domingo, 25 de diciembre de 2011

NGC1535 - Nebulosa Planetaria en Eridanus

Lo primero que pensé cuando puse el ojo en el ocular y vi por primera vez la nebulosa planetaria NGC1535 fue: “¿Cómo es posible que no hubiera tenido antes noticia de esta planetaria tan brillante?”.

Y para ser sincero, no me extraña en absoluto esta reacción. Las nebulosas planetarias no son un objeto celeste fácil para telescopios de poca abertura, y después de muchas noches en las que he tenido que hacer grandes esfuerzos para detectar simples redondeles diminutos y difusos, no deja de sorprenderme encontrar una planetaria tan asequible y agradecida como NGC1535.

De hecho, este hallazgo debo agradecérselo a un compañero de foro de la Asociación Astronómica Hubble, Diego González (Lynx), que en su momento quiso compartir muy amablemente con el foro una  relación de 80 nebulosas planetarias aptas para pequeños telescopios (100-130mm), listado muy útil que permite elegir los objetivos asequibles a nuestros instrumentos.

http://www.asociacionhubble.org/portal/index.php/foro/viewtopic.php?f=15&t=46921

William Herschel en 1785 descubrió esta planetaria que se encuentra a una distancia de unos 5.200 años luz de distancia y que podemos localizar en la constelación de Eridanus. Como es costumbre entre los astrónomos aficionados, varios nombres pintorescos son los que se asocian a esta nebulosa, entre ellos el Ojo de Cleopatra, el Fantasma de Neptuno o la Medusa Celeste... pero como digo siempre, para los que observamos este tipo de objetos con telescopios pequeños, todos ellos no dejan de ser meras curiosidades de las que no podemos confirmar ni desmentir el acierto o no de su apreciación.

La noche del 18 de diciembre de 2011 resultó ser una buena noche para observar: sin Luna, completamente despejado, un seeing aceptable de 3/5 (Siendo 5=óptimo)... sólo el pequeño inconveniente de los 3º C que marcaba el termómetro. Así que bien abrigado, me decidí a apuntar hacia NGC1535. Hice el dibujo a 69x para enmarcar la planetaria en el campo estelar que la acompaña, y luego, añadí al lado tal como la acabé viendo con 208x:


A 50x ya puede verse como una estrella desenfocada, fácilmente identificable, al resultar ser la única “estrella” del campo que no se ve puntual. Pongo los 69x para intentar distinguirla mejor. Las estrellas que la acompañan, aún no siendo demasiado brillantes, sí son claramente perceptibles. Esto nos va bien a la hora de observarla, por un lado, ninguna estrella excesivamente potente nos apaga la nebulosa, y por otro lado, NGC1535 se ve acompañada por un bonito séquito estelar.

Si bien muchos observadores la ven de un color verde-azulado, por mi parte la veo de una tonalidad gris pálido. Supongo que en este aspecto tendrá mucho que decir nuestra propia capacidad de percibir los colores. En cuanto a su forma, es claramente redondeada. Adaptando mejor la vista a la oscuridad, noto un núcleo muy brillante envuelto en un pequeño halo muy difuso. En cierta manera, me recuerda el aspecto que a veces ofrece un pequeño cúmulo globular no resoluble. Es bastante grande y brillante, en comparación con otras nebulosas planetarias del estilo que suelo observar.

Al final decido forzar un poco los aumentos y utilizar los 208x que me ofrece mi ocular de 6mm. A veces, más aumentos no implica ver más cosas, pero en este caso, la mejoría es evidente. El núcleo gana en potencia, y el halo que casi pasaba antes desapercibido, ahora aparece más claro, con una forma un poco alargada y con unos límites externos bastante irregulares.

Vale la pena forzar aumentos, no sólo por la mejora visual, sino para intentar ver su estrella central, una enana blanca que brilla con una magnitud de 12,2. Es cierto que para pequeños telescopios esto ya empieza a considerarse un reto, pero el caso es que tampoco es tan fácil observarla con instrumentos de mayor abertura debido a que puede llegar a disimularse entre el potente brillo que ofrece el núcleo de la planetaria. Un buen consejo para tener éxito es utilizar los máximos aumentos posibles y la visión lateral. Por mi parte, esa noche no fui capaz de distinguirla.

A pesar de está pequeña decepción, disfruté mucho observando esta poco injustamente conocida nebulosa planetaria, y de hecho, tuve la sensación que puede ofrecer un magnífico espectáculo a través de un telescopio de mayor abertura, así que me dejo pendiente su observación con mi SC de 235mm a la primera oportunidad que se me presente. Tengo una cita pendiente con su enana blanca...

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