Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que pude observar por el telescopio. Y ha pasado bastante tiempo desde que vi que me habían arruinado el cielo de mi lugar de observación habitual.
Ayer, 12 de junio de 2021, pude volver a mi pueblo, y con miedo a lo que me encontraría, finalmente me vi con algún ánimo de volver a plantar el telescopio y comprobar en qué se había convertido mi oasis de cielos oscuros.
Y realmente ha sido frustrante. De disfrutar de unos cielos oscuros, en los que la Vía Láctea se mostraba con toda su generosidad, he pasado a no necesitar la linterna roja para tomar estas notas que estoy transcribiendo ahora.
He montado el SC de 235mm en la terraza de mi casa del pueblo cuando todavía había claridad del día. Lo he podido alinear sin ninguna dificultad, en este sentido, ningún problema. Lo que sí me preocupa es la adaptación de la vista a la oscuridad. Los focos instalados en la pared de la iglesia me deslumbran en cuanto me descuido un poco. No puedo estar de pie sin verme expuesto a ellos, lo que implica arruinar cualquier adaptación a la oscuridad que hubiera podido hacer.
Una posible solución sería intentar utilizar un parche ocular, el problema es que con el ojo que me quedaría al descubierto, no puedo valerme por culpa de la miopía, el astigmatismo y un desprendimiento de vítreo posterior.
He hecho una foto donde se puede apreciar el verdadero problema con el que me encuentro:
Antes, la foto hubiera salido completamente negra.
Espero a que avance un poco la noche para comprobar, ahora sí, lo que puedo esperar de la observación visual bajo estas nuevas condiciones.
20h 47m T.U., M57 se aprecia bien, M13 también. M27 no ofrece los detalles a los que estoy acostumbrado, aunque es posible que sea debido a que no se eleva en este momento demasiado por encima del horizonte.
Con el cielo más oscuro, me dedico a observar algunas galaxias de Virgo, los dibujos y las notas las iré subiendo en cuanto pueda al blog y después de unas cuantas horas de observación he llegado a la conclusión que el gran problema con el que me encuentro actualmente es la adaptación del ojo a la oscuridad. Es quitar el ojo del ocular y perder todo el trabajo previo de aclimatación. No puedo tomar notas ni dibujar sin tener que volver a empezar de cero.
El hecho es que antes, para descansar un poco de la observación telescópica, me levantaba y disfrutaba del cielo a simple vista, ahora no puedo hacerlo, por un lado, porque me deslumbro con los focos, y por otro lado, porque estos mismos focos impiden distinguir bien la Vía Láctea y las estrellas más débiles.
Vienen malos tiempos para mi afición a la astronomía, pero espero que las ganas puedan superar las adversidades.







