viernes, 10 de julio de 2015

M58 - Galaxia en Virgo con el SC de 235mm

A menudo, observando galaxias con mi SC de 127mm me quedo con la duda de si habré podido sacarles todo el jugo posible teniendo en cuenta mi abertura, y preguntándome si con el SC de 235mm se vería muy diferente.

La mayoría de veces la visión de la galaxia mejora considerablemente y me ofrece bastantes más detalles, pero en otras ocasiones, lo único que cambia sustancialmente es el tamaño que muestran en el ocular.

Y esto es más o menos lo que me ha pasado con M58.

El 2 de abril de 2011 pude disfrutar y dibujar esta asequible espiral barrada (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/07/m58-galaxia-en-virgo.html) y realmente quedé satisfecho con la experiencia. Pero posteriormente, buscando información acerca de M58 pude ver algunas fotografías de ella donde parecía que con una mayor abertura sería posible sacarle más partido a la observación.

NOAO/AURA/NSF

Con esta esperanza, el 8 de mayo de 2015, desde unos cielos oscuros, apunté el SC de 235mm hacia ella. Era el primer objeto que observaba esa noche y a lo mejor no tenía la vista lo suficientemente bien adaptada a la oscuridad, o puede que todavía no fuera noche cerrada, o puede que los cielos de mi pueblo no sean ya tan buenos como lo eran hace unos años, no sé.

El caso es que tuve que dedicarle más tiempo del esperado hasta que llegó el momento en que vi que ya no podía sacarle más jugo, momento en que quedé algo decepcionado viendo que poco más me había ofrecido comparado con la vez que la observé con el SC de 127mm.

El campo estelar donde se encuentra enmarcada no puede considerarse demasiado espectacular. Destaca con fuerza la TYC878-506-1, situada en la parte superior del dibujo, de magnitud 8 y una buena referencia para situar a la galaxia. Y de entre el resto de componentes, considerablemente más débiles, tan sólo mantiene cierta relevancia la amarillenta HIP61630, de magnitud 11 y que se muestra en la parte inferior.



M58 presenta un núcleo extremadamente compacto y brillante, y de manera curiosa, esto representó un pequeño problema a la hora de percibir bien el halo que lo envuelve.

A medida que voy adaptando mejor la vista el halo se muestra cada vez más marcado, hasta que su forma ovalada se aprecia perfectamente, sin embargo, cuando mi atención vuelve a centrarse en el núcleo, el halo disminuye drásticamente su extensión.

Al final, utilizando visión lateral e intentando extraerme del brillo del núcleo he podido percibir el halo en toda su extensión y de manera más cómoda.

Esta experiencia, muy semejante a la que se tiene con algunas nebulosas planetarias (como la Blinking Planetary – NGC6826), es la primera vez que me ocurre con una galaxia.

Soy incapaz de distinguir ningún detalle interior en la galaxia, salvo alguna zona más clara o más oscura que otra, pero nada de barras, ni brazos, ni ninguna peculiaridad especial. En definitiva, parecido a lo que vi con el SC de 127mm, pero con mayor aumento.

Charles Messier descubrió esta galaxia el 15 de abril de 1779 mientras estaba realizando el seguimiento de un cometa y la catalogó como M58.

Con un diámetro de 107.000 años luz, esta espiral barrada de tipo SBc se encuentra a unos 62,5 millones de años luz y pertenece al cúmulo galáctico de Virgo.

M58 es una galaxia realmente asequible, gracias a un diámetro aparente de 5,9’ x 4,7’ y una magnitud visual de 9,6 y resulta muy agradecida con cualquier telescopio, siempre y cuando la observemos desde unos cielos razonablemente oscuros.

domingo, 5 de julio de 2015

M61 - Galaxia en Virgo con el SC de 235mm

El 1 de abril de 2011 tuve la ocasión de observar y dibujar la galaxia M61 que se encuentra situada en la constelación de Virgo con mi SC de 127mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2011/06/m61-galaxia-en-virgo.html

Y al final de las notas dejé apuntado: “M61 es una de aquellas galaxias que, después de estar observándola un buen rato con mi telescopio de 127mm y llegar a un punto en el que dudo pueda sacarle más partido… me queda la extraña sensación de que es una galaxia que con más abertura, resultaría realmente espectacular”.

Pues bien, el pasado 8 de mayo de 2015 se me presentó la oportunidad de comprobar si mi impresión era acertada o no.

Desde cielos rurales oscuros y con el SC de 235mm apunté hacia M61 y, después de estar un buen rato con ella, pude confirmar que, efectivamente, esta galaxia, con las condiciones adecuadas, resulta un verdadero espectáculo.



Pero vayamos paso a paso.

Vale la pena estar unos minutos con el ojo pegado en el ocular, haciendo pantalla con las manos para evitar cualquier luz intrusa, sólo para ir viendo cómo, poco a poco, un puntito luminoso que en principio se percibe como una estrella desenfocada y que no es otra cosa que el núcleo galáctico, se va viendo envuelto a cada instante que pasa por un halo cada vez más marcado y extenso.

