domingo, 14 de abril de 2019

Mancha Solar AR2738 el 13 de abril de 2019

Hacía tiempo que no coincidía la aparición de una bonita mancha solar con la posibilidad de que yo pudiera observarla con tranquilidad. Por suerte, este fin de semana he podido disfrutar de AR2738.

No suelo practicar la observación solar, sin embargo, de vez en cuando me gusta echar un vistazo a las distintas manchas solares que van apareciendo. Verlas en directo visualmente con el SC de 127mm, siempre,, siempre con filtro solar, no lo olvidemos, es realmente espectacular.

Este es el dibujo que hice de AR2738:


No me ha decepcionado en absoluto, y además no había visto hasta ahora una como esta.

Normalmente las manchas presentan un núcleo (umbra) negro compacto, pero AR2738 en el centro tiene una zona blanca que ofrece una curiosa apariencia.

No sé si esto es habitual o no, ya he comentado que no observo el Sol muy a menudo, pero el hecho es que me ha llamado mucho la atención.

También me animé a fotografiarla. Primero con la Nikon D5100 para tener una panorámica general y situarla en la circunferencia solar, y después con la ASI120MM para captarla con más detalle. Las fotos originales son en blanco y negro, el color lo he añadido con Photoshop para darle un toque más estético.



De todas formas, lo mejor ha sido la observación en directo. Espero no estar tanto tiempo sin poder disfrutar del Sol.

domingo, 24 de marzo de 2019

Desdoblando Sirius en visual

Hacía años que perseguía desdoblar en visual a Sirius B, sin éxito, pero por fin, la noche del 23 de marzo de 2019, no sin dificultad, pude cazarla.

Este es el dibujo que hice:

 

La gran dificultad a la hora de separar Sirius no es la separación en la que se encuentran actualmente sus dos componentes, aproximadamente a unos 11”, si no la gran diferencia de brillo que existe entre ellas.

Sirius A es la estrella más brillante que podemos observar en el cielo nocturno, brillando con una magnitud de -1,5, mientras que su compañera lo hace tan sólo con magnitud 8,3. La principal suele canibalizar a la secundaria, y para tener éxito en su desdoblamiento es necesario intentarlo en una noche con buena estabilidad atmosférica, teniendo el tubo bien aclimatado a la temperatura ambiente e intentando disminuir el exceso de brillo de Sirius A con un filtro polarizador.

Así lo hice, y a pesar de ello necesité una buena dosis de paciencia.

Al principio no fui capaz de ver nada salvo los fuertes destellos de Sirius A, pero al cabo de un rato me pareció distinguir un punto cerca de ella que, en mi opinión, no podía ser otra cosa que Sirius B. Lo había conseguido. Pero no pasó demasiado tiempo hasta que el brillo de Sirius A volvió a enmascarar a Sirius B.

Por más que lo intenté, no fui capaz de volverla a desdoblar, por lo que me queda la duda de si realmente la desdoblé, o más bien las ganas engañaron a mi ojo. Si tuviera que apostar, y en base a mi experiencia observacional, diría que sí tuve éxito, pero seguiré intentándolo otras noches para intentar confirmarlo sin ninguna duda.

Mis experiencias anteriores con Sirius:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/04/sirius-y-sirius-b-en-canis-major.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2017/03/desdoblando-sirius-2017.html

sábado, 23 de marzo de 2019

NGC2392 - La nebulosa del esquimal en Gemini desde ciudad

Actualmente podría definirme como un astrónomo aficionado que se encuentra con el hándicap de tener que observar desde cielos urbanos. Y encima sólo puedo sacar el telescopio en contadas ocasiones.

La noche del 22 de marzo de 2019 después de cenar, decidí regalarme un momento con el SC de 127mm. La zona de Orión se encuentra estas semanas justo enfrente de mi balcón, y la presencia de Sirius añade cierta dignidad al castigado cielo de Barcelona.

