domingo, 29 de noviembre de 2015

Cardanus, Krafft y Catena Krafft

28 de agosto de 2015, la Luna se encuentra brillando pletórica en el cielo. En su catorceavo día de lunación, iluminada en el 98,8% de su superficie, no es que permita demasiadas alternativas de observación.

La noche es muy agradable y decido pasar un rato echándole un vistazo con mi SC de 235mm y centrándome en una pareja de viejos conocidos, los cráteres Cardanus y Krafft.



Empiezo con una visión de conjunto utilizando el ocular de 25mm (94x). Nada más mirar por él pienso que menos mal que esta noche no dedicaré el tiempo a mirar cielo profundo, ya que he quedado deslumbrado por completo por el fuerte resplandor de la Luna.

Centro la zona de Cardanus y Krafft, pero lo que más me llama la atención, sin duda, es el exuberante brillo de Aristarchus. Sin embargo no es mi objetivo y me centro en la pareja de cráteres gemelos.

Voy subiendo aumentos y como veo que la noche acompaña y la Luna lo permite, fuerzo hasta los 235x que me proporciona el Baader Ortho de 5mm. La imagen es todavía estable y los puedo aprovechar perfectamente.

Decido hacer un rápido boceto para completar la observación:



En un primer momento se podría considerar que estos dos cráteres son gemelos, principalmente por la posición en la que se encuentran, por su diámetro casi idéntico, 50 km de Cardanus y 51 km de Krafft; por el potente brillo que emana de su interior cuando la luz solar incide en ellos, y por las terrazas que pueden percibirse en ambos sin demasiada dificultad.
Pero si empezamos a mirar con atención, descubriremos algunas peculiaridades que, al igual que en todos los gemelos, los diferencian sutilmente.

Lo más significativo es que en Cardanus, el cráter de la izquierda en el dibujo, presenta una montaña interior que queda en el límite de la sombra, mientras que Krafft, también en la frontera entre la oscuridad y la luz solar, muestra un cráter, Krafft C, de unos 13km de diámetro.

Otra particularidad, que tal vez sean imaginaciones mías, es que me da la sensación de que Cardanus tiene una forma ovalada mientras que Krafft, aunque mantiene una forma alargada, me parece algo más redondeada. No es algo exagerado, pero sí lo suficientemente significativo como para llamarme la atención.

Después de exprimir todo lo posible lo que puedo percibir de los dos cráteres, dirijo mi atención a lo que a mi entender, los convierte en especiales, y no es otra cosa que la Catena Krafft.

A pesar que visto con un telescopio medio-mediano, puede dar la sensación de tratarse de una rima, en realidad es una cadena de cratercillos, lo cual no deja de maravillarme cada vez que la observo y pienso en ello.

La Catena Krafft siempre me ha sugerido un puente que une los dos cráteres, un puente que la mayoría de veces me queda a medio camino, es decir, lo veo salir de Cardanus, pero no llegar hasta Krafft. A pesar que en fotografía parece que así lo hace.



Siempre que he observado esta zona con mi SC de 127mm, nunca he conseguido ver el “puente” completo, y había tenido la esperanza que con el SC de 235mm me resultara más fácil percibirlo. Pero de momento, no soy capaz de verlo de cráter a cráter.

Dándole vueltas decido probar a utilizar algunos filtros de colores.

Los que tengo son el típico lunar Celestron 94119-A y los que vienen con el juego de filtros nº 1 de Celestron, el #21 Naranja, el #80A Azul Claro, el #15 Amarillo y el #ND-25 Densidad Neutra.

Los compré junto a mi primer telescopio aconsejado por el vendedor, pero para ser sincero, no es que los utilice demasiado. Sin embargo, esta vez me han ayudado a exprimir al máximo la Catena Krafft.

Primero utilizo el filtro lunar, pero lo descarto casi automáticamente, el color verde que ofrece me resulta muy poco agradable y no aprecio ninguna mejora significativa a parte de atenuar algo el brillo lunar.

A continuación pongo el de densidad neutra. El color es más natural y por momentos me parece ver cómo la cadena de cratercillos alcanza Krafft.

