lunes, 12 de octubre de 2020

Marte, 2020-10-09 (Omicron Ceti - Mira)

Durante la última semana estuve pendiente de las predicciones meteorológicas, ya que tenía intención de desplazarme a mi pueblo para observar e intentar fotografiar Marte durante estos días en los que se encontrará cerca de su oposición.

Pues bien, los pronósticos no eran nada alentadores. Para el viernes, nubes y claros. Para el sábado, nublado con descenso abrupto de temperaturas. Y para el domingo, despejado pero con fuerte viento de mestral, típico viento de mi tierra que implica una turbulencia endiablada.

Medio resignado a volver con las manos vacías, llegué el viernes y lo primero que hice fue echar una mirada al cielo. Efectivamente, nubes y claros. Pero por suerte, la meteorología no es una ciencia exacta, y después de cenar, el cielo se quedó completamente despejado y con una transparencia magnífica. No me lo pensé dos veces y monté el SC de 235mm para empezar una noche centrada en Marte.

La turbulencia atmosférica estaba bastante contenida, de manera que pude acoplar la barlow de x2 al telescopio, cosa que no suele ser habitual.

La falta de práctica en estos últimos años hizo que, a pesar ni mi máximo empeño, no consiguiera una foto en condiciones con la ASI 120MM. Demasiado lío con la rueda de filtros. Así que visto lo visto, opté por utilizar mi vieja DBK21AU04-AS, y menos mal que opté por ello.

Este es el resultado que obtuve, un bonito recuerdo de esta oposición marciana de 2020:


S&T

Después de conseguir esta foto, quise probar de nuevo con la ASI120MM, pero de repente el cielo empezó a llenarse de nubes hasta que la observación se convirtió en imposible.

Recogí recordando los vaticinios meteorológicos, que lamentablemente, se cumplieron tanto el sábado como el domingo.

El domingo, efectivamente el mestral soplaba con ganas, por lo que sacar el telescopio quedó descartado. Pero el cielo estaba tan despejado y transparente que no me resistí a sacar la Nikon D5100, montarla en el trípode fotográfico y colocándome lo mejor que pude a resguardo del viento, sacar una foto panorámica.

Esta es la foto, y abajo rotulada:


Casualidades de la vida, ha coincidido con que la famosa estrella variable de Cetus, Mira (Omicron Ceti) https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2011/10/omicron-ceti-variable-tipo-mira-en.html, se encuentra cerca de su máximo, brillando alrededor de la magnitud 3,5. Un aliciente más que nos depara el cielo.

jueves, 8 de octubre de 2020

M11, el Cúmulo de los Patos Salvajes en Scutum con el SC de 235mm

M11, uno de los cúmulos abiertos más bellos e impactantes que podemos observar con nuestros telescopios, fue descubierto el 1 de septiembre de 1681 por el alemán Gottfried Kirch, quien lo describió como “una estrella nebulosa”, comparándolo también con el núcleo de un cometa.

Dudo que lo disfrutara tanto como yo cuando lo observo desde unos cielos oscuros con mi SC de 235mm.

Sin embargo, Charles Messier, dejó anotado el 30 de mayo de 1764 que pudo ver un “cúmulo con un gran número de pequeñas estrellas”. Algo más parecido a lo que puedo llegar a percibir yo.

Situado en la constelación de Scutum, no hay estrellas brillantes que puedan ayudarnos a su localización, pero desde cielos oscuros, tomando como referencia a Eta Scuti y a Beta Scuti, y ayudados por el propio brillo del cúmulo, no tendremos excesivos problemas para encontrarlo.

Carta generada con Cartes du Ciel

No hay duda que cuando se observa desde un cielo oscuro, la gran cantidad de estrellas que lo componen consigue maravillar a cualquiera. Es tan impresionante que muchas veces lo he observado, pero contadas me he atrevido a empezar a dibujarlo. Y en sólo dos ocasiones he llegado a dar por concluido el dibujo.

Pero tengo que reconocer que en ningún momento he sido capaz de plasmar su verdadera belleza.

La noche del 23 de agosto de 2019 me animé con el lápiz, intentando dibujar las estrellas más brillantes del cúmulo. Pero lo dejé a medias. Este agosto pasado de 2020 lo retomé con la intención de concluirlo, pero como digo, no fui capaz de transmitir con el dibujo lo tremendamente espectacular que es M11.

Con todo, y sabiendo que tardaré bastante en volver a intentar a dibujarlo, decidí darlo por bueno con este resultado:



Y después de esto, estuve un buen rato con el ojo pegado al ocular disfrutando de nuevo de este sensacional cúmulo abierto.

Recientes estudios sitúan a M11 a unos 6.200 años luz de distancia, en el brazo espiral de Sagittarius de la Vía Láctea, y se estima que físicamente, las componentes que podemos ver con nuestros telescopios, se extienden a lo largo de unos 23 años luz.

Su edad se estima en unos 250 millones de años, 2.900 miembros han sido relacionados con el cúmulo, 500 de las cuales son más brillantes que la magnitud 14.

La estrella más brillante que podemos percibir brilla con magnitud 8, pero no pertenece físicamente al cúmulo. Es lo mismo, estéticamente es un perfecto contrapunto a uno de los mejores espectáculos que podemos ver en el cielo. 

sábado, 3 de octubre de 2020

Conjunción Luna-Marte el 3 de octubre de 2020

Medio dormido y con los pies medio arrastrando, me he levantado de la cama y he ido a asomarme al balcón. La luz de la Luna, entraba potente a mi casa y quería ver por dónde andaba.

Y al verla, como por arte de magia, me he despertado del todo y he entrado dentro de una vorágine de actividad. Ahí estaba la Luna acompañada por Marte a casi 1º de distancia.

Rápidamente en busca de la cámara, el trípode, el objetivo Sigma… montarlo todo… cambiar la batería de la cámara… buscar la mejor exposición…hacer varias fotografías para compensar la diferencia de brillo entre la Luna y Marte. Y todo ello aguantado un aire gélido matinal que me va enfriando poco a poco todo el cuerpo.

Pero lo que he disfrutado (mi padre siempre me dice cuando observo bajo condiciones exigentes, que si nos obligaran a hacerlo, no lo haríamos…) y el resultado final, me ha valido la pena:

Es la combinación de dos fotografías tomadas con diferentes valores para conseguir una Luna contrastada y un Marte brillate.

Y para acabar, ya con Marte perdido sumido en la claridad del día, una fotografía de mayor campo de una Luna que ha cambiado, por lo menos visualmente, la compañía del planeta por la de las nubes rojizas matinales.

Empiezo bien el día.