domingo, 10 de agosto de 2014

61 Cygni - doble con alto movimiento propio en Cygnus

Siempre que observo alguna estrella, nebulosa, galaxia, cúmulo o cualquier otro objeto por el telescopio me gusta saber la distancia a la que se encuentra. Más que nada para tener una referencia que me permita hacerme una pequeña idea de las inmensas distancias en las que nos movemos cuando hablamos del Cosmos.

No voy a descubrir nada si digo que precisamente esto, el tamaño del Universo, es una de las cosas que más me fascinan de la astronomía e indefectiblemente, cuando pongo el ojo en el ocular siempre pienso en ello, con el consiguiente complejo de mota de polvo que me entra de repente.

Y también siempre me ha llamado la atención el hecho de que rara vez existe unanimidad a la hora de estimar esas distancias a los objetos en cuestión. En ocasiones incluso hay discrepancias de miles de años luz, que pronto está dicho.

Existen varios métodos para hacer las estimaciones de la distancia a la que se encuentra un objeto. La paralaje trigonométrica, el método del cúmulo móvil, ajuste al diagrama de Hertzsprung-Russel, variables RR Lyrae, variables cefeidas. Relaciones de Tully-Fisher y Faber-Jackson, fluctuación del brillo superficial, funciones de luminosidad, supernovas tipo Ia, ley de Hubble… Para conocer un poco más acerca de ellos podemos echar un vistazo a estos enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Escalera_de_distancias_c%C3%B3smicas

http://www.astro.ucla.edu/~wright/distance.htm

Hace unos años mientras estaba preparando una sesión de dobles en la constelación de Cygnus me planifiqué la 61 Cygni (STF2758), una doble que prometía ser muy atractiva, y que realmente no defraudó.

Pero además, gracias a un post en el foro de la Asociación Astronómica Hubble de Acafar (Rafael Caballero) vi que presentaba un aliciente añadido: era una doble de alto movimiento propio.

Esto quiere decir que este sistema estelar se encuentra tan próximo a la Tierra que podemos percibir de un año para otro como 61 Cygni se va desplazando en relación a las otras estrellas que, debido a su lejanía, a nosotros nos parece que están fijas. Más concretamente, esta pareja se desplaza cada año 5,22” en dirección NE (AP=52º).

En 1804 Giuseppe Piazzi fue el primero en percatarse de este rápido desplazamiento y llegó a bautizarla como “Estrella Voladora”

El caso es que el 30 de agosto de 2008 tuve una primera aproximación a 61 Cygni. Quedé encantado con ella y me propuse que intentaría fotografiarla de un año para otro con la intención de percibir este rápido desplazamiento.



Entre tanto, buscando información sobre esta pareja vi que 61A Cygni fue la primera estrella de la que se pudo calcular su paralaje y a partir de ella, establecer la distancia a la que se encontraba.

El autor de este hito en la historia de la astronomía fue Friedrich Wilhelm Bessel que después de algunos intentos fallidos, pudo finalmente en 1838, gracias a la utilización de un heliómetro de Fraunhofer, estimar la paralaje de 61 Cygni en 0,314”, con lo que aplicando trigonometría básica, dedujo que 61 Cygni se encontraba a 10,4 años luz de distancia.

En la actualidad se acepta una paralaje de 0,28547” lo que equivale a 11,36 años luz.

El método utilizado para medir la distancia, aunque conocido desde tiempo de la Grecia clásica, no fue aplicable a la práctica hasta que los científicos dispusieron de los instrumentos con la suficiente precisión para medir una paralaje tan pequeña como la que ofrecen las estrellas.

La idea del proceso es la siguiente:



La paralaje es “la diferencia entre las posiciones aparentes de un objeto remoto visto desde dos puntos distintos” (Enciclopedia Monitor, Ed. Salvat).

Para encontrarla, en el caso que nos ocupa, debemos observar en una fecha determinada (en el ejemplo el 3 de enero) la estrella de la que queremos estimar su distancia.

Seis meses más tarde, repetimos la operación (4 de julio). La estrella, relativamente cercana a la Tierra presentará un movimiento aparente respecto a las estrellas de fondo, que se mantendrán “fijas” debido a su lejanía.

Con estas dos referencias se determina el ángulo que se ha desplazado (α) y luego la paralaje (p) que es α/2

Entonces por trigonometría sabemos que:

Sen(p) = Cateto opuesto / hipotenusa

Que equivale a:

sen(p) = Distancia Tierra Sol / Distancia Tierra Estrella

Con lo que:

Distancia Tierra Estrella = Distancia Tierra Sol / sen(p)

De todas formas no es tan sencillo, ya que a la hora de determinar la paralaje hay que tener en cuenta la nutación, la aberración anual y el movimiento propio y aplicar las correspondientes correcciones a las observaciones visuales que se hagan.

