jueves, 8 de diciembre de 2011

Vallis Rheita y alrededores

Lamentablemente, no observo la Luna tanto como me gustaría, y no es por falta de ganas, ya que cada vez que lo hago me quedo maravillado con lo que veo.

Sin ir más lejos, el pasado 30 de noviembre de 2011, en el sexto día de lunación, con la Luna brillando en el 35% de su superficie, apunté mi telescopio SC de 127mm hacia una zona que no tenía demasiado explorada: la zona de Vallis Rheita.

Estuve un buen rato observándola y aproveche para hacer un pequeño boceto de lo que más me llamó la atención:


Y también tuve tiempo de sacarle una fotografía con la DBK y la barlow de x2:


Hubo un tiempo, entre 4.000 y 3.800 millones de años, en que la Luna recibió varios impactos de meteoritos de grandes dimensiones. Estos meteoritos fueron los responsables de producir enormes cuencas de impacto en la Luna que posteriormente serían rellenadas por magma procedente del manto lunar formando lo que ahora conocemos como “Maria”.

¿Por qué comento esto?, pues porqué buscando información sobre la formación de Vallis Rheita, me he encontrado con diferentes teorías.

Por un lado se pensaba que estaba formado por una cadena de cráteres que acabaron formando el “valle” a raíz de hundimientos tectónicos de la corteza lunar.

Por otro lado, se pensaba que Vallis Rheita era una formación de calderas volcánicas alineadas a lo largo de una falla radial de Mare Nectaris.

La opinión más generalizada actualmente es que Vallis Rheita es fruto de una serie de impactos secundarios provenientes de uno de estos grandes meteoritos que comentaba al principio y que formó la cuenca de Mare Nectaris.

Sin embargo, hay más. Según Gerald North en su libro “Observing the Moon”, la orientación de Vallis Rheita no coincide con las que ha observado en otros valles dentro del área de influencia del impacto de Mare Nectaris, por contra, sí que entra dentro de lo que serían las orientaciones de eyectas formadas por Mare Imbrium, llegando a la conclusión que el impacto que formó a éste, fue el responsable de la formación de Vallis Rheita.

No sé cuál será la teoría correcta, lo que sí me demuestra esto es que hay todavía muchos aspectos que desconocemos de nuestro querido satélite.

Dejando de lado su formación, lo que parece estar claro es que Vallis Rheita no es un valle propiamente dicho, sino que se trata de una alineación de diversos cráteres estrechamente imbrincados que ofrece una curiosa forma de “U” que se extiende a lo largo de 500 km. Con un ancho comprendido entre los 10 y los 30 km.


En esta foto echa también con la DBK y el SC de 127mm, pero sin la barlow, he rotulado los accidentes que más me llamaron la atención durante mi observación.

Sin lugar a dudas, Vallis Rheita es impresionante. Me recuerda una cicatriz, recuerdo de un pasado violento, presente en la superficie lunar. Se nota perfectamente lo que son los diferentes cráteres superpuestos que muestran una especie de cadena, literalmente, a lo largo de toda la formación. Partiendo del cráter Rheita hasta llegar a Young D, se puede ver con un ancho generoso, sin embargo, a partir de este último cráter, el “valle” se va estrechando hasta convertirse en una fina grieta. Para estar un buen rato observándolo y jugando con más o menos aumentos.

En la mayoría de fuentes que he consultado, recomiendan su observación durante el cuarto día de lunación, no durante el sexto como lo observé yo. Me lo dejo pendiente, seguro que me ofrecerá otra cara interesante.

Aparte de Rheita y de Vallis Rheita, no pude dejar de disfrutar de dos cráteres de dimensiones respetables que se encuentran frente Rheita. Se trata de Metius, de 88 km. de diámetro, y de Fabricius, de 78 km. El más espectacular es Fabricius, más que nada porqué presenta dentro de su circo, el pico central típico, que como peculiaridad, se encuentra flanqueado por dos cadena montañosas paralelas. Impresionante vista forzando los aumentos en él.

Para finalizar, me fijo en Steinheil y Watt, dos cráteres prácticamente gemelos que parecen pelearse a empujones por un sitio preferente para disfrutar del atractivo de Vallis Rheita, un atractivo apto para todo tipo de telescopios.

Y hasta aquí mi observación. Lo dejo con la sensación de que todavía hay muchas cosas interesantes que observar en esta rica zona... no importa, será, sin duda, otro día.

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