jueves, 29 de agosto de 2013

NGC6804 - Nebulosa Planetaria en Aquila

En la constelación de Aquila encontramos una nebulosa planetaria realmente bonita y asequible. Se trata de NGC6804.

Esta planetaria fue descubierta, como no, por William Herschel el 25 de agosto de 1793 quien dejó anotadas sus impresiones de la siguiente manera:

“Considerablemente brillante, pequeña, irregularmente débil, fácilmente resoluble, algunas estrellas son visibles”.

Aunque Herschel fue quien acuñó el término de “nebulosa planetaria”, en su época todavía no se conocía la verdadera naturaleza de estas nebulosas y él, en un principio, interpretó que estaban formadas por agrupaciones de estrellas que no eran resolubles por el telescopio, de ahí sus anotaciones referentes a las estrellas visibles en la nebulosa.

Con el tiempo Herschel propuso otra explicación para las planetarias, sugiriendo que se trataban de nebulosas formadas por materia desconocida en varios estadios de desarrollo. Pero a pesar de esta evolución teórica, no acabó de dar exactamente con lo que realmente eran las nebulosas planetarias: gases expulsados por una estrella cercana al final de su vida.

Hasta 1864 no se empezó a desvelar la incógnita. En ese año Sir William Huggins, uno de los pioneros de la espectroscopia, tomó el espectro de NGC6543 (La Nebulosa Ojo de Gato) y al analizarlo pudo comprobar que no se encontraba ante un espectro de emisión continuo, como sucedía con  aquellas “nebulosas” formadas por estrellas, sino que estaba ante un pequeño número de líneas de emisión, igual que sucede con los gases.

Muchas veces, leyendo sobre estos pioneros de la observación astronómica telescópica me preguntó qué debían sentir al ir escrutando los cielos y descubriendo y catalogando objetos a los que nadie antes había identificado y mucho menos interpretado correctamente su naturaleza.

Alguna noche observando algún objeto complicado he “jugado” a esto, planteándome, que si no supiera como sé, lo que estoy viendo, ¿qué interpretaría que es? Y al final tengo que acabar reconociendo que no es nada sencillo aventurar interpretaciones medianamente plausibles.

Pero centrémonos un poco con la planetaria que me ha conducido a todas estas divagaciones, NGC6804.

La noche del 9 de agosto de 2013, sin Luna, con el SC de 235mm y disfrutando de cielos oscuros pude apuntar hacia esta planetaria. Este fue el dibujo que hice después de estar observándola un buen rato:



Como comentaba al principio, bonita y asequible planetaria que considero ofrece su máximo encanto con el ocular de 10mm que me da los 235x.

El problema de esta noche son las turbulencias atmosféricas. Estimo un “seeing” de 3/5 (Siendo 5=óptimo). Con estos aumentos tan altos he tenido que ser bastante paciente porqué con el viento racheado que soplaba por momentos, había instantes en que me resultaba especialmente complicado enfocar correctamente, al tiempo que las estrellas perdían su puntualidad y se volvían de repente gruesas y distorsionadas.

Por suerte había ratos bastante prolongados en que la visión mejoraba considerablemente, de manera que he podido disfrutar… y sufrir a partes iguales con esta planetaria.

A pesar de las dificultades, los 235x son los ideales y ha merecido la pena el esfuerzo.

Nada más poner el ojo en el ocular reconozco perfectamente la situación de la planetaria, aunque todavía tengo que adaptar mejor la vista a la oscuridad para sonsacarle todos los detalles que puede ofrecer. Se encuentra formando una línea recta junto a las dos estrellas más brillantes que aparecen en el campo, HIP96055, de magnitud 8,9 y plateada; y TYC1055-5681-1, de magnitud 9,2 y de un bonito color amarillo-anaranjado gracias a su clase espectral K2.

El resto de estrellas son más débiles en comparación, pero tienen la virtud de aportar un plus de atractivo al conjunto. Sobretodo una que se encuentra en la base de la planetaria y que he podido descubrir precisamente por esto. Mientras intentaba escrutar mejor la forma de la nebulosa me he dado cuenta de su tímida presencia.

