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lunes, 26 de agosto de 2024

NGC6207, galaxia en Hercules cerca del magnífico M13

No es extraño que cuando observamos objetos realmente extraordinarios, se nos lleguen a pasar por alto otros objetos menos llamativos, pero que también tienen su atractivo. Un ejemplo de ello lo encontramos en la constelación de Hercules.

M13 no necesita demasiada presentación. Se trata de uno de los cúmulos globulares más impresionantes que podemos ver a través de nuestros telescopios, y no creo que exista ningún aficionado que no lo haya visitado y experimentado el placer de contemplar su majestuosidad. Sin embargo, no es tan conocida la galaxia NGC6207, situada a tan solo 28’ noreste de M13.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Es una buena idea cuando planificamos nuestras observaciones, revisar en una carta estelar, posibles objetivos que podamos encontrar a su alrededor. Así lo hice con M13, y la noche del 9 de agosto de 2024, después de estar disfrutando de este impresionante globular, apunté el telescopio hacia NGC6207 y esto fue lo que pude percibir de ella:


Es preferible esperar a disponer de unas condiciones de observación adecuadas para cazar esta pequeña galaxia. Una noche sin Luna y sin contaminación lumínica que nos limite.

Con la vista adaptada a la oscuridad la puedo localizar con facilidad. Una pequeña mancha ovalada, de aspecto blanquecino y difuso. Realmente, es una satisfacción poder ver esta galaxia que se encuentra situada a unos 69 millones de años luz, con un diámetro aparente de 3’ y una magnitud de 11,6.

El campo estelar donde se encuentra no es especialmente rico, pero tiene las suficientes estrellas brillantes que nos permitirán utilizarlas como referencia para localizar la galaxia.

NGC6207 fue descubierta por William Herschel la noche del 16 de mayo de 1787.

Esta es una fotografía de NGC6207 que proporciona Aladin:

http://aladin.u-strasbg.fr/AladinLite/

sábado, 25 de febrero de 2023

NGC1746, NGC1750 y NGC1758, asterismo y cúmulos abiertos en Taurus con el Nexstar SE de 150mm (6')

La noche del 11 de febrero de 2023 tenía un objetivo principal, que no era otro que observar a través de mi Nexstar de 6’ desde el balcón de mi casa en Barcelona al cometa C/2022 E3 (ZTF). Y después de disfrutar un buen rato con él, quise alargar un poco la sesión observando un cúmulo abierto que parecía asequible, que se encontraba por la zona y que no había visitado anteriormente: NGC1746.

Había llegado a él mientras estaba preparando la observación del cometa con el Starry Night, y como suelo hacer habitualmente, lo anoté en la libreta de objetos pendientes de observar y evité buscar más información acerca de él para evitar sugestionarme con observaciones o impresiones de otras personas que lo hayan observado.

Sería después, una vez observado, cuando buscando información de lo que pensaba era un cúmulo abierto, me di cuenta que no era tal, sino que se trataba de un simple asterismo, pero que en la zona, se señalaba la existencia de dos cúmulos abiertos superpuestos, NGC1750 y NGC1758.

Pero no adelantemos acontecimientos.

NGC1746 no resulta demasiado complicado de localizar, ya que se encuentra a unos 2º al norte de Iota Tauri (mag. 4,6).

Carta generada con Cartes du Ciel

Utilizo el ocular de 25mm (60x) y, como me temía, compruebo que la observación de NGC1746 desde ciudad, aunque es posible, resulta bastante desagradecida.

En un primer momento puedo percibir en un campo bastante extenso nueve estrellas relativamente brillantes (mags. 7,5-9,5) dispersas de forma aleatoria por todo el campo del ocular.

Al adaptar mejor la vista a la oscuridad, voy detectando unas cuantas estrellas más, que, ahora sí, proporcionan esa sensación de estar viendo un cúmulo abierto a través del ocular.

Con la dificultad de la contaminación lumínica, me aventuro a decir que el color predominante de todas las componentes es entre blanquecino y azulado.

Lo que más me ha gustado no ha sido el cúmulo en sí, sino la presencia de una estrella doble (después veo que no es tal), que se encuentra en el centro del dibujo. Está formada por dos componentes prácticamente gemelas, TYC1845-3269-1 (mag 9,4) y TYC1845-3146-1 (mag. 10), separadas por tan solo 19”. Preciosas.

Y hasta aquí mi observación práctica.

Al día siguiente me dediqué a buscar información sobre NGC1746 en los libros que tengo sobre astronomía, y encontré una referencia a él en “Celestial Sampler” de Sue French. En la página 44 indica que aunque la identificación de NGC1746 no está demasiado clara, ya que en varios atlas estelares, en esta zona aparecen dos cúmulos abiertos superpuestos en esta zona: NGC1750 y NGC1758.

Esto me dejó un poco descolocado, y decidí buscar más información por internet. De esta manera llegué a la página web de David Galadí Enríquez, donde encontré un pdf con su tesis doctoral, “Astrometría y fotometría de cúmulos abiertos: NGC 1750 y NGC 1758”. En ella se llega a la conclusión que la entrada NGC1746 no se trata de un cúmulo abierto, mientras que NGC1750 y NGC1758 sí que lo son.

NGC1750 (AR 05h 04,3m; Dec. +23º 44’) se encuentra situado a unos 2.054 años luz de distancia del Sol, consta de unos 92 componentes (consideradas hasta la magnitud 15) y presenta un tamaño aparente de 40’. Es un cúmulo pobre y disperso.

Por su parte, NGC1758 (AR 05h 04,7m; Dec. +23º 48’) se encuentra situado a unos 2.478 años luz de distancia del Sol, consta de unos 66 componentes (consideradas hasta la magnitud 15) y presenta un tamaño aparente de 20’. Es un cúmulo pobre, pero con una fuerte condensación central y una corona.

