miércoles, 14 de mayo de 2014

Fotografiando M64, galaxia del Ojo Negro en Coma Berenices

La noche del 9 al 10 de mayo de 2014 la dediqué casi exclusivamente a observar, dibujar y fotografiar la Luna. Una noche que con su potente brillo, iluminada en el 75,4% de su superficie, era la reina de la noche.

Después de unas horas, cuando ya estaba pensando en recoger y dar por terminada la sesión de observación vi mi Nikon D5100 y pensé en sacar una foto de una de las galaxias primaverales con las que más gusta, M64, la galaxia del “Ojo Negro” que podemos encontrar en Coma Benerices.

La disfruté con el SC de 127mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2010/04/m64-la-galaxia-del-ojo-negro-en-coma.html

La disfruté con el SC de 235mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2013/05/m64-el-ojo-morado-con-el-sc-de-235mm.html

Y en esta ocasión, sin demasiadas expectativas debido al brillo de la Luna y a las pocas tomas que saqué para apilar, también la he disfrutado por primera vez fotográficamente:


Sin ser una foto de APOD, estoy muy contento con el resultado. Una primera aproximación fotográfica a esta galaxia. Espero poder volver a ella en una noche oscura y sacando más tomas para intentar conseguir resaltar mejor los detalles.

sábado, 10 de mayo de 2014

Nueva observación de M49, espectacular galaxia en Virgo


Ya tuve ocasión de observar y dibujar M49, una de las galaxias más brillantes del Cúmulo de Virgo con mi SC de 127mm (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/07/m49-galaxia-en-virgo.html) y la experiencia fue realmente buena. Tanto que hacía tiempo que tenía planificado volver a observarla, pero esta vez con mi SC de 235mm.

Cuando no el tiempo, cuando no la disponibilidad, cuando no las obligaciones, me impidieron poder apuntar hacia ella hasta el 1 de mayo de 2014, y no me encontraba en las mejores condiciones de observación posibles. El viento y las nubes no dieron tregua en toda la noche, hasta el punto que M49 fue el único objeto que pude dibujar con relativa calma.


Las principales diferencias respecto a la observación de 2011 con el SC de 127mm es que entonces pude apreciar una galaxia de forma redondeada que presentaba una estrella superpuesta a ella que semejaba una supernova. Pues bien, curiosamente, esta noche con el SC de 235mm, forzando un poco más los aumentos, la galaxia aparecía claramente de forma ovalada, pero sin alcanzar la estrella que he comentado antes. Tal vez me faltó la paciencia que tuve hace años, pero tengo que reconocer que las condiciones de observación me condicionaron.

Lo cual demuestra que encontrar una noche de observación ideal resulta verdaderamente complicado. Así que M49 continuará en la lista pendiente de una noche que sea capaz de hacerle justicia.

Con todo, pude apreciar un núcleo realmente brillante y compacto, con unas zonas moteadas que me recordaron esa sensación de granulación que percibí con el SC de 127mm. La abertura en este caso me permite pasar de una sensación a una apreciación, aunque para ser sincero tampoco en esta ocasión soy capaz de concretar su posición a la hora de plasmar las zonas moteadas en el dibujo.

El núcleo se encuentra envuelto por un halo muy extenso, pero que precisa de una buena adaptación visual para poder exprimirlo por completo. En esta ocasión, como he comentado, creo que me he quedado a medio camino, ya que la estrellita que he dibujado debajo de la galaxia debería encontrarse embebida en él, y esta noche la he visto separada de M49.

Al principio la he observado con 146x, lo que me ha proporcionado una visión cómoda y clara, encontrándose la galaxia enmarcada en un campo estelar que sin ser muy rico, sí que resulta sugerente. Pero al final decido dibujarla a 235x, ya que a pesar de encontrarse aislada respecto a estrellas que pudieran acompañarla, puedo de esta manera apreciar mejor los detalles que presenta.

Al final, comparando mis dos observaciones, me quedaban dudas acerca de cómo M49 puede llegar a percibirse realmente, así que he ido a la base de datos de Simbad/Aladin y he mirado la foto de esta galaxia. Y viéndola, me han quedado más ganas de volver a observarla con el SC de 235mm bajo unas condiciones favorables:

http://simbad.u-strasbg.fr/simbad/

Para concluir, un pequeño apunte histórico/reflexión.

Messier descubrió esta galaxia el 19 de febrero de1771, aunque como curiosidad no deberíamos olvidar al sacerdote italiano Barnabus Oriani quien de forma independiente, cuando Messier todavía no había publicado sus observaciones de M49, mientras estaba realizando el seguimiento de un cometa en 1779, descubrió tres “nebulosas estelares” que no eran otras que M49, M60 y M61.

