezo a pensar que realmente, necesitaría un cielo más oscuro, o tal vez mayor abertura. No sé. El caso es que mi intento de desdoblar Sirius A y Sirius B con mi SC de 127mm ha resultado un completo fracaso.

Pero a grandes males, grandes remedios. Al igual que en 2011, decidí intentarlo fotográficamente. En su día lo conseguí con el SC de 127mm y la DBK, por lo que he pensado que no tendría demasiados problemas utilizando el mismo telescopio y la ASI 120MM, pero ante mi sorpresa, he sido incapaz de sacar nada en condiciones.

Ahora, más que frustrado, empiezo a estar un poco mosqueado.

Y como último recurso, opto por ir a buscar la Nikon D5100 y acoplarla al Nexstar 5i, sacar algunas fotos y dejarlo para otra ocasión.

A primera vista, estas fotos también parecen otro fracaso, pero posteriormente, modificando un poco los niveles con el Photoshop, veo a una orgullosa Sirius B que aparece, por fin, alejada de las garras de Sirius A.

Esta es la mejor foto que he conseguido:





No me doy por vencido, y espero más adelante tener la satisfacción de desdoblarla en visual.

viernes, 3 de marzo de 2017

NGC3521 - Galaxia en Leo

Después de tantos años todavía me encuentro con sorpresas.

Mientras estaba preparando la observación que tenía prevista para la noche del 17 de febrero del 2017, reparé en NGC3521, una galaxia de Leo que tenía anotada en una lista antigua de objetos pendientes de observar. Una lista que databa de nada menos que de 2010.

Una triste muestra más que no saco el telescopio tanto como me gustaría. Pero no nos lamentemos.

Partiendo de Theta Leonis (mag. 3,3) en dirección sur alcanzamos la Iota Leonis (mag. 4). Saltamos hasta Sigma Leonis (mag. 4), y de ella hasta el polígono formado por las estrellas 62, 65, 69, 75 y 79 Leonis, todas ellas brillando con magnitudes 5-6. NGC3521 se encuentra a unos 30’ al Este de 62 Leonis.

Carta generada con Cartes du Ciel
El caso es que cuando apunté mi SC de 235mm hacia la zona donde debía encontrarse la galaxia, no pude evitar una exclamación de asombro. Y no era para menos, me encontraba ante un objeto que no hubiese desentonado en absoluto si Messier lo hubiera incluido en su famoso catálogo.

Espectacular. Núcleo compacto, brillante, que presenta un aspecto casi estelar en un primer golpe de vista. A medida que voy adaptando la vista noto como va apareciendo un halo ovalado que lo envuelve. Fijándome un poco veo que se aprecia más marcado en la zona inferior y algo más débil en la superior, menos brillante, pero bien presente. Y con ciertas pequeñas zonas que destacan sobre las otras.

Este es el dibujo que hice de lo que pude exprimir a esta bonita, asequible y espectacular galaxia:



A pesar de brillar con una magnitud de 9,1, no fue descubierta hasta el 22 de febrero de 1784 por William Herschel, quien la describió como una nebulosa brillante.

Pero no es una nebulosa. Es una galaxia espiral situada a unos 23 millones de años luz y que se muestra inclinada unos 29º desde nuestra perspectiva. La vemos ocupando unos 11,7’ x 6,5’, pero su tamaño real es de unos 72.000 años luz.

Un objeto no muy conocido que, si es la primera vez que lo observamos, nos dejará realmente impresionados.

Credit: ESO/O. Maliy

sábado, 25 de febrero de 2017

NGC3132 - La Nebulosa del Anillo del Sur en Vela

Después de mucho tiempo, la noche del 17 de febrero de 2017 pude volver a disfrutar de mi SC de 235mm en los cielos oscuros de mi pueblo.

La verdad es que ya tenía ganas. La preocupaciones del día a día se relativizan bajo un cielo estrellado y uno recupera fuerzas observando las bellezas que nos ofrece el Cosmos.