Carta generada con Starry Night

Sin duda, esta zona merece que vuelva a visitarla con el SC de 235mm desde unos cielos oscuros, aunque tengo que reconocer que he quedado satisfecho de su observación desde una zona urbana, con todas las limitaciones que ello conlleva.

domingo, 16 de enero de 2022

NGC2261 + R Mon con el SC de 235mm

 Sin duda, NGC2261, la Nebulosa Variable de Hubble, no es un objeto que podamos encontrar habitualmente en los listados que preparan muchos astrónomos aficionados cuando se están planificando una sesión de observación. Sin embargo, es una de mis nebulosas preferidas.

En su día ya hice una entrada sobre NGC2261 y R Monocerotis, la estrella variable que ilumina la nebulosa y que provoca así mismo sus variaciones de brillo, por lo que no voy a repetirme:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2010/12/ngc2261-la-nebulosa-variable-de-hubble.html

Simplemente, expondré el dibujo y las anotaciones que hice cuando la observé con el SC de 235mm el 30 de diciembre de 2021.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Las condiciones de la noche eran excelentes, y según la página de la AAVSO, R Mon se encontraba en una fase cercana al máximo brillo, así que no necesité mucha más motivación para apuntar el telescopio hacia NGC2261.

AAVSO

AAVSO
  

¡Y lo que implica disfrutar de una buena abertura y unos buenos cielos! Así como con el SC de 127mm tuve bastantes dificultades a la hora de observarla, con el SC de 235mm, tan solo fue poner el ojo en el ocular y percibirla sin ningún problema.

Este es el dibujo que hice, al que, posteriormente, rotulé la magnitud de las estrellas vecinas que me ayudaron a estimar el brillo de R Mon.



Una vez fui capaz de adaptar bien la vista a la oscuridad, pude percibir la nebulosa en forma de abanico en la que se apreciaba en un extremo, perfectamente el brillo de R Mon. Comparando un poco con las estrellas colindantes, estimé que su magnitud era muy similar a la que aparece en primer lugar en la parte inferior del dibujo. Más tarde comprobé que se trataba de USNO J0639240 + 084526, de magnitud 11,8.

La imagen que tenía ante mí era espectacular, y estuve un buen rato deleitándome con esta espectacular nebulosa. En cierto modo, su aspecto me recordaba al de un cometa.

No es un objeto fácil o adecuado para los que todavía no tienen demasiada experiencia en la observación visual. Una condición indispensable para verla son unos cielos libres de contaminación lumínica, y una buena abertura también ayuda. Pero a pesar de todas las dificultades, la recompensa que nos ofrece bien vale la pena.

Me quedé con las ganas de intentar fotografiarla, y me dejé anotado el hacerlo a la menor ocasión que tenga. Y antes de intentarlo, qué mejor que contemplarla en todo su esplendor gracias al telescopio Hubble:

Image Credit: Hubble, NASA, ESA; Data: Mark Clampin (NASA's GSFC); Processing & License: Judy Schmidt

domingo, 9 de enero de 2022

NGC2266, Cúmulo Abierto en Gemini

Cuando hablamos de cúmulos abiertos en visual, tendemos a pensar que serán fáciles de localizar y cómodos de observar. Pero no siempre es así, y NGC2266 es un buen ejemplo de ello.

Si no disponemos de cielos oscuros y de un telescopio de gran abertura, mejor dejar de lado a este cúmulo. Sin embargo, si nuestras condiciones de observación son favorables, vale la pena echarle un vistazo.

En principio, tenemos una buena referencia a la hora de localizarlo, y no es otra que Mebsuta (Epsilon Geminorum). Con una magnitud de 3,05 nos sitúa en la zona donde podemos encontrar a NGC2266. A aproximadamente 2º al norte de la estrella, si las condiciones de observación acompañan, deberíamos ver el cúmulo.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Pero ya digo, en principio. La noche anterior había intentado cazarlo y me resultó imposible, sin duda por culpa del viento y la gran turbulencia atmosférica que provocaba.

Esta noche del 30 de diciembre de 2021, con unas condiciones excelentes, he querido empezar la sesión de observación con NGC2266. Pero ante mi desazón, también me ha resultado complicado. Y eso que observaba con el SC de 235mm desde los cielos rurales de mi pueblo.

Aunque haya polémica entre los aficionados acerca de la utilización o no del sistema “goto” de las monturas, esta noche, sin su ayuda no hubiera sido capaz de disfrutar de NGC2266.

Lo selecciono en el mando y el tubo se dirige al sitio donde debería encontrarse, pero en un primer momento, tan solo veo unas cuantas estrellas inconexas, no demasiado brillantes (alrededor de la magnitud 9-10) y que no sugieren en ningún momento que me encuentre ante un cúmulo estelar.

Pero la cosa cambia a medida que voy adaptando la vista a la oscuridad.

La estrella más brillante en la parte superior del dibujo es HIP32194 (mag. 8,93), no pertenece físicamente al cúmulo, pero a nivel visual, partiendo de ella, se aprecia una hilera estelar, y justo debajo de ella empiezo a adivinar cierta “nebulosidad”, que no es otra cosa que las componentes de NGC2266 que se encuentran al límite de resolución de mi telescopio.

Con paciencia voy individualizando algunas de estas componentes, que he remarcado en el dibujo, Pero llega un momento en que no doy más de mí y decido dejar así el dibujo. Supongo que con un telescopio de mayor abertura, este cúmulo resultaría realmente espectacular.

Mi sensación final es la de estar ante un cúmulo abierto que no he sido capaz de sacarle todo el partido que puede llegar a ofrecer. Pero no lo dejo frustrado del todo. El hecho de localizarlo, de apreciar esa sensación “nebulosa” al más puro estilo Messier, y de poder puntear algunas componentes débiles (mag. 12-13) ha sido suficiente recompensa para el tiempo que le he dedicado.

