sábado, 24 de enero de 2015

M41 desde Barcelona ciudad

El cúmulo abierto M41, situado en la constelación de Canis Major, fue uno de los primeros objetos que observé con mis primeros prismáticos 10x50 allá por el 2003, cuando empecé a interesarme un poco más en serio por la observación astronómica.

Su fácil localización, 4º al sur de Sirius, el hecho de poder observarse a simple vista desde cielos oscuros al brillar con una magnitud estimada de 4,5 y gracias a ser bastante extenso, unos 40’, permitió que se convirtiera en uno de los objetos recurrentes que solía (y suelo) visitar en la frías noches de invierno, prismáticos en ristre.

Carta Generada con Cartes du Ciel

La noche del 17 al 18 de enero de 2015 pude observarlo desde Barcelona ciudad. Las condiciones de la noche me permitieron sacarle el máximo partido, cosa que es bastante inusual en una gran ciudad, por lo que al final me animé a plasmarlo en papel.

Esto es lo que vi con el SC de 127mm y el ocular de 25mm (50x):



M41, desde mi latitud, no suele elevarse demasiado por encima del horizonte, por lo que unido a la extrema contaminación lumínica de Barcelona, su observación habitualmente no resulta demasiado gratificante, sin embargo, en una buena noche como la que comento, el espectáculo es notable.

Percibo un buen número de componentes, incluso más que las que pude ver en su día desde un lugar semi-urbano:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/03/m41-cumulo-abierto-en-canis-major.html

Las percibo de color blanco-azulado en su mayoría, pero algunas puedo notarlas con cierto color amarillo-anaranjado. Sus componentes se encuentran ciertamente dispersas y ocupan prácticamente la totalidad del grado de campo que me ofrece mi ocular de 25mm en el SC de 127mm.

Destaca sobre el conjunto la 12 CMa, dibujada a la derecha, un poco apartada del cúmulo propiamente dicho, pero que le confiere un bonito plus estético. El resto de estrellas que aparecen en el campo del ocular son más débiles, brillando con magnitudes que abarcan de la 7 hasta la 12, y están organizadas de tal manera que, aunque no se quiera, se tiende a agruparlas por parejas y tríadas estelares.

De hecho, existen varias estrellas dobles catalogadas como tales que pertenecen a M41: la h2341 (8,3-9,1), la HDO 89 (10,0-11,0), ls HDO 87 (10,0-11,5) y la Stone 15 (9,6-9,6) son las más asequibles. Esta vez no me entretuve identificándolas, pero alguna que otra noche lo he hecho y resulta un aliciente más a los muchos que tiene este cúmulo abierto.

Hay quien piensa que Aristóteles lo observó a simple vista hacia el año 325 A.C., basándose en un pasaje de unos de sus libros, “Meteorológica”, pero no está del todo claro si lo que vio fue M41 o una parte de la Vía Láctea cerca de Delta CMa.

Sea como sea, el descubrimiento de M41 se suele atribuir a Giovanni Battista Hodierna, quien hizo referencia al cúmulo en su obra “De Admirandis Coeli Characteribus” en 1654.

Años más tarde, fue descubierto de manera independiente por Flamsteed en 1702 y Le Gentil en 1749. El 16 de enero de 1765, Messier lo incluyó en su famoso catálogo como M41, anotando:

“Cúmulo de estrellas debajo de Sirius. Este cúmulo parecía nebuloso en un refractor de un pie. En realidad, no es más que un conglomerado de débiles estrellas”.

M41 se encuentra situado a unos 2.300 años luz de distancia y en él se pueden encontrar algunas gigantes rojas con clases espectrales G y K. Se estima que tiene una edad de 190 millones de años y se prevé que no se disgregue completamente perdiendo su condición de cúmulo estelar hasta dentro de 500 millones de años más.

Finalmente, comentar que diferentes estudios han concluido que M41 se extiende a lo largo de 26 años luz.

