viernes, 23 de agosto de 2019

Saturno el 22 de agosto de 2019

La noche del 22 de agosto de 2019, después de cenar pude por fin disfrutar de una noche de observación con mi SC de 235mm desde los cielos oscuros (cada vez menos, lamentablemente) de mi pueblo.

Uno de los objetivos fue contemplar por un buen rato al siempre espectacular Saturno. Presentaba un tamaño aparente de 18” y una magnitud de 0,27 y como no podía ser de otra manera, no me defraudó.

La atmósfera alternaba momentos de fuerte turbulencia con otros más estables, por lo que en visual consistió en tener un poco de paciencia para encontrar esos instantes en que el planeta se podía contemplar en todo su esplendor. En fotografía la cosa se complicó un poco y hasta tuve dificultades para utilizar la barlow x2.

De entre todas las fotos que pude sacar, está fue la mejor, un bonito recuerdo de Saturno para este verano de 2019:


Esta otra es una composición que hice con la ASI 120MM. Sin barlow, ya que la turbulencia en esos momentos afectaba demasiado:

jueves, 22 de agosto de 2019

Amanecer del 22 de agosto del 2019

Pocas cosas en esta vida proporcionan mayor serenidad que presenciar la salida del Sol en plena naturaleza.

Este verano todavía no he podido sacar el telescopio, y esta mañana, para compensar un poco mi falta de tiempo dedicado a la afición, me he preparado el desayuno y he apuntado la Nikon D5100 hacia el Este, esperando lo que se preveía como un bonito amanecer. Y la verdad es que no me ha decepcionado.

Esta es la fotografía recuerdo que me queda:


Y con el conjunto de fotos que he tomado he preparado un gif. La calidad no es muy buena, pero me encuentro limitado por los programas que tengo a mano para generar este tipo de imágenes.


Espero poder sacar el telescopio antes que acabe el verano.

martes, 30 de julio de 2019

Esperando tiempos mejores

Hace tiempo que no puedo sacar el telescopio. Confiando que lleguen tiempos mejores, no dejo de levantar la mirada al cielo pensando que todas las maravillas que he podido observar hasta ahora me están esperando.


viernes, 21 de junio de 2019

Fotografía de M13 con el ED80

Durante la sesión fotográfica del 11 de mayo de 2019, mientras la Nikon D5100 estaba haciendo su trabajo con M51 en CVn, me entretuve observando el cielo con los prismáticos 10x50. Me fijé en la forma inconfundible de Hércules y sin pensarlo dos veces fui a la caza de M13, uno de los mejores cúmulos globulares que podemos observar en el hemisferio Norte.

Un redondel difuso, algodonoso… y con unos 10x50, la mayor satisfacción es localizarlo y ser consciente de lo que se está viendo.

No me lo pensé dos veces. Tan pronto pude, apunté el telescopio hacia él y crucé los dedos para intentar conseguir algo que, por lo menos, se acercara a la belleza que se aprecia cada vez que se observa este impresionante cúmulo globular por un telescopio.

Este es el resultado:


sábado, 15 de junio de 2019

Fotografía de M51 con el ED80

El pasado 11 de mayo tuve la ocasión de montar mi refractor ED80 y practicar un poco de astrofotografía. La Luna se encontraba en el cielo brillando en el 47% de su superficie, pero hoy por hoy, no puedo ser exigente a la hora de elegir cuándo puedo plantar el telescopio.

Decidí hacer algo rápido y sencillo, más que nada para que no se me olvide por completo cómo sacar una fotografía medio decente de cielo profundo. Así que apunté a M51 y saqué 58 tomas de 30s a ISO 2500.

Y hoy he acabado su procesado. Sé que no es nada del otro mundo, pero estoy contento. Y si queréis saber por qué, tan sólo tenéis que ir al apartado de “Astrofotografía” de la página “Índice” y ver las fotografías de M51 que he ido publicando a lo largo de estos años.

Este es el resultado:


sábado, 8 de junio de 2019

Disfrutando de la primera y segunda noche de lunación

El ciclo de las fases lunares, desde Luna Nueva hasta Luna Llena, tiene una duración de 29,53 días, y en cada momento nos ofrece un aspecto diferente. Gracias a ello, la observación lunar nunca aburre y siempre nos deparará grandes satisfacciones.

Curiosamente, no es la Luna Llena uno de los momentos que más tocan mi fibra sensible, si no el primer y segundo día de lunación.