Esta es una fotografía de NGC2266 sacada de Aladin:

Aladin

Este cúmulo fue descubierto por William Herschel el 7 de diciembre de 1785. Se encuentra situado a unos 11.000 años luz de distancia y se considera que es cúmulo bastante viejo, estimándose su edad en unos 1.000 millones de años.

Su tamaño aparente es de unos 5’, su tamaño real se estima en unos 16 años luz y brilla con una magnitud de 9,5. Difícil, pero bien vale un esfuerzo por nuestra parte.

sábado, 28 de noviembre de 2020

NGC6738 - Asterismo en Aquila

Aquila es una constelación que nos ofrece un gran número de interesantes nebulosas planetarias a las que echarles un vistazo. Pero sabemos que su observación nos exigirá tal esfuerzo de concentración, que es posible que en un momento dado, nuestro ojo se encuentre algo fatigado.

Es el momento de tomarse un respiro y apuntar nuestro telescopio hacia NGC6738, un asequible cúmulo abierto (en realidad, un asterismo) que nos permitirá recuperar fuerzas.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Y pongo entre paréntesis que es un asterismo, ya que según un estudio publicado en 2003 por Corrado Boeche et al. (https://arxiv.org/abs/astro-ph/0306093), NGC6738 no es un conjunto estelar físico.

De todas maneras, en el nivel de observación de aficionado en el que nos movemos, esto no tiene mayor importancia. La belleza del conjunto estelar bien vale una visita.

El 19 de agosto de 2020 decidí echarle un vistazo con el SC de 235mm, y aunque me resultó bastante atractivo, bien es cierto que sería más adecuado observarlo con pequeños telescopios que ofrecieran un campo de visión más generoso.

Pero esto no quiere decir que con esta abertura no tenga también su encanto.

Nada más poner el ojo en el ocular puedo percibir una decena de estrellas de un brillo bastante homogéneo y de un color azulado. Se encuentran esparcidas longitudinalmente, de tal manera que me sugiere la forma de una cigala.

A medida que voy adaptando mejor la vista a la oscuridad, van apareciendo otras estrellas más débiles. Éstas, es probable que con telescopios de menor abertura, no pudiera percibirlas con tanta facilidad, o directamente, ni las vería.

Mientras estaba observando pasó un satélite por el campo del ocular. Lo que hace años me hacía gracia y era bastante curioso, ahora empieza a resultar un poco molesto. Esperemos que con el paso del tiempo no acabe convirtiéndose en un verdadero problema para todos los astrónomos.

Pero volviendo a NGC6738, concluir que aunque no podamos considerarlo como un objeto imprescindible, sí vale la pena observarlo aunque sea una vez en la vida.

viernes, 6 de noviembre de 2020

NGC7686, cúmulo abierto en Andrómeda

Cuando llevas varios días esperando que llegue el fin de semana para marchar al pueblo y poder montar el telescopio para una sesión de observación, es difícil desistir a ello aunque las condiciones no sean las más apropiadas.

Esto es lo que me pasó la noche del 26 de septiembre de 2020. Cuando quise darme cuenta, un fuerte viento estaba soplando e imposibilitaba la observación planetaria y lunar, es decir, lo que tenía previsto para disfrutar unas horas a pie de telescopio.

Así que no tuve más remedio que modificar lo planificado y me dediqué a la observación de algunos cúmulos abiertos.

Uno de ellos fue NGC7686, un cúmulo abierto situado en la constelación de Andrómeda.

Carta Generada con Cartes du ciel

Es un cúmulo adecuado para pequeños telescopios, e incluso prismáticos, debido a su gran extensión y a la dispersión de sus componentes.

A pesar de ello, a través de mi SC de 235mm ofrece una vista atractiva.

Puedo apreciar a la estrella más brillante del cúmulo, HIP115996, que brilla con magnitud 6,2 y que gracias a su clase espectral K 3 II, lo hace con un bonito color amarillo intenso medio anaranjado. Alrededor de ella, otras seis estrellas brillantes la envuelven, mientras que otras tres quedan un poco ajenas al grupo, aunque su brillo hace que mantengan cierto vínculo con todas las otras.

A parte de estas nueve componentes, otras estrellas más débiles pueblan la zona, añadiendo un punto de belleza al cúmulo. En este sentido se agradece observarlo desde cielos oscuros.

Me ha gustado, y me guardo anotado volver a él, pero con los prismáticos.

Más tarde, buscando información sobre NGC7686, leo que en 1961 Johnson et altri, publicaron un artículo donde llegaron a la conclusión, después de un exhaustivo estudio de sus componentes, que no se trata de un cúmulo abierto real, sino que lo vemos como tal debido a la perspectiva.

Sea como sea, para nosotros los observadores aficionados, NGC 7686 continúa siendo un bonito grupo estelar al que visitar.

sábado, 29 de agosto de 2020

NGC6652 - Cúmulo Globular en Sagittarius

La constelación de Sagittarius podría llenar por sí sola varias noches de observación durante el verano, y una prueba de ello es que después de tantos años de observación todavía soy capaz de observar nuevos objetos bastante vistosos.

La noche del 19 de agosto de 2020 cacé uno de ellos. NGC6652, un cúmulo globular que se encuentra cerca de las inmediaciones de M69 y M 70.

Carta Generada con Cartes du Ciel

Brilla con magnitud 8,5 y presenta un tamaño aparente de 6’. Se encuentra aproximadamente 1º al sureste de M69, y esta proximidad no es sólo debido a la perspectiva, M69 está situado a unos 30.000 años luz de distancia, mientras que NGC6652 está a 33.000. Se pueden considerar vecinos galácticos.

Soplaba un poco de viento, por lo que las condiciones de observación, sin ser malas, tampoco podían considerarse las ideales. A lo mejor debido a ello, la primera impresión que me ha dado este globular es que resulta un tanto exigente.