Empecé la sesión un poco tarde, prácticamente a medianoche, pero sólo las nubes hubieran evitado que sacara el telescopio. Y puede decirse que empecé valiente. Hacía tiempo que tenía ganas de echarle un vistazo a NGC3132, una nebulosa planetaria de la constelación de Vela que se conoce como la nebulosa del Anillo del Sur y que a menudo se compara con M57.

Con una magnitud de 9,4 y unas dimensiones de 84”x53” todo indicaba que me encontraba ante un objeto fácil, pero no todo es lo que parece. Desde mi latitud esta planetaria no se eleva demasiado respecto al horizonte y esa noche, sin ir más lejos, la tenía a tan sólo unos 7º por encima de él.

Un verdadero reto.

Carta generada con Cartes du Ciel
Por suerte la noche acompañaba y el horizonte se mostraba bastante diáfano, así que cuando apunté el telescopio hacia donde debería encontrarse la planetaria, con el ocular de 25mm (94x), la pude ver a la primera.  

En un campo estelar poco poblado, una estrella de la décima magnitud aparece envuelta de una nebulosidad muy tenue, vaporosa, con una forma redondeada.

Es un comienzo prometedor, pero conviene forzar aumentos. Utilicé el Televue Delos de 14mm (168x) y NGC3132 mejoró bastante. De todas maneras, tuve que añadir el filtro OIII y tener bastante paciencia adaptando lo mejor posible la vista a la oscuridad para poder llegar a percibir algún detalle.



Utilizando la visión lateral empecé a notar su aspecto anular. Costó, pero por momentos percibí un halo más débil en la parte que rodea la estrella central que asimismo se encuentra envuelto por otro halo más marcado.

El anillo no resultaba tan obvio como en el caso de M57, por lo que me atrevería a decir que la comparación entre estas dos planetarias me parece un poco osada. De todas maneras es muy posible que esta impresión esté muy condicionada por la poca altura que alcanza la planetaria desde mi lugar de observación, y lo más probable es que desde latitudes más favorables dé mucho más juego.

Otro detalle que percibo es que la noto no tan redonda como al principio, sino un poco ovalada.

Acabé forzando más aumentos con el ocular de 10mm (235x), pero aparte de aumentar de tamaño, no significó ninguna mejora adicional.

Con ello di por concluida la observación de esta planetaria. Muy satisfecho por el resultado, ya que no esperaba que pudiera sacarle tanto jugo debido a su gran hándicap: la poca elevación respecto al horizonte. Ah, y se me olvidaba decir que se encontraba en la parte del cielo donde las luces de las ciudades costeras levantinas inciden con su contaminación lumínica. Sin duda, una nebulosa planetaria que merece la pena visitar.

Situada a unos 2.000 años luz de distancia NGC3132 fue descubierta el 2 de marzo de 1835 por John Herschel, el cual la definió como un “objeto muy extraordinario”, y eso que no tuvo la suerte que tenemos nosotros de poder verla fotografiada por el Hubble:

Credit: Hubble Heritage Team (STScI/AURA/NASA/ESA)
Y si nos fijamos, en esta fotografía podemos observar que la estrella de magnitud 10 que pude disfrutar en visual tiene una compañera mucho más débil, compañera que es la causante verdadera de la nebulosa, y no la más brillante como pensé durante mi observación y se pensaba antes que fuera descubierta por Lubos Kohoutek y Svend Laustsen desde el Observatorio Europeo Austral en Chile en la década de los 70 del siglo pasado.

Se considera que lo más probable es que ambas formen un par físico.

La nebulosa planetaria es relativamente joven, ya que su estrella central, actualmente brillando con una magnitud 16,5, empezó a expulsar las diferentes capas gaseosas que la forman hace unos 10.000 años. Como se aprecia en la fotografía su estructura es muy compleja, pero estos detalles quedan fuera del alcance de nuestra observación en visual.