Hay veces que pienso lo emocionante que debió ser en las épocas iniciales de la observación astronómica con telescopios, el hecho de ir explorando los cielos sin saber previamente lo que se encontrarían en ellos. En la actualidad, las cartas celestes que disponemos, los diferentes catálogos y la gran cantidad de información que disfrutamos, ha hecho perder un poco este espíritu “aventurero”. Sin olvidar que a menudo no acertaban a identificar la verdadera naturaleza de lo que observaban. Tanto Messier como Oriani interpretaron que M49 se trataba de una nebulosa.

jueves, 1 de mayo de 2014

Mons Delisle


En una noche como la del 20 de agosto de 2010, con la Luna iluminada en el 87% de su superficie alcanzando casi el onceavo día de lunación, no resulta difícil decidir qué observar. Algunas estrellas dobles, algún planeta que se ponga a nuestro alcance y, por descontado, la misma Luna.

Esta noche mi objetivo final era un pequeño, pero muy peculiar accidente lunar: Mons Delisle. Una elevación que parece insignificante y sin embargo resulta de gran interés a la hora de comprender el proceso geológico que ha conducido al aspecto del paisaje lunar que podemos ver en la actualidad.

Aproximadamente hace unos 3.900 millones de años la Luna sufrió un terrible impacto cuyo fruto inmediato fue la formación de una cuenca de unos 1287 km de diámetro. Para hacernos una idea de su inmensidad comentar que sus 830.000 km2 lo convierten en el segundo mar lunar en tamaño.


Este tipo de colisiones de gran magnitud produce la fracturación de la corteza lunar hasta una profundidad de varias decenas de kilómetros, y por su naturaleza, se enmarcan en la categoría de cuencas multianillo, es decir, cuencas que presentan anillos concéntricos debido a la fuerza del impacto.

El resultado del choque que formó Mare Imbrium fueron tres anillos concéntricos. Del anillo exterior que se acerca a los 1287 km comentados antes podemos distinguir espectaculares cordilleras remanentes del círculo original, como Montes Carpatus al sur, Montes Apenninus en el sudoeste o Montes Alpes en el noreste.

Los anillos internos no resultan tan evidentes, ya que después de crearse la cuenca de impacto, ésta fue posteriormente rellenada por la lava procedente del magma interior de la Luna que se filtró por las grietas resultantes del impacto. De esta manera, sólo podemos distinguir las zonas más elevadas de estos anillos interiores que evitaron ser cubiertas por el mar de basalto.

Del anillo intermedio podemos apreciar formaciones como Montes Recti, Montes Teneriffe o Montes Spitzbergensis.

Y finalmente, debido a la profundidad que alcanzó el anillo interno después del impacto, tan sólo podemos ver pequeñas elevaciones que surgen tímidas sobre la superficie de Mare Imbrium. Mons Delisle es una de ellas.

Esta pequeña formación montañesa está orientada de norte a sur y debido a que se extiende a lo largo de sólo unos 51 km precisa que se fuercen bastante los aumentos para poder disfrutar de una observación cómoda. Por suerte, aunque nuestro telescopio no tenga demasiada abertura, la Luna, en una noche sin excesivas turbulencias atmosféricas nos permite utilizar aumentos cercanos al límite teórico de nuestro instrumento.

Lo primero que llama la atención de Mons Delisle es su forma curiosa. Se ha llegado a conocer como “El bebé”, ya que en cierta manera recuerda la figura de un bebé gateando. Con el ojo puesto en el ocular pude reconocer el parecido, pero al cabo de unos instantes me sorprendí pensando que tal como incidía la luz del Sol en ese momento, permitiendo que se extendieran las sombras recortadas de los diferentes picos de Mons Delisle, a mí más bien me recordaba un saurio con las crestas recorriéndole el lomo.

Este es el dibujo que hice observando con mi SC de 235mm a 313x:


Frente a Mons Delisle encontramos una serie de picos que curiosamente no tienen nombre propio, o por lo menos, yo no he sido capaz de encontrarlo. Lo único que he encontrado es que se les conoce con el sobrenombre de la “Calavera”, pero sinceramente, en este caso no he sido capaz de relacionar el apelativo con lo que estaba viendo. Con todo, las tres sombras que emanan de ellos ofrecen un añadido estético muy destacado.

Y para concluir me fijo en los dos cráteres que acompañan a Mons Delisle. Por un lado, el cráter Delisle. Con un diámetro de 26 km es el cráter más significativo de esta zona, y está situado al final de la “cola” del saurio. Los rayos solares no han alcanzado todavía su fondo y se limitan a iluminar con fuerza una de sus paredes.

De la “cabeza” del saurio, o del bebé, como se prefiera, veo una tímida rima que desemboca a una de las paredes del otro cráter que destacado, Diophantus, de 19 km de diámetro. Tal como lo veo parece un clon en pequeño de Delisle.

Cuando ya doy por concluida mi visita a Mons Delisle me pregunto qué aspecto debería tener el impacto que formó la cuenca de Mare Imbrium antes que la lava le diera el aspecto que tiene hoy en día y poniendo en funcionamiento mi imaginación me estremezco al pensar, primero, la potencia destructiva del impacto, y segundo, la belleza que debía ofrecer esa cuenca con, al menos, tres anillos concéntricos.

Como siempre que observo la Luna, terminé la sesión cansado, pero completamente satisfecho.