Con bajos aumentos lo percibo sin excesivos problemas, pero es cierto que debido al pequeño tamaño de NGC6652, he necesitado adaptar lo mejor posible la vista a la oscuridad y explotar los cielos decentes desde los que lo he observado.

Pero es necesario poner más aumentos. Utilizo el Delos de 14mm (167x) y empiezo a disfrutar de este coqueto globular.



Percibo una cascada estelar a un lado del cúmulo que contrasta con el resto del campo que aparece en el ocular, pobre de estrellas brillantes.

El cúmulo se ve pequeño, con un núcleo brillante que aparece envuelto por un diminuto halo de forma un tanto irregular. A medida que voy mejorando mi adaptación a la oscuridad, percibo cierto crepitar estelar en el cúmulo, pero a pesar de ello no me atrevería a calificarlo como resoluble, por lo menos con mi SC de 235mm.

Cerca de los límites exteriores del cúmulo, percibo una pequeña estrella perdida que, a pesar de su débil magnitud, con la vista bien adaptada, consigue diferenciarse del globular.

Si no disponemos de buenos cielos, mejor dejar la observación de este cúmulo para otra ocasión. Con buenas condiciones , vale la pena una visita por nuestra parte, además, no perderemos el tiempo gracias a la proximidad de los más asequibles M69 y M70.

lunes, 17 de agosto de 2020

NGC6629 - Nebulosa planetaria en Sagittarius con el SC de 235mm

El pasado 27 de julio de 2020 murió mi madre a causa de un cáncer con el que estuvo luchando los últimos cuatro años, y la muerte, no por esperada, deja de ser muy dolorosa para todos los que la queríamos. Sólo nos queda recordar todos los buenos momentos que compartimos con ella, que por suerte fueron muchos, y esperar que algún día nos podamos reencontrar en el cielo.

Han pasado ya bastantes días y todavía uno no se hace a la idea, y la verdad es que los ánimos tampoco están muy allá. Hemos vuelto al pueblo para intentar recargar fuerzas, y poco a poco lo vamos consiguiendo. Pero cuesta. Por poner un ejemplo, he dejado pasar unas tres noches que podían considerarse excelentes, de aquellas que se pueden contar con los dedos de una mano a lo largo del año, sin ganas de montar el telescopio. Algo incomprensible para un aficionado a la astronomía.

Sin embargo, esto no quiere decir que no las disfrutara como lo hacía antaño, antes de comprarme ningún telescopio. Sentado en una tumbona en la terraza de la casa de mi pueblo, observando un fantástico cielo estrellado con una marcada Vía Láctea y unas constelaciones muy bien definidas.

Incluso, por primera vez en mi vida, vi caer un bólido. Impresionantemente brillante, dejando una estela azulada en una caída vertical.

Ha pasado más o menos un año desde la última vez que pude observar a través del SC de 235mm en mi pueblo. Y no ha por falta de ganas. Este año 2020 se está convirtiendo entre unas cosas y otras en un año aciago, tal vez el peor que me ha tocado vivir hasta ahora, y lo único que espero es que todo vaya mejorando poco a poco para todos.

Finalmente, la noche del 16 de agosto de 2020 me animé a montar el telescopio. No había planificado nada, pero di un recorrido por varios objetos familiares que me apetecía volver a disfrutar. Así, Saturno, Júpiter, M22, M11, M31… fueron pasando ante mi ojo con el único objetivo de contemplar su magnificencia y recordarme el por qué la observación del universo a través de mi SC de 235mm desde un cielo oscuro me produce tanta paz, admiración y serenidad.

Al final, hasta me animé con el papel y el lápiz con un nuevo objeto que no había visitado hasta ahora: la nebulosa planetaria NGC6629 situada en la constelación de Sagittarius.

Carta Generada con Cartes du ciel

A poco más de 2º al oeste de M22, NGC6629 representa una bonita recompensa para aquéllos que aman la observación de las pequeñas nebulosas planetarias. Esta brilla con una magnitud de 11,3 y ofrece un tamaño aparente de unos 16”.

Situada a unos 6.200 años luz de distancia, fue descubierta por William Herschel en 1784.

Es fácil de localizar a pocos aumentos, ya que, aunque se encuentra enmarcada en un rico campo estelar, su tamaño y aspecto permite diferenciarla sin demasiados problemas.

De todas maneras, mejor forzar aumentos. En mi caso, me he encontrado muy cómodo con el ocular de 10mm que me ofrecía 235x.

Un redondel difuso, que aprecio de color verde-ceniza. Muy coqueta gracias a los cielos oscuros desde los que la estoy viendo.

Pruebo a utilizar el filtro OIII, pero no me acaba de gustar cómo se ve. Sin embargo, con el UHC-S de Baader, mejora mucho el aspecto de conjunto. La planetaria se aprecia más marcada y las estrellas mantienen su presencia.

Este es el dibujo que hice de ella:


Para esta noche ya tuve suficiente y empecé a desmontar mientras veía aparecer tímidamente a Marte por el Este.

sábado, 23 de marzo de 2019

NGC2392 - La nebulosa del esquimal en Gemini desde ciudad

Actualmente podría definirme como un astrónomo aficionado que se encuentra con el hándicap de tener que observar desde cielos urbanos. Y encima sólo puedo sacar el telescopio en contadas ocasiones.

La noche del 22 de marzo de 2019 después de cenar, decidí regalarme un momento con el SC de 127mm. La zona de Orión se encuentra estas semanas justo enfrente de mi balcón, y la presencia de Sirius añade cierta dignidad al castigado cielo de Barcelona.