Como digo, un cúmulo muy agradecido a la hora de observarlo bajo condiciones de contaminación lumínica, y siempre espectacular, se observe tanto con prismáticos como con telescopio.

miércoles, 21 de enero de 2015

El cometa C/2014 Q2 - Lovejoy desde Barcelona

Realmente, el cometa C/2014 Q2-Lovejoy está resultando un espléndido visitante. Por lo único que puedo lamentarme es por no haber podido hacer un seguimiento de su andadura desde un lugar oscuro, pero no me quejo.

Estas Navidades pasadas pude cazarlo y disfrutar con él:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2014/12/cometa-c2014-q2-lovejoy-el-29-y-el-30.html

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2015/01/cometa-c2014-q2-lovejoy-el-31-12-2014-y.html

La noche del pasado 17 de enero de 2014 me encontré con unas condiciones de observación excepcionales. Me encontraba en Barcelona, pero viendo la transparencia del cielo, al final me animé a sacar el SC de 127mm al balcón de casa e intentar disfrutar un poco de la afición.

Ya comenté la experiencia con la nebulosa de Orión (M42), con la que se puede hacer uno a la idea de cómo estaba el panorama. Y aprovechando que tenía el Lovejoy a tiro, no quise dejar la ocasión de echarle un vistazo, y realmente no decepcionó en absoluto.

Este es el dibujo que hice de lo que pude ver de él a 50x:



No me esperaba poder verlo tan bien, pero la atmósfera cristalina que ha quedado después de una entrada de aire frío, ha jugado, sin duda a mi favor.

Hace bastante frío, unos 4ºC, pero es un peaje que estoy dispuesto a pagar para poder ver el cometa en una noche que ni tan siquiera había pasado por mi cabeza el poder hacerlo. Como digo, la lástima es no disponer de cielos oscuros, pero como digo muchas veces, en esta afición tenemos que saber adaptarnos a nuestros condicionantes personales en cada momento.

En un principio me he colgado los prismáticos 15x70 al cuello y he estado dando una vuelta de manera aleatoria por el cielo que tengo a la vista, y ya con esto me podría dar por satisfecho. Pero una vez puestos, he ido a la caza del Lovejoy.

Primero apunto hacia Aldebaran, salto hacia las Hiades y de ellas a las Pleiades para, finalmente, a unos 8º al sur (dos veces el campo que me proporcionan estos prismáticos), percibir una bolita verdosa.

Confirmo con el programa Starry Night que el C/2014 Q2 se encuentra en las coordenadas AR: 3h 14,5m / Dec. +20º 24,2’, a una distancia de 0,540 UA y brillando con una magnitud de 5,07.

Animado, apunto el telescopio y a 50x, ya en un primer vistazo, sin tener que adaptar especialmente la vista, ya aparece el núcleo brillante del cometa. Y como no podría ser de otra manera, a medida que voy adaptando los ojos a la oscuridad… bueno, en Barcelona el concepto oscuridad debe tomarse con algunas reservas… voy percibiendo cada vez con mayor extensión el halo de tonalidad verde que envuelve el cometa.

En el mismo campo me aparece una estrella bastante brillante, que resulta ser la Zeta Arietis (mag. 4,8) acompañada por otras cuatro que rondan la magnitud 8-9.

Mientras estoy en ello recuerdo la experiencia de muchos aficionados que explican que cuando observan en condiciones de contaminación lumínica, como en este caso, se cubren la cabeza con una tela, manta o toalla para evitar la invasión lumínica que nos entra lateralmente entre el ojo y el ocular.

Nunca lo había probado, y tengo que decir que realmente mejora, tanto en comodidad de observación, como en percepción de detalles y estrellas más débiles. De hecho, las estrellas más débiles que aparecen junto al cometa, no las había visto hasta que me he puesto la manta encima. Y estamos hablando, por ejemplo de la TYC-1240-439-1, a la izquierda del Lovejoy en el dibujo, que brilla con magnitud 10,9. No está nada mal desde una ciudad como Barcelona (https://flic.kr/p/9gcFTj).

Eso sí, esto ha sido posible en una noche entre cientos.

Embriagado por el éxito y en el colmo del optimismo intento percibir la espectacular cola que emana del núcleo, pero por mucho que lo he intentado, no ha habido suerte. En algún momento me parecía ver algo, pero para ser sincero, creo que se debía más a la sugestión que no a una percepción real.