El primer día es todo un reto cazarla. A simple vista yo, de momento, no he sido capaz de verla. Siempre he tenido que buscar la ayuda de los prismáticos. Es segundo día, ya no hay problema con su localización, y si las condiciones de la noche acompañan, la percepción de la luz cenicienta (el reflejo de la luz solar rebotada en la Tierra sobre la superficie lunar), es extremadamente sugerente.

Esta semana he tenido la ocasión de disfrutar de estos momentos que comento.

El 4 de junio de 2019, con 1,41 días de lunación y nuestro satélite iluminado tan sólo en el 2,33% de su superficie, intenté observarla a simple vista desde el balcón de mi domicilio en Barcelona, pero la luz del día todavía era demasiado potente como para que la Luna se mostrara lo suficientemente contrastada ante mi vista. Cómo envidio a los que no tienen problemas de visión…

Pero como ya me conozco, no perdí demasiado tiempo con ello, cogí los prismáticos 10x50 y empecé a hacer un barrido por el horizonte oeste. No me costó demasiado encontrarla, y la verdad es que estuve un buen rato disfrutando del espectáculo que ofrecía ese estrecho arco iluminado.

Cuando ya empezaban a cansarse mis brazos, fui a buscar la Nikon D5100, le acoplé el objetivo Sigma 150-500mm, la monté en mi trípode Manfrotto y empecé a hacer pruebas.

Al final, con la velocidad de la puesta lunar y la montaña amenazando con comérsela en poco tiempo, conseguí encontrar los parámetros más adecuados para el momento y sacar un bonito recuerdo:

 
Este es un recorte/detalle de la misma fotografía:


Y esta última despidiéndome ya de la joven Luna, satisfecho por la belleza que pude contemplar este primer día de lunación:


Al día siguiente, 5 de junio de 2019, además de encontrarnos con el segundo día de lunación, se producía una conjunción lunar con Marte. Así que decidí volver a sacar los trastos para ver qué me deparaba la noche.

Sin embargo, me encontré con unas visitantes engorrosas: las nubes.

Por momentos temí que no podría observarla, pero al final encontré una pequeña ventana, y sin estar completamente despejado, por lo menos algo pude hacer.

Con 2,45 días de lunación y estando iluminada en el 7,6% de su superficie, la Luna presentaba una perturbadora y poco definida luz cenicienta, y a su lado, un tímido Marte se unía a la batalla contra las nubes.


Pero lo mejor de la noche estaba por venir. Y de una forma inesperada, sin haberlo planeado, me encontré con que la Luna se ponía justo detrás de dos árboles solitarios, cuya silueta quedaba recortada gracias a la luz lunar. Las nubes que se iban adueñando de la situación le daban un aspecto fantasmagórico que me permitieron conseguir una bonita fotografía del momento:


Como siempre se dice, la Luna nunca defrauda.

sábado, 18 de mayo de 2019

Fotografiando M42, la Nebulosa de Orión, desde ciudad

El 22 de marzo de 2019 tuve ocasión de montar el SC de 127mm en el balcón de casa en Barcelona. Mi objetivo no era otro que intentar fotografiar M42, la Nebulosa de Orión, y ver hasta dónde podía llegar.

Teniendo en cuenta, como no, todas mis limitaciones.

Con la contaminación lumínica de la ciudad y la montura altacimutal de mi telescopio, tuve que ceñirme a unos tiempos de exposición de tan solo 6 segundos y utilizar una ISO alta.

Al final saqué 30 imágenes. Esta es una de ellas tal como salió, sin modificarla con ningún programa:


Además, hacía mucho tiempo que no trabajaba con el PixInsight, y me ha costado un poco exprimir la imagen, Pero a pesar de ello, he quedado bastante contento con el resultado final:


Creo que la experiencia me ha permitido darme cuenta que algo de astrofotografía de cielo profundo se puede hacer desde ciudad.

Siempre lo digo. Sé que la astrofotografía no es lo mío, pero si cuando empecé con la afición me hubieran dicho que alguna vez conseguiría sacar una fotografía de la nebulosa de Orión como esta, no me lo hubiera creído.

sábado, 20 de abril de 2019

Rayos lunares - Maginus

En el número de julio de 2015 de la revista “Astronomy”, fue publicado un artículo titulado “Catch Some Moon Rays” de Vincent S. Foster.

En él hablaba sobre los rayos lunares que aparecen en un intervalo de entre dos y tres horas durante el amanecer o el atardecer lunar, es decir, cerca del terminador, como consecuencia de la filtración de la luz del Sol por entre los huecos de las paredes de los cráteres o de montañas.