Así que decidí echarle un rápido vistazo a la Nebulosa de Orión, que sin llegar ni de lejos a la espectacularidad que muestra desde cielos oscuros, por lo menos mostraba bien las zonas más brillantes que se encuentran alrededor del trapecio. La vista era muy similar a lo que ya dibujé en su día:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2015/01/m42-desde-la-ciudad-de-barcelona.html

Pero poco más se puede hacer. Así que fui en busca de otro reto que hace tiempo que persigo, que no es otro que cazar en visual a Sirius B.

Estuve un buen rato con ella. Forzando aumentos, disminuyéndolos, poniendo y sacando filtros, fotografiándola con la Nikon D5100… y después de media hora, me di por vencido. Esta vez tampoco habré desdoblado Sirius con el SC de 127mm.

Un sentimiento de frustración empezaba a apoderarse de mí. Recordaba las noches de observación desde cielos oscuros, donde apuntases el objeto donde apuntases, podías disfrutar de verdaderas maravillas a través del ocular y ahora me veía con la misma ilusión de practicar la afición, pero con las manos atadas por la contaminación lumínica de la ciudad.

Ya me había medio resignado y empezaba a recoger cuando me vino a la memoria la Nebulosa del Esquimal (NGC2392) que se encuentra en Gemini y que tantas alegrías me ha dado a través de los años. Decidí darme una última oportunidad y apunté hacia ella.

No llego a explicarme lo bien que puede llegar a verse esta planetaria desde un lugar con tanta contaminación lumínica. Y si no fuera suficiente su sola presencia, se ve acompañada por HIP36370, una estrella de magnitud 8,2 y clase espectral F5 III que permite ajustar el enfoque a la perfección.

Localicé la zona con el ocular de 25mm (50x) y ya pude distinguirla sin ningún problema, y además, el número de estrellas que aparecen en el campo del ocular (1º), es excepcionalmente generoso teniendo en cuenta lo que me suelen ofrecer los cielos de Barcelona.

Al cabo de un rato, me centro en la planetaria y cambio el ocular por el Takahashi 7,5mm LE (166x). Tengo que pagar el peaje de ver disminuidas las estrellas que puedo percibir, pero por el contrario, NGC2392 gana un merecido protagonismo. Decido hacer el dibujo con estos aumentos:


El núcleo aparece bien marcado y definido. Se encuentra rodeado por un halo redondeado y difuso. Aunque no puedo apreciar mayor detalle en ella, no puedo evitar pensar que es realmente bonita. Y si además tomo conciencia de lo que estoy viendo realmente, reconozco que al final terminé dibujando una sonrisa en mi boca.

Añado el filtro UHC-S que me permite verla un poco más contrastada, aunque pierdo las dos estrellas más débiles que aparecían en el campo (18’).

Estoy un buen rato con el ojo pegado al ocular. Pocos objetos como esta planetaria pueden darnos tantas satisfacciones observando desde ciudad.

Mis otras experiencias con NGC2392:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/01/ngc2392-nebulosa-del-esquimal-en-gemini.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/02/ngc2392-la-nebulosa-del-esquimal-en.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/03/fotografia-de-ngc2392-la-nebulosa-del.html

viernes, 1 de marzo de 2019

Orontius, Saussure, Huggins, Nasireddin y Miller

Actualmente, la Luna puede llegar a parecernos un lugar con un paisaje estático, inamovible, muerto, pero hubo una época completamente opuesta en la que las colisiones sobre su superficie eran de lo más habitual, provocando grandes cambios en su aspecto.

Una impresionante prueba de esta época convulsa es la zona Sur donde encontramos el cráter Orontius.

Virtual Moon Atlas
El mejor momento para observarla es durante la octava noche de lunación. Orontius se encuentra cerca de Tycho, por lo que lo más habitual es que quede eclipsado por el protagonismo de este último. Sin embargo, durante esta noche Tycho se encuentra todavía en la zona oscura, mientras que Orontius ya se muestra completamente iluminado por los rayos solares.

