sábado, 16 de noviembre de 2019

M55 globular en Sagittarius observado con condiciones favorables

Ya he comentado en las anteriores entradas del blog donde explicaba mis experiencias con M55, que es uno de mis cúmulos globulares preferidos.

En esta entrada, cuando lo observé con el SC de 127mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/08/m55-cumulo-globular-en-sagittarius.html

Y en esta otra, lo impresionado que me dejó con el SC de 235mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/09/m55-cumulo-globular-en-saggitarius-con.html

Sin embargo, las condiciones de observación que tuve en 2018 no fueron las mejores, ya que había cierta turbulencia atmosférica. Y teniendo en cuenta esto, la noche del 23 de agosto de 2019 decidí volver a visitarlo al comprobar que la atmósfera se encontraba bastante estable. Y cómo no, volvió a dejarme un recuerdo imborrable en mi retina.

Lo más curioso es que, así como en 2018 lo percibí con una forma bastante irregular, este 2019 ha sido todo lo contrario. Su aspecto era bastante homogéneo y redondeado.



Lo que no varió, fue la impresión que me dejó al ver la gran cantidad de débiles estrellas que se perciben perfectamente individualizadas en toda su extensión.

Esta vez intenté dedicar un poco más de tiempo a la hora de plasmar en el dibujo lo que percibía y, sin llegar a hacerle completa justicia, sí que considero que refleja mejor el aspecto que ofrece este globular que no el que conseguí el año pasado.

Evidentemente, no puede compararse con la magnificencia de M11, pero tengo que reconocer que durante la observación de M55, en varios momentos me vino a la cabeza este cúmulo abierto de Scutum.

Siguen manteniéndose los consejos que ya había dado en otras ocasiones para su observación. A saber, cielos oscuros, estabilidad atmosférica, buena adaptación del ojo a la oscuridad y paciencia. La recompensa está asegurada.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Tránsito de Mercurio por el Sol el 11 de noviembre de 2019

El 9 de mayo de 2016, Mercurio transitaba por delante del Sol mientras yo me lamentaba por la presencia de las nubes. Iba a ser mi primer tránsito de este planeta que podía contemplar con el telescopio, y la decepción fue grande.

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2016/05/el-transito-de-mercurio-el-9-de-mayo-de.html

Pero algo de consuelo encontré en el hecho que el 11 de noviembre de 2019 se iba a producir un nuevo tránsito.

Y cómo pasa el tiempo.

Debido a mi anterior experiencia, estaba un poco intranquilo respecto al tiempo, y las previsiones no ayudaban a que cambiara mi estado de ánimo. Este era el panorama el 8 de noviembre:

Meteoblue
El día en cuestión ha amanecido nublado. Después ha entrado un fuerte viento frío, y a la hora de comer, que era el único momento en que podía echarle un vistazo, he tenido toda la suerte que me faltó en 2016. Las nubes han escampado durante unas dos-tres horas y he podido apuntar el telescopio hacia el Sol.

Ha sido un poco estresante. Disponía de aproximadamente una hora para disfrutar del tránsito, así que sin pérdida de tiempo he montado el SC de 127mm, le he acoplado el filtro solar, la cámara Nikon D5100, he buscado el Sol, en enfocado… y se encontraba un diminuto puntito oscuro.
He probado varias configuraciones con la cámara y esta es la mejor imagen que he conseguido del poco rato que he podido contemplar del tránsito:


La foto la he dejado en falso color para darle un poco más de contraste. Esta otra es la foto tal y como me ha salido de la cámara:


Prueba conseguida. Y con una sonrisa de oreja a oreja, desmonto el equipo de prisa y corriendo y como en 10 minutos para llegar a tiempo al trabajo. Obviando un poco los comentarios de mi padre y de mí hermano acerca de lo excéntricos que parecemos los astrónomos aficionados.

Cuando he salido por la puerta de casa, las nubes volvían a adueñarse del cielo.

Lo que más me ha llamado la atención ha sido la extraordinaria diferencia de tamaño entre Mercurio y el Sol, diferencia que queda bien patente en este tipo de eventos que no pueden verse demasiado a menudo… y que en cierta manera me permite justificar mi emoción ante mi familia.

Al final, un buen día.

ANEXO:

Iba dando por finalizada la observación cuando pensé en probar qué tal quedaría Mercurio con la ASI120MM. Evidentemente, no podría abarcar todo el Sol, pero por el contrario, el tamaño del planeta aumentaría sensiblemente.

No podía perder más que algo de tiempo, así que quité la Nikon y acoplé la ZWO ASI 120MM.

