domingo, 16 de enero de 2011

NGC2392 - Nebulosa del Esquimal en Gemini

Nos encontramos muy lejos de conocer todas las respuestas a las preguntas que nos plantea el Cosmos. Un pequeño ejemplo ilustrativo es la estimación de las distancias de los distintos objetos que observamos. Sin ir más lejos, el pasado 11 de enero de 2011 apunté el telescopio hacia NGC 2392, una nebulosa planetaria en Gemini conocida como la Nebulosa del Esquimal.

Pues bien, José Luis Comellas en su “Guía del Firmamento” la sitúa a unos 1.400 años luz de distancia. En “Celestial Sampler” de Sue French, la distancia es de 3.800 años luz. James O’Meara en “The Caldwell Objects” estima unos 4.000 años luz. La base de datos de mi Celestron Nexstar 5i señala 2.500 años luz. En la Wikipedia, 2.870 años luz...¿A qué se debe estas grandes diferencias?.

Parece ser que no resulta nada sencillo, en según qué casos, determinar la distancia que nos separa de un objeto. Buscando por la red he encontrado la siguiente web donde podemos hacernos una idea de diferentes sistemas utilizados para medir estas distancias y los condicionantes que tienen:

http://www.astronomia.net/cosmologia/ABC.htm

Dejando aparte estas consideraciones, me vuelvo a centrar en lo que es la observación telescópica de esta nebulosa planetaria.

Este es el dibujo que hice observándola con mi SC de 127mm a 125x, el dibujo principal, y a 166x el pequeño anexo de la derecha:

Pocas son las nebulosas planetarias que pueden observarse con un telescopio de 127mm y que se aprecien como algo más que un pequeño redondel grisáceo desenfocado. La nebulosa del Esquimal, también conocida como la Cara de Payaso, es una de las mejores que he podido observar con mi Nexstar 5i.

A 50x ya se puede apreciar enmarcada en un bonito y rico campo estelar junto a la estrella HIP36370, que brilla con magnitud 8,2 y que representa un magnífico punto de referencia a la hora de enfocar de manera lo más precisa posible la nebulosa. Ya a estos aumentos impresiona.

Pongo los 125x y compruebo que esta planetaria aguanta muy bien los aumentos altos. La veo con un núcleo muy brillante envuelto por un halo gaseoso perfectamente diferenciado. Intento apreciar la estrella central, que, en teoría, al brillar con la 10ª magnitud, tendría que ser perfectamente asequible, pero el brillante núcleo me la enmascara de tal manera que no soy capaz de asegurar a ciencia cierta que la veo.

Presenta una forma redondeada, y lo mejor de todo es que puedo apreciarle un color azul marengo... a ratos verde oscuro... a ratos más grisáceo... sea como sea, lo interesante es poder percibir color.

Animado, pongo 208x y me quedo con la boca abierta. Noto la misma forma que con los 125x pero más detallada. El seeing me afecta un poco, así que decido bajar a los 166x y dibujarla también a estos aumentos.

Llegados a este punto pruebo a utilizar el filtro OIII, pero no me aporta demasiado. Por un lado veo la planetaria más definida respecto al fondo, pero paradójicamente, pierde un poco de contraste en la transición del núcleo y el halo que lo envuelve.

Quito el filtro y decido centrarme un poco en los detalles. Por un lado, mirando de reojo, noto diferentes estructuras que envuelven la brillante zona central, y, ahora sí, diría que soy capaz de distinguir la estrella central, aunque por momentos se vuelve a esconder demostrando que no ha perdido por completo su timidez...

Es complicado de dibujar, ya que tengo que forzar mucho la vista para ver los “claro-oscuros” del halo, pero a pesar de las dificultades he podido maravillarme con esta impresionante nebulosa planetaria apta para pequeños telescopios.

Se me hace la boca agua sólo de pensar en como la podría ver con el SC de 235mm, pero esto será ya en otra ocasión.

Para finalizar dejo un detalle de una fotografía que hice a NGC2392 a foco primario del SC de 127mm con la Nikon D70S:

viernes, 14 de enero de 2011

NGC2301 - Otro punto de vista

El pasado 11 de enero de 2011 observé y dibujé el cúmulo abierto NGC2301 de la constelación de Monoceros. Lo tenía incluido en la planificación de la noche, pero no me acordaba que ya había tenido ocasión de visitarlo el 13 de marzo del año pasado…

http://laorilladelcosmos.blogspot.com/2010/03/ngc-2301-cumulo-abierto-en-monoceros.html

… De esta manera, sin quererlo, he podido comprobar en primera persona que, dependiendo de las circunstancias de observación, siempre podemos ver un objeto con otros ojos.

Este es el dibujo que hice el 11 de enero:

Y estas las notas que tomé:

“Campo estelar rico, poblado por un buen número de débiles estrellas, lo que me sugiere que cuanto más oscura sea la noche más espectacularmente podremos ver este cúmulo abierto. Con todo, lo más atractivo de NGC 2301 es la disposición de sus componentes más brillantes (una media docena) que presentan una especie de cascada. En cierta manera me ha recordado una Cascada de Kemble en miniatura.

Da la sensación de partir en dos por la mitad el campo del ocular de 18mm (69x). En la parte central destaca una bonita doble con una principal de color amarillo acompañada por una secundaria azulada. Esta doble, junto con otras cinco estrellitas más débiles que se encuentran a su izquierda en el dibujo, forman un óvalo estelar muy atractivo.