Normalmente se proyectan sobre la superficie del cráter, ofreciendo un bonito espectáculo a los observadores lunares que han previsto la aparición de alguno de estos raros y efímeros fenómenos

Me pareció una propuesta de observación original y me dispuse a investigar un poco más sobre estos rayos lunares. Así llegué a esta página donde aparece un listado de los cráteres en los que pueden observarse, así como las efemérides para ello:

www.lunar-occultations.com/rlo/rays/rays.htm

El 12 de febrero de 2019 vi que tenía la oportunidad de presenciar el rayo lunar que aparee sobre la superficie de Maginus, un cráter situado cerca de Tycho que presenta un diámetro de 164 km y cuyas paredes se elevan hasta los 4.000 m. El mejor momento para observarlo es durante la octava noche de lunación.

Virtual Moon Atlas
Así que después de comprobar la hora más adecuada (alrededor de las 21h 13m TU), planté el SC de 127mm en la terraza, apunté a la Luna, localicé Maginus y… ahí estaba, el rayo lunar prometido.

Este es el dibujo que hice:


La orientación aparece con el Oeste en la parte de arriba y el Este en la de abajo… tal como lo vi a través del ocular. Eran las 21h 17m T.U.

Por la poca elevación del Sol y los altos muros de Magins, el Sol todavía no era capaz de bañar el interior del cráter, sin embargo, un resquicio en la pared Este permitía la entrada de una porción de luz solar que a mí me sugirió una punta de arpón.

Antes de ir avanzando con el dibujo aproveché para sacar unas fotografías para inmortalizar el momento.



Estuve un buen rato disfrutando del panorama y decidí que intentaría cazar algún que otro rayo lunar más en cuanto se dieran las condiciones propicias.

domingo, 14 de abril de 2019

Mancha Solar AR2738 el 13 de abril de 2019

Hacía tiempo que no coincidía la aparición de una bonita mancha solar con la posibilidad de que yo pudiera observarla con tranquilidad. Por suerte, este fin de semana he podido disfrutar de AR2738.

No suelo practicar la observación solar, sin embargo, de vez en cuando me gusta echar un vistazo a las distintas manchas solares que van apareciendo. Verlas en directo visualmente con el SC de 127mm, siempre,, siempre con filtro solar, no lo olvidemos, es realmente espectacular.

Este es el dibujo que hice de AR2738:


No me ha decepcionado en absoluto, y además no había visto hasta ahora una como esta.

Normalmente las manchas presentan un núcleo (umbra) negro compacto, pero AR2738 en el centro tiene una zona blanca que ofrece una curiosa apariencia.

No sé si esto es habitual o no, ya he comentado que no observo el Sol muy a menudo, pero el hecho es que me ha llamado mucho la atención.

También me animé a fotografiarla. Primero con la Nikon D5100 para tener una panorámica general y situarla en la circunferencia solar, y después con la ASI120MM para captarla con más detalle. Las fotos originales son en blanco y negro, el color lo he añadido con Photoshop para darle un toque más estético.



De todas formas, lo mejor ha sido la observación en directo. Espero no estar tanto tiempo sin poder disfrutar del Sol.

domingo, 24 de marzo de 2019

Desdoblando Sirius en visual

Hacía años que perseguía desdoblar en visual a Sirius B, sin éxito, pero por fin, la noche del 23 de marzo de 2019, no sin dificultad, pude cazarla.

Este es el dibujo que hice:

 

La gran dificultad a la hora de separar Sirius no es la separación en la que se encuentran actualmente sus dos componentes, aproximadamente a unos 11”, si no la gran diferencia de brillo que existe entre ellas.

Sirius A es la estrella más brillante que podemos observar en el cielo nocturno, brillando con una magnitud de -1,5, mientras que su compañera lo hace tan sólo con magnitud 8,3. La principal suele canibalizar a la secundaria, y para tener éxito en su desdoblamiento es necesario intentarlo en una noche con buena estabilidad atmosférica, teniendo el tubo bien aclimatado a la temperatura ambiente e intentando disminuir el exceso de brillo de Sirius A con un filtro polarizador.

Así lo hice, y a pesar de ello necesité una buena dosis de paciencia.

