jueves, 11 de septiembre de 2014

NGC7479 - Galaxia en Pegasus

Esta noche del 16 de agosto de 2014 he decidido echarle un vistazo a NGC7479, una galaxia de la constelación de Pegasus, y después de un cuarto de hora con ella he llegado a la conclusión que los cielos de mi pueblo no son tan oscuros como en un principio pensaba.

Y no tengo ninguna queja, como astrónomo aficionado disponer de una casa en un pueblecito de 600 habitantes alejado de grandes ciudades es un lujo.

Pero vayamos por partes y al final se entenderá este prolegómeno.

Carta generada con Cartes du Ciel

Descubierta por William Herschel el 19 de octubre de 1784, la podemos encontrar a tan sólo 3º al sur de Markab (Alpha Peg), NGC7479 es una galaxia espiral barrada de tipo SBc con una estructura asimétrica. Pertenece a la nube de galaxias de Pegasus, que está formada por 51 componentes y se encuentra a unos 106 millones de años luz. Brilla con una magnitud visual de 10,8, puede verse con un tamaño de 3,9’ x 3,0’ y físicamente se extiende a lo largo de 120.000 años luz.

ESA-NASA-Hubble

En fotografía es realmente espléndida, como puede apreciarse en esta foto del Hubble.

Presenta una forma de “S” que, viendo dibujos de otros aficionados, como por ejemplo este de Roberto Ramos:

http://dibujodelcielonocturno.blogspot.com.es/2013/08/observacion-ngc-6445-ngc-7479.html

… confiaba poder apreciar también con mi SC de 235mm y los cielos oscuros de mi pueblo.

Sé que viendo la fotografía y leyendo otras observaciones me salto mi regla principal de no hacerlo para no verme condicionado por ellas cuando voy a por un objeto que no había visto con anterioridad, pero en esta ocasión, precisamente he conocido este objeto gracias al blog de Roberto.

Así que la noche del 16 de agosto de 2014 apunto hacia NGC7479. He estado un buen rato con ella, pero no he sido capaz de exprimirla más que esto:



Y es una pena. Lo que, enlazando con lo que comentaba al principio, no sé si será problema de las condiciones de observación de la noche, o por el contrario, los cielos oscuros no lo son tanto.

Hace unos días la atmósfera estaba un poco sucia por partículas de polvo en suspensión provenientes del Sahara. Nada demasiado grave, comparado con lo que me encontré en 2012 y que determinó mi temporada estival de observación. Y es posible que no haya podido percibir más detalles de esta galaxia por esto y no tanto por culpa de la contaminación lumínica. La duda me obliga a dejar anotado volver a ella tan pronto pueda para ver si tengo más suerte y puedo distinguir la forma de “S”.

Pero sigamos.

Enmarcada en un campo estelar bastante pobre en lo que se refiere a estrellas brillantes, NGC7479 ha resultado ser una galaxia bastante exigente. Forzando un poco aumentos hasta los 146x, a la hora de localizarla presenta la ventaja de seguir una línea bastante recta que forman las estrellas más brillantes del campo del ocular.

La galaxia se muestra alargada, extremadamente difusa y ofreciendo unos límites nada claros. Veo bien la parte central de la galaxia, pero soy incapaz de percibir los brazos. Por un momento parece que “aparece” algo, pero para ser sincero, creo que es más fruto de la sugestión que no de la realidad.

Finalmente, cuando ya tengo la vista un poco cansada de tanto forzarla, decido dejarlo y confiar que en otra ocasión pueda sacarle más partido.

Pero no acabo de quedarme tranquilo, así que decido ir a coger la Nikon D5100 y acoplarla a foco directo del SC de 235mm e intentarlo por otro lado. Y este es el resultado:


Es lo que hay.

En conclusión, una galaxia atractiva que puede dar mucho juego, pero que a la vez resulta exigente. Unos cielos oscuros, abertura generosa y buenas condiciones atmosféricas, en este caso sí que resultan imprescindibles para disfrutar plenamente de NGC7479. Sin duda, volveré a ella en otra ocasión.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Dorsa Euclides F - Euclides

La noche del 6 de agosto de 2014 me encontraba en unos cielos oscuros con mi SC de 235mm y una espectacular luna brillando en el 79,4% de su superficie durante el onceavo día de lunación, así que decidí dedicarle un poco de tiempo.

Después de una vista general con el ocular de 25mm (94x), en la que destacan por méritos propios Schiller, Gassendi, Kepler, Copernicus y Mare Imbrium, decidí forzar los aumentos para centrarme un poco más en diferentes zonas cercanas al terminador. Y mientras estaba disfrutando de Gassendi me di cuenta que hacia el norte, ya en Oceanus Procellarum, se podía apreciar un espectacular conjunto de dorsum (wrinkle ridges en inglés).

Una dorsa (dorsum en plural) es una elevación del terreno no demasiado alta, pudiendo llegar a alcanzar no mucho más de 300 metros, relativamente estrecha y alargada, con longitudes que pueden ser de cientos hasta miles de kilómetros. Por sus características es aconsejable observarlas cuando se encuentran cerca del terminador, momento en el cual la incidencia del Sol permite que se aprecien más contrastadas en relación a su entorno.