Observando esta zona podemos presenciar la plasmación de lo que Chuck Wood indicaba como uno de los principios generales de la historia lunar: Los grandes impactos, siempre con algunas excepciones, se produjeron en las primeras etapas, disminuyendo su tamaño a medida que avanzaba el tiempo. (https://www2.lpod.org/wiki/September_11,_2009).

Este es el dibujo que hice durante la noche del 12 de febrero de 2019 observando desde ciudad con mi SC de 127mm:


Su juego de luces y sombras es impresionante que unido a la curiosa superposición de cráteres que existe, le proporciona un aspecto soberbio.

Orontius es el cráter más grande y más antiguo. Presenta unos 123 km de diámetro y se formó durante el periodo Pre-Nectariano, entre -4,55 y -3,85 mil millones de años. La mitad de su extensión se encuentra todavía oscura, enmascarando a Orontius F y Orontius A que impactaron de lleno en las paredes noroccidentales de Orontius.

A su lado, se encuentra Saussure, de 55 km de diámetro, que se superpone a ellos. Huggins, algo mayor con 65 km. Ambos se formaron durante el periodo pre-imbriano. En mi retina quedó grabado el relieve recortado de las sombras de los picos de la pared Este de Nasireddin (53 km) sobre el suelo de Huggins.

Al Norte de Nasireedin el último de los cráteres más destacado de la zona, Miller, con 75 km de diámetro y un pico central inmenso que proyecta su sombra sobre la base del cráter. Y más al Norte el cráter satélite Miller A, formado en una época más reciente que Miller.

Para terminar dejo unas fotografías que hice con el SC de 127mm y la ASI 120MM, la primera a foco primario y la segunda con la barlow x2:



Ni el dibujo ni las fotografías son capaces ni de aproximarse a la belleza que transmitía en directo el juego de luces y sombras de esta interesante zona lunar, así que si tenéis ocasión, echadle un vistazo por vosotros mismos.

viernes, 15 de febrero de 2019

Moretus en penumbras junto a Curtius

No sabría bien decir el porqué, pero lo cierto es que una de las vistas que más me impresionan cuando observo la Luna, es en aquellas ocasiones en las que los rayos solares empiezan a reflejarse en algún punto que se encuentra rodeado todavía por la oscuridad, a la espera que el terminador lunar llegue a su altura e ilumine por completo la zona.

Es un espectáculo tétrico, inquietante, fascinante que, como digo, siempre me deja impresionado.

Durante la octava noche de lunación, cerca del Polo Sur lunar, podemos disfrutar de Moretus, que se asemeja a una isla en medio de la oscuridad.

El 12 de febrero después de un día complicado, decidí sacar el SC de 127mm al balcón e intentar despejarme con una tranquila sesión de observación lunar. Y ahí estaba Moretus:


En esta ocasión, teniendo en cuenta que las zonas oscuras tenían más protagonismo que las iluminadas, decidí utilizar la técnica del blanco sobre negro. El Sur lunar quedaba a la derecha del ocular, Moretus, en la parte superior en el dibujo, mostraba iluminada la parte más elevada de su imponente montaña central, de unos 2700m de altura, y la zona superior de sus paredes también se encontraban bañadas por los rayos solares. Sin embargo, los alrededores del cráter y su interior permanecían en penumbra.

Moretus es un cráter circular de unos 114 km de diámetro que debido a su situación, vemos de forma ovalada por nuestra perspectiva.

Para completar el bonito panorama, en el limbo lunar, en plena zona oscura, emerge una pequeña línea iluminada.

Debajo de Moretus, ya completamente visible, se encuentra el cráter Curtius, algo más pequeño con sus 95 km de diámetro, que se convierte en el compañero ideal de nuestro protagonista principal.

Aproveché también el momento para sacar una fotografía de la zona. Este es un recorte de ella donde se aprecia con mejor detalle lo que pude disfrutar:


Para acabar, pongo esta otra de una anterior observación que hice de Clavius donde aparece Moretus completamente iluminado:


Una zona muy sugerente si se observa en el momento adecuado.