Al principio no fui capaz de ver nada salvo los fuertes destellos de Sirius A, pero al cabo de un rato me pareció distinguir un punto cerca de ella que, en mi opinión, no podía ser otra cosa que Sirius B. Lo había conseguido. Pero no pasó demasiado tiempo hasta que el brillo de Sirius A volvió a enmascarar a Sirius B.

Por más que lo intenté, no fui capaz de volverla a desdoblar, por lo que me queda la duda de si realmente la desdoblé, o más bien las ganas engañaron a mi ojo. Si tuviera que apostar, y en base a mi experiencia observacional, diría que sí tuve éxito, pero seguiré intentándolo otras noches para intentar confirmarlo sin ninguna duda.

Mis experiencias anteriores con Sirius:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/04/sirius-y-sirius-b-en-canis-major.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2017/03/desdoblando-sirius-2017.html

sábado, 23 de marzo de 2019

NGC2392 - La nebulosa del esquimal en Gemini desde ciudad

Actualmente podría definirme como un astrónomo aficionado que se encuentra con el hándicap de tener que observar desde cielos urbanos. Y encima sólo puedo sacar el telescopio en contadas ocasiones.

La noche del 22 de marzo de 2019 después de cenar, decidí regalarme un momento con el SC de 127mm. La zona de Orión se encuentra estas semanas justo enfrente de mi balcón, y la presencia de Sirius añade cierta dignidad al castigado cielo de Barcelona.

Así que decidí echarle un rápido vistazo a la Nebulosa de Orión, que sin llegar ni de lejos a la espectacularidad que muestra desde cielos oscuros, por lo menos mostraba bien las zonas más brillantes que se encuentran alrededor del trapecio. La vista era muy similar a lo que ya dibujé en su día:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2015/01/m42-desde-la-ciudad-de-barcelona.html

Pero poco más se puede hacer. Así que fui en busca de otro reto que hace tiempo que persigo, que no es otro que cazar en visual a Sirius B.

Estuve un buen rato con ella. Forzando aumentos, disminuyéndolos, poniendo y sacando filtros, fotografiándola con la Nikon D5100… y después de media hora, me di por vencido. Esta vez tampoco habré desdoblado Sirius con el SC de 127mm.

Un sentimiento de frustración empezaba a apoderarse de mí. Recordaba las noches de observación desde cielos oscuros, donde apuntases el objeto donde apuntases, podías disfrutar de verdaderas maravillas a través del ocular y ahora me veía con la misma ilusión de practicar la afición, pero con las manos atadas por la contaminación lumínica de la ciudad.

Ya me había medio resignado y empezaba a recoger cuando me vino a la memoria la Nebulosa del Esquimal (NGC2392) que se encuentra en Gemini y que tantas alegrías me ha dado a través de los años. Decidí darme una última oportunidad y apunté hacia ella.

No llego a explicarme lo bien que puede llegar a verse esta planetaria desde un lugar con tanta contaminación lumínica. Y si no fuera suficiente su sola presencia, se ve acompañada por HIP36370, una estrella de magnitud 8,2 y clase espectral F5 III que permite ajustar el enfoque a la perfección.

Localicé la zona con el ocular de 25mm (50x) y ya pude distinguirla sin ningún problema, y además, el número de estrellas que aparecen en el campo del ocular (1º), es excepcionalmente generoso teniendo en cuenta lo que me suelen ofrecer los cielos de Barcelona.

Al cabo de un rato, me centro en la planetaria y cambio el ocular por el Takahashi 7,5mm LE (166x). Tengo que pagar el peaje de ver disminuidas las estrellas que puedo percibir, pero por el contrario, NGC2392 gana un merecido protagonismo. Decido hacer el dibujo con estos aumentos:


El núcleo aparece bien marcado y definido. Se encuentra rodeado por un halo redondeado y difuso. Aunque no puedo apreciar mayor detalle en ella, no puedo evitar pensar que es realmente bonita. Y si además tomo conciencia de lo que estoy viendo realmente, reconozco que al final terminé dibujando una sonrisa en mi boca.

Añado el filtro UHC-S que me permite verla un poco más contrastada, aunque pierdo las dos estrellas más débiles que aparecían en el campo (18’).

Estoy un buen rato con el ojo pegado al ocular. Pocos objetos como esta planetaria pueden darnos tantas satisfacciones observando desde ciudad.