Casi me olvido de ella, pero hoy he recordado que la hice y después de procesarla, aquí está el resultado. Otro recuerdo más.


domingo, 3 de noviembre de 2019

M14, cúmulo globular en Ophiuchus con el SC de 235mm

Si nos atrae la observación de cúmulos globulares, Ophiuchus, sin duda, tiene que ser una constelación de visita obligada.

Después de disfrutar de los espectaculares M10 y M12, la noche del 23 de agosto de 2019, decidí echarle un vistazo  M14, que ofrece una visión bien distinta a la que nos muestran los otros dos.

Carta generada con Cartes du Ciel
Resulta imprescindible adaptar bien la vista a la oscuridad para llegar a percibir una mancha fantasmagórica, de forma redondeada, irresoluble, de tamaño considerable.

Precisamente el tamaño con la que la percibo, es una de las pocas diferencias si comparo esta observación con la que hice con el SC de 127mm (M14).



Es realmente interesante comprobar la gran diferencia de aspecto que nos ofrece respecto a M10 y M12.

M14 ofrece este aspecto fantasmagórico por dos razones que José Luis Comellas indica en su libro “Catálogo Messier”. La primera, por la distancia a la que se encuentra. Según el catálogo Recio-Blanco de 2005, a 55.620 años luz. Y la segunda, por verse afectado por la absorción provocada por el polvo estelar situado entre su posición galáctica y la nuestra. Polvo que implica que apreciemos su brillo una magnitud más débil de lo que lo observaríamos en otras condiciones más favorables.

Charles Messier descubrió este cúmulo el 1 de junio de 1764. Se extiende a lo largo de 180 años luz y es el único cúmulo globular, junto a M80, en el que se ha podido detectar la explosión de una nova.

Credits: NASA, ESA, STScI and F. Ferraro (Universita di Bologna)
No es resoluble, pero su tamaño y su considerable brillo, hacen que valga la pena echarle un vistazo si estamos observando por la zona de Ophiuchus.

domingo, 27 de octubre de 2019

M12, cúmulo globular en Ophiuchus con el SC de 235mm

M10 y M12 son una pareja de cúmulos globulares situados en la constelación de Ophiuchus que, bajo cielos oscuros, pueden llegar a verse en el mismo campo de unos prismáticos 10x50, ya que se encuentran separados por tan solo 3º.

Carta generada con Cartes du Ciel
Así que si visitamos con nuestro telescopio a uno de ellos, es casi una obligación echarle un vistazo al otro. Ambos son muy bonitos, espectaculares y de una profunda belleza.

La noche del 23 de agosto de 2019, después de estar un buen rato disfrutando de M10 apunté hacia M12 con el SC de 235mm y no pude reprimir una sonrisa. Pensé, “otro globular espectacular”. Y es que no es para menos.



Perfectamente resoluble, no tiene que envidiar ni un ápice la belleza y encanto de su vecino, M10.

Siempre es aconsejable, pero con M12 es más necesario adaptar bien la vista a la oscuridad, de esta manera se puede resolver sin demasiada dificultad desde su núcleo central hasta sus límites externos, que se muestran irregulares y poco definidos.

Comento esto, por qué después de encender la linterna roja para dibujar el globular, cuando vuelvo a poner el ojo en el ocular compruebo que M12 había desaparecido por completo, y hasta que vuelvo a adaptarme, no vuelve a aparecer hasta llegar lenta y paulatinamente a su anterior esplendor.

Al igual que M10, su núcleo, aunque ciertamente distinguible, no se presenta demasiado marcado, manteniendo un brillo bastante homogéneo por toda la extensión del globular. 

M12 se encuentra a unos 20.760 años luz de distancia, unos 4.000 años luz más cerca que su compañero M10. A pesar que por el telescopio presentan tamaños similares, sus tamaños reales difieren considerablemente, ya que M10 se extiende a lo largo de unos 140 años luz, mientras que M12 tan solo abarca unos 85.

Credits: ESA/Hubble & NASA
M10 y M12, dos cúmulos globulares cercanos que nos harán disfrutar un buen rato durante nuestra observación astronómica por los dominios de Ophiuchus.

domingo, 20 de octubre de 2019

Nueva colaboración en el blog: los primeros dibujos astronómicos de Maria

Esta mañana me he encontrado con una bonita sorpresa: mi sobrina Maria, de 9 años, me ha regalado lo que podría considerarse su primer dibujo astronómico:


Este verano pasado disfrutó con la Luna, Saturno y Júpiter viéndolos por el telescopio mientras estábamos de vacaciones en mi pueblo. El dibujo puede considerarse la primera aportación al blog de esta joven astrónoma en ciernes.
 

viernes, 18 de octubre de 2019

M10, cúmulo globular en Ophiuchus con el SC de 235mm

El 29 de mayo de 1764, Charles Messier descubrió, en la constelación de Ophiuchus, el cúmulo globular que catalogó como M10., aunque claro, él lo describió como una “nebulosa sin estrellas”.

