domingo, 15 de enero de 2017

NGC7023, la Iris Nebula en Cepheus

En la constelación de Cepheus podemos encontrar una nebulosa que, con condiciones adecuadas, resulta bastante asequible y realmente bonita. Se trata de NGC7023, una nebulosa de reflexión que a menudo podemos ver cómo los aficionados la relacionan con una flor de iris violácea.

Si la vemos en fotografía, podremos entender perfectamente el símil:

Aladin Lite
Para localizarla tenemos una perfecta referencia de punto de partida. Si apuntamos nuestro buscador hacia la Beta Cep (Alfirk), una preciosa doble que no debemos dejar de disfrutar en nuestro camino hacia NGC7023, y nos desplazamos unos 3,5º al Suroeste de ella, encontraremos la estrella HIP103763, que brilla con magnitud 7,3 y que es la responsable que podamos percibir esta impresionante nebulosa.

Carta generada con Cartes du Ciel
El 18 de octubre de 1794, William Herschel descubrió esta nebulosidad, dejando escrito: “Una estrella de magnitud 7. Muy afectada por nebulosidad, la cual llena sobradamente el campo. Parece extenderse al menos 1º alrededor”.

Situada a unos 1,400 años luz de distancia, es una zona de formación estelar bastante joven, ya que las estrellas que están relacionadas con ella tienen una edad de aproximadamente 5.000-6.000 años. Respecto a la nebulosa, comentar que presenta un tamaño de alrededor de los 8 años luz. Conviene recordar estos datos mientras estamos observándola con nuestros instrumentos y lamentándonos de no ser capaces de percibir esos espectaculares colores que se aprecian en fotografía.

La noche del 8 de octubre de 2016 apunté hacia ella mi SC de 235mm desde cielos rurales, y la verdad es que no me defraudó en absoluto.



A pesar de lo que pueda parecer viendo el dibujo, es necesario una buena dosis de paciencia con esta nebulosa. Y a pesar de ello, siempre queda la sensación de no haber podido exprimirla por completo.

Con el tamaño que presenta, unos 20’, decido utilizar el ocular que más campo me da con el telescopio, el Hyperion Aspheric de 31mm (56’). Empiezo sin ningún tipo de filtro, y lo primero que destaca ante mi ojo es sin duda la potente HIP103763, con un bonito color blanco-azulado. Tal como aparece en el ocular, de ella cuelga una ristra estelar de estrellas más débiles, pero con suficiente brillo como para destacar del resto. En cierta manera me recuerda un sucedáneo de la famosa Cascada de Kemble, salvando las distancias.

Después leo en la “Guía del Firmamento” de José Luis Comellas, que indica que “Al acostumbrar la vista, nos parecerá observar un dibujo de ‘cola de cometa’ que se extiende unos 20’ hacia el W., formado por diminutas estrellas de la 11 magnitud”.

Como siempre, el maestro Comellas resulta una excelente referencia para los que nos gusta la observación visual.

Aprovecho para dibujar el campo estelar. Una vez acabado, apago la linterna roja, descanso un poco la vista, adapto el filtro UHC al ocular, y decido centrarme en la caza de la nebulosa.

De manera automática, alrededor de HIP103763 aparece un halo que la abraza. Halo que poco a poco va extendiéndose por diferentes zonas del campo del ocular.

En la parte derecha del dibujo la distingo mejor, y veo cómo va alargándose siguiendo la misma dirección de la ristra de estrellas que comentaba antes.

He ido dibujando las zonas nebulosas que iba percibiendo a medida que mi adaptación a la oscuridad iba aumentando. Al final, cuando me ha dado la sensación de no ser capaz de ver ningún detalle más, he cambiado el filtro UHC por el OIII.

Me ha dado la sensación que la nebulosa quedaba más marcada, pero sin poder apreciar nuevas zonas cubiertas por ella. Así que viendo cómo el filtro me hacía desaparecer un buen número de débiles estrellas, decido quedarme con la visión que me ofrece el UHC.

Sin duda, una nebulosa que vale la pena visitar si tenemos una noche con las condiciones de observación ideales. Nos va a dar mucho juego y nos dejará una agradable sensación de boca. Después ya tendremos más tiempo de deleitarnos con las fotografías que podamos encontrar de ella, como esta que apareció en el APOD del 6 de mayo de 2016 de Federico Pelliccia, un verdadero lujo:

https://apod.nasa.gov/apod/ap160506.html

sábado, 7 de enero de 2017

Conjunción Marte - Neptuno el 1 de enero de 2017

El 1 de enero de 2017, Marte se encontraba a 1,6455 UA de la Tierra, Neptuno a 30,4577 UA. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, esa noche Marte y Neptuno se mostraban como si fueran dos vecinos cercanos, tanto que estaban separados por tan sólo 20’53”. Una inmejorable ocasión para presenciar una conjunción poco habitual con nuestros telescopios.

