lunes, 10 de octubre de 2011

Aristillus

En la octava noche de lunación muchos son los alicientes que nos ofrece nuestro satélite, muchos y para todos los gustos. El pasado 5 de octubre de 2011 antes de observar la zona del trío Ptolemaeus, Alphonsus y Arzachel, principal objetivo de la noche, me entretuve un rato con un pequeño cráter que me llamó especialmente la atención. Ese cráter no era otro que Aristillus.

Decidí hacer un rápido dibujo, ya que presentaba unos detalles realmente espectaculares:


Aristillus es un cráter de unos 55 km de diámetro y una altitud de 3.650 m que puede observarse ya a partir de la sexta noche de lunación. Empiezo poniendo el ocular de 25mm que me proporciona 50x en mi SC de 127mm y me permite ver toda la Luna en el campo del ocular. Paso a 125x y voy recorriendo el terminador hasta que me detengo ante la vista del espectacular cráter Archimedes, pero no estoy demasiado tiempo con él, porqué casi automáticamente, mi atención se dirige hacia un pequeño cráter situado a su lado: Aristillus.

La turbulencia atmosférica no afecta demasiado esta noche, por lo que pongo 250x para exprimir al máximo las posibilidades de mi telescopio. Lo primero que me llama la atención son los picos centrales que se aprecian en su interior. Sí, picos... más concretamente, cuento 5, pequeñitos, pero bien definidos.

La luz solar casi lo baña por completo, pero esta octava noche de lunación todavía muestra una pequeña zona oscura que contrasta exageradamente con la pared opuesta. Ésta se encuentra iluminada de tal manera por los rayos del Sol que incluso da la sensación de encontrarse completamente saturada.

En el resto de las paredes puedo apreciar, bien, la palabra más exacta sería intuir, las terrazas que circundan el cráter. De todas maneras, tengo que reconocer que las he visto más claras en otros cráteres.

A continuación lo que me capta la atención es lo que me parece una formación en forma de domo que se encuentra en la zona externa del cráter, en el dibujo arriba a la derecha.

Para finalizar comentar que alrededor del cráter se notan claramente las irregularidades que conforman el sistema de rayos fruto del impacto que formó el cráter.

Como despedida de este espectacular cráter, hago una fotografía con la DBK21AU04.AS acoplada al SC de 127mm y la barlow x2:


Por cierto, más tarde veo que hacia el Norte de Aristillus (arriba en la fotografía), se aprecia un cráter fantasma. En visual no reparé en él, así que ya tengo una tarea pendiente para la próxima vez que visite la zona. Lo que es seguro, es que contemplar con tranquilidad el cráter Aristillus nos proporcionará un buen rato de distracción.

sábado, 8 de octubre de 2011

Ptolemaeus, Alphonsus, Arzachel y cráteres de halo oscuro

Hacía tiempo que no dedicaba una noche de observación a la Luna, y ya echaba en falta esa sensación de estar observando “otro mundo” cada vez que dirijo el telescopio hacia ella.

La noche del 5 de octubre de 2011, aprovechando que nuestro satélite se encontraba en su octavo día de lunación y presentaba una iluminación del 68% de su superficie, decidí relajarme de un día duro de trabajo observando tres cráteres perfectamente asequibles, pero que ofrecen un buen número de alicientes. Me refiero a Ptolemaeus, Alphonsus y Arzachel.

En primer lugar, hice una foto general de esta rica zona:


Después decidí hacer una composición de dos fotografías utilizando la cámara DBK21AU04.AS junto con la barlow x2 y acoplada al SC de 127mm:


Empecé el viaje visitando un pequeño cráter de unos 41 km de diámetro llamado Herschel. Es un cráter que en este momento de la lunación se presenta muy atractivo, principalmente al estar medio bañado por la luz del Sol y mostrando orgulloso su pico central, medio oscuro, medio iluminado.

Pero no puedo evitar que al poco rato mi atención se desvíe hacia Alpetragius, un cráter por el que tengo una especial predilección. Al igual que Herchel, tiene un diámetro de 40 km y una montaña central, pero la diferencia entre uno y otro salta a la vista. La oscuridad todavía se resiste a darse por vencida frente a los rayos solares, por lo que la imponente montaña central muestra una pequeña porción iluminada mientras se encuentra rodeada de una tétrica oscuridad. Nunca me canso de observar y disfrutar de este espectáculo ofrecido por Alpetragius y que a menudo se encuentra eclipsado por la magnificencia del trío de cráteres que lo acompañan: Ptolemaeus, Alphonsus y Arzachel. Tres cráteres encadenados, que siempre aparecen relacionados, pero que son completamente diferentes entre ellos.

