jueves, 30 de diciembre de 2021

M79, cúmulo globular en Lepus con el SC de 235mm

M79 es un cúmulo globular situado en la constelación de Lepus. Fue descubierto por Pierre Méchain el 26 de octubre de 1780 y observado a su vez por Messier el 17 de diciembre del mismo año.

Carta generada con Cartes du Ciel

Gracias a su brillo aparente de magnitud 7,7 y a su diámetro, también aparente, de 6’, puede llegar a observarse como una pequeña bolita algodonosa, con unos prismáticos 10x50. Es fácil de localizar, ya que forma un rombo junto a Beta, Epsilon y Gamma Leporis.

Físicamente se encuentra a unos 42.100 años luz de distancia y se extiende a lo lardo de 80 años luz.

En su día lo pude observar y dibujar con mi SC de 127mm (https://laorilladelcosmos.blogspot.com/2010/01/m79-cumulo-globular-en-lepus.html), y me quedó la sensación de que con mayor abertura podría sacarle mucho más partido. De hecho, es un globular resoluble con telescopios de diámetro generoso.

Con esta idea monté el SC de 235mm la noche del 29 de diciembre de 2021, la primera noche que pude observar en varios meses. Y esto fue mi perdición, ya que soplaba un viento bastante fuerte provocando unas turbulencias atmosféricas que no permitían ver los objetos bien definidos. Resultado: no pude resolverlo. Pero a pesar de ello, disfruté con su observación.



Se encuentra enmarcado en un bonito campo estelar, en el que destacan las dos estrellas que lo flanquean, HIP25273 y TYC6475-187-1 de magnitudes 8,75 y 9,43 respectivamente, y una pequeña estrella de magnitud 12,6, TYC6479-422-1, que lo acompaña marcando prácticamente los límites de sus zonas más externas.

Presenta un núcleo muy potente y brillante, que como he adelantado antes, no soy capaz de resolver. La verdad es que por momentos las estrellas más brillantes parecen pelotas de golf.

Sin embargo, el halo que envuelve al núcleo, a medida que voy adaptando mejor la vista, se vuelve más y más extenso, hasta que al final, utilizando la visión lateral, no puedo delimitar con exactitud sus fronteras.

Decido dejarlo, el viento no da tregua, pero realmente me quedo con ganas de observarlo en una noche con mejores condiciones atmosféricas, aunque, para ser sincero, hoy me ha gustado su apariencia.

Para concluir, una espectacular fotografía del Hubble de este espectacular cúmulo globular:

Credits: NASA, ESA, STScI, F. Ferraro (Universita di Bologna) and S. Djorgovski (California Institute of Technology)

martes, 28 de diciembre de 2021

Orión sobre la Serra del Montsià

Han llegado las navidades y he podido, por fin, volver a mi pueblo. Confiaba en poder sacar de nuevo el telescopio y disfrutar de nuevo de algunas noches de observación astronómica. Pero por culpa de las nubes, no he podido hacerlo.

Hoy soplaba un fuerte viento, y no era demasiado aconsejable montar el SC de 235mm, pero he cogido mis prismáticos Celestron Última 10x50 y la cámara Nikon D5100 y he intentado cazar al cometa Leonard C/2021 A1. Ahora ya va disminuyendo su brillo y se encuentra demasiado bajo para una observación óptima, pero después de lo que se ha hablado de él estas últimas semanas, no quería dejar la ocasión de echarle un vistazo.

Pero no. No ha habido suerte. Justo cuando iba a localizarlo, compruebo que ya se ha escondido detrás del edificio del vecino. A ver si mañana me pongo un poco más pronto y consigo cazarlo.

He estado dando una vuelta por el cielo con los prismáticos. De todos los rincones por los que he pasado, con el que más he disfrutado ha sido con las Pleiades (M45). Son preciosas con cualquier instrumento, pero con los 10x50 tienen un encanto especial, ya que me transportan a mis primeros tiempos de aficionado en los que solo disponía de unos sencillos prismáticos para satisfacer mi hambre de cielo.

Finalmente, a simple vista voy reconociendo diferentes constelaciones invernarles. Taurus, Auriga, Gemini, y como no, Orion. A pesar de la, cada vez más horrorosa, contaminación lumínica, Orion parece querer sobreponerse a ella y continuar, como cada diciembre, asomar majestuoso sobre la Sierra del Montsià. Un gran espectáculo que, si la tendencia de los últimos años continúa como hasta ahora, será más complicado de disfrutar en todo su esplendor.

He querido acabar sacando una foto que me ha quedado con un mensaje dramático: la belleza del cielo confrontada con el exceso descontrolado de iluminación.

A ver si antes de acabar el año puedo observar de nuevo con el telescopio y despedir este complicado 2021.


viernes, 8 de octubre de 2021

Segundo día de lunación, 8 de octubre de 2021

Por diferentes razones, ninguna buena, estoy un poco desconectado de la observación astronómica, pero esto no quiere decir que haya perdido la afición. Al revés, los pocos momentos que el cielo me muestra un bonito espectáculo a simple vista, lo disfruto como nunca.

Como esta noche del 8 de octubre de 2021. Hacia el oeste, después de la puesta del Sol, un brillante Venus se mostraba orgulloso, y un poco más cerca del horizonte, una joven Luna de 2,28 días, iluminada tan solo en un 7,1% de su superficie, resplandecía con una gran belleza gracias al cielo despejado y la atmósfera serena.

Dudaba en si sacar los prismáticos o la cámara. Al final me decidí por la cámara para tomar algunas fotos de recuerdo con el objetivo Sigma 150-500mm. Estoy muy contento con este objetivo, sobre todo con el estabilizador que lleva. Las fotos están tomadas a pulso.



En esta pequeña franja lunar, destaca una pequeña porción de Mare Crisium y los cráteres Langrenus, Vendelinus, Petavius y Furnerius, todo un espectáculo que en estas primeras noches de lunación desaparece rápidamente por el horizonte.

¿Qué tendrá la Luna que nos atrae tanto?