Bien abrigado, monté el SC de 127mm en el balcón y apunté hacia Marte. Hice el dibujo de lo que veía a través del ocular y posteriormente, para darle algo más de realismo, con el Photoshop añadí los colores que, más o menos, percibía.


Con el ocular de 25mm (50x), se aprecia un Marte potente, anaranjado y mostrando unas pequeñas dimensiones si lo comparo con la época de la oposición, que es cuando podemos observar el planeta en condiciones más favorables. Con la abertura que utilizo esta noche, no soy capaz de percibir ningún detalle de la superficie del planeta.

Junto a Marte se distingue sin ningún problema a Neptuno, y unidos a ellos, formando un sugerente triángulo, aparece también la estrella HIP112427, que con su magnitud de 8,2 y su clase espectral K2 III, proporciona un atractivo complemento a la conjunción planetaria.
Neptuno, en un primer momento y a estos aumentos, se asemeja más a una estrella azulada que a un planeta, sin embargo, al cabo de un rato, le puedo apreciar ya su forma redondeada.

Una bonita vista de nuestros vecinos del Sistema Solar.

Decido forzar los aumentos y utilizo el Takahasi LE de 7,5mm (166x). El campo que me ofrece ya me impide ver al mismo tiempo los dos planetas, perdiendo así el encanto de la conjunción. Sin embargo, ello me permite disfrutar mejor de Neptuno, que ahora ya se presenta con una clara forma planetaria y un azul realmente espectacular.

Por su parte, Marte aumenta el tamaño, pero sigo sin poder cazar ninguna zona de su superficie.
Vuelvo a poner los 25x para deleitarme una vez más del conjunto antes de empezar con las fotografías.

Empiezo acoplando la DBK21AU04.AS, pero el campo que me ofrece no me permite abarcar a la vez los dos planetas. Así que decido centrarme en Marte acoplando también la barlow x2 para exprimirlo mejor.

Y el resultado ha superado las expectativas que tenía en un principio después de la observación visual.


Se puede apreciar perfectamente la fase, con la iluminación del 90,18% de su disco, así como las zonas de Mare Acidalium, en la parte superior izquierda; Mare Erithraeum, en la inferior izquierda; y Mare Sirenum, en la parte inferior central.

Este es el detalle que ofrecía la herramienta Mars Profiler de Sky&Telescope:


Lamentablemente, un cúmulo de desgracias me impidieron fotografiar Neptuno con la DBK. Mi falta de pericia, el pequeño campo de la cámara, la poca delicadeza de los movimientos del mando del Nexstar y mi poca paciencia viendo que los planetas se iban acercando al horizonte, donde una neblina baja amenazaba con acabar rápidamente con el espectáculo, fueron determinantes.

Preferí entonces acoplar la Nikon D5100 al telescopio e intentar cazar de la mejor manera posible la conjunción.


Mientras iba haciendo las diferentes fotos, caí en que a la hora de apilarlas Marte me quedaría, como así ha sido, tal como aparece en la imagen final. Y aunque Neptuno si quedó bien definido, para despedirme no he podido reprimir la tentación de hacer un fotomontaje con esta fotografía y la de Marte hecha con la DBK.

Una pequeña licencia para concluir una sesión de observación que he disfrutado tanto visual como fotográficamente.


Marte
AR: 22h 47m
Dec: -08º 40’
Constelación: Aquarius
Magnitud Aparente: 0,89
Tamaño Angular: 5,7”
Disco iluminado: 90,18%
Distancia desde la Tierra: 1,65 U.A.

Neptuno
AR: 22h 46m
Dec: -08º 47’
Constelación: Aquarius
Magnitud Aparente: 7,93
Tamaño Angular: 2,2”
Disco iluminado: 100%
Distancia desde la Tierra: 30,46 U.A.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Resumen de dibujo lunar 2016

Cuando empecé con el dibujo astronómico vi que en general, no resultaba demasiado complicado plasmar sobre el papel lo que veía a través del ocular.

Pero llegó el día en que me planteé dibujar mis observaciones lunares, y aquí tengo que reconocer que me costó bastante encontrar la manera adecuada de hacerlo. Y todavía hoy, muchas veces me resulta extremadamente complicado reflejar esos relieves tan sugerentes que nos ofrece nuestro satélite.

Sin embargo, al final me he atrevido a hacer una pequeña compilación de los dibujos lunares más recientes. Como digo a menudo, no es tanto la calidad de esos dibujos, como lo que evocan y representan para el que los hace.

Los primeros que hice no aparecen, pero si queréis pasar un rato divertido, buscadlos por el blog. Viéndolos, se puede comprobar que la práctica ayuda a mejorar la técnica.


Os deseo un feliz 2017.