Actualmente, con nuestros telescopios, la impresión que podemos tener si lo observamos desde unos cielos oscuros, es radicalmente distinta.

La noche del 23 de agosto de 2019 estaba disfrutando de los cielos de mi pueblo y aproveché para apuntar hacia M10 e intentar dibujar lo que estaba viendo. Tarea difícil.



Lo primero que anoté en el cuaderno, antes de continuar con una observación más detallada, fue una única palabra: “Impresionante”.

Y continué. Un globular espléndido que después de estar observándolo un buen rato, me deja la sensación de estar cayendo a un pozo lleno de estrellas.

Es perfectamente resoluble, desde el núcleo hasta sus límites externos que no se presentan demasiado bien definidos.

A medida que voy adaptando la vista a la oscuridad, van apareciendo puntitos luminosos aquí y allá que se mimetizan en una especie de nebulosa blanquecina. (Vaya, me viene a la cabeza Messier…)

El núcleo tal vez no sea tan marcado como al final me ha quedado en el dibujo, ya que en conjunto, M10 presenta un brillo bastante homogéneo, pero por momentos, sobre todo al principio de la observación, sí que lo notaba de esta manera.

Sea como sea, vale la pena visitarlo. Es un globular de gran belleza que me ha hecho pasar un buen rato disfrutando de él. Y no olvidar de visitar  a M12, otro bonito globular que se encuentra a sólo 3º de distancia.

Carta generada con Cartes du Ciel
M10, en la constelación de Ophiuchus, se encuentra situado a 24.750 años luz y se extiende a lo largo de 140 años luz. Datos que no dejan de sorprender cuando uno se encuentra con el ojo pegado al ocular del telescopio.

Credits: ESA/Hubble & NASA

sábado, 5 de octubre de 2019

Conjunción Luna -Júpiter - Satélites Galileanos el 3-10-2019

No solemos valorar lo que tenemos… hasta que lo perdemos. Sea, siguiendo con los tres puntales clásicos de la canción, salud, dinero o amor. La vida suele ser caprichosa, y a menudo te lleva por situaciones que nunca hubieras imaginado ni deseado.

No os voy a contar mis penas, por que como decía una señora de mi pueblo, cada cual se pasa lo suyo. Lo que sí quiero compartir con vosotros es el momento de respiro y tranquilidad que tuve después de cenar, el 3 de octubre de 2019.

Salí al balcón de mi casa en Barcelona y me topé con algo que no esperaba: una preciosa conjunción de la Luna con Júpiter. Después de estar un buen rato disfrutando de ella a simple vista, quise inmortalizar el momento. Así que fui a buscar el trípode, la cámara y el objetivo Sigma de 150-500mm y apunté hacia la pareja.

En un primer momento hice una fotografía donde me aparecieran los detalles lunares y se mostrara la presencia de Júpiter:


Después quise probar, alargando la exposición, lo que salía, y conseguí captar el momento desde otro punto de vista, destacando la luz cenicienta de la Luna y la presencia de los cuatro satélites galileanos flanqueando a Júpiter (de izquierda a derecha: Ganimedes, Ío, Europa y Calisto):


Cuánto añoro los cielos oscuros de mi pueblo. Cuánta rabia me provoca la contaminación lumínica de la ciudad.

Pero, a pesar de todo, acabé un día duro de la mejor manera posible.

sábado, 28 de septiembre de 2019

M39, cúmulo abierto en Cygnus con el SC de 235mm

He comentado muchas veces que, según las características propias de cada objeto que podemos ver en el cielo, es mejor observarlo con un instrumento u otro.

Por ejemplo, hay cúmulos abiertos brillantes y extensos que resultan mucho más atractivos a través de unos prismáticos o pequeños telescopios, que no utilizando grandes aberturas. Y M39, es uno de estos casos.

M39 es un cúmulo abierto que se encuentra en la constelación de Cygnus, y es fácilmente localizable tomando como referencia a Deneb, la estrella más brillante del Cisne. Desplazándonos desde ella en dirección a la constelación de Lacerta, a unos 9º nos toparemos con M39.

Carta generada con Cartes du Ciel
En su día lo observé con mi SC de 127mm (http://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/06/m39-cumulo-abierto-en-cygnus.html) y una de las anotaciones que tomé hacía mención a que sería interesante echarle un vistazo con los prismáticos 15x70. Pero la noche del 22 de agosto de 2019 no los tenía a mano, así que, siguiendo con mi proyecto de observar todos los Messier con el SC de 235mm, decidí apuntar hacia M39.