Mis otras experiencias con NGC2392:

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/01/ngc2392-nebulosa-del-esquimal-en-gemini.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/02/ngc2392-la-nebulosa-del-esquimal-en.html

https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2018/03/fotografia-de-ngc2392-la-nebulosa-del.html

viernes, 1 de marzo de 2019

Orontius, Saussure, Huggins, Nasireddin y Miller

Actualmente, la Luna puede llegar a parecernos un lugar con un paisaje estático, inamovible, muerto, pero hubo una época completamente opuesta en la que las colisiones sobre su superficie eran de lo más habitual, provocando grandes cambios en su aspecto.

Una impresionante prueba de esta época convulsa es la zona Sur donde encontramos el cráter Orontius.

Virtual Moon Atlas
El mejor momento para observarla es durante la octava noche de lunación. Orontius se encuentra cerca de Tycho, por lo que lo más habitual es que quede eclipsado por el protagonismo de este último. Sin embargo, durante esta noche Tycho se encuentra todavía en la zona oscura, mientras que Orontius ya se muestra completamente iluminado por los rayos solares.

Observando esta zona podemos presenciar la plasmación de lo que Chuck Wood indicaba como uno de los principios generales de la historia lunar: Los grandes impactos, siempre con algunas excepciones, se produjeron en las primeras etapas, disminuyendo su tamaño a medida que avanzaba el tiempo. (https://www2.lpod.org/wiki/September_11,_2009).

Este es el dibujo que hice durante la noche del 12 de febrero de 2019 observando desde ciudad con mi SC de 127mm:


Su juego de luces y sombras es impresionante que unido a la curiosa superposición de cráteres que existe, le proporciona un aspecto soberbio.

Orontius es el cráter más grande y más antiguo. Presenta unos 123 km de diámetro y se formó durante el periodo Pre-Nectariano, entre -4,55 y -3,85 mil millones de años. La mitad de su extensión se encuentra todavía oscura, enmascarando a Orontius F y Orontius A que impactaron de lleno en las paredes noroccidentales de Orontius.

A su lado, se encuentra Saussure, de 55 km de diámetro, que se superpone a ellos. Huggins, algo mayor con 65 km. Ambos se formaron durante el periodo pre-imbriano. En mi retina quedó grabado el relieve recortado de las sombras de los picos de la pared Este de Nasireddin (53 km) sobre el suelo de Huggins.

Al Norte de Nasireedin el último de los cráteres más destacado de la zona, Miller, con 75 km de diámetro y un pico central inmenso que proyecta su sombra sobre la base del cráter. Y más al Norte el cráter satélite Miller A, formado en una época más reciente que Miller.

Para terminar dejo unas fotografías que hice con el SC de 127mm y la ASI 120MM, la primera a foco primario y la segunda con la barlow x2:



Ni el dibujo ni las fotografías son capaces ni de aproximarse a la belleza que transmitía en directo el juego de luces y sombras de esta interesante zona lunar, así que si tenéis ocasión, echadle un vistazo por vosotros mismos.

viernes, 15 de febrero de 2019

Moretus en penumbras junto a Curtius

No sabría bien decir el porqué, pero lo cierto es que una de las vistas que más me impresionan cuando observo la Luna, es en aquellas ocasiones en las que los rayos solares empiezan a reflejarse en algún punto que se encuentra rodeado todavía por la oscuridad, a la espera que el terminador lunar llegue a su altura e ilumine por completo la zona.

Es un espectáculo tétrico, inquietante, fascinante que, como digo, siempre me deja impresionado.

Durante la octava noche de lunación, cerca del Polo Sur lunar, podemos disfrutar de Moretus, que se asemeja a una isla en medio de la oscuridad.

El 12 de febrero después de un día complicado, decidí sacar el SC de 127mm al balcón e intentar despejarme con una tranquila sesión de observación lunar. Y ahí estaba Moretus:


En esta ocasión, teniendo en cuenta que las zonas oscuras tenían más protagonismo que las iluminadas, decidí utilizar la técnica del blanco sobre negro. El Sur lunar quedaba a la derecha del ocular, Moretus, en la parte superior en el dibujo, mostraba iluminada la parte más elevada de su imponente montaña central, de unos 2700m de altura, y la zona superior de sus paredes también se encontraban bañadas por los rayos solares. Sin embargo, los alrededores del cráter y su interior permanecían en penumbra.

Moretus es un cráter circular de unos 114 km de diámetro que debido a su situación, vemos de forma ovalada por nuestra perspectiva.

Para completar el bonito panorama, en el limbo lunar, en plena zona oscura, emerge una pequeña línea iluminada.

Debajo de Moretus, ya completamente visible, se encuentra el cráter Curtius, algo más pequeño con sus 95 km de diámetro, que se convierte en el compañero ideal de nuestro protagonista principal.