Dejando un poco de lado todas estas consideraciones acerca de las distancias estelares, como he comentado, mí intención era fotografiar 61 Cygni con el suficiente intervalo como para apreciar su movimiento respecto a las otras estrellas más alejadas.

Así tomé una primera fotografía el 18 de agosto de 2013, y una segunda el 6 de agosto de 2014. Y cuál fue mi sorpresa al comprobar que no sólo se apreciaba ya el movimiento, sino que además aparecía en escena una estrella de magnitud 10,7 que el año anterior se encontraba eclipsada por el brillo de 61 Cyg.

Con lo que podemos decir que este año 2014, 61 Cyg es una triple visual.



Y este es el dibujo que hice del campo estelar que acompañaba a 61 Cyg el 6 de agosto de 2014 observando desde un cielo rural con mi SC de 235mm y el ocular Nagler de 16mm (146,88x):



Dos preciosas luminarias amarillas acompañadas por una tímida estrellita que el año pasado quedaba canibalizada por el brillo del par de estrellas voladoras.

61 Cygni A presenta un tipo espectral K5V, una magnitud visual de 5,2 y parece ser además variable (V1083 Cyg). Es del tipo BY Draconis.

61 Cygni B tiene una clase espectral K7V y una magnitud visual de 6,0.

Ambas son enanas naranjas y están separadas por una media de 84 UA, siendo 659 años su periodo orbital.

En conclusión, un bello par que debido a su alto movimiento propio nos permite disfrutar de un cielo de vértigo… año tras año. Seguro que si por mí es, no faltaré a la cita de 2015.

Simbad / Aladin

PD: En el foro de la Asociación Astronómica Hubble, Ceres, comentó que en 2013 él había podido captar la tercera estrella en discordia ya separada de 61 Cyg. Esto me intrigó y decidí revisar las fotos que había hecho el agosto del 2013. Esta vez cogí una imagen sola y no la apilé con otras, y oh sorpresa, ahí estaba la tercera estrella:


Hubiese tenido que hacer un dibujo también el año pasado. A lo mejor entonces no me hubiera pasado por alto. Sea como sea, esta estrellita en 2014 me ha dado una buena sorpresa.

PD 2: Y para finalizar la entrada, aquí un recorte de las fotografías sin apilar que muestra claramente el movimiento anual de 61 Cygni:





lunes, 4 de agosto de 2014

M29 en Cygnus desde cielos oscuros

El 28 de junio de 2008 observé el cúmulo abierto M29 con mi SC de 127mm desde un lugar con cierta contaminación lumínica, y comenté que por sus características, no importaba demasiado no disfrutar de él desde unos cielos realmente oscuros.

Carta generada con Cartes du Ciel

Carta generada con Cartes du ciel

Fue una suposición, por lo que el pasado 26 de julio de 2014, encontrándome en un cielo rural con mi SC de 235mm decidí volver a apuntar hacia M29 para comprobar qué tal se mostraba con unas condiciones más favorables que las que tuve en su día.

Este es el dibujo de 2008:



Y este el que hice en 2014:



Realmente el cambio es notable.

Leyendo comentarios de otros aficionados he visto que este cúmulo suele decepcionar un poco a quien lo visita, pero a mí me parece que tiene cierto encanto. Sobre todo por la disposición de sus seis estrellas más brillantes, que con una magnitud alrededor de la 9, muestran una forma de cáliz, o como apunta Sue French en “Deep Sky Wonders”, dos paréntesis invertidos.

Hay quien dice que M29 le sugiere el Carro de la Osa Mayor en miniatura, o incluso unas Pleiades de brillo más atenuado, pero para ser sincero, en ningún momento he notado este parecido.

Lo que sí es cierto es que M29 podría resultar mucho más espectacular si no fuera porque el polvo interestelar que se encuentra entre el cúmulo y nuestra posición, según un estudio de W. A. Hiltner del Observatorio Yerkes en 1954, absorbe tanta luz que si no fuera por este filtro, lo veríamos 3 magnitudes más brillante.

M29 pertenece a la asociación estelar Cygnus OB1 y a pesar de coincidir en que se trata de un cúmulo joven, con sus estrellas más brillantes de clase espectral BO y B1, no existe unanimidad a la hora de concretar su edad. Según estudios la sitúan entre 4 y 6 millones de años, y según otros, alrededor de los 10.