El resto de componentes de NGC 2301 las veo mayoritariamente de color azulado o blancuzco.

Un cúmulo muy bonito que tiene mucho que ofrecer”.

Este es el dibujo que hice el 13 de marzo de 2010:

Dos puntos de vista diferentes de un mismo objeto. Distintas percepciones. Bastantes similitudes… y una importante lección: que hayamos visto un objeto, no quiere decir que no podamos volver a él de vez en cuando para disfrutarlo con otros ojos.

De todas maneras, continúo sin poder verlo desde un lugar realmente oscuro…

jueves, 6 de enero de 2011

Eclipse Parcial de Sol: 4 de enero de 2011

NUNCA DEBE OBSERVARSE DIRECTAMENTE EL SOL A SIMPLE VISTA O CON UNOS PRISMATICOS O TELESCOPIO. PUEDE CAUSAR UN DAÑO PERMANENTE E IRREVERSIBLE A LOS OJOS.

La primera cita astronómica de este 2011 que recién empieza, hacía tiempo que estaba concertada. Para ser un poco más preciso, desde el 3 de octubre de 2005, fecha en la que pude contemplar mi primer eclipse de Sol:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com/2009/06/eclipse-parcial-de-sol-3-de-octubre-de.html

Para el 4 de enero de 2011 estaba previsto un nuevo eclipse parcial visible desde Europa, la mitad norte de África, el Oriente Medio y la mitad occidental de Asia. Una cita solar ineludible.

Según las efemérides dadas para Barcelona, amanecía a las 7h 18m T.U. con el Sol ya mordido por la Luna, llegando al máximo de ocultación (53%) hacia las 7h 58m T.U. A las 9h 18m T.U. finalizaría el espectáculo.

El inconveniente es que este día tenía que ir a trabajar y no podría observar el eclipse con toda la tranquilidad y dedicación que me hubiera gustado. La buena noticia es que tendría tiempo de echarle una fotografía con la Nikon D70S antes de empezar la jornada laboral.

Lo ideal para observar un eclipse solar es utilizar un telescopio específico para la observación del Sol o utilizar filtros solares que se colocan en el objetivo de nuestro telescopio (Nunca utilizar los que se acoplan al ocular, no son fiables en absoluto). Otra opción es la proyección (técnica que utilicé en mi observación de 2005)... Sin embargo, esta vez sólo tendría tiempo para intentar inmortalizar fotográficamente el evento.

El día 2 de enero de 2011 vi cómo el Sol se estaba poniendo en el horizonte y decidí hacer una prueba con mi Nikon, y este fue el resultado:

2011-01-02; 16h 24m T.U. con la Nikon D70S , objetivo de 200mm, ISO 200, 1/8000 sg. de exposición y diafragma f/25.

Para enfocar, nada de mirar por el visor de la reflex. Apunté al horizonte, enfoqué y después moví el objetivo hacia la zona donde estaba el Sol. Todo ello sin poner los ojos en la cámara. La velocidad máxima que me permitía la Nikon y el diafragma con la mínima abertura posible.

Quedé bastante contento, ya que conseguí fotografiar el Sol sin quemarlo. Todo estaba preparado para el gran día.

El 4 de enero de 2011 a las 7,00h T.U. ya estaba afeitado, duchado, vestido y con el maletín en la puerta... pero en vez de salir hacia el trabajo, abro un paréntesis en mi jornada rutinaria y salgo a la terraza armado con la Nikon D70S y mirando con mala cara las nubes que tapaban gran parte del cielo. Pero lo más preocupante es que la zona por la que debería aparecer el Sol también se encontraba invadida por nubes bajas.

Para colmo, el termómetro marcaba 5ºC y al cabo de un cuarto de hora mis manos ya empezaban a estar heladas. Sin embargo, el ánimo iba mejorando: se empezaba a vislumbrar algún que otro claro que ofrecía alguna esperanza...

Llega la hora de la salida del Sol y, lamentablemente lo hace escondido detrás de la nubes. Tengo que esperar hasta las 7h 24m T.U. para conseguir la recompensa a tanto esfuerzo:

7h 24m T.U. con la Nikon D70S , objetivo de 200mm, ISO 200, 1/200 sg. de exposición y diafragma f/29.

Y a partir de aquí, un poco más tranquilo después de haber conseguido una instantánea testimonial del evento, empiezo a jugar al ratón y al gato con el Sol y las nubes hasta que finalmente, a las 7h 43m T.U. consigo otra recompensa. Diferente a la primera, ya que el Sol va alzándose sobre el horizonte y ganando en brillo, cosa que provoca que mi cámara ya no sea capaz de sacarlo sin quemarlo... curioso juego de palabras, pero muy adecuado a la situación.

7h 43m T.U. con la Nikon D70S , objetivo de 200mm, ISO 200, 1/8000 sg. de exposición y diafragma f/32.

Y aquí lo tengo que dejar. El trabajo no entiende demasiado de astronomía... y conduciendo hacia la oficina, con la calefacción a pleno rendimiento para intentar entrar en calor, no puedo evitar sonreir al pensar que dentro de mis limitaciones, he podido disfrutar de este evento astronómico que va ofreciéndose en cuentagotas a lo largo de los años. La próxima cita ya la tengo apuntada para el 20 de marzo de 2015, fecha del próximo eclipse parcial... Aunque la que tengo anotada con letras mayúsculas es la del 12 de agosto de 2026, fecha en la que podré disfrutar de un eclipse total... si Dios quiere.