martes, 27 de mayo de 2014

Fotografiando M104, la galaxia del Sombrero en Virgo

La noche del 23 de mayo de 2014 después de unas cuantas horas de observación visual con mi SC de 235mm vi que unas cuantas nubes aparecían por el horizonte y empezaban a cubrir el cielo. Las previsiones meteorológicas que había consultado ya preveían tormentas y mal tiempo a medida que avanzara la noche, y lamentablemente, parecía que iban acertando.

Una de las cosas que me había planificado era intentar fotografiar M104. Después de unos cuantos intentos fallidos estos últimos años, le tenía ganas, pero parecía que, otra vez, las circunstancias impedirían que le pudiera dedicar todo el tiempo que tenía previsto.

Sin perder un segundo acoplé la cámara Nikon D5100 al telescopio y tuve tiempo de sacar 18 tomas de 25” cada una a ISO 2500. Pero eso fue todo. Cuando quise darme cuenta ya estaba fotografiando nubes.

Y eso fue todo, ya que no creo que pueda volver a cazarla esta temporada en condiciones. Pero a pesar de los inconvenientes, algo ha salido. Bueno, para ser sincero es la mejor foto que he podido hacer de esta galaxia hasta el momento, por lo que me he animado a compartirla. Espero que el año que viene pueda tener mejor suerte y mejorarla.



jueves, 22 de mayo de 2014

Tycho

Uno de mis primeros recuerdos que pueden considerarse relacionados con la astronomía, es salir de pequeño a la terraza con unos prismáticos Jägermeister 8x30 de mi padre colgados en el cuello, que casi abultaban más que yo, y ponerme a mirar la Luna llena, dando rienda suelta a mi imaginación.

A veces imaginaba que era un astronauta en pleno vuelo espacial dirigiéndome hacia nuestro satélite. Otras veces imaginaba la presencia de seres extraterrestres y en cómo sería su vida en un ambiente tan diferente al nuestro y en cómo nos deberían ver a nosotros.

Y había noches en que simplemente disfrutaba de la belleza del contraste de unas zonas lunares más oscuras y otras más brillantes… y en especial me llamaba la atención un punto en la parte “baja” de la Luna del que emanaban una serie de rayos.

Sin saber exactamente de qué se trataba, esta imagen se quedó marcada para siempre en mi memoria.
Con los años llegué a saber que esa zona tan distintiva de la Luna llena se trataba del reflejo de los rayos solares sobre el cráter Tycho y los materiales eyectados fruto del terrible impacto en forma radial que llegan a extenderse hasta unos 2.000 km.


Debido a ello no se tardó en considerar a Tycho como uno de los más jóvenes cráteres lunares, impresión que se vio confirmada finalmente con la vuelta a la Tierra del Apollo XVII con muestras del material que constituyen las eyectas del cráter. Una vez analizadas se determinó que Tycho se formó hace unos 109 millones de años. Sin duda, el cráter más joven de los grandes cráteres lunares de nuestra cara visible.

En esa época la Tierra se encontraba en pleno periodo Cretácico. ¿Nos podemos llegar a imaginar lo que sería ser testigos de ese gigantesco impacto lunar en un mundo donde los dinosaurios eran los reyes del planeta?

Tycho presenta unos 85 km. de diámetro y unos 4.700 metros de profundidad. Su pico central se eleva hasta los 2.400m y es curioso observar que alrededor del cráter se puede apreciar un halo de material más oscuro que lo circunvala.

La noche del 9 de mayo de 2014 tuve ocasión de echarle un vistazo con mi SC de 235mm. La luna se encontraba en su 10,64 de lunación y ofrecía un 75,4% de su superficie iluminada por el Sol.
La temperatura era muy agradable y la turbulencia atmosférica se mantenía bastante estable, así que apunté directamente hacia Tycho y cogiendo lápiz y papel empecé a hacer un boceto de lo que veía:


Los rayos del Sol prácticamente bañan todo el cráter, pero todavía se puede apreciar una tenebrosa oscuridad justo en la pared del cráter más cercana al terminador lunar, así como dos manchas negras en la zona del pico central. En la pared opuesta, con el Sol incidiendo con fuerza en ella, se pueden apreciar unas delicadas terrazas que contribuyen a darle a Tycho un aspecto impresionante.

