domingo, 9 de septiembre de 2012

NGC869 y NGC884 - Doble Cúmulo de Perseus

Cuando empecé a interesarme por la observación astronómica y compré mis primeros prismáticos para intentar disfrutar mejor de los cielos, uno de los primeros objetos que observé fue el Doble Cúmulo de Perseo. Y realmente su vista me dejó impresionado.

Es muy fácil de localizar. Yo habitualmente lo encuentro trazando una línea recta desde Gamma Cassiopeia y Ruchbah en dirección hacia Mirfak (Alpha Persei):


Lo más curioso es que siendo uno de los objetos celestes que más he visitado, y disfrutado, tanto con prismáticos como con telescopio, todavía no he podido hacer un dibujo de esta pareja de cúmulos. Bueno, de hecho tengo que reconocer que cada vez que lo observo y me planteo dibujarlo… me supera la gran cantidad de estrellas que lo forman y acabo dejando de lado el lápiz y el papel y me dedico a disfrutar de la fantástica vista que ofrecen NGC869 y NGC884.

Este verano no ha sido diferente, pero la noche del 13 de agosto de 2012, aprovechando que tenía la cámara Nikon D70S acoplada al SC de 235mm y el reductor de focal f6,3, decidí sacar una fotografía que, no siendo de las más espectaculares que pueden verse de esta pareja, mostrara por lo menos una idea de lo fantástico y espectacular que resulta observarlos a través del telescopio.

Este es el resultado. Un mosaico de dos fotografías de 45sg de exposición a ISO 1250 tomadas a las 23h 17m T.U., tratadas con el Pixinsight LE y el Photoshop:


Algún día me decidiré a dibujarlos, aunque me lleve más de una noche… pero hasta que se presente la ocasión, continuaré disfrutando de estos espectaculares cúmulos abiertos cada vez que observe la zona de la constelación de Perseo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Grupo Estelar de Theta Delphini - Asterismo en Delphinus

Uno de los momentos en los que más disfruto durante las calurosas noches de verano es cuando, a simple vista o ayudado por unos prismáticos y el “Pocket Sky Atlas”, me dedico a intentar identificar las constelaciones que tengo a tiro. Algunas presentan más dificultades que otras, pero independientemente de esto, siempre intento con mi imaginación representar la forma sobre la que nuestros antepasados evocaron el nombre que tienen asignadas.

Es divertido, porqué uno se encuentra de todo. Algunas, como Pegasus o Cygnus, no presentan ninguna dificultad a la hora de trazar sobre ellas la forma de un caballo o un cisne; con otras, como Lyra, Cassiopeia o Andromeda, nuestra imaginación ya tiene que esforzarse un poco; y finalmente nos encontramos con las que por mucho que lo intentemos, no somos capaces de relacionar el nombre de la constelación con las estrellas que podemos observar en ella, como podría ser el caso de Aquarius o Vulpecula.

Teniendo todo esto en cuenta, hay una constelación que siempre me ha atraído por la sencilla razón de que si yo hubiera tenido que “bautizarla” en base a lo que me sugería, la habría nombrado sin dudarlo con la misma denominación con la que la conocemos: Delphinus.

Esta pequeña constelación situada entre las mayores y más conocidas constelaciones de Aquila y Pegasus, aparte de unas cuantas estrellas dobles, de entre las que destaca la preciosa Gamma Delphini y el cúmulo globular NGC6934, no ofrece demasiados alicientes a la hora de recorrer sus dominios con pequeños telescopios. Sin embargo, la disposición de sus estrellas principales que evocan la figura de un delfín saltando, es un atractivo suficiente para visitarla acompañados por unos sencillos prismáticos. Así lo hice la noche del 23 de agosto de 2012, noche con buena estabilidad atmosférica (Seeing 4/5, siendo 5=óptimo), pero con los inconvenientes de tener que sufrir el brillo de una Luna iluminada en el 42% de su superficie y el polvo sahariano en suspensión que nos ha acompañado durante muchos de los días de este verano; cogí los prismáticos 15x70, los monté en el trípode, localicé fácilmente la constelación y dibujé la zona de la cabeza/cuerpo del Delfín. La “cola” me quedaba fuera del campo:


Aunque a estos aumentos la forma de delfín no es tan evidente como puede serlo a simple vista o con unos prismáticos de menos aumento y más campo, la vista es realmente bonita. De hecho, a mí esta noche, este grupo de estrellas me recuerda una amplia sonrisa, como la que me queda a mí disfrutando con su observación.