Este es el dibujo que hice:



Una de las grandes ventajas de observar este cúmulo con prismáticos o pequeños telescopios es que, gracias a la amplitud de campo que ofrecen, se puede percibir perfectamente cómo el cúmulo destaca por encima de todo su vecindario, reconociéndose, sin ninguna clase de duda, su naturaleza.

Sin embargo, con el SC de 235mm y el Hyperion Aspheric de 31mm, el ocular que mayor campo me ofrece con este telescopio, M39 aparece ante mi ojo ocupando todo el campo, sin ninguna otra referencia estelar.

Pero lo que sí es cierto es que el número de estrellas que puedo apreciar es mayor que con instrumentos más pequeños. Las más brillantes, unas 7 u 8, presentan un bonito y potente color blanco-azulado. El resto de estrellas más débiles, son un bonito complemento que proporciona mayor belleza al conjunto.

Aladin Lite
Situado a unos 1.000 años luz de distancia, es uno de los cúmulos abiertos más cercanos a nuestro planeta. Físicamente se extiende a lo largo de unos 9 años luz, mientras que visualmente presenta un tamaño aparente de unos 30’ y una magnitud conjunta de 5,2.

Según estudios recientes, tiene tan sólo unos 30 componentes que brillan entre la magnitud 6,8 y 10,0, pertenecen realmente al cúmulo. El resto de estrellas de estas magnitudes que podemos ver, son estrellas que no están relacionadas físicamente con M39, si no que las vemos en sus inmediaciones debido al efecto de perspectiva.

Finalmente, como reto podemos plantearnos el cazarlo a simple vista. En mi caso, imposible, mi agudeza visual va mermando con los años, pero según Joan Manuel Bullón, en su libro “Nuevo Catálogo Messier”, podemos llegar a verlo “como si fuera una nube inmersa en la Vía Láctea”. Por otro lado, José Luis Comellas en “Catálogo Messier”  indica que puede verse “casi como una estrella”.

Un reto personal para valorar nuestra agudeza visual, capacidad de orientación celeste y la calidad de nuestro cielo.

viernes, 20 de septiembre de 2019

M28 con el SC de 235mm - ¿Resoluble o no resoluble?

Con la experiencia que dan los años, uno toma conciencia de la importancia de anotar  las condiciones que se dan durante la observación de un determinado objeto. Condiciones atmosféricas, equipo, condicionantes del lugar…

¿Por qué digo esto?

El 7 de agosto de 2009 observé y dibujé a M28, un cúmulo globular muy atractivo que se encuentra próximo a Kaus Borealis (Lambda Sagittarii), en la constelación de Sagittarius.

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/08/m28-cumulo-globular-en-sagittarius.html

Carta generada con Cartes du Ciel
Cuando publiqué la entrada en el blog, indiqué que había tenido que adaptar bastante la vista a la oscuridad para poder contemplarlo con comodidad, cosa que me ha llamado ahora la atención, sobre todo después de haberlo podido observar este pasado 22 de agosto de 2019 con el SC de 235mm.

Cierto es que la diferencia de abertura entre los 127mm y los 235mm es un aspecto a tener en cuenta, pero incluso siendo consciente de ello, tal como lo disfruté esta noche de 2019 no tenía demasiada relación con las dificultades que comentaba en 2009.

Así que volví a retomar las notas que tomé durante la observación con el SC de 127mm y me di cuenta que no había transcrito las condiciones de la noche en que observé a M28.

En la ficha de observación que hice dejé anotado: “Estabilidad atmosférica 2/5 (Siendo 5=óptima). Humedad en el ambiente. Brumas enganchadas en la costa”. Lo cual clarifica un poco la diferente impresión que me quedó en 2009 respecto a 2019.

Así que un consejo (que debí seguir en su día), anotad siempre las condiciones de la noche, el equipo que uséis para la observación y las impresiones que tengáis en su momento. Sin olvidar el consabido dibujo.

Dicho esto voy a centrarme en la observación del 22 de agosto de 2019.

El hecho de tener costumbre de visitar de manera asidua al espectacular M22, ya puede dar una pista sobre cuál es mi relación con el vecino M28… siempre me olvido de él, y raras son las ocasiones en las que le dedico algo de tiempo.

Esta noche quería resarcirme un poco de tanto desplante y dibujarlo por primera vez tal como lo veía con el SC de 235mm desde los cielos oscuros de mi pueblo. Y la verdad es que no defraudó en absoluto.

Este es el resultado de veinte minutos con el ojo pegado al ocular:



Un núcleo compacto y brillante que se va difuminando a medida que nos alejamos del centro. Cúmulo que percibo resoluble (a diferencia de mi observación con el SC de 127mm) y que presenta un tamaño considerable.

Los límites externos del globular son bastante irregulares, con la presencia de alguna estrella puntual más brillante que, supongo, debe ser ajena al cúmulo. Su brillo resulta bastante homogéneo.