Del mismo modo, no existe una estimación de su distancia aceptada por todos los investigadores. Esto puede ser debido a la dificultad que entraña estimarla correctamente por la presencia del polvo interestelar que comentaba antes. 4.000 y 7.200 años luz es el intervalo en que se mueven las cifras.

De las estrellas más brillantes, por lo menos dos son variables, HD194375 (V2031 Cyg) y HD229239 (V1322 Cyg) aunque a nivel visual, sólo podemos percibir variación en esta última, ya que oscila entre la 8,8 y la 9,7 magnitud, mientras que la primera tan sólo varía de la 8,5 a la 8,8. En el dibujo V1322 Cyg es la estrella de las más brillantes que queda más arriba.

Con el SC de 235mm desde un lugar oscuro, además de poder percibirse perfectamente la curiosa disposición del cúmulo, distingo muchas más estrellas que lo acompañan, con lo que el efecto es más espectacular. Tanto que decido forzar hasta los 146x.

Las diferentes componentes que aparecen en el campo del ocular presentan la mayoría de ellas un color blanco-azulado metálico muy potente y atractivo, y lo mejor es que cuanto más adapto la vista a la oscuridad, más estrellas débiles aparecen, al tiempo que las más brillantes se aprecian de una manera más cómoda.

Simbad/Aladin

En definitiva, un cúmulo muy sufrido a la contaminación lumínica que puede llegar a verse con prismáticos pero que bien vale la pena hacerle una visita desde un cielo oscuro y un telescopio de buena abertura.

viernes, 1 de agosto de 2014

NGC6309 - Nebulosa Planetaria en Ophiuchus

Es una carrera contrarreloj. Las nubes que desde que he empezado a observar estaban clavadas en el horizonte, han empezado a expandir sus dominios y poco a poco empiezan a cubrir todo el cielo.

Cielos oscuros, sin Luna, alguna racha de viento y mi SC de 235mm. Pero ahí están las nubes amenazadoras. Así que tengo que espabilarme si quiero cazar a NGC6309, una planetaria situada en la constelación de Ophiuchus.

NGC6309 recibe el sobrenombre de “Box Nebula”, la Nebulosa de la Caja, aunque este apelativo puede llevar a confusión, ya que, por lo menos, existe otra Nebulosa de la Caja, NGC6445 en Sagittarius.

En este sentido, prefiero adoptar el otro nombre que aparece en el libro de Stephen J. O’Meara, “The Secret Deep”: Nebulosa del Signo de Exclamación (“Exclamation Mark”). Después de observarla no podría estar más de acuerdo.

Fue descubierta en 1878 por Wilhelm Tempel mientras estaba observando con un refractor de 11” (280mm) en el Observatorio Arcetri de Florencia. Situada a unos 7.700 años luz de distancia, presenta un diámetro de 16” y una magnitud visual de 11,5. Realmente, muy asequible.

No tanto su estrella central. En principio lo parecería, ya que según datos publicados en 1918 por Heber Curtis del Lick Observatory brillaría con una magnitud de 13, sin embargo, en 1974 S. J. Czyzak y Lawrence H. Aller expusieron que según sus estudios su magnitud era muy inferior a la 13. Por mi parte, no he sido capaz de percibir nada que se pareciera a la estrella responsable de esta planetaria.



Utilizando el ocular de 25mm (94x) ya se puede apreciar perfectamente, sobre todo al encontrarse al lado de la estrella que representa el “punto” del signo de exclamación, la USNO J1714039-125417, que a pesar de brillar con magnitud de 11,9, con mi SC de 235mm es una buena referencia.

Quiero centrarme en la planetaria y fuerzo aumentos hasta los 235x. La turbulencia de la noche no ayuda demasiado, pero prefiero mantenerlos al permitirme ver a NGC6309 como una manchita blancuzca de tamaño generoso para lo que suelen ser las nebulosas planetarias.

Lo primero que me llama la atención es que contra lo que se podría esperar, su forma no la percibo como si fuera una caja, sino que la veo como un abanico plegado. Un poco más estrecha en el lado próximo a la estrella que la acompaña y más ancha a medida que se aleja de ella.

No soy capaz de percibir ningún detalle interno y, como he comentado antes, de la estrella central, ni rastro. Y es una lástima, porqué NGC6309 es una planetaria bipolar que en fotografía presenta unos delicados filamentos. Pero se sabe, una cosa son las fotografías y otra lo que apreciamos por el telescopio.

Sea como sea, NGC6309 bien vale una visita. Yo por lo menos intentaré volver a ella, he quedado intrigado por no haber podido notar una clara forma rectangular en una planetaria apodada como la “caja”.