El #80A tampoco me acaba de convencer, pero tanto el #21 Naranja y el #15 Amarillo me dejan gratamente sorprendido. El “puente” destaca más, aunque la verdad, la conexión completa entre cráteres es de aquellas cosas en visual que no sabes si ves de verdad o las ves por propia sugestión.

En vista de esto, decido dibujar sólo lo que estoy seguro de ver al 100%.

Lo que sí mejora sin discusión es cómo veo las terrazas interiores de Cardanus y Krafft, el pico central de Cardanus y el cráter interior de Krafft. Así mismo, las grietas que salen Cardanus en dirección al cráter Seleucus.

Realmente, he vuelto a disfrutar de esta bonita zona lunar que también da mucho juego en fotografía.



viernes, 27 de noviembre de 2015

M33 - Galaxia en Triangulum con el SC de 235mm

Definitivamente, la galaxia M33 me da un poco de rabia. Estoy cansado de verla en fotografías y dibujos de otros compañeros de afición y siempre aparece enorme y espectacular.

Aladin Lite – 3º de campo

Sin embargo, a la hora de observarla con mi telescopio siempre me da más problemas que satisfacciones.

Y eso que soy consciente de que a pesar que se le asigna una magnitud visual de 5,8, si se tiene en cuenta que su extensión es de aproximadamente 70,8’x41,7’, su brillo superficial es de tan sólo 14,4.

De manera que, como poco, debemos disfrutar de unos cielos oscuros para percibirla correctamente, y mucho mejor si ya tenemos cierta experiencia con objetos extensos y difusos como M33.

En su día ya comenté que esta galaxia se había convertido en un “objeto maldito” para mí, ya que me costó mucho poder cazarla con mi SC de 127mm, y la verdad es que tenía muchas ganas de pillarla en una buena noche con mi SC de 235mm, a ver si por fin era capaz de verla en todo su esplendor.

El 9 de agosto me encontraba disfrutando de los cielos oscuros de mi pueblo y con el SC de 235mm preparado para una larga noche de observación. De manera que me animé a apuntar hacia M33.

Con los antecedentes que tenía fui directamente en busca del Hyperion Aspheric de 31mm que me proporciona un campo generoso con este telescopio. Pero a pesar de la ilusión con la que puse el ojo en el ocular, en un primer momento, no encontré ni rastro de la galaxia.

Ya me lo esperaba y no me puse excesivamente nervioso. Un poco mosqueado sí, para qué negarlo, pero supe mantener el temple.

Esperé a que la vista se fuera adaptando a la oscuridad  y poco a poco ya fui notando su potente y extenso núcleo, con una forma ovalada, algo irregular y sin límites definidos.

Hasta aquí lo fácil.

Lo complicado empezó cuando me dispuse a intentar percibir los brazos. Ahí fue cuando la observación se empezó a poner verdaderamente exigente.

Estuve un buen rato respirando hondo y adaptando la vista todo lo mejor que pude a la oscuridad, y cuando consideré que ya era suficiente, volví a poner el ojo en el ocular y descubrí una estrella débil superpuesta al núcleo. También noté una zona externa en forma de semiarco que emanaba de un extremo del corazón de la galaxia en dirección a la estrella más brillante que me aparecía en el campo del ocular.

Empezaba a tener la vista cansada y las cervicales algo tocadas, pero haciendo un esfuerzo final, utilizando la visión lateral y moviendo ligeramente el tubo, noté pequeñas zonas de los brazos galácticos coincidiendo con la presencia de estrellas y sin ningún tipo de conexión entre ellas.

Y llego el momento en que pensé que ya no podría exprimirla más. Así que memorizando los lugares donde vi zonas con “nebulosidad”, encendí la linterna roja y me dispuse a dibujar todo aquello que había podido percibir de esta escurridiza M33:



Curiosamente, todo lo complicado que me resulta percibirla, lo es de fácil localizar la zona donde encontrarla.

Cuando quiero verla con mis prismáticos 15x70 lo que hago es localizar Alpheratz (Alpha And), la estrella situada hacia el Noroeste en el cuadrado de Pegasus. Me desplazo hasta (Delta And), luego hasta Mirach (Beta And). Desde aquí voy en busca de M31 pasando por la Eta And.