Un cúmulo muy bonito que me ha dejado un muy buen sabor de boca, tal vez por qué no esperaba demasiado de él.

Posteriormente, busco información acerca de M28 y me llama especialmente la atención el hecho de comprobar que muchos observadores coinciden en indicar que este cúmulo sólo llega a ser resoluble observado con telescopios de gran abertura.

Joan Manuel Bullón i Lahuerta, en su libro “Nuevo Catálogo Messier” indica que “Para resolver el núcleo de este cúmulo globular es necesario utilizar telescopios con muchos aumentos resolventes, como mínimo 200x y aberturas superiores a los 30 cm”.

Y de hecho, la descripción que aparece de M28 en el New General Catalog (NGC6626) especifica que sus estrellas más brillantes rondan la magnitud 14-16.

Pero yo, con mi SC de 235mm lo percibí perfectamente resoluble sin demasiado esfuerzo.

Tengo por norma general no leer observaciones de otros compañeros antes de hacer la mía, para evitar condicionantes. Y esta vez, me da la sensación de “yo contra el mundo”.

Pero como casi siempre, el maestro Comellas puede que tenga la explicación a todo esto.

En su “Catálogo Messier” apunta lo siguiente:

“La resolución de M28 resulta difícil con instrumentos de aficionado. Una abertura de 20 cm ‘adivina’ estrellas individuales, pero más que nada por la típica impresión granujienta. En realidad, sólo unas 100 estrellas están entre la 14,5 y la 15 magnitud”.

En fin. A ver si el próximo verano puedo echarle de nuevo un vistazo y aclararme un poco con el tema.

De todas formas, los que me leéis y habéis tenido ocasión de disfrutar de este globular, ¿cuál ha sido vuestra experiencia con él? Si sois tan amables, os agradecería un pequeño comentario abajo sobre ello. Y si tenéis Twitter, también aquí:

https://twitter.com/Almach_OLLS/status/1175151740523556865?s=20

Credits: NASA, ESA, STScI, R. Buonanno (Universita di Roma Tor Vergata),
K. Gebhardt (University of Texas at Austin), J. Grindlay (Harvard University),
and F. Ferraro (Universita di Bologna)
M28 se encuentra situado a unos 17.900 años luz de distancia y lo más remarcable de él es que se convirtió en 1986 en el segundo cúmulo globular donde se descubrió un púlsar de milisegundo (el primero fue M4). Se trata de PSR B1821-24, una densa estrella de neutrones que gira sobre si misma aproximadamente una vez cada tres milisegundos. (https://www.nasa.gov/feature/goddard/2017/messier-28)

Un aliciente más a tener en cuenta cuando disfrutemos de su observación en cualquier cálida noche de verano.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Observación de M22 y M28 con prismáticos 10x50

Actualmente, debido a circunstancias familiares, no puedo ser demasiado activo a la hora de practicar la observación astronómica. Pero esto no significa que mi interés en ella haya decrecido, así que sin haberlo buscado, me encuentro con que he vuelto a mis inicios en la afición, cuando la ilusión superaba todos los condicionantes debido a la falta de equipos adecuados.

Eso sí, ahora con mayor experiencia.

Así, la noche del 8 de agosto de 2019, a pesar de disfrutar de los cielos oscuros de mi pueblo, tan sólo pude coger mis prismáticos Celestron Ultima 10x50, pero no me quejo. Si algo he aprendido durante todos estos años es que podemos pasar un buen rato mirando al cielo con cualquier instrumento que tengamos, tan sólo hay que buscar los objetos más adecuados para él.

Sentado en la tumbona, apunté sin dudarlo hacia Kaus Borealis (Lambda Sagittarii) y sin ningún problema, pude percibir a M22, uno de los cúmulos globulares más bellos y espectaculares que podemos contemplar durante las calurosas noches de verano.

Un redondel blanquecino, fácilmente distinguible, que impresiona por el sólo hecho de ser capaces de saber lo que realmente estamos viendo. Un enjambre estelar situado a unos 10.000 años luz de distancia.

Volviendo a Kaus Borealis y con la vista mejor adaptada a la oscuridad, ya soy capaz de percibir otro globular asequible a los 10x50, M28. Situado a unos 34.500 años luz, se muestra pequeñito, pero bien presente. Lo curioso del caso es que tanto M22 como M28 tienen una extensión de 100 años luz, lo que representa un excelente ejemplo sobre lo que puede llegar a condicionar el aspecto de los objetos que observamos la distancia a la que se encuentran.

Satisfecho por la caza y por lo observado, decido sacar lápiz y papel y plasmar lo que estoy viendo.