Así que decidí echarle un rápido vistazo a la Nebulosa de Orión, que sin llegar ni de lejos a la espectacularidad que muestra desde cielos oscuros, por lo menos mostraba bien las zonas más brillantes que se encuentran alrededor del trapecio. La vista era muy similar a lo que ya dibujé en su día:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2015/01/m42-desde-la-ciudad-de-barcelona.html

Pero poco más se puede hacer. Así que fui en busca de otro reto que hace tiempo que persigo, que no es otro que cazar en visual a Sirius B.

Estuve un buen rato con ella. Forzando aumentos, disminuyéndolos, poniendo y sacando filtros, fotografiándola con la Nikon D5100… y después de media hora, me di por vencido. Esta vez tampoco habré desdoblado Sirius con el SC de 127mm.

Un sentimiento de frustración empezaba a apoderarse de mí. Recordaba las noches de observación desde cielos oscuros, donde apuntases el objeto donde apuntases, podías disfrutar de verdaderas maravillas a través del ocular y ahora me veía con la misma ilusión de practicar la afición, pero con las manos atadas por la contaminación lumínica de la ciudad.

Ya me había medio resignado y empezaba a recoger cuando me vino a la memoria la Nebulosa del Esquimal (NGC2392) que se encuentra en Gemini y que tantas alegrías me ha dado a través de los años. Decidí darme una última oportunidad y apunté hacia ella.

No llego a explicarme lo bien que puede llegar a verse esta planetaria desde un lugar con tanta contaminación lumínica. Y si no fuera suficiente su sola presencia, se ve acompañada por HIP36370, una estrella de magnitud 8,2 y clase espectral F5 III que permite ajustar el enfoque a la perfección.

Localicé la zona con el ocular de 25mm (50x) y ya pude distinguirla sin ningún problema, y además, el número de estrellas que aparecen en el campo del ocular (1º), es excepcionalmente generoso teniendo en cuenta lo que me suelen ofrecer los cielos de Barcelona.

Al cabo de un rato, me centro en la planetaria y cambio el ocular por el Takahashi 7,5mm LE (166x). Tengo que pagar el peaje de ver disminuidas las estrellas que puedo percibir, pero por el contrario, NGC2392 gana un merecido protagonismo. Decido hacer el dibujo con estos aumentos:


El núcleo aparece bien marcado y definido. Se encuentra rodeado por un halo redondeado y difuso. Aunque no puedo apreciar mayor detalle en ella, no puedo evitar pensar que es realmente bonita. Y si además tomo conciencia de lo que estoy viendo realmente, reconozco que al final terminé dibujando una sonrisa en mi boca.

Añado el filtro UHC-S que me permite verla un poco más contrastada, aunque pierdo las dos estrellas más débiles que aparecían en el campo (18’).

Estoy un buen rato con el ojo pegado al ocular. Pocos objetos como esta planetaria pueden darnos tantas satisfacciones observando desde ciudad.

Mis otras experiencias con NGC2392:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/01/ngc2392-nebulosa-del-esquimal-en-gemini.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/02/ngc2392-la-nebulosa-del-esquimal-en.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/03/fotografia-de-ngc2392-la-nebulosa-del.html

sábado, 14 de abril de 2018

NGC4725, galaxia en Coma Berenices

NGC4725 es una bonita y asequible galaxia en Coma Berenices, siempre y cuando las condiciones de observación se muestren favorables. De lo contrario pasará lo que me ocurrió la noche del 23 de febrero de 2018 con ella.

La Luna brillaba en un 56% de su superficie y la transparencia no era muy buena por culpa de las brumas que de manera sutil estaban presentes por todas partes, pero a pesar de ello quise echar un vistazo a esta galaxia con mi SC de 235mm.

Después de dejarme la vista y la paciencia con NGC4725, termino apreciando con cierto esfuerzo un núcleo compacto, brillante y, con la vista bien adaptada, ciertamente presente. Con más tiempo, veo que se encuentra envuelto por un halo difuso, esquivo, y que muestra sus límites bien definidos

Este es el dibujo que hice de lo que pude apreciar:



Y después, intentando exprimirla un poco más sin demasiado éxito, pienso: “Mira lo que te ha costado percibirla. Mira lo pequeña que la ves. Y ahora, reflexiona sobre el tamaño real de esta galaxia, y lo que realmente es. E intenta imaginar la distancia a la que se encuentra para que yo la acabe viendo de esta manera”.

Y es entonces, cuando me doy cuenta que el tiempo invertido y los grandes esfuerzos que he dedicado para ver una manchita blanquecina envuelta en un halo evanescente, toma todo su verdadero sentido.

Carta generada con Cartes du Ciel
Situada a unos 2º al Sur-Sureste de 31 Com, NGC4725 se encuentra a unos 42 millones de años luz de distancia, y se trata de una galaxia de tipo SAB(r)ab pec cuya principal peculiaridad es la de tener tan sólo un brazo espiral, a diferencia de los varios que suelen ser habituales.

Brilla con magnitud 10,1 y tiene un tamaño aparente de 10,7’x7,6’, aunque en realidad nos encontramos con una galaxia con una magnitud absoluta de -21,5 y que  se extiende a lo largo de 130.000 años luz.

Aladin Lite
Como comentaba al principio, una galaxia asequible y atractiva que merece que le dediquemos algo de atención cuando naveguemos a través de la constelación de Coma Berenices a la caza de lejanas galaxias.

sábado, 24 de marzo de 2018

NGC3607, NGC3608 y NGC3605 el otro triplete de Leo

No es el famoso Triplete de Leo (M65, M66 y NGC3628), no resulta tan evidente y nos exige mucho más esfuerzo, pero NGC3607, NGC3608 y NGC3605 nos ofrecen también el magnífico espectáculo de estar contemplando tres galaxias en el mismo campo del ocular.

Carta generada con Cartes du Ciel
Empezaré con la frase que anoté cuando terminé de observar este otro trío galáctico en la constelación de Leo: “Tengo que volver a observarlas en una noche con mejores condiciones”.