Esta estrella era similar a nuestro Sol, por lo que resulta otro aliciente más para visitarla… estaremos viendo el futuro que nos espera en nuestro Sistema Solar.

viernes, 10 de febrero de 2017

Estreno de los Celestron SkyMaster Pro 20x80 con la Espada de Orión

Mi afición a la observación astronómica empezó con la ayuda de unos sencillos prismáticos 10x50 y fueron el acicate que me faltaba para acabar comprándome mi primer telescopio.

Pero este paso adelante no significó dejar los prismáticos olvidados en un cajón, ya que su gran campo visual, manejabilidad, versatilidad, uso intuitivo e inmediato, representan unos puntos fuertes que le permiten ser un complemento ideal al telescopio y un instrumento de observación perfectamente válido en determinadas circunstancias.

Tan a gusto estaba con el uso de los prismáticos para observación astronómica que la fiebre de la “aberturitis” empezó a hacer mella en mí.

Comprar los Celestron SkyMaster 15x70, hace ya once años, a mi modo de ver fue una acción perfectamente lógica. Presentaban una abertura ideal para la observación astronómica, con un aumento significativo y un peso bastante contenido que permitía, en caso de necesidad, no depender de un trípode. Y lo más importante, a un precio razonable para mi bolsillo.

A lo largo de los años mucho se ha hablado acerca del resultado de estos prismáticos Celestron. Sus detractores sostienen que muchas unidades llegaban completamente descolimadas, que la abertura real era menor que los 70mm con los que se publicitaba y que su calidad de construcción dejaba bastante que desear.

Personalmente, sólo puedo hablar bien de ellos, aunque soy consciente de que es gracias a que los míos me llegaron perfectamente colimados y, como tampoco tenía nada con lo que compararlos, las imágenes que me proporcionaban colmaban (y todavía colman), mis necesidades.

Pero hablando con otros compañeros de afición, leyendo por los foros de astronomía… empezó a rondarme por la cabeza comprarme unos prismáticos 20x80.

¿Y por qué esta medida y no una mayor? Básicamente porqué creo que, a pesar de necesitar de un trípode bastante robusto, los considero como el límite de lo que puede ser un instrumento astronómico portable. Y al decir portable me refiero a poder llevarlos sin miedo en un avión, en un coche cargado hasta el último rincón posible a punto de salir de vacaciones, o el aliado perfecto en una noche en la que por cualquier motivo nos da pereza montar el telescopio.

Recientemente Celestron lanzó al mercado una nueva gama de prismáticos, los SkyMaster Pro.

No pude resistirme a la tentación y al final acabe comprándome los SkyMaster Pro de 20x80. Y aproveché para comprar un trípode adecuado para ellos, el Manfrotto 290 Xtra con rótula fluida 2 way.

Me llegaron en enero, pero no he podido utilizarlos todavía en condiciones, por lo que de momento sólo puedo comentar mi primera impresión acerca de ellos.

Lo más importante es que me han llegado perfectamente colimados. Su construcción es más robusta que mis 15x70 y sus acabados, por lo menos a primera vista, resultan excelentes.

El trípode que me he comprado parece hecho para utilizarlos. Los soporta perfectamente, lo mueve de manera delicada y sin esfuerzo, y su peso es razonable si tenemos en cuenta su robustez.

La noche del 8 de febrero de 2017 vi que el cielo de Barcelona se encontraba despejado y con una atmósfera estable, con lo que a pesar de que la Luna estaba brillando bien potente en el cielo, decidí montar los prismáticos sobre el trípode en mi pequeño balcón urbano, y enfrentándome a todo tipo de contaminación lumínica, hacer mi primera observación con los SkyMaster Pro 20x80.