   
Añado esta observación con los prismáticos 10x50 a mis experiencias observacionales de M22. Dejo los enlaces por si alguien tiene interés en ellas:

M22 y 24 Sagittarii - Observación con prismáticos 15x70 en Sagittarius:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2012/08/tiempo-de-verano.html

M22 - Cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2017/09/m22-cumulo-globular-en-sagittarius-con.html

M22 - Cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 127mm:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/07/m22-cumulo-globular-en-sagittarius.html

jueves, 29 de agosto de 2019

Júpiter con la GMR y la sombra de Ganímedes el 22 de agosto de 2019

Hacía muchas semanas que podía contemplar al brillante Júpiter en el cielo, y no paraba de lamentarme por el hecho de no tener ocasión de apuntar el telescopio hacia él. Había visto algunas fotografías de compañeros de afición y me había llamado especialmente la atención el aspecto de la Gran Mancha Roja. Daba una extraña sensación de aislamiento debido a lo poco marcada que se mostraba la banda ecuatorial que se encuentra en su latitud.

En agosto de 2010 pude presenciar por primera vez este desvanecimiento de la banda ecuatorial sur, que resultó muy evidente (https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2010/08/jupiter-esconde-su-banda-ecuatorial-sur.html) y tenía ganas de ver qué aspecto ofrecía el planeta este 2019.

La noche del 22 de agosto de 2019, pude por fin echarle un vistazo y, aunque la banda ecuatorial sur se muestra más débil de lo habitual, no llega al punto que alcanzó en 2010. Con todo, la Gran Mancha Roja se ve impresionante.

En ese momento, no sólo la Gran Mancha Roja estaba presente, también se podía apreciar la sombra que proyectaba Ganímedes sobre el planeta. Quise sacar una buena fotografía para inmortalizar el momento, pero la turbulencia atmosférica era bastante marcada y no me permitió utilizar la barlow x2, así que tuve que contentarme con este “pequeñito” Júpiter:


A pesar de los inconvenientes, siempre que observo a nuestros vecinos del Sistema Solar paso momentos inolvidables.

lunes, 26 de agosto de 2019

Saturno en Sagittarius a simple vista

De vuelta a la ciudad, me gustaría compartir en el blog el dibujo de lo que considero lo más significativo de este mes de agosto en cuanto a astronomía visual se refiere.

Durante estas calurosas noches de verano, cuando levantaba la vista hacia los cielos oscuros de mi pueblo, lo primero que llamaba la atención era Júpiter. Brillaba con magnitud -2,36 y su cercanía a la rojiza Antares, contrastaba con gran belleza.

Pero lo que de verdad me acababa atrayendo era el siempre vistoso asterismo de la constelación de Sagittarius con un distinguido visitante: Saturno.

El 8 de agosto de 2019, esperando la oportunidad de poder disfrutar del cielo con el telescopio, saqué lápiz y papel e hice el dibujo tal y como podía verlo a simple vista:




Cuando vi Saturno por primera vez a través de un telescopio viví una de las mejores experiencias que he tenido durante todos estos años de afición, y siempre que lo veo a simple vista, viene a mi memoria la bonita y gratificante sensación que tuve en su momento.

Este verano le he enseñado por primera vez a mi sobrina de 8 años la Luna y Saturno, y su cara de sorpresa y excitación mientras pasaba de ver a simple vista a pegar el ojo en el ocular, no está pagada con dinero… El único peaje ha sido tener que limpiar del ocular sus pequeñas huellas dactilares.

viernes, 23 de agosto de 2019

Saturno el 22 de agosto de 2019

La noche del 22 de agosto de 2019, después de cenar pude por fin disfrutar de una noche de observación con mi SC de 235mm desde los cielos oscuros (cada vez menos, lamentablemente) de mi pueblo.

Uno de los objetivos fue contemplar por un buen rato al siempre espectacular Saturno. Presentaba un tamaño aparente de 18” y una magnitud de 0,27 y como no podía ser de otra manera, no me defraudó.

La atmósfera alternaba momentos de fuerte turbulencia con otros más estables, por lo que en visual consistió en tener un poco de paciencia para encontrar esos instantes en que el planeta se podía contemplar en todo su esplendor. En fotografía la cosa se complicó un poco y hasta tuve dificultades para utilizar la barlow x2.

De entre todas las fotos que pude sacar, está fue la mejor, un bonito recuerdo de Saturno para este verano de 2019:


Esta otra es una composición que hice con la ASI 120MM. Sin barlow, ya que la turbulencia en esos momentos afectaba demasiado:

jueves, 22 de agosto de 2019

Amanecer del 22 de agosto del 2019

Pocas cosas en esta vida proporcionan mayor serenidad que presenciar la salida del Sol en plena naturaleza.