La planetaria es bastante extensa (abarca unos 50”), con una forma un tanto irregular, rectangular, alargada… Le noto la parte central más marcada y con la visión lateral se distinguen con claridad unos halos más débiles en su zona externa, circunvalando el núcleo. Con el filtro OIII mejora el contraste, aunque como cabe esperar, el conjunto de estrellas que se distinguen disminuye drásticamente.

Muy bonita y recomendable. Me dejo anotado para cuando tenga ocasión observarla con el SC de 127mm, creo que también daría un buen juego, aunque no fuera capaz de apreciarle tantos detalles como con el SC de 235mm.

Se estima que NGC6804 se encuentra a unos 4.200 años luz de distancia y brilla con una magnitud de 12,2. Lo que sí que no he podido percibir ha sido su estrella central de magnitud 14,4. Tal vez en una noche con mejor “seeing” pueda intentar la proeza.

viernes, 23 de agosto de 2013

M52 - Cúmulo Abierto en Cassiopeia (SC 235mm)

A M52, uno de los cúmulos abiertos más representativos de la constelación de Cassiopeia, le tengo un aprecio especial, ya que fue uno de los primeros objetos Messier que puede observar con mis prismáticos 15x70 y unas cartas celestes bajo el brazo (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/09/m52-cumulo-abierto-en-cassiopeia.html). Días más tarde también pude disfrutar de él desde unos cielos oscuros y mi SC de 127mm. La impresión que me dejó no pudo ser más favorable, pero a la vez tengo que reconocer que me quedó la sensación de no poder exprimir al máximo este cúmulo al no disponer de un telescopio de más abertura.

Cuando me compré mi SC de 235mm tenía en la cabeza volver a visitar todos estos objetos que había observado con el Nexstar 5i y que me habían dejado con ese sabor agridulce de estar viendo algo espectacular, pero a la vez ser consciente que podría serlo mucho más. Lo que no me podía imaginar en ese momento es que lo que realmente haría con el SC de 235mm sería buscar nuevos objetos que debido a su dificultad, ni me había planteado observar con el otro telescopio u objetos que representaran un verdadero reto de observación para una abertura de 235mm.

El caso es que ya hace unos meses que me he estado replanteando esta estrategia observacional y he pensado en volver a mis intenciones iniciales e ir revisitando estos objetos espectaculares con el SC de 235mm.

De todas maneras, la experiencia es un grado, y ella me aconseja que vaya alternando las dos cosas, nuevos objetos y retos junto con revisitas a objetos ya observados.

El caso es que la noche del 11 de agosto de 2013 me encontraba disfrutando de los cielos oscuros de mi pueblo y del SC de 235mm y me acordé de M52. Apunté el telescopio hacia él y lo primero que me vino a la cabeza fue: “Buff”.

Voy a intentar explicar la expresión que, a pesar de lo que pueda parecer, es un compendio perfecto de todo lo que me pasó por la cabeza en el momento de poner el ojo en el ocular Hyperion Aspheric de 31mm.

M52 es un cúmulo abierto bastante compacto. Se extiende a lo largo de unos 16’ y posee cerca de 200 estrellas que brillan con una magnitud superior a la 15. Es por esto que cuando lo vi a través del SC de 235 y desde un cielo oscuro me resultó muy difícil encontrar adjetivos que ilustraran con precisión lo que estaba observando. Y no sólo eso, sino también pensar en dibujar esa multitud estelar compacta me sobrepasaba un poco. “Buff”, en definitiva, fue lo más acertado que se me ocurrió.

Así que armándome de paciencia, al final dibujé más o menos lo que veía:



Sin lugar a dudas, lo primero que destaca es la estrella HIP115542, de magnitud 8,3 brilla potente destacando sobre todas las estrellas que forman el cúmulo verdadero. Según fuentes se le asigna una clase espectral del tipo F7Ib (Simbad), según otras G8II (Starry Night). Sea como sea yo la veo de un color amarillo muy marcado.