Una vez localizo la galaxia de Andromeda (M31), inconfundible, sé que estoy en el buen camino. Trazo una línea imaginaria en dirección opuesta que vuelve a pasar por Eta And y Mirach, y a unos 7º de esta última estrella deberíamos encontrar a M33.

Más o menos, la distancia entre Mirach y M 31 es la misma que entre Mirach y M33, en dirección opuesta. Es muy fácil, pero reconozco que resulta más fácil hacerlo siguiendo una carta celeste con los prismáticos en la mano que explicarlo.

Carta generada con Cartes du Ciel

Es posible que esta galaxia fuera descubierta por Giovanni Batista Hodierna hacia 1654, pero las anotaciones que dejó no son lo suficientemente claras como para concluir de manera taxativa que se refiriera a M33.

Donde no hay ningún género de duda es que el 25 de agosto de 1764 Charles Messier la vio, dejando anotado: “Nebulosa descubierta entre la cabeza del Pez Boreal y el Gran Triángulo, a poca distancia de una estrella de la sexta magnitud. La nebulosa es de una luz blanquecina y de una luminosidad casi uniforme; sin embargo, un poco más luminosa dentro de los dos tercios de su diámetro. No contiene ninguna estrella. Se la ve difícilmente con un telescopio ordinario de un pie” (Traducción de José Luis Comellas en su libro “Catálogo Messier).

Una descripción condicionada por su instrumental que distaba bastante de lo que realmente es M33. No fue hasta 1850 cuando Lord Rosse pudo estudiarla con su famoso Leviatan, que con una abertura de 183cm le permitió descubrir su naturaleza espiral.

M33 se encuentra a una distancia de 2,74 millones de años y pertenece al Grupo Local de Galaxias. Con una extensión de unos 55.000 años luz se presenta como la tercera más extensa de este grupo galáctico, por detrás de la Vía Láctea (100.000 a.l.) y la galaxia de Andrómeda (140.000 a.l.).

En M33 pueden observarse un buen número de regiones HII, que son nubes de gas brillante, principalmente de hidrógeno, en la que se forman estrellas masivas azules (tipo OB). Y este será mi objetivo la próxima vez que pueda disfrutar de una buena noche y tenga a tiro M33. Será el momento de probar a ver qué tal responden los dos filtros que tengo, el UHC y el OIII a la hora de resaltar estas regiones.

Para facilitar un poco la tarea siempre es de ayuda tener a mano una carta donde aparecen rotuladas estas zonas, como ésta realizada por Ray Gralak en "Adventures in Deep Space": http://astronomy-mall.com/Adventures.In.Deep.Space/M33HIIregions.jpg

Seguro que no me resultará sencillo, pero estoy convencido que será otro capítulo memorable de la relación amor-odio que mantengo con esta galaxia.

sábado, 21 de noviembre de 2015

M103 - Cúmulo abierto en Cassiopeia con el SC de 235mm

El 14 de agosto de 2009 observé y dibujé por primera vez el cúmulo abierto M103, situado en la constelación de Cassiopeia. Visto desde cielos oscuros con mi SC de 127 resultó ser un grupo estelar francamente atractivo, tanto por la distribución de sus componentes como por los colores que mostraba, destacando una estrella rojiza en su parte central.

La noche del 9 de octubre de 2015, continuando con mi proyecto de volver a revisar todos los objetos Messier observándolos con el SC de 235mm, decidí apuntar de nuevo hacia M103, y a diferencia de lo que suele ocurrir con la mayoría de los objetos, si tuviera que quedarme con una de las dos vistas, elegiría la que tuve con el telescopio de 127mm. El cúmulo se podía ver más compacto y mejor proporcionado respecto al campo estelar que lo acompaña.

Pero esto no quiere decir que con el SC de 235mm M103 sea un desastre. Al contrario, ya que si bien es cierto que el cúmulo pierde perspectiva respecto al campo que lo rodea al observarlo con mayor aumento, algunos aspectos que me pasaron desapercibidos en 2009, los he podido disfrutar en 2015.