Este verano todavía no he podido sacar el telescopio, y esta mañana, para compensar un poco mi falta de tiempo dedicado a la afición, me he preparado el desayuno y he apuntado la Nikon D5100 hacia el Este, esperando lo que se preveía como un bonito amanecer. Y la verdad es que no me ha decepcionado.

Esta es la fotografía recuerdo que me queda:


Y con el conjunto de fotos que he tomado he preparado un gif. La calidad no es muy buena, pero me encuentro limitado por los programas que tengo a mano para generar este tipo de imágenes.


Espero poder sacar el telescopio antes que acabe el verano.

martes, 30 de julio de 2019

Esperando tiempos mejores

Hace tiempo que no puedo sacar el telescopio. Confiando que lleguen tiempos mejores, no dejo de levantar la mirada al cielo pensando que todas las maravillas que he podido observar hasta ahora me están esperando.


viernes, 21 de junio de 2019

Fotografía de M13 con el ED80

Durante la sesión fotográfica del 11 de mayo de 2019, mientras la Nikon D5100 estaba haciendo su trabajo con M51 en CVn, me entretuve observando el cielo con los prismáticos 10x50. Me fijé en la forma inconfundible de Hércules y sin pensarlo dos veces fui a la caza de M13, uno de los mejores cúmulos globulares que podemos observar en el hemisferio Norte.

Un redondel difuso, algodonoso… y con unos 10x50, la mayor satisfacción es localizarlo y ser consciente de lo que se está viendo.

No me lo pensé dos veces. Tan pronto pude, apunté el telescopio hacia él y crucé los dedos para intentar conseguir algo que, por lo menos, se acercara a la belleza que se aprecia cada vez que se observa este impresionante cúmulo globular por un telescopio.

Este es el resultado:


sábado, 15 de junio de 2019

Fotografía de M51 con el ED80

El pasado 11 de mayo tuve la ocasión de montar mi refractor ED80 y practicar un poco de astrofotografía. La Luna se encontraba en el cielo brillando en el 47% de su superficie, pero hoy por hoy, no puedo ser exigente a la hora de elegir cuándo puedo plantar el telescopio.

Decidí hacer algo rápido y sencillo, más que nada para que no se me olvide por completo cómo sacar una fotografía medio decente de cielo profundo. Así que apunté a M51 y saqué 58 tomas de 30s a ISO 2500.

Y hoy he acabado su procesado. Sé que no es nada del otro mundo, pero estoy contento. Y si queréis saber por qué, tan sólo tenéis que ir al apartado de “Astrofotografía” de la página “Índice” y ver las fotografías de M51 que he ido publicando a lo largo de estos años.

Este es el resultado:


sábado, 8 de junio de 2019

Disfrutando de la primera y segunda noche de lunación

El ciclo de las fases lunares, desde Luna Nueva hasta Luna Llena, tiene una duración de 29,53 días, y en cada momento nos ofrece un aspecto diferente. Gracias a ello, la observación lunar nunca aburre y siempre nos deparará grandes satisfacciones.

Curiosamente, no es la Luna Llena uno de los momentos que más tocan mi fibra sensible, si no el primer y segundo día de lunación.

El primer día es todo un reto cazarla. A simple vista yo, de momento, no he sido capaz de verla. Siempre he tenido que buscar la ayuda de los prismáticos. Es segundo día, ya no hay problema con su localización, y si las condiciones de la noche acompañan, la percepción de la luz cenicienta (el reflejo de la luz solar rebotada en la Tierra sobre la superficie lunar), es extremadamente sugerente.

Esta semana he tenido la ocasión de disfrutar de estos momentos que comento.

El 4 de junio de 2019, con 1,41 días de lunación y nuestro satélite iluminado tan sólo en el 2,33% de su superficie, intenté observarla a simple vista desde el balcón de mi domicilio en Barcelona, pero la luz del día todavía era demasiado potente como para que la Luna se mostrara lo suficientemente contrastada ante mi vista. Cómo envidio a los que no tienen problemas de visión…

Pero como ya me conozco, no perdí demasiado tiempo con ello, cogí los prismáticos 10x50 y empecé a hacer un barrido por el horizonte oeste. No me costó demasiado encontrarla, y la verdad es que estuve un buen rato disfrutando del espectáculo que ofrecía ese estrecho arco iluminado.

Cuando ya empezaban a cansarse mis brazos, fui a buscar la Nikon D5100, le acoplé el objetivo Sigma 150-500mm, la monté en mi trípode Manfrotto y empecé a hacer pruebas.