Aproveché también el momento para sacar una fotografía de la zona. Este es un recorte de ella donde se aprecia con mejor detalle lo que pude disfrutar:


Para acabar, pongo esta otra de una anterior observación que hice de Clavius donde aparece Moretus completamente iluminado:


Una zona muy sugerente si se observa en el momento adecuado.

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lunes, 21 de enero de 2019

Eclipse de Luna del 21 de enero de 2019 – De nuevo otro eclipse urbano

Para observar un eclipse de Luna lo ideal es montar por completo nuestro equipo de observación: telescopio, prismáticos, cámara fotográfica, mesita de soporte, silla cómoda y, como no, nuestro blog de notas.

Y dedicarle todo el tiempo que sea necesario para disfrutar lo máximo posible de la experiencia.

Pero cuando el eclipse tiene lugar aproximadamente a las 04h 41m T.U. (05h 41m Hora local), en un lunes en el que tengo que empezar a trabajar a las 6,30 h, pues uno empieza a plantearse el buscar otras aficiones menos exigentes… bueno, esto sólo pasa de manera fugaz por la mente… los astrónomos aficionados solemos quejarnos de mil y una cosas, pero siempre estamos al pie del cañón cuando hace falta.

Así que me he levantado a las 5,00hme he aseado en tiempo record, me he abrigado hasta las orejas y he salido al balcón armado con mis prismáticos 15x70 y la Nikon D5100.

Instituto Geográfico Nacional
El último eclipse que seguí desde Barcelona ciudad, el 27 de julio de 2018 me resultó extremadamente complicado, ya que no tenía a tiro desde el balcón de mi casa y tuve que salir a la calle a intentar verlo. La contaminación lumínica fue un gran hándicap y me impidió disfrutarlo como me hubiera gustado.

Esta vez tuve la suerte de tenerlo enfrente mismo del balcón, y pude verlo sin ningún problema. En su día ya comenté que el eclipse de julio del 18 me pareció muy oscuro L0-L1 en la escala de Danjon. Esta vez lo he estimado entre L2 y L3.

He estado un buen rato con los 15x70 a pulso y realmente la Luna se veía preciosa. El tiempo se echaba encima y he tenido que sacar las fotos sin trípode. Aun así, creo que como recuerdo me valen:



A ver si el próximo eclipse puedo verlo en condiciones.

sábado, 12 de enero de 2019

Rimae Triesnecker

A falta de poder sacar el telescopio, me tengo que conformar revisando antiguas observaciones. En este caso he encontrado un boceto que tenía inconcluso de una observación lunar que hice el 8 de octubre de 2016 con mi SC de 235mm.

Fue una noche que cundió mucho, y entre todo lo que pude ver se encontraba una de las zonas más espectaculares de nuestro satélite en cuanto a grietas (rimae) se refiere.

Durante la 7-8 noche de lunación, casi en el centro de la Luna encontraremos tres accidentes ciertamente asequibles y vistosos: Rima Aridaeus, Rima Hyginus, y Rimae Triesnecker.

Virtual Moon Atlas
El dibujo que tenía a medio hacer era el de la zona de Rimae Triesnecker. Viéndolo, no me he podido estar de coger los lápices y adecentarlo un poco para considerarlo terminado.


Tuve la suerte de observar esta zona con la incidencia de los rayos solares ideal para que resaltaran las grietas. Pero esto tiene un precio, el cráter del que toman su nombre, Triesnecker, se muestra con el circo completamente oscuro. Y es una pena, ya que con sus 26 km de diámetro, ofrece unas ligeras terrazas de una altura de unos 2.800 m que rodean un pico central. Alicientes que quedan para una futura noche en la que los rayos solares ya sean capaces de iluminar el interior del cráter.

Pero el conjunto de grietas viene rápidamente a suplir esta pequeña decepción. Con el ojo pegado al ocular, utilizando los 313x que me proporciona el Takahashi LE de 7,5mm, no puedo dejar de maravillarme delante la estremecedora belleza de estas cicatrices que se encuentran agrietando los alrededores de Triesnecker.

Es bueno que le dediquemos un buen rato. Al principio percibiremos las grietas más evidentes, pero poco a poco, en cuanto vayamos acostumbrando nuestra vista, irán apareciendo grietas más sutiles que antes nos habían pasado desapercibidas.

Termino con la foto que hice de esta zona que bien vale una visita.