Este es el dibujo que hice:



M103, catalogado también como NGC581, es un cúmulo muy bonito y asequible.

Lo primero que destaca en él cuando se pone el ojo en el ocular son dos cosas. Por un lado, la forma de “V” que presentan las componentes más brillantes que aparecen en el campo estelar; y por otro lado, la estrella rojiza de magnitud 8,5 en el centro del cúmulo.

Esta estrella de colorido tan atractivo es la TYC4031-418-1, y para disfrutarla es mejor no fijar en exceso la vista en ella e ir echando rápidos vistazos para no saturarnos la retina y poder apreciar con más facilidad el color rojizo que muestra gracias a su clase espectral M2.

Otra curiosidad del cúmulo es la estrella más brillante que aparece en el campo, la que se encuentra en la parte superior derecha del dibujo. Es la doble catalogada como STF131. En realidad es triple y aparece con los siguientes datos en el catálogo del WDS:


En la observación que realicé con el SC de 127mm me fijé en ella, pero sólo fui capaz de percibir sus dos componentes más brillantes, pasándome completamente inadvertida la C.

Pero esta vez, con el SC de 235mm, no permití que se me escapara.

Veo una potente principal que brilla con una magnitud de 7,3 y ofrece un color blanco bastante marcado. A su lado, a una cómoda distancia, se encuentra la B, con cierto tono azulado. Y finalmente, la esquiva componente C, un poco más débil y de la que no acierto a estimar el color. Las tres parecen estar en procesión.

Es bonita, pero tengo que reconocer que su presencia en M103 hace que quede un poco deslucida por la presencia de las componentes del cúmulo. De encontrarse aislada en el cielo sería realmente espectacular.

Cuando subí la entrada de agosto de 2009, busqué información acerca de M103 y en todas las fuentes que consulté comentaban que el cúmulo en sí estaba formado por estrellas a partir de la magnitud 11, y todas las más brillantes que veía no pertenecían a él.

Sin embargo, mientras preparaba esta entrada he visto que esto no es exactamente así.

Según el estudio realizado por J. Sanner, M. Geffert, J. Brunzendorf y J. Schmoll en 1999 y publicado en “Astronomy and Astrophysics” en 1999 bajo el título de: “Photometric and kinematic studies of open star clusters - NGC581 (M103)”, en el apartado 4-2, podemos ver que llegan a la conclusión que STF131 tiene muchos números para pertenecer al cúmulo, al igual que la HIP7280 (mag. 8,2) que es la que se encuentra en la parte inferior izquierda del dibujo.  Sin embargo, la TYC4031-418-1, la rojiza, no se encontraría entre las estrellas de M103 propiamente dichas.

Sea como sea, a nivel visual resulta ser muy atractivo.



A M103 podemos localizarlo muy fácilmente, hasta con unos simples prismáticos, ya que se encuentra aproximadamente a 1º de al nordeste de Delta Cassiopeiae (Ruchbah, o también Ksora).

Carta generada con Cartes du Ciel

M103 es un cúmulo abierto que fue descubierto por Pierre Méchain el 27 de marzo de 1781 y fue el último objeto que incluyó en la tercera versión de su catálogo publicado en la “Connaissance des Temps” en 1784.

M103 es el cúmulo abierto más lejano que podemos encontrar en el catálogo elaborado por Messier. Se encuentra situado en el brazo de Perseus de nuestra Vía Láctea a unos 7.200 años luz de distancia y es bastante joven, estimándose su edad en unos 25 millones de años. Pertenece a la Asociación Cas OB8.

Uno de los datos que más me impresiona de M103 es el que nos indica que sus componentes se están acercando a nosotros a una velocidad de 37 km/s.  ¿De qué distancias estaremos hablando si moviéndose de esta manera a nosotros nos parece que están estáticas en el cielo?

M103 se extiende a lo largo de 17 años luz, y en el cielo abarca unos 6’, brillando con una magnitud conjunta de 7,4.

Para concluir, me gustaría compartir esta espectacular fotografía del cúmulo tomada de Aladin Lite, donde se puede apreciar toda su riqueza y espectacularidad.

Aladin Lite