Y es que la noche del 23 de febrero de 2018, a pesar de disfrutar de los cielos oscuros de mi pueblo y del SC de 235mm, la observación se encontraba condicionada por la presencia de la Luna brillando en el 56% de su superficie, los gélidos 3º C y la mala transparencia debido a cierta bruma y una fuerte humedad en el ambiente.

Definitivamente, la noche no acompañaba. Previamente a apuntar el telescopio hacia NGC3607 y compañía, quise observar las galaxias Messier de la constelación; y fue bastante decepcionante. Las percibí sin problemas, pero mostraban poco detalle. Y algunas NGC menos brillantes, sólo las pude percibir con mucho esfuerzo.

Esto hizo que no albergara demasiadas esperanzas sobre el resultado que me pudiera ofrecer NGC3607/NGC3608/NGC3605, pero como actualmente no estoy como para ir dejando pasar ocasiones de poner el ojo en el ocular, me lie la manta a la cabeza y me puse manos a la obra.




Me encontré con un campo estelar pobre, pero no estaba todo perdido. Justo en el centro veía una galaxia de núcleo brillante y compacto que, a medida que fui adaptando la vista a la oscuridad, aparecía rodeada por un tenue halo que poco a poco se iba haciendo más evidente. Sin duda se trataba de NGC3607, que con su magnitud 9,9 es la más brillante de las tres. Su forma era claramente redondeada.

Cuando empezaba a dibujar el campo estelar para situar ya la galaxia en su sitio, me llamó la atención un triángulo estelar que se encontraba a su izquierda, ya que en uno de sus vértices se encontraba una llamativa pareja estelar.

Posteriormente busqué sus coordenadas exactas para consultar en el listado del WDS si aparecía catalogada como doble, pero ante mi sorpresa, comprobé que no. Así que se trata de hecho, de una pareja de perspectiva.

Por curiosidad, fui a buscar información sobre estas estrellas en la base de datos de Aladin. La componente más brillante se trata de 2MASS J11170899+1759114 (USNO J1117090+175911), de magnitud 12, mientras que la más débil resulta ser la más interesante, ya que 2MASS J11170948+1759242 (USNO J1117094+75927), de magnitud 13,4, es una estrella de alto movimiento propio, como puede comprobarse en esta composición hecha con una foto de 1950 (color azul) y otra de 1995 (color naranja):

Aladin
Con el tiempo veremos las dos estrellas con una separación menor, hasta que finalmente, se irán alejando la una de la otra.

Aunque para movimiento rápido, el de LP 432-27. Su magnitud 16,9 queda por completo fuera de mi alcance en visual, pero en la fotografía se puede ver cómo se ha desplazado unos 14” entre 1950 y 1995.

Pero continuemos con mi experiencia visual.

Con la vista cada vez más adaptada, percibí una pequeña mancha blanquecina ovalada. Consultando las cartas celestes comprobé que se trataba de NGC3608. Tiene asignada una magnitud 10,8, pero por mucho que lo intenté, no conseguí percibir más que lo que interpreté como el núcleo galáctico envuelto en un diminuto halo. Supongo que las condiciones adversas de la noche me impidieron ir más allá. Pero lo que no pudieron condicionar fue a mi imaginación. Junto a ella, cuatro estrellas que brillan alrededor de la magnitud 13, me sugirieron encontrarme ante un escarabajo que se dirigía hacia NGC3607, siendo la galaxia la cabeza del bicho.

¿Qué sería de la afición si no pudiéramos permitir estas licencias a nuestra imaginación mientras estamos bajo las estrellas?

Faltaba la tercera componente del trío, NGC3605, que con su magnitud 12,3 es la más débil del grupo. Moviendo un poco el tubo noto una “presencia” al lado de la pareja de estrellas que estaban, en el campo del ocular, arriba de NGC3607. Y digo “presencia”, porque era sólo eso. Un toque evanescente ovalado, diminuto.

Después de todo, terminé mi observación con la frase que comentaba al principio: “Tengo que volver a observarlas en una noche con mejores condiciones”.

Aladin Lite
NGC3607, NC3608 y NGC3605 fueron descubiertas por William Herschel el 14 de marzo de 1874. Las dos primeras pertenecen al grupo galáctico conocido como Leo II, situadas a 74 y 74,7 millones de años luz de distancia. NGC3605 no aparece como miembro de este grupo estelar aunque se encuentra a unos 67 millones de años luz de distancia.

NGC3607 es una galaxia lenticular, de magnitud 9,9 y 5,5’x5,0’ de tamaño aparente; NGC3608 es elíptica, brilla con magnitud 10,8 y presenta 4,2’x3,0’; mientras que NGC3605, también elíptica, es la más débil y pequeña del trío, con magnitud 12,3 y un tamaño de 1,6’x1,2’.   

Una zona que bien merece una visita si nuestras condiciones de observación (telescopio, contaminación lumínica, turbulencias atmosféricas, transparencia…) acompañan.

sábado, 10 de marzo de 2018

NGC1624 - Cúmulo Abierto asociado a Nebulosidad en Perseus

NGC1624 es un cúmulo abierto asociado a nebulosidad que podemos encontrar en la constelación de Perseus. Se trata de un objeto exigente, por lo que si no disponemos de una buena noche y unos cielos oscuros, lo mejor es dejarlo para otra ocasión.

Es un cúmulo abierto muy joven, se estima que tiene una edad de algo menos de 4 millones de años, y se encuentra situado a unos 20 millones de años luz de nosotros, justo en el brazo más externo de nuestra galaxia. NGC1624 está rodeado todavía de las nubes de gas de las cuales se formó. Brilla con una magnitud de 11,8 y ocupa unos 5’.

Descubierto el 28 de diciembre de 1790 por William Herschel, lo describió como “6 ó 7 pequeñas estrellas, con una débil nebulosidad entre ellas, de considerable extensión y de forma irregular”. Podemos partir de Mu Persei para localizarlo. Se encuentra a unos 4,6º al Nordeste  de esta estrella.