El objetivo fue la “Espada de Orión”, que podemos encontrar en la constelación de Orión entre las estrellas Nair Al Saif (Iota Orionis) y 42 Orionis:

Carta generada con Cartes du Ciel
El campo que abarqué con los prismáticos es el que se encuentra dentro del círculo rojo. Tal y como se indica en las especificaciones del fabricante, unos 3,2º.

Este es el dibujo que hice de lo que pude percibir bajo las adversas condiciones que ya he enumerado antes:



En cuanto a nebulosidad, tan sólo puedo cazar a M42. Mucha Luna y muchas luces para intentar algo más. Pero sí que he podido verla sin ningún esfuerzo. La mayoría del tiempo se me mostraba tal y como la he dibujado, pero por momentos, utilizando la visión lateral y adaptando lo mejor posible la vista, podía verla más extensa.

Estoy convencido que desde unos cielos oscuros la visión mejorará radicalmente, pero esta noche, quedo muy contento con lo que estoy viendo.

He intentado diferenciar las cuatro componentes del trapecio de M42, pero no he podido. Sí es cierto que no se mostraba tan puntual como las otras estrellas del campo, y por momentos me daba la impresión de verlo partido en dos componentes, pero nada más. Probaré en otra ocasión con condiciones más favorables a ver si puedo ver más allá de ese conglomerado lumínico que percibo esta noche.

Y también contento porqué las estrellas me aparecen bien puntuales en prácticamente la totalidad del campo de observación, con lo que la visión de conjunto de esta bonita zona de cielo que me ofrecen los 20x80 me resulta impresionante.

NGC1977 me muestra sólo 4 componentes, pero en una disposición muy bonita, y que sirve de preludio para disfrutar de NGC1981, casi una docena de brillantes estrellas con una particular disposición en forma de “m”.

Estoy un buen rato disfrutando del espectáculo y lamentando no tener ocasión de dar a estos prismáticos los cielos oscuros que merecen.

Si algo me ha servido la observación de estreno de esta noche ha sido comprobar que he hecho una buena compra, tanto en lo que respecta a los prismáticos, como en lo referente al trípode. Y muchas ganas de ver lo que me pueden llegar a ofrecer bajo condiciones de observación más favorables.

Cuando ya iba a dar por terminada la sesión, veo como la Luna se está poniendo ya a tiro por encima de mi edificio. Tengo que quitar los prismáticos del trípode y a pulso, asomándome un poco por el balcón, echo una primera mirada a nuestro satélite con los 20x80. Preciosa, sin ningún tipo de aberración cromática, sugerente y atractiva. Una delicia que solo puedo disfrutar por unos instantes. No es cuestión que por algún descuido mis flamantes nuevos prismáticos acaben estrellándose en la calle, o lo que es peor, en la cabeza de alguna persona que pase por ella.

Y una última prueba. Una impresionante Mintaka perfectamente desdoblada con una potente estrella principal de blanco inmaculado y una compañera más tímida pero bien presente, de un color entre lila y azulado que contrasta con gran perfección estética con su compañera.

Espero poder publicar muchas entradas con observaciones hechas con estos SkyMaster Pro de 20x80.

domingo, 5 de febrero de 2017

Montes Apenninus

El 26 de julio de 1971, la nave Apollo 15 fue lanzada desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida (EEUU), hacia la Luna, llevando consigo a tres tripulantes, David R. Scott, James B. Irwin y Alfred M. Worden.

El 30 de julio de 1971 Scott e Irwin alunizaron, y ayudados por el “Lunar Roving Vehicle” (LRV), el primer Vehículo de Exploración Lunar que se utilizó en el proyecto Apollo, estuvieron llevando a cabo las misiones encomendadas por la zona de Rima Hadley, en la falda de los Apenninus.