No veo brazos perfectamente definidos, o tal vez sí. Lo que percibo es una forma espiral que se aprecia de esta forma gracias a zonas más o menos oscuras que aparecen en el halo.

Cometo un error de principiante. Enciendo la linterna roja para dibujar el campo estelar, algo que hubiera tenido que hacer antes de tener perfectamente adaptada la vista a la oscuridad, y, como por arte de magia, me desaparece la galaxia, volviéndose a ver ese punto desenfocado que había percibido al principio.

Pero la recompensa de ver M61 con la vista adaptada es tan grande que no me importa repetir el proceso de nuevo.

Hablando del campo estelar en la que se encuentra enmarcada, no es que sea demasiado espectacular, pero algún aliciente podemos encontrar en él, como puede ser la estrella HIP60224 que se encuentra casi en los límites del campo y que ofrece un bonito color amarillo intenso. Brilla con magnitud 8,2 y tiene una clase espectral de tipo K1 III.

Y mientras estoy con la tarea, la sorpresa que después de tantos años observando por el telescopio, ya no lo es tanto. Veo pasar a velocidad endiablada un satélite artificial. Más tarde compruebo que tiene bastantes números de tratarse del Iridium69, que en esos momentos brillaba con una magnitud generosa de 5,0.

Al final creo que el dibujo consigue plasmar bastante bien lo que pude ver por el ocular, y permite, junto con el que hice con el SC de 127mm, tener una idea aproximada de lo que podemos esperar ver con una y otra abertura.



M61 no resulta demasiado complicada de localizar, primero por su magnitud de 9,7 y un diámetro de 6’ y segundo porqué disponemos de buenas referencias para encontrarla. Si localizamos la estrella doble 17 Vir, de magnitud 6,4 y nos vamos desplazando hacia 16 Vir (mag. 5,0), nos encontraremos a unos 50’ a M61.

Carta generada con Cartes du ciel

Está situada a 49,6 Millones de años luz y se extiende a lo largo de 94.000 años luz. Fue descubierta el 5 de mayo de 1779 por el sacerdote italiano Barnaba Oriani mientras estaba realizando el seguimiento del cometa C/1779 A1 Bode.

Messier también la vio de manera independiente la noche del 5 de mayo, pero la tomó por un cometa y no fue hasta el 11 de mayo de 1779 en que la identificó como “una nebulosa muy débil y difícil de percibir”.

Lo bueno de M61 es que da mucho juego tanto en telescopios pequeños como en los de mayor abertura, y desde cielos oscuros, con paciencia y unas condiciones de observación adecuadas, nos va a dejar un recuerdo imborrable.

Aladin Lite


viernes, 3 de julio de 2015

Conjunción Venus-Júpiter, 30 de junio y 1 de julio de 2015

De vez en cuando los planetas en movimiento nos regalan bonitas conjunciones que, habitualmente, podemos disfrutar a simple vista.

Lo que no es tan habitual es que los planetas se encuentren tan cercanos (en perspectiva, se entiende) que además podamos verla con nuestros telescopios.

El 30 de junio y el 1 de julio de 2015 Venus y Júpiter nos ofrecieron fantásticas vistas al encontrarse separados por tan sólo unos 22’ y 29’ respectivamente.

Hacía semanas que en el cielo, cuando volvía a casa del trabajo, podía ver cómo ambos planetas iban acercándose paulatinamente el uno al otro. Un  bonito preludio al máximo acercamiento se produjo el 20 de junio de 2015, día en que Venus, Júpiter y la Luna nos ofrecieron un bonito triángulo celeste:



Y poco a poco fue llegando el gran día.

Por suerte, en mi zona las previsiones meteorológicas eran favorables, por lo que pude centrarme en planificar la observación.

El principal problema que tenía es que tan sólo disponía aproximadamente de una hora desde que los planetas se vieran cómodamente en el cielo hasta que se les afectara la turbulencia atmosférica a medida que se aproximaran al horizonte.

Hacia las 19h 15m T.U. localizo a Venus a simple vista, pero no a Júpiter. Ya lo esperaba, de manera que cojo los prismáticos 15x70 y apunto hacia Venus, y empieza el espectáculo. No hace demasiado que el Sol se ha ocultado detrás de la montaña que tengo enfrente de mi domicilio y la claridad diurna todavía está presente.

Sin embargo, con los prismáticos puedo apreciar en el mismo campo una bolita grisácea y un espectacular Venus que, mientras puedo mantener los 15x70 relativamente estables, me ofrece un aspecto de media luna pequeñita. Nunca deja de ser curioso ver los planetas cuando todavía hay luz de día.

Con este panorama voy esperando a que las sombras de la noche vayan adueñándose del cielo y hacia las 20h 15m T.U. decido tomar la primera foto testimonial de la conjunción:



Una vez conseguido este primer recuerdo, empiezo a montar el telescopio SC de 12mm en el balcón. No tengo demasiado espacio, y la verdad es que resulta un poco agobiante sortear plantas, trípodes, mesas, sillas, accesorios… e ir con cuidado de que no caiga nada a la calle y me enfrente a una demanda por abrir la cabeza a alguien con un ocular volador…

Y es cuando pongo el ojo en el ocular de 25mm que me ofrece un campo de visión de 1º que no puedo reprimir una exclamación al darme cuenta que por muchas fotografías que haga, ese momento será el que recordaré con más satisfacción de esta peculiar conjunción.