Carta generada con Cartes du Ciel
La noche del 24 de diciembre de 2017 decidí darle una oportunidad y apunté el SC de 235mm hacia él.

Me resultó un objeto ciertamente complicado. Tal vez incluso demasiado para lo que me esperaba, ya que poder observar tanto el cúmulo como la nebulosidad me provocaron un desgaste físico y mental que me dejó tocado para el resto de la observación. Y visto lo visto, como he comentado al principio, el primer consejo que puedo dar es que se deje para otra ocasión si la noche no acompaña o si la contaminación lumínica nos afecta. Y el segundo sería dejar como reto y último objetivo de la noche a NGC1624.

Este es el dibujo que hice después de un buen rato dedicado a su observación:




El primer escollo con el que me topé fue el propio cúmulo, que está formado por estrellas verdaderamente débiles. La más brillante de ellas posee una magnitud de 11,8. Y una vez localizado, la percepción de la nebulosa no es especialmente sencilla.

Hay observadores, como Mark Bratton en su libro “The Complete Guide to the Herschel Objects”, que comentan que la distribución de las estrellas del cúmulo se asemeja a la que muestra las estrellas más brillantes de la constelación de Sagitta. Sea como sea, es necesario un telescopio de buena abertura para afrontar el reto de cazar el cúmulo. Personalmente, esta distribución estelar me ayudó a identificarlo en un primer momento.

Poco a poco y con paciencia fui adaptando lo mejor posible la vista a la oscuridad, y con ello fue apareciendo paulatinamente una nebulosidad fantasmagórica que envuelve las estrellas. Pongo el filtro UHC, y la nebulosa se aprecia un poco más marcada, no demasiado, pero el problema es que entonces, las débiles estrellas del cúmulo desaparecen de la vista. Casi me queda cara de tonto.

El dibujo puede llevar a engaño, ya que primero dibujé las estrellas que pude percibir en el campo del ocular, y posteriormente, con el filtro, la nebulosa asociada. Pero en realidad, para apreciar el conjunto lo mejor es evitar el filtro, aun a pesar de perder fuerza la nebulosidad.

Como digo, un verdadero reto.

Para terminar, añado la fotografía de NGC1624 extraída de Aladin Lite. Fotografía que contribuyó a dejarme un poco más descolocado con este objeto. A tenor de ella, podría dar la impresión de que la nebulosa se presenta con un aspecto ciertamente redondeado, pero mi impresión en visual (y sin querer compararme a él) la de Herschel, es que aparece de forma irregular.

Aladin Lite
Tal vez con telescopios de mayor abertura este cúmulo asociado a nebulosidad daría más juego, pero de momento, yo no he podido hacer nada mejor que lo que he mostrado en el dibujo. Sea como sea, pasé un buen rato con NGC1624.

domingo, 25 de febrero de 2018

NGC2392 - La nebulosa del Esquimal en Gemini con el SC de 235mm

Si hay una nebulosa planetaria que se encuentra dentro de mi lista personal  de 10 mejores objetos que observar por un telescopio, esta es NGC2392, la conocida nebulosa del Esquimal o de Cara de Payaso.

Y no es sólo por que fuera una de las primeras cosas que contemplé por mi SC de 127mm, sino también por el hecho de ofrecer muchos detalles sea cual sea el instrumento que utilicemos. NGC2392 me dejó un excelente recuerdo cuando la observé en enero de 2011:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/01/ngc2392-nebulosa-del-esquimal-en-gemini.html

Y llegado el turno del SC de 235mm, sólo sirvió para aumentar la debilidad que tengo por esta planetaria.

Y es que no hay para menos. Este es el dibujo que hice de lo que pude llegar a percibir de ella, juntándose unos buenos cielos, buena transparencia, estabilidad atmosférica y buena abertura:



Comencé con el Delos 14mm y ya con estos aumentos resultaba espectacular. El campo estelar era rico y la planetaria se apreciaba perfectamente flanqueada por HIP36370, que con su magnitud 8,2, aparece como perfecta compañera de NGC2392.

Me deleité un buen rato con el espectáculo hasta que me decidí a forzar aumentos. Como he comentado, la noche acompañaba, y pocas veces puedo utilizar el Celestron Ultima de 10mm con tan buena definición y contraste como el que me ofrecía en esos momentos.

Y lo primero que me vino a la mente cuando puse de nuevo el ojo en el ocular fue “Sensacional”. La planetaria no me recordaba a una cara de esquimal, o de payaso, sino más bien a una flor. La estrella central, que no pude apreciar claramente en su día con el SC de 127mm, se percibía sin ninguna dificultad, destacando con fuerte personalidad, coronada por una zona anular bien marcada y con unas zonas externas más débiles y difusas aunque bien presentes.

Parece que del centro emanan delicadas estrías que rodean la estrella central, que curiosamente y en contraposición a lo que percibí en 2011, no quiere ceder ni un ápice de protagonismo.

Y su forma y detalles no es lo único que ofrece visualmente. Además puedo percibirla con una tonalidad entre azulada y grisácea.

Añado el filtro OIII y continúa el espectáculo. Aunque pierdo bastantes referencias estelares, la planetaria se presenta más marcada.

Sin duda una de las nebulosas planetarias más bellas que podemos observar en el cielo y una magnífica experiencia para una noche excelente de invierno.

Carta generada con Cartes du Ciel
Y como colofón final, la maravillosa fotografía que nos regala el Hubble:

NASA, ESA, Andrew Fruchter (STScI), and the ERO team (STScI + ST-ECF)

sábado, 10 de febrero de 2018

NGC1569 - Galaxia en Camelopardalis

De entre todos los objetos que suelo observar, las galaxias son los que más dificultad me entrañan. Puede que sea por qué los cielos en los que suelo plantar el telescopio no son tan oscuros como deberían, o tal vez mi agudeza visual no es tan buena como desearía, o simplemente, algunas son tan débiles que resultan verdaderos retos visuales.