Apollo 15
Una de las zonas más espectaculares y accesibles a todo tipo de instrumentos que podemos disfrutar en la Luna. Y personalmente, cuando la estoy observando, no puedo evitar recordar que por ella pasearon en 1971 los dos astronautas del Apollo 15 y sentir una gran envidia. Sé que nunca podré hacerlo yo, pero por lo menos sí puedo deleitarme viendo sus fotografías y el impresionante paisaje que alcanzo a ver con mi telescopio.

Virtual Moon Atlas
Hace 3.850 millones de años el impacto que formó la cuenca de Mare Imbrium provocó una fuerte elevación en la parte sudeste, lo que conocemos ahora como Montes Apenninus, y que se extiende a lo largo de 950 km con una anchura media de unos 100 km.

Durante el 8,4 día de lunación tuve ocasión de apuntar mi SC de 127mm hacia los Apenninus lunares y visitar esta impresionante zona. Viendo el espectáculo decidí volver a probar la técnica del dibujo blanco sobre negro. Sin embargo, tengo que reconocer que no fui capaz de plasmar todos los detalles que se ofrecían a mi vista. De hecho, el resultado final es solo una pequeña aproximación de lo que podemos esperar contemplar, pero como recuerdo observacional me sirve.


El terminador no hacía mucho que había rebasado Eratosthenes, inquietante con sus 58 km de diámetro mostrándose como un pozo negro sin fondo. Una buena referencia para empezar la observación, ya que desde él parte la zona Oeste de los Apenninus.

Siguiendo la cordillera desde Erathostenes hacia el Este, la primera cumbre significativa que encuentro es Mons Wolff (3.500m) distinguible también por la vistosa sombra que emana desde su base. Frente a él, dentro ya de Mare Imbrium, me llama la atención una línea montañosa bien definida que evoluciona paralela a los Apenninus. No tiene asignado ningún nombre, lo que me sorprende, ya que destaca particularmente cerca de la orilla de Mare Imbrium.

Me adentro un poco más en el mar y puedo apreciar un cráter semifantasma, Wallace, al que la lava lo inundó hasta hacerlo casi desaparecer. Un superviviente nato.

Pero no quiero distraerme mucho más allá de mi objetivo principal. Vuelvo a Mons Wolff y prosigo el camino hasta llegar a Mons Ampere (3.000m) y su vecino Mons Huygens, la montaña más alta de los Apenninus que alcanza los 5.400m.

Siguiendo el camino alcanzo Mons Bradley (4.200m), y frente a él, Rima Bradley, una espectacular grieta paralela a los Apenninus dentro de Mare Imbrium. A su altura, pero en plena cordillera, veo uno de los cráteres más destacables que se han superpuesto a ella, Conon, de 22 km. de diámetro.

Ahora me concentro para percibir Rima Hadley y Mons Hadley (4.800m). No pasarían de ser un accidente lunar más, si no fuera porqué allí alunizó el módulo lunar Falcon con los astronautas Scott e Irwin a bordo. Es sólo una curiosidad, pero no deja de ser emocionante observar uno de los pocos lugares de nuestro satélite donde el hombre ha estado presente.

Frente Mons Hadley y en dirección hacia el vistoso Archimedes, veo la zona que Riccioli bautizó como Palus Putredinis (Marisma de la Putrefacción). Sinceramente, creo que Riccioli tuvo un mal día cuando decidió darle este nombre.

Flanqueando Palus Putredinis, puedo ver unas zonas formadas por lavas de color más claro que corresponden a lo que se conoce como Terrazas de los Apenninus (Apennines Bench Fm.). Patricio Domínguez escribió en su página un artículo muy completo sobre esta zona y las teorías que se barajan sobre su formación. Una lectura obligada para comprender lo que estamos viendo por el telescopio, algo que siempre se agradece:

http://www.astrosurf.com/patricio/luna/Apenninus-Bench-Fm.htm

Esta amplia zona de lavas más claras bordean los Montes Archimedes, ofreciendo junto al extraordinario circo de 83 km de diámetro de Archímedes un bonito colofón a la observación de los Apenninus.