Por un lado tenemos Ptolemaeus, que con un diámetro de 154 km es el mayor de la zona. Es una planicie amurallada sin ningún pico central, pero sí con numerosos cratercillos en su interior. Dependiendo de la abertura del instrumento que utilicemos y de las condiciones de la noche, veremos más o menos cratercillos. De todas maneras, podemos estar un rato contando los que vemos... y si somos afortunados, también podremos disfrutar de la Catena Davy, justo al lado de Ptolemaeus.

A continuación me fijo en Alphonsus, cráter dedicado al Rey castellano Alfonso X el Sabio (s. XIII), que con 118 km de diámetro presenta una pequeña montaña central, que me llama especialmente la atención: pico muy pequeño para tan gran cráter... o mucho cráter para tan pequeña montaña central. A pesar de todo, tiene cierto encanto.

Y finalmente, Arzachel, el más pequeño de los grandes (98 km), pero el más atractivo. Estoy un buen rato disfrutando de sus terrazas, perfectamente distinguibles con mi SC de 127mm, que muestran un pequeño cráter en la pared más cercana a Alpetragius. En el interior de Arzachel una montaña espectacular de 1500 m de altitud, con mucha más presencia que la de Alphonsus, se ve acompañada por un cráter de 10 km de diámetro (Arzachel A) y por una rima que se extiene a lo largo de 50 km. En definitiva, un cráter con mucho que ofrecer.


Después de forzar los máximos aumentos útiles que me permetía mi telescopio (250x), di por terminada la observación de esta impresionante zona lunar.

Pero resulta que todavía quedaba un aspecto interesante del cráter Alphonsus que me pasó completamente inadvertido cuando lo estuve observando y del que no me di cuenta hasta que procesé las imágenes que había tomado.

Esta es la foto resultante después de apilar y optimizar el vídeo de Alphonsus:


Me doy cuenta que dentro de Alphonsus hay unas manchas que, en un primer momento, se me ocurre que puedan ser motas de polvo del sensor de mi DBK. Con cara de fastidio, voy a comprobar si también me han salido en otras fotografías, pero veo que no. Y, ¿entonces?

Busco por internet fotografías hechas por otros aficionados y me doy cuenta que también aparecen esas “manchas”. Bien, después de esto, llego a la conclusión que no son manchas... y me dispongo a intentar averiguar a qué pueden ser debidas esas zonas oscuras tan marcadas dentro del cráter.

Después de leer un poco veo que se trata de cráteres de halo oscuro.

He recortado y ampliado la fotografía para mostrar un poco mejor lo que me llamó la atención:

Pinchar en la foto para ver las zonas oscuras
Los mares de la Luna (“Maria”), son la principal expresión del resultado del vulcanismo lunar, sin embargo, también podemos encontrar zonas en las que se produjo una erupción explosiva o piroclástica (expulsión violenta de fragmentos rocosos debida a la erupción de un volcán). Pues bien, resulta que las zonas oscuras que vi en la fotografía de Alphonsus corresponden a depósitos piroclásticos. De hecho, en Alphonsus se han identificado 13 cráteres de halo oscuro:

http://lunarnetworks.blogspot.com/2011/02/new-dark-halo-craters-in-alphonsus.html

Sinceramente, no sé si con el SC de 127mm podré ver esos cratercillos (suelen ser bastante pequeños – menos de 4 km de diámetro), pero confío en poder fijarme en los halos oscuros. Otro aliciente para la próxima vez que vaya a observar la zona de Ptlolemaeus, Alphonsus y Arzachel.

martes, 4 de octubre de 2011

NGC 40 - Nebulosa Planetaria en Cepheus

En la constelación de Cepheus, más concretamente en las coordenadas…

AR: 00h 13m
Dec. +72º 31’

… podemos encontrar la nebulosa planetaria catalogada como NGC 40. Está situada a unos 3.500 años luz de distancia y es una planetaria perfectamente asequible a pequeños telescopios, aunque bien es cierto que para exprimirla al máximo son necesarios unos cielos oscuros y un telescopio de gran abertura.

Más coloquialmente recibe el nombre de Nebulosa de la Pajarita (Bow-tie Nebula) y también podemos encontrarla bajo el nombre de Caldwell 2 (C2). Sea como sea, siempre nos dará unas buenas vistas.

Fue descubierta el 25 de noviembre de 1788 por William Herschel y actualmente su estrella central brilla con una magnitud aparente de 11,6 mientras que a la nebulosa en su conjunto se le asigna una magnitud de 12,3. La clase espectral de su estrella moribunda es WC, y presenta características propias de una estrella de tipo Wolf-Rayet, es decir, muy luminosa, muy caliente (50.000 ºC aprox.) y expulsando al espacio sus capas exteriores. Siguiendo con su evolución, se estima que dentro de 30.000 años la nebulosa habrá desaparecido y la estrella se habrá convertido en una enana blanca.