Virtual Moon Atlas

lunes, 21 de enero de 2019

Eclipse de Luna del 21 de enero de 2019 – De nuevo otro eclipse urbano

Para observar un eclipse de Luna lo ideal es montar por completo nuestro equipo de observación: telescopio, prismáticos, cámara fotográfica, mesita de soporte, silla cómoda y, como no, nuestro blog de notas.

Y dedicarle todo el tiempo que sea necesario para disfrutar lo máximo posible de la experiencia.

Pero cuando el eclipse tiene lugar aproximadamente a las 04h 41m T.U. (05h 41m Hora local), en un lunes en el que tengo que empezar a trabajar a las 6,30 h, pues uno empieza a plantearse el buscar otras aficiones menos exigentes… bueno, esto sólo pasa de manera fugaz por la mente… los astrónomos aficionados solemos quejarnos de mil y una cosas, pero siempre estamos al pie del cañón cuando hace falta.

Así que me he levantado a las 5,00hme he aseado en tiempo record, me he abrigado hasta las orejas y he salido al balcón armado con mis prismáticos 15x70 y la Nikon D5100.

Instituto Geográfico Nacional
El último eclipse que seguí desde Barcelona ciudad, el 27 de julio de 2018 me resultó extremadamente complicado, ya que no tenía a tiro desde el balcón de mi casa y tuve que salir a la calle a intentar verlo. La contaminación lumínica fue un gran hándicap y me impidió disfrutarlo como me hubiera gustado.

Esta vez tuve la suerte de tenerlo enfrente mismo del balcón, y pude verlo sin ningún problema. En su día ya comenté que el eclipse de julio del 18 me pareció muy oscuro L0-L1 en la escala de Danjon. Esta vez lo he estimado entre L2 y L3.

He estado un buen rato con los 15x70 a pulso y realmente la Luna se veía preciosa. El tiempo se echaba encima y he tenido que sacar las fotos sin trípode. Aun así, creo que como recuerdo me valen:



A ver si el próximo eclipse puedo verlo en condiciones.

sábado, 12 de enero de 2019

Rimae Triesnecker

A falta de poder sacar el telescopio, me tengo que conformar revisando antiguas observaciones. En este caso he encontrado un boceto que tenía inconcluso de una observación lunar que hice el 8 de octubre de 2016 con mi SC de 235mm.

Fue una noche que cundió mucho, y entre todo lo que pude ver se encontraba una de las zonas más espectaculares de nuestro satélite en cuanto a grietas (rimae) se refiere.

Durante la 7-8 noche de lunación, casi en el centro de la Luna encontraremos tres accidentes ciertamente asequibles y vistosos: Rima Aridaeus, Rima Hyginus, y Rimae Triesnecker.

Virtual Moon Atlas
El dibujo que tenía a medio hacer era el de la zona de Rimae Triesnecker. Viéndolo, no me he podido estar de coger los lápices y adecentarlo un poco para considerarlo terminado.


Tuve la suerte de observar esta zona con la incidencia de los rayos solares ideal para que resaltaran las grietas. Pero esto tiene un precio, el cráter del que toman su nombre, Triesnecker, se muestra con el circo completamente oscuro. Y es una pena, ya que con sus 26 km de diámetro, ofrece unas ligeras terrazas de una altura de unos 2.800 m que rodean un pico central. Alicientes que quedan para una futura noche en la que los rayos solares ya sean capaces de iluminar el interior del cráter.

Pero el conjunto de grietas viene rápidamente a suplir esta pequeña decepción. Con el ojo pegado al ocular, utilizando los 313x que me proporciona el Takahashi LE de 7,5mm, no puedo dejar de maravillarme delante la estremecedora belleza de estas cicatrices que se encuentran agrietando los alrededores de Triesnecker.

Es bueno que le dediquemos un buen rato. Al principio percibiremos las grietas más evidentes, pero poco a poco, en cuanto vayamos acostumbrando nuestra vista, irán apareciendo grietas más sutiles que antes nos habían pasado desapercibidas.

Termino con la foto que hice de esta zona que bien vale una visita.