Para hacernos una idea del regalo que supone la presencia de este cometa, podemos echar un vistazo a las últimas fotografías aparecidas en la página del APOD:

http://apod.nasa.gov/apod/ap141225.html
http://apod.nasa.gov/apod/ap141231.html
http://apod.nasa.gov/apod/ap150117.html
http://apod.nasa.gov/apod/ap150121.html

A ver si tengo suerte y puedo volver a observarlo antes que empiece a perder brillo.

lunes, 19 de enero de 2015

M42 desde la ciudad de Barcelona

Estoy contento, anoche descubrí que no es imposible practicar astronomía desde una gran ciudad como Barcelona; tan sólo es extremadamente complicado.

Y he llegado a esta conclusión porqué desde hace más de un año, esta noche del 17 de enero de 2015 ha sido la primera que he visto cielo profundo en condiciones aceptables.

Una noche entre cientos, pero una noche en la que he disfrutado observando el cometa C/2014 Q2 (Lovejoy), M42, M41, las Pleiades, el Cinturón de Orión, unas cuantas dobles… casi no me lo podía creer.

Durante el día ha entrado una masa de aire frío que ha limpiado la atmósfera de polución y ha dejado una noche estable y con gran transparencia. Los 4º C que marcaba el termómetro tampoco invitaban demasiado a la gente a salir a los balcones ni hacer actividades a la intemperie, con lo que la contaminación lumínica estaba más contenida que de costumbre. Tampoco había Luna, y algo que puede no tener importancia, pero que también influye, al día siguiente no tenía que madrugar para ir a trabajar.

Pero aún hay más. En Barcelona sólo tengo accesible la zona sur y oeste del cielo, y de manera parcial, pero precisamente ahí se encontraban la mayoría de los alicientes de la noche.

Una confluencia de factores que sólo se dan en contadas ocasiones y que, sin duda, hay que aprovechar.

Como he comentado, uno de los objetos que he visitado ha sido la Nebulosa de Orión, y quedé tan contento con la observación que al final hasta me he animado a dibujar lo que podía percibir de ella.

El telescopio es el SC de 127mm (Nexstar 5i) y el ocular el Nagler de 16mm (78,12x). Otra cosa no cabría en el pequeño balcón desde el que observo en ciudad.



Cuando pongo el ojo en el ocular no puedo evitar recordar la primera vez que apunté a M42 desde la gran ciudad. Sólo fui capaz de ver las cuatro estrellas que forman el trapecio. Solas. Sin ningún tipo de nebulosidad asociada. Tengo que reconocer que tuvo su encanto, pero claro, lo suyo es poder disfrutar de la nebulosa.

Esta noche M42 aparece bien clara. Desde luego, nada que ver a como se puede ver desde un lugar oscuro (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/03/m42-la-nebulosa-de-orion.html), pero sí perfectamente reconocible.

Decido poner el filtro UHC, y no es que pueda ver una superficie mayor de nebulosa, pero si la veo más marcada.

Mientras hacía el dibujo veo que también se adivina nebulosidad alrededor de la variable NU Orionis, la estrella que ilumina M43 y que no hay que confundir con la Nu Orionis. Con el filtro la veo de manera más cómoda y me permite disfrutar de la que es conocida como Nebulosa de De Mairan, en homenaje a su descubridor, Jean-Jacques D'Ortous De Mairan, que en 1731 la describió como “un brillo que rodea a una estrella”, ni más ni menos que lo que he podido observar yo esta noche.
Acabo esta gratificante observación de M42-M43 desde ciudad recordando el primer dibujo que se hizo de esta nebulosa:

http://messier.seds.org/more/m042_hodierna.html

Su autor, Giovanni Batista Hodierna. No se sabe exactamente cuándo la dibujó, pero fue durante la primera mitad del siglo XVII.

Para pararse a pensar en la suerte que tenemos hoy en día de disponer de unos telescopios asequibles y de calidad suficiente como para disfrutar de vistas de objetos celestes que ningún hombre no había podido ver hasta que se inventó el telescopio y empezó a utilizarse en astronomía.