Con estos antecedentes, no hay que decir que NGC 40 se había convertido en un objetivo a observar, lo único que quedaba en el aire era saber cómo se comportaría mirándola con mi SC de 127mm y unos cielos con cierta contaminación lumínica.

Este es el dibujo que hice a 166x:


Y éstas son las anotaciones que tomé durante la observación:

A pesar que NGC 40 es una planetaria bastante asequible, resulta de gran ayuda documentarse un poco acerca lo que podemos esperar ver, y más todavía si observamos en cielos con cierta contaminación lumínica.

Empiezo con 50x, y en un primer vistazo nada me hace pensar que ante mi ya se encuentra la planetaria. Localizo las estrellas TYC4302-609-1 (mag. 9,6) y la TYC4302-1699-1 (mag. 9,06), que al estar formando un triángulo junto NGC 40, me sirve de perfecta referencia para situarme. Es entonces cuando me doy cuenta, mirando un poco de reojo, que más o menos a medio camino entre ellas, un poco desplazada a la derecha (respecto al dibujo), se aprecia una estrellita débil que ofrece cierta presencia fantasmagórica.

Con esto, ya soy plenamente consciente que he localizado la planetaria… y me doy cuenta que voy a necesitar más aumentos.

Pongo 125x y la cosa mejora, NGC 40 ya es más evidente. Curiosamente me pasa lo mismo que con la NGC6826, la Nebulosa Parpadeante (Blinking Planetary) en Cygnus, es decir, mirándola fijamente veo sin ningún problema la estrella central (HD 826), pero ni rastro de la nebulosa. Si miro con visión lateral, aparece como por arte de magia la nebulosa, pero ésta se “come” a la estrella central… De todas maneras, en algún momento de transición soy capaz de ver una débil estrella envuelta por una nebulosidad redondeada evanescente.

Pongo 166x y en vista del buen resultado que dan, decido hacer el dibujo a estos aumentos.

Llegados a este punto es el momento de empezar a jugar con los filtros. Primero acoplo el OIII, pero en vista que me oscurece tanto que hace imposible la observación, opto por cambiarlo rápidamente por el UHC. Realmente, mucho mejor.

Cuando utilizo estos filtros con el SC de 127mm soy consciente que tengo que armarme de paciencia, ya que es necesario adaptar muy bien la vista a la oscuridad, hay que ser muy preciso enfocando, hay que utilizar la visión lateral (periférica) y poner la cabeza en una inclinación muy crítica… sólo entonces soy capaz de sacarle el máximo partido al filtro.

Pues bien, con el filtro UHC la estrella central ha desaparecido, pero la nebulosidad se presenta un poco mejor: una manchita blancuzca redondeada y extensa… bastante extensa en comparación con otras planetarias típicas que suelo observar

Espera…

Son las 20h 31m T.U., hace más de tres cuartos de hora que estoy intentando exprimir todo lo que puedo NGC 40 y justo ahora, me han apagado las luces del campo de fútbol que me quedaba precisamente debajo de la constelación de Cepheus. Ahora tan sólo queda a mi espalda la Luna que brilla (me da la sensación que con cierto tono ceniciento) iluminada en el 47% de su superficie. Pero después de lo que he sufrido por culpa de las luces del campo de fútbol, esto es gloria. ¡Qué cambio!

Se podría considerar que empieza una nueva sesión de observación. Retiro el filtro y la nebulosa, que tanto me costaba atinar antes, ahora aparece de forma clara y evidente. Espectacular. Las dos estrellitas más débiles, una al lado de la planetaria y la otra enfrente, es ahora cuando las veo y las dibujo.

Por cierto, la estrella más brillante del campo (Debajo de la planetaria), es la TYC4302-1699-1, que también aporta su granito de arena a la estética del conjunto. La veo de color amarillo/anaranjado muy bonito, y después, consultando en Aladín, veo que es también una estrella triple (MLR 282). Lo malo es que según los datos que aparecen en el catálogo del WDS, es condición sine qua non, observarla con cielos oscuros y grandes aberturas:

00138+7233  MLR 282AB   AP: 157º; Sep. 0.5”; Mag. 9.82 / 9.97
00138+7233  MLR 282AB,C AP: 329º; Sep. 33.9”; Mag. 9.25/ 13.5

La pareja AB se encuentra demasiado cercana, y la componente C es muy débil. A pesar de ello, una cosa más a tener en cuenta si entra dentro de nuestras posibilidades.

En definitiva, una planetaria muy atractiva con la que he pasado un buen rato intentando sacarle el máximo partido posible batallando con los condicionantes observacionales de la noche.

Lo bueno es que si con el SC de 127mm y con cierta contaminación lumínica he disfrutado, no quiero ni pensar lo que puede ser observada desde un cielo oscuro con mi SC de 235mm. Otra vez será, de momento me voy a dormir más que satisfecho, mañana toca madrugar.