Un precioso Júpiter (mag. -1.8), mostrando sus bandas ecuatoriales y flanqueado por los cuatro satélites galileanos. Ganímedes (mag. 5,5) alejado a la derecha. A la izquierda, más cercano al planeta Io (mag. 5,9), a continuación Europa (mag. 6,2) y finalmente Calisto (mag. 6,5).

Y un Venus extremadamente blanco y brillante (mag. -4,4) mostrando una superficie iluminada en tan sólo un 34%.

Pero lo que más desconcertado me deja cuando me pongo a dibujar lo que veo, es el hecho que tenga la sensación de que el tamaño que aprecio en Júpiter sea muy parecido al que creo intuir en Venus.

Intrigado abro el Starry Night y compruebo que el tamaño aparente de ambos es el mismo, 32”. Una feliz coincidencia que se suma a la belleza que emana del ocular.

Pero como he comentado antes, el tiempo apremia. No con muchas ganas cambio el ocular por la cámara ASI120MM y después de trastear un poco con ella veo que no alcanzo a ver los dos planetas en el mismo campo.

El tiempo corre.

En vez de pelearme más con la cámara, decido cambiarla por la Nikon D5100. Ahora sí se ve bien la conjunción, pero lamentablemente, la turbulencia ya afecta a Júpiter y no soy capaz de conseguir una imagen nítida de él.

Y el tiempo sigue corriendo.

Así que al final opto por sacar una foto testimonial, saturándola un poco para que se puedan apreciar bien, por lo menos, los satélites de Júpiter:



Y parece que el tiempo cada vez va más acelerado.

Finalmente, saco la cámara del telescopio y la monto en un trípode para hacer una última foto de despedida:



Con la que doy por concluida la observación de esta atractiva conjunción.

No recuerdo haber visto ninguna que me haya provocado niveles tan altos de ansiedad, y me reafirmo en la impresión que los minutos que he pasado con el ojo pegado al ocular mientras dibujaba lo que veía, han sido los mejores de la noche.

El 1 de julio los planetas ya no se iban a encontrar tan cercanos, pero con todo, los 29’ de separación todavía permitían disfrutar de una bonita conjunción.

Esta vez no me puse tan nervioso, y decidí tomarme la cosa con más calma. De manera que directamente apunté con el telescopio hacia Venus y me puse a observar el panorama con el telescopio.



Esta noche la turbulencia afecta más a la observación, hasta tal punto que, teóricamente, tendría que haber sido capaz de percibir los cuatro satélites de Júpiter, sin embargo, sólo soy capaz de ver, a la derecha del planeta, a Io, Europa y Ganímedes. Calisto se encontraría a la derecha del planeta, pero no veo ni rastro de él. Y mira que lo he intentado por activa y por pasiva.

Vuelvo a recurrir al Starry Night y frente mi desconcierto veo que Calisto se encuentra a tan sólo 4,3” de Júpiter.

Vuelvo a mirar, pero no. No hay manera, así que me tengo que conformar en dibujar lo que veo.

Dándole vueltas intento buscar alguna explicación. Por un lado se me ocurre que esté tan cerca del planeta que su brillo y la turbulencia existente lo hagan invisible a mi ojo. Y por otro lado me pregunto si no es que la causa de no verlo sea el hecho de entrar en la sombra de Júpiter… pero viendo que el disco iluminado del planeta lo está en un 100%, no acabo de verlo claro. Para colmo, cuando luego hago la fotografía correspondiente con la Nikon D5100 esperando que apareciera Calisto, pues resulta que también brilla por su ausencia.



En fin.

Por su parte, Venus continúa mostrando su fase, pero con la peculiaridad de estar encarada al lado opuesto al que se encuentra Júpiter (a diferencia del día 30) debido al movimiento del planeta.

Intento continuar con la observación, pero de repente unas nubes bajas se encargan de, muy a mi pesar, dar por concluida la sesión de observación.

Con todo, haciendo balance entre ayer y hoy, tengo que decir que he disfrutado mucho con esta conjunción planetaria con Venus y Júpiter de protagonistas.

El 2 de julio, cuando el Sol empezaba a despedirse, volví a sacar la cabeza a ver cómo se encontraban los protagonistas de los últimos días y lo que vi me recordó que en nuestra afición estamos en manos del tiempo caprichoso. Esto es los que se mostraba ante mis ojos:



Y a pesar de ello, más tarde acabaría despejando permitiéndome concluir un gif animado donde incluyo fotografías desde el 28 de junio hasta el 2 de julio donde se puede ver la danza planetaria realizada estos días por Venus y Júpiter. Lástima que la calidad gif no sea muy buena, pero como testimonio creo que representa un buen corolario a esta conjunción.