viernes, 28 de agosto de 2015

61 Cygni - doble con alto movimiento propio en Cygnus 2013-2015

El pasado 19 de agosto de 2015 cuando empecé la sesión de observación decidí hacer mi tradicional foto anual de 61 Cygni para ir viendo cómo se desplaza en relación a las otras estrellas.

Sobre esta bonita y asequible estrella doble de alto movimiento propio ya hice una entrada en 2014 donde expliqué un poco la razón del gran interés que despierta:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2014/08/61-cygni-doble-con-alto-movimiento.html

Pues bien, como digo este mes de agosto de 2015 también tenía la intención de fotografiarla, pero entre unas cosas y otras los días iban pasando y no encontraba el momento de hacer la foto. Pero al final llegó la noche adecuada y me dispuse a inmortalizarla con los mismos parámetros que había utilizado en 2013 y 2014.

Este fue el resultado:


Viendo la fotografía se podría decir que 61 Cygni es una doble como tantas otras, con encanto y adecuada para todo tipo de telescopios, pero sin nada más especial. Pero lo cierto es que haciendo valer un poco de constancia por nuestra parte, haciendo un seguimiento puntual una vez al año, podremos apreciar su movimiento respecto a las estrellas que aparecen en el mismo campo.

Recordaré que cada año esta pareja se desplaza 5,22” en dirección NE (AP=52º), lo suficiente para que podamos comprobar que, a diferencia de lo que se podría pensar en un principio, la posición de las estrellas en el cielo no es inmutable.

En este gif donde he incorporado un recorte de las fotografías tomadas en agosto de 2013, 2014 y 2015, se puede apreciar perfectamente la carrera desbocada de 61 Cygni, que va dejando atrás las estrellas que me sirven de referencia estos años:

Hacer clic en la imagen para verla mejor

Confío en no faltar a la cita de 2016 para seguir ampliando la animación. Si podéis, echadle un vistazo a esta doble y seguid su movimiento, no resulta nada complicado y es una experiencia curiosa en la que al final, uno llega a coger un verdadero aprecio por estos dos soles separados por tan sólo una media de 84 UA, 

lunes, 24 de agosto de 2015

NGC7006 - Cúmulo Globular en Delphinus

Los cúmulos globulares están formados por cientos de miles de estrellas que se encuentran en un avanzado estado de evolución y agrupadas en un diámetro que puede oscilar desde los 30 a los 150 años luz de diámetro.

Podemos encontrarlos en cualquier galaxia, pero centrándonos en nuestra Vía Láctea vemos que los aproximadamente 150 cúmulos globulares identificados hasta el momento, se localizan en un halo alrededor de la galaxia.

Según recientes estudios, la edad promedio de los globulares de la Vía Láctea ronda los 12.000 millones de años y en ellos podemos encontrar las estrellas más viejas de la galaxia.

Su estudio resulta fascinante y entre otras muchas cosas nos permitió descubrir la ubicación de nuestro Sol en la galaxia.

La noche del 9 de agosto de 2015 me encontraba disfrutando de unos cielos oscuros con mí SC de 235mm y decidí dar una vuelta por la pequeña constelación de Delphinus, (Qué buenos momentos pasé con la Nova Del 2013), ya que recordé que tenía pendiente la observación de un peculiar cúmulo globular, NGC7006.

Después de identificar fácilmente en visual la forma del delfín, apunto el telescopio hacia NGC7006, que se encuentra a unos 3,5º al Este de la bonita estrella doble Gamma Delphini de magnitudes 4,4-5,0, que bien vale una rápida visita, ya que estamos por la zona.

Carta generada con Cartes du Ciel

No resulta nada fácil, y como prueba de ello comentar que en el dibujo que he hecho de lo que veía a través del ocular Nagler de 16mm, las cuatro estrellas que se asemejan a dobles (que no están identificadas como tales y no tienen relación gravitacional entre ellas) más cercanas al globular tienen unas magnitudes de 12,9-13,8 y 14,2-14,2 respectivamente.

Pero desde unos cielos oscuros y con un telescopio de abertura razonable, la observación del globular es asequible sin demasiados esfuerzos.