Pero rápidamente el conglomerado de incontables estrellas que conforman M52 logra acaparar todo el protagonismo. Tal como las veo esta noche, hileras de estrellitas que brillan con magnitudes 10-13, parecen colgadas de HIP115542, que recordemos, no pertenece físicamente al cúmulo, ya que se encuentra a 3.433 años luz de distancia mientras que M52 se sitúa aproximadamente a unos 5.100/5.300.

El color de estos racimos es blanco-azulado, de manera que no tan sólo contrasta por la diferencia de brillo con HIP115542, sino también por su cromatismo.

Y lo mejor de todo es que en el momento en que dejo de fijar la vista en el cúmulo y empiezo a utilizar la visión lateral, lo que antes me parecían hileras de estrellas, se convierten en una agrupación con cierta forma circular y con infinidad de pequeños destellos intermitentes alrededor de las componentes más brillantes del cúmulo. Un verdadero espectáculo difícil de plasmar en un dibujo.

Al cabo de unos instantes empiezo a estar un poco agotado debido al esfuerzo visual que ha exigido dibujar a M52 de la manera más fidedigna posible cuando decido hacerle una fotografía a foco primario con mi Nikon D5100. Y aquí empieza una lección que, en teoría ya sabía, pero hasta que no la he aprendido sobre el campo, no le he dado la atención que merecía.

Me refiero a que hice unas 30 tomas de 20” con la intención de apilarlas posteriormente y conseguir una foto más o menos decente. El problema es que no me acordé de seleccionar el modo “Raw” en la cámara y tomé 30 fotos en modo “jpeg”. El resultado, triste resultado y aleccionador, es este:


El día 14 de agosto, con la lección aprendida, sí que conseguí hacer las fotos correctamente, consiguiendo un resultado más acorde a lo que me esperaba. Un bonito recuerdo de este cúmulo abierto que precisa de cielos oscuros y grandes aberturas para sacarle el máximo partido. Lo mejor de él es que también da juego con unos simples prismáticos o con telescopios de pequeña abertura.




miércoles, 21 de agosto de 2013

Nova Delphini 2013 - 18 de agosto de 2013

Esta vez sí que pude observar la Nova Del 2013 a través de mi SC de 235mm. Y efectivamente, si no supiéramos qué es lo que estamos observando resultaría un poco decepcionante, ya que sin ninguna información al respecto lo único que veríamos en el campo del ocular sería una estrella como tantas brillando con una magnitud cercana a la 4ª.

Pero por suerte somos conscientes sobre lo que representa esa estrella, el imponente estallido de energía que se ha producido en un corto intervalo de tiempo llegándonos a imaginar un sistema doble de estrellas que están interactuando entre ellas y provocando este cataclismo, que por suerte, se encuentra muy lejos de nosotros.

En “Astronomer’s Telegram”, U. Munari (INAF Padova), P. Valisa, A. Milani y G. Cetrulo exponen que según estimaciones la nova debería encontrarse a una distancia entre 3,5 y 5,5 kpc (11.000-18.000 años luz) y lo más impresionante de todo es que ha pasado de una magnitud visual de 16,9 a 4,3, es decir, una variación de 12.6 en tan sólo dos días.

Para hacernos una idea lo más gráfica posible, he cogido una placa de Aladín en la que aparece la zona de la nova antes del estallido y a continuación he añadido el brillo de una de las estrellas de comparación que estoy utilizando para estimar su magnitud, 29 Vul, de magnitud 4,8, incluso 0,5 décimas más débil de lo que alcanzó Nova Del 2013:

Simbad / Aladin

El 18 de agosto de 2013, a pesar del brillo de la Luna, iluminada en el 93% de su superficie, pude sacarla fotografiándola ya esta vez con la Nikon D5100 a foco primario del SC de 235mm.



Y aquí el recorte de la fotografía de gran campo que hice con la Nikon D5100 (ISO 2500, 6” de exposición, apertura del diafragma 5,6 y objetivo con df 55mm.



Le estimé una magnitud de 4,9.

Actualmente (día 21 de agosto de 2013) está disminuyendo su brillo. Las últimas estimaciones que aparecen en la página de la AAVSO rondan por la 5,5.

Habrá que aprovechar estos próximos días para acabar de disfrutar de la explosión “en directo” de esta bonita nova.