Para concluir dejo la fotografía que pude tomar con el SC de 127mm y la ASI120MM:


Y con los accidentes más significativos de mi observación:


sábado, 28 de enero de 2017

STF401 y STFA 7, pareja de dobles en Taurus

En la constelación de Taurus podemos encontrar una pareja de estrellas dobles que, además de su belleza particular, tienen el aliciente añadido de poder disfrutarlas en el mismo campo del ocular.

Se trata de STF401 y STFA 7, separadas entre ellas por sólo 10’, y lo cierto es que aunque habitualmente no acostumbremos a observar estrellas dobles, si estamos por la constelación, merece la pena que les hagamos una visita.

Carta generada con Cartes du Ciel
Localizaremos a la pareja de parejas 4º al Noroeste de las Pleiades, y lo que veremos ya a pocos aumentos, no nos dejará indiferentes. Este es el dibujo que hice de ellas durante mi observación del 8 de marzo de 2008 con el SC de 127mm:


En el catálogo del WDS aparecen los siguientes datos acerca de ellas, ambas con una tercera componente que a nivel visual poco nos aportan, pero que si disponemos de cielos oscuros podemos entretenernos en intentar cazarlas:


Lo primero que anoté en mis apuntes fue la palabra “Sensacional”, y la verdad es que no era para menos. Si habitualmente la observación de una estrella doble ya me produce una profunda admiración, ver dos en el mismo campo del ocular, sólo hace que aumentar la belleza de ambas.

STF401 es la que más destaca gracias a sus componentes prácticamente gemelas, cercanas y de potente brillo. Las dos componentes las percibo con un relajante color blanco-azulado.

Frente a ellas, STFA7, con las dos componentes que muestran un brillo equilibrado, azulada la principal y con un azul-grisáceo la secundaria. Su cómoda separación contrasta con la exigente, a pocos aumentos, de STF401.

Un bonito espectáculo.

Esta es la imagen que podemos encontrar de ellas en Aladin Lite:

Aladin Lite
Si buscamos información sobre STF401 encontraremos que se encuentra a unos 776 años luz de distancia y que la clase espectral de sus tres componentes es A: A2, B: A3 y C: F5. Fue descubierta por W. Struve en 1829, pero curiosamente no se percató de su compañera STFA7 hasta años más tarde, publicando su descubrimiento en el segundo apéndice de su catálogo en 1832.

STFA7 se encuentra a unos 311 años luz de distancia y la clase espectral de sus componentes es B9.

Respecto STFA7 puede haber cierta confusión a la hora de ver la nomenclatura que se le aplica.

Si tomamos como fuente el libro de Sissy Haas “Doble Stars for Small Telescopes” (Ed. 2006), veremos que al hacer referencia a ella, la denomina como STF7 (Σ7), pero se trata de una errata, ya que STF7 es una doble de la constelación de Cassiopeia.

Si tomamos como referencia la “Guía del Firmamento” (7ª Ed) de José Luis Comellas, veremos que describe esta doble pareja nombrándolas también como STF7 (Σ7) por un lado, y STF431 (Σ431). Una doble errata.

Si tomamos como referencia “The Cambridge Double Star Atlas”, la encontraremos como ΣI 7, que corresponde a la nomenclatura tradicional referida al primer apéndice del catálogo de Struve.

Finalmente, en el Washington Double Star Catalogue (WDS), el sitio de referencia actual de los aficionados a las dobles, se utiliza la nomenclatura más actual, STFA 7, que hace referencia al primer apéndice que antes se reconocía con el I romano.

Esto puede ser un poco lioso para los que no estén familiarizados con la variopinta nomenclatura de las estrellas dobles, pero lo que no hay duda es que llamemos como llamemos a STF401 y STFA7 nos ofrecerán un bonito espectáculo si las visitamos con nuestro telescopio.