El caso es que, dejando de lado las galaxias más brillantes del cielo, lo normal es que cuando observo alguna que representa un cierto reto, me cueste sangre, sudor y lágrimas el percibir detalles más allá de su núcleo brillante.

Y ese fue el caso de NGC1569.

Y con todo, disfruté mucho con ella.

En una noche en la que pocas cosas más podía pedir en cuanto condiciones de observación, dirigí el SC de 235mm hacia la zona donde debería estar. Todo empezó bien, ya que nada más poner el ojo en el ocular la pude percibir sin ningún problema. Un núcleo brillante, alargado justo al lado de la estrella TYC4073-365-1, que con su magnitud 9,7, constituye una perfecta referencia para localizar la galaxia si la contaminación lumínica nos afecta negativamente.

Con el ojo mejor adaptado a la oscuridad, utilizando la visión lateral y con bastante paciencia he ido notando la presencia de varias zonas difusas, tenues, delicadas… alrededor del centro galáctico que pertenecen a las partes más brillantes de las zonas exteriores de NGC1569. No me ha resultado fácil verlas, por lo que deduzco que, en este caso, se han juntado todos los condicionantes negativos que comentaba al principio.

Seguramente, con mayor abertura se podría sacar mucho más partido a esta galaxia, pero, por otro lado, el brillo del núcleo hace que sea asequible a telescopios de menor abertura que el mío. Sea como sea, bonita y asequible galaxia que ofrece más belleza cuanto mayor sea el diámetro del instrumento utilizado.



NGC1569 se encuentra en la constelación de Camelopardalis, a medio camino entre la Alpha Cam y NGC1502, el cúmulo abierto al que desemboca el asterismo de la Cascada de Kemble. Brilla con magnitud 11,9 y presenta un tamaño aparente de 3,6’ x 1,8’.

Carta generada con Cartes du Ciel
Situada a unos 11 millones de años luz de distancia, NGC1569 es una galaxia irregular que se incluye también en el Atlas de Galaxias Peculiares (Atlas of Peculiar Galaxies) elaborado por Halton Arp identificada como Arp 210. Su característica más destacada es que se trata de una galaxia con brote estelar, lo que significa que su tasa de creación estelar es muy superior a la de una galaxia normal.

En esta fotografía de Aladin podemos verla enmarcada en el campo estelar que la acompaña:

Aladin Lite
Y como siempre, el telescopio Hubble nos ofrece la mejor versión que podemos contemplar de esta bonita y asequible galaxia.

Image Credit: NASA, ESA, the Hubble Heritage Team (STScI/AURA), and A. Aloisi (STScI/ESA)

viernes, 2 de febrero de 2018

NGC2403 - Galaxia en Camelopardalis con el SC de 235mm

La noche del 23 de diciembre estaba resultando una de esas que se pueden contar con los dedos de una mano a lo largo del año. Estaba disfrutando de una temperatura agradable, teniendo en cuenta las fechas, unos cielos oscuros, el SC de 235mm, y lo mejor de todo, una atmósfera estable y tranquila.

Entonces recordé una galaxia de la constelación de Camelopardalis que cuando la observé con el SC de 127 me dejó una grata impresión. Busqué entre los papeles y vi que se trataba de NGC2403. Volví a leer las notas que tenía apuntadas de esa observación y me acabé de decidir. Apunté el telescopio hacia ella a ver cómo se presentaba con mayor abertura.

Carta generada con Cartes du Ciel
Quedo impresionado nada más poner el ojo en el ocular. Sin duda, después de estar un buen rato con ella, llego a la conclusión de que se trata de una de las galaxias no catalogadas por Messier más espectaculares que he visto por el telescopio.



En un principio percibo una nebulosidad elongada, irregular, bien marcada. Al ir adaptando la vista a la oscuridad y utilizando la visión lateral empiezo a percibir zonas galácticas más débiles y varias estrellas que aparecen, quiero pensar, superpuestas a la galaxia.

Y digo, quiero pensar, por qué si no fuera así, me encontraría ante el estallido de una supernova o nova sin saber cómo comprobarlo.

El caso es que esa forma irregular de la galaxia y la presencia de estas estrellas, si no supiera lo que estoy viendo, podría llegar a hacerme pensar que estoy observando una nebulosa.

Momentos como este hace que comprenda mejor el por qué los primeros observadores identificaron las galaxias como objetos nebulosos.

Sea como sea, he disfrutado como nunca con esta galaxia tanto con el SC de 127mm como con el de 235mm, con lo que puedo aventurarme a decir que es un objeto que debemos observar sea cual sea la abertura de nuestro telescopio. Tan sólo necesitamos de unos cielos oscuros para intentar arrancarle todos sus secretos.

Pero después, leyendo acerca de NGC2403, veo que es una galaxia  en la que pueden observarse varias regiones HII, zonas de formación estelar que se encuentran en sus brazos y que teniendo alguna referencia fotográfica, pueda identificarlas correctamente.

Además, parece ser que vale la pena memorizar el aspecto de esta galaxia y las estrellas que podemos ver superpuestas en ella. Se han detectado hasta el momento la explosión de dos supernovas: SN 1954J y SN 2003dj. Quién sabe, a lo mejor esto nos permite descubrir la siguiente supernova que estalle.

NGC2403 es una galaxia espiral intermedia situada a unos 8 millones de años luz de distancia. Brilla con magnitud 8,4, presenta unas dimensiones aparentes de 23,8’ x 12,8’ y pertenece a la Nube de Galaxias Coma-Sculptor.

En conclusión, una galaxia que no podemos dejar de visitar.

Aladin Lite