Al final, con la velocidad de la puesta lunar y la montaña amenazando con comérsela en poco tiempo, conseguí encontrar los parámetros más adecuados para el momento y sacar un bonito recuerdo:

 
Este es un recorte/detalle de la misma fotografía:


Y esta última despidiéndome ya de la joven Luna, satisfecho por la belleza que pude contemplar este primer día de lunación:


Al día siguiente, 5 de junio de 2019, además de encontrarnos con el segundo día de lunación, se producía una conjunción lunar con Marte. Así que decidí volver a sacar los trastos para ver qué me deparaba la noche.

Sin embargo, me encontré con unas visitantes engorrosas: las nubes.

Por momentos temí que no podría observarla, pero al final encontré una pequeña ventana, y sin estar completamente despejado, por lo menos algo pude hacer.

Con 2,45 días de lunación y estando iluminada en el 7,6% de su superficie, la Luna presentaba una perturbadora y poco definida luz cenicienta, y a su lado, un tímido Marte se unía a la batalla contra las nubes.


Pero lo mejor de la noche estaba por venir. Y de una forma inesperada, sin haberlo planeado, me encontré con que la Luna se ponía justo detrás de dos árboles solitarios, cuya silueta quedaba recortada gracias a la luz lunar. Las nubes que se iban adueñando de la situación le daban un aspecto fantasmagórico que me permitieron conseguir una bonita fotografía del momento:


Como siempre se dice, la Luna nunca defrauda.

sábado, 18 de mayo de 2019

Fotografiando M42, la Nebulosa de Orión, desde ciudad

El 22 de marzo de 2019 tuve ocasión de montar el SC de 127mm en el balcón de casa en Barcelona. Mi objetivo no era otro que intentar fotografiar M42, la Nebulosa de Orión, y ver hasta dónde podía llegar.

Teniendo en cuenta, como no, todas mis limitaciones.

Con la contaminación lumínica de la ciudad y la montura altacimutal de mi telescopio, tuve que ceñirme a unos tiempos de exposición de tan solo 6 segundos y utilizar una ISO alta.

Al final saqué 30 imágenes. Esta es una de ellas tal como salió, sin modificarla con ningún programa:


Además, hacía mucho tiempo que no trabajaba con el PixInsight, y me ha costado un poco exprimir la imagen, Pero a pesar de ello, he quedado bastante contento con el resultado final:


Creo que la experiencia me ha permitido darme cuenta que algo de astrofotografía de cielo profundo se puede hacer desde ciudad.

Siempre lo digo. Sé que la astrofotografía no es lo mío, pero si cuando empecé con la afición me hubieran dicho que alguna vez conseguiría sacar una fotografía de la nebulosa de Orión como esta, no me lo hubiera creído.

sábado, 20 de abril de 2019

Rayos lunares - Maginus

En el número de julio de 2015 de la revista “Astronomy”, fue publicado un artículo titulado “Catch Some Moon Rays” de Vincent S. Foster.

En él hablaba sobre los rayos lunares que aparecen en un intervalo de entre dos y tres horas durante el amanecer o el atardecer lunar, es decir, cerca del terminador, como consecuencia de la filtración de la luz del Sol por entre los huecos de las paredes de los cráteres o de montañas.

Normalmente se proyectan sobre la superficie del cráter, ofreciendo un bonito espectáculo a los observadores lunares que han previsto la aparición de alguno de estos raros y efímeros fenómenos

Me pareció una propuesta de observación original y me dispuse a investigar un poco más sobre estos rayos lunares. Así llegué a esta página donde aparece un listado de los cráteres en los que pueden observarse, así como las efemérides para ello:

www.lunar-occultations.com/rlo/rays/rays.htm

El 12 de febrero de 2019 vi que tenía la oportunidad de presenciar el rayo lunar que aparee sobre la superficie de Maginus, un cráter situado cerca de Tycho que presenta un diámetro de 164 km y cuyas paredes se elevan hasta los 4.000 m. El mejor momento para observarlo es durante la octava noche de lunación.

Virtual Moon Atlas
Así que después de comprobar la hora más adecuada (alrededor de las 21h 13m TU), planté el SC de 127mm en la terraza, apunté a la Luna, localicé Maginus y… ahí estaba, el rayo lunar prometido.

Este es el dibujo que hice:


La orientación aparece con el Oeste en la parte de arriba y el Este en la de abajo… tal como lo vi a través del ocular. Eran las 21h 17m T.U.

Por la poca elevación del Sol y los altos muros de Magins, el Sol todavía no era capaz de bañar el interior del cráter, sin embargo, un resquicio en la pared Este permitía la entrada de una porción de luz solar que a mí me sugirió una punta de arpón.

Antes de ir avanzando con el dibujo aproveché para sacar unas fotografías para inmortalizar el momento.



Estuve un buen rato disfrutando del panorama y decidí que intentaría cazar algún que otro rayo lunar más en cuanto se dieran las condiciones propicias.