Lo que sí es cierto es que viéndolo esta noche, no da en absoluto ninguna pista de lo que llegará a convertirse durante la Luna llena: el cráter más brillante que podremos apreciar en ella origen de unos espectaculares rayos de materia eyectada.

Después de estar un rato disfrutando visualmente de Tycho, acoplé mi nueva adquisición al telescopio, una cámara ASI120MM, que junto a una barlow de x2 y gracias a una atmósfera bastante estable, me permitieron sacar una foto que complementase mi observación:


Sobre Tycho podemos encontrar un artículo muy interesante de Luis Lahuerta Zamora, Salvador Lahuerta Zamora, José Patiño Gascó y Feliciano Villares Rubio, del Grupo de Estudio, Observación y Divulgación de la Astronomía. G.E.O.D.A. de Valencia y que fue publicado en la revista AstronomíA en marzo de 2005:

http://www.ctv.es/USERS/lahuerta/tycho.pdf

Información que enriquece nuestra observación del cráter, sin embargo, me gustaría concluir con el siguiente vídeo de la LROC (Lunar Reconnaissance Orbiter Camera) que muestra con detalle la zona del pico central de Tycho:



http://youtu.be/361YcacQZjg (NASA/Goddard Space Flight Center/Arizona State University)

Si de pequeño me hubieran dicho que acabaría viendo esa zona tan brillante y distintiva de la Luna con la definición con la que puede verse en este vídeo, hubiera pensado que se trataba de otro fruto de mi desbordante imaginación infantil.

Nota: Publicación en el ASOD del 24 de mayo de 2014 - http://www.asod.info/?p=12305

domingo, 18 de mayo de 2014

M57, la nebulosa del Anillo en una noche excelente

Cuando veo aparecer Vega por el Este lo tomo como una buena señal, el verano está cerca.

La noche del 9 al 10 de mayo de 2014 empecé a montar el telescopio y la vi asomando muy cerca del horizonte. No pude evitar una sonrisa.

Varias horas más tarde, hacia las 00h 15 T.U. (02h 15m hora local), a punto de finalizar ya la sesión, pensé que era buen momento para echar un rápido vistazo a M57. Y lo que había de ser una breve mirada acabó siendo un buen cuarto de hora.

Las condiciones de observación en cuanto a estabilidad atmosférica eran excelentes, el único inconveniente era la Luna que se encontraba brillando hacia el Oeste en un 75,4% de su superficie, pero a pesar de ella, vi esta planetaria como nunca antes la había visto a través del telescopio.



Con mi SC de 235 y utilizando el ocular de 25mm que me proporciona 94x se ve fabulosa enmarcada en un bonito campo estelar. Pero lo mejor de todo es que le puedo apreciar un color azul metálico. Es la primera vez que le noto algo de color.

Decido forzar un poco los aumentos, hasta 235x, y animado por lo bien que los aguanta, opto por llegar a los 391x que me ofrece mi Baader Genuine Orthoscopico de 6mm. Pocas noches puedo utilizar este ocular con el SC de 235mm, pero en las pocas que se presentan con una atmósfera calmada, no me canso de disfrutar de los altos aumentos.

Pero todo tiene su precio. La luz de la Luna no me permite distinguir estrellas excesivamente débiles, y me tengo que conformar con la simple participación de dos que acompañan tímidamente a una M57 muy bien definida. Forma ovalada, anillo muy marcado, zona central muy delicada y evanescente. Pero no todo acaba aquí, fijándome un poco, utilizando visión lateral, soy capaz de notar en los extremos del óvalo unas pequeñas extensiones de la nebulosa. Su brillo es más tenue que el potente del anillo, y para reparar en ellas hay que estar un poco atento.

Cuando he decidido echar un rápido vistazo a esta planetaria, que tal vez sea uno de los objetos que más he visitado desde que tengo telescopio, no me podía imaginar que esta noche, con Luna, sería la vez que la he visto mejor.

Parece mentira lo que puede llegar a ofrecernos cualquier objeto celeste visto con unas condiciones de observación favorables. Lo que me reafirma que en astronomía, la paciencia es una de las mejores virtudes.

Después de disfrutar de M57 con mi SC de 235mm y el SC de 127mm, mi próximo objetivo será, este verano, intentar cazarla con prismáticos. Un reto exigente.