Si vamos a buscar la dorsa que me llamó la atención en la nomenclatura lunar oficial de la Unión Astronómica Internacional (UAI), no vamos a encontrarla:

http://planetarynames.wr.usgs.gov/SearchResults?target=MOON&featureType=Dorsum,%20dorsa

Pero en algún lugar he podido ver que se refieren a ella como Dorsa Euclides F.

Visualmente era espectacular. Las líneas retorcidas abriéndose paso en el manto de lava de Oceanus Procellarum presentaban una majestuosidad que me dejó como hipnotizado un buen rato.

Decidí intentar dibujar lo que veía, y no sin algo de reparo, ya que era la primera vez que iba a plasmar una dorsa, un accidente lunar realmente complicado de representar sobre el papel.

Al final, después de muchos bocetos destruidos, me decanté por dar éste como definitivo:



No logra plasmar plenamente la espectacularidad de lo que contemplaba, pero dentro de mis limitaciones artísticas es lo que más se acerca.

En el centro del dibujo se encuentra Euclides F un diminuto cráter de 5km de diámetro que pasaría bastante desapercibido de no ser por la dorsa que lleva su nombre. Pero sinceramente, las protagonistas son las dorsas.

En la parte inferior derecha del dibujo aparece Euclides. Un cráter de 12 kilómetros de diámetro de forma circular perfecta que esta noche presenta una bonita simetría en su interior entre el brillo de la luz reflejada del Sol y las negras sombras de la zona donde los rayos solares todavía no inciden. Euclides tiene una altura de unos 1.000 metros.

Pero lo más destacado de Euclides no es el cráter en sí, sino el marcado color blanco que lo envuelve fruto de una reciente eyecta de impacto. Visualmente se aprecia bien diferenciado respecto al suelo más oscuro de Oceanus Procellarum.

Quedo embobado mirando las sinuosas dorsas y el blanco contrastado de Euclides.

Hacia el final de Dorsa Euclides F se aprecia un cráter fantasma del que no he sido capaz de encontrar su nombre. Extremadamente delicado.

Y justo al lado, con un fondo prácticamente negro el cráter Wichmann, un cráter de 10 km. de diámetro, punto de partida de una formación montañosa de forma circular que parece un espejo del cráter fantasma que he comentado antes. ¿Puede que se trate de otro cráter fantasma? Lo desconozco. Y es en estos momentos en que me sabe mal no tener un libro sobre la Luna donde poder consultar estas cosas.

Esta zona que he visitado casi por casualidad esta noche es preciosa, y sin embargo no he sido capaz de encontrar demasiada información acerca de ella.

Al final decido sacar una fotografía de recuerdo con la cámara ASI 120MM a foco primario del SC de 235mm:


Y para concluir dejo una foto realmente impresionante extraída de la página del Lunar and Planetary Institute, que he encontrado buscando información por internet:

http://www.lpi.usra.edu/resources/lunarorbiter/images/preview/4137_h3.jpg
Recomiendo no dejar de echar un vistazo a Dorsa Euclides F, Euclides y los cráteres fantasma durante el onceavo día de lunación.

sábado, 30 de agosto de 2014

NGC6544 - Globular en Sagittarius


La constelación de Sagittarius es una de las más atractivas que podemos observar en el cielo de verano. La he visitado muchas veces y disfrutado de un gran número de nebulosas y globulares que podemos encontrar en ella. Pensaba que ya había visto lo más espectacular de Sagittarius y es por ello que me sorprendió agradablemente un globular que desconocía y que visitaba por primera vez: NGC6544.

Es un globular precioso, pero exigente.

Con el ocular de 25mm (94x) ya se percibe, pero en un principio, al poner el ojo en el ocular no veo nada de nada. Tengo que esperar a que la vista se vaya adaptando y es entonces cuando paulatinamente va apareciendo ante mí.

Decido forzar aumentos y llego hasta los 195x que me ofrece el ocular de 12mm. Por suerte la turbulencia de la noche acompaña.

Es una gozada. A estos aumentos NGC6544 ofrece una forma bastante irregular. Utilizando la visión lateral noto la presencia de tres estrellas bien definidas dentro del cúmulo, además del típico crepitar estelar que muchas veces se aprecia en globulares que tienen gran cantidad de estrellas cercanas al límite de nuestro telescopio.

También destaca su núcleo pequeño, brillante y compacto.

Decido empezar el dibujo y enciendo la linterna roja. Marco el campo estelar y cuando pongo de nuevo el ojo en el ocular para definir el globular, suelto un pequeño improperio. Ha desaparecido. Tengo que volver a empezar el proceso de adaptación a la oscuridad para llegar al estado ideal de observación, pero vale la pena.


Como regalo añadido, mientras estoy acabando el dibujo veo una estrella fugaz bastante brillante entre Sagittarius y Scorpius, la primera de mis vacaciones.

NGC6544 fue descubierto el 22 de mayo de 1784 por William Herschel. Se encuentra a 8.800 años luz de distancia y presenta un diámetro de 4,6’con una magnitud visual estimada de 7,8.

Verdaderamente una  bonita sorpresa.