La Gamma Delphini (mg. 4,25), Sualocín (mg. 3,75), Delta Delphini (mg. 4,40) y Rotanev (mg. 3,62) dominan los 4º de campo que me ofrecen los prismáticos, pero entonces recuerdé que en un artículo de la revista Sky & Telescope, Sue French proponía observar la zona de Theta Delphini, ya que las estrellas que la acompañan nos regalan un bonito asterismo de estrellas amarillentas/anaranjadas.

Localicé Theta Delphini y me centré un poco en observar las estrellas que aparecían a su lado. No son excesivamente brillantes, cosa que unida a la mala transparencia de la noche, provocó que me resultara un poco complicado apreciar el asterismo en toda su plenitud. Aun así, pude disfrutar del colorido de las estrellas, en especial el anaranjado de Theta Delphini. Me dejo apuntado volver a observarlo con mi SC de 127mm, que creo resultará ideal para exprimir al máximo este asterismo.

Acabo la observación satisfecho y muy contento con el rendimiento que me dan los prismáticos 15x70, un complemento ideal para el telescopio.




sábado, 1 de septiembre de 2012

NGC7026 - Nebulosa Planetaria en Cygnus

NGC7026 es una nebulosa planetaria situada a unos 6.500 años luz de distancia que fue descubierta por Sherbourne Wesley Burnham el 6 de julio de 1873. Burham fue un astrónomo estadounidense más conocido por haber descubierto 1.340 estrellas dobles y por el catálogo que publicó en 1906, incluyendo en él 13.665 parejas, que por el descubrimiento de esta planetaria. Podemos localizarla en la constelación de Cygnus, siendo bastante asequible gracias a su magnitud estimada de 10,9 y sus 21” de extensión.

Para ser sinceros, su observación me decepcionó un poco. Previamente había leído que presenta una forma bipolar y después de ver dibujos de ella que había hecho algún observador (como puede ser Ferenc Lovró o Bertrand Laville, y la fotografía del Hubble donde se aprecia perfectamente la forma de “mariposa”, pues la verdad, esperaba un poco más. Este es uno de los problemas de ir a observar condicionado por fotografías y observaciones hechas bajo condiciones ideales y telescopios de gran abertura.

Es posible que las condiciones de la noche no acompañaran todo lo que debieran, ya que estimé un seeing de 3/5 (Siendo 5=óptimo) y aguantando alguna que otra racha de viento un poco incordiante. El caso es que esto es lo que pude ver la noche del 7 de agosto de 2012 a 313x con mi SC de 235mm:


Empiezo la observación con los 94x que me proporciona el ocular de 25mm y lo primero que destaca es el rico y espectacular campo estelar que se muestra. No en vano, nuestra Vía Láctea atraviesa la zona. Y de entre todas las estrellas que aparecen, una acapara todo el protagonismo, que no es otra que 63 Cygni. Una brillante (mag. 4,5) estrella anaranjada con una clase espectral K4Ib-IIa.

Pero recuerdo que mi objetivo no es disfrutar de estos bonitos campos estelares, por lo menos esta noche, así que busco el lugar donde debería encontrarse la planetaria y compruebo que ya a estos aumentos se puede apreciar perfectamente. El problema es que pasaría completamente desapercibida a no ser que sepamos qué es lo que estamos buscando.

Una inmejorable referencia para localizar NGC7026 es la estrella TYC3592-2787-1, de magnitud 9,59 y que se encuentra a su lado, separadas por tan sólo unos 27” y ofreciendo un aspecto de estrella doble.

Pero está claro que para sacarle el máximo partido a esta planetaria son necesarios más aumentos, así que utilizo el ocular Takahashi de 7,5mm (313x). Se reduce drásticamente el campo estelar, pero la NGC7026 gana protagonismo. La puedo ver muy clara, brillante, con forma prácticamente rectangular, pero no soy capaz de ver ningún detalle ni la esperada forma lobular.

Estoy un buen rato intentando adaptar la vista a la oscuridad, pero nada. Pruebo con el filtro OIII y con él puedo ver la nebulosa un poco más definida, pero ningún detalle que me llame la atención. Al final dibujo lo que he podido ver y me dejo anotado volver a ella otra noche en la que las condiciones atmosféricas sean mejores.

Con todo, es una planetaria asequible que bien vale una visita. Si no vamos condicionados previamente… mucho mejor.