Hacía mucho tiempo que no podía disfrutar de cielos oscuros para observar con el telescopio, este verano mi intención era ponerle remedio. Pero lamentablemente, casi todas las noches que han coincidido con mis días de vacaciones las nubes ha hecho acto de presencia.
La noche del 18 de agosto de 2026, sin embargo, la cosa cambió radicalmente. Me encontré con unas condiciones de observación realmente favorables. Lo malo es que no me había preparado nada, ningún objeto nuevo, ningún reto, nada. Ni que fuera un principiante… pero no por ello iba a dejar pasar la oportunidad de volver a poner el ojo en el ocular. Así que monto del SC de 235mm (no recordaba que pesara tanto) y me pongo manos a la obra con intención de pasar un buen rato de manera amistosa visitando antiguos conocidos.
Sé que no defrauda nunca, así que apunto hacia M57, la nebulosa del Anillo en la constelación de Lyra. Acoplo el Nagler de 16mm (146x) y allí está con su inconfundible forma anular, brillante y majestuosa.
No llevaba intención de dibujarla, pero al final me he animado a hacerlo, más que nada para guardar un recuerdo de la noche en que volvía a tener una agradable sesión de observación telescópica. No he entrado en demasiado detalle, sólo he dibujado las estrellas cercanas más brillantes de referencia y la propia nebulosa.
Decido dejar M57 para pasar a observar otros antiguos conocidos, también de manera tranquila y amistosa.
M13, M31, M52, M27, M22, Almach y un Saturno con unos anillos bastante planos y a Titán acompañándolo. Nada mal.
Para terminar y como curiosidad compartir con vosotros una pequeña prueba que hice para ver qué tal están evolucionando las inteligencias artificiales que están empezando a poner, de momento de manera gratuita, a nuestra disposición.
Le pedí Copilot que me hiciera un dibujo de la nebulosa del anillo tal como se vería a través de un telescopio SC de 235mm, y, ni corto ni perezoso, me presentó esto:
No sabía si reir o llorar.
Después hice la misma petición Gemini. Y aunque tuvo un poco más de criterio, tampoco fue demasiado realista. Dejando de lado que considera Barcelona como cielos rurales. A lo mejor, comparado con Tokyo o Ciudad de Mexico o Buenos Aires, a lo mejor tiene razón.
Conclusión: de momento, no podemos fiarnos al 100% de lo que nos digan las inteligencias artificiales. Al menos, las gratuitas.