Ya en un primer momento percibo un redondel nebuloso, difuso, diminuto en comparación a lo que estoy acostumbrado con esta clase de objetos, que destaca con fuerza en un campo estelar que, sin ser especialmente brillante, acompaña a NGC7006 enmarcándolo dignamente y cediéndole todo el protagonismo.

Por más que lo intento no puedo resolverlo, aunque con mayores aberturas sí que es posible.

Si no fuera porqué ya sabía que se trataba de un cúmulo globular, la apariencia que me mostraba esta noche se acercaba bastante a una nebulosa planetaria, aunque su tonalidad blanquecina me hubiera dado una pista sobre su verdadera naturaleza.

Estoy unos minutos con él intentando adaptar mejor la vista y utilizando la visión lateral para intentar exprimirlo más, pero aparte de poder llegar a percibir la pareja de estrellas de magnitud 14 que he comentado antes, sigo viendo una bolita pequeña de límites bien delimitados que ofrecen un aspecto perfectamente redondeado.

NGC7006 fue descubierto por William Herschel en 1784 y dejó anotado: “Muy brillante, pequeño, redondo, de manera gradual, mucho más brillante en el centro. Resoluble”. Una descripción que no coincide demasiado con lo que pude percibir con mi SC de 235mm.

Con esto en la mente fui a ver la fotografía de NGC7006 que aparece en Aladin Lite, y comprobé las verdaderas posibilidades de este cúmulo con un telescopio de gran abertura, hasta aparece un pequeño nido de galaxias a su lado, unos 5’ al Sudoeste.

Aladin Lite

Y con las aberturas de los telescopios en la mente he acabado llegando a esta magnífica fotografía de NGC7006 hecha por el Hubble.

Credit: ESA/Hubble & NASA

No me extraña que no haya podido resolverlo, ya que he visto que sus estrellas más brillantes tienen una magnitud  aproximada de 15,6, excesiva para verlas puntualmente con mis 235mm.

NGC7006 es uno de los cúmulos más lejanos que podemos encontrar en nuestra galaxia. Según las estimaciones se encuentra a una distancia de 135.000 años luz de la Tierra, y a 127.000 del centro galáctico. Unos datos que marean sólo de pensar en ellos.

Un peculiar cúmulo globular reservado para noches oscuras en las que tengamos ganar de plantearnos un bonito reto.

jueves, 20 de agosto de 2015

Fotografía de M1, la Nebulosa del Cangrejo

Las cosas como son. Siempre me quejo cuando tengo malas condiciones atmosféricas, cuando sufro por la contaminación lumínica, cuando surgen problemas con el equipo, por la falta de tiempo… Así que tengo que reconocer que la noche del 19 al 20 de agosto de 2015 fue de aquellas que se pueden contar con los dedos de una mano.

La Luna ya había desaparecido, la Vía Láctea se veía perfecta de punta a punta de cielo, la estabilidad atmosférica era casi perfecta y la transparencia era francamente diáfana.

Empecé a las once de la noche montando el telescopio, y no lo desmonté hasta las seis y media de la madrugada, realmente, pocas veces hago un maratón de este calibre.

Hacia las 2h 15m T.U. (4h 15m hora local) decidí descansar un poco la vista después de atacar varios objetos complicados (en una buena noche hay que aprovechar) y acoplé la Nikon D5100 al SC de 235mm para apuntar a M1, la nebulosa del Cangrejo e intentar sacar alguna cosa.

La idea era mejorar imágenes anteriores que había tomado con mi antigua Nikon D70S y que, para ser sinceros, no era un objetivo demasiado exigente.

En espera de poder montar y practicar con un tubo guía para mejorar el tiempo de exposición, continúo con las tomas cortas, esta vez de 30”.

El resultado, como la mayoría que estoy consiguiendo con este sistema, me deja contento comparando con las fotos que hacía antes y algo insatisfecho si me fijo en las que sacan los astrofotógrafos más experimentados. Pero por el momento, estoy satisfecho con los resultados.

Y teniendo en cuenta que aprender a procesar es un capítulo aparte.

Esta es la imagen final después de un apilado de 125 fotos a ISO 2500:


Una noche bastante completa.

Buenos momentos en visual y una fotografía de M1, un remanente de supernova que explotó en 1054 d.C. que fue detectada por astrónomos chinos y que llegó a ser cuatro veces más brillante que Venus, pudiéndose observar a plena luz del día durante 23 días.