viernes, 29 de mayo de 2015

Fotografías del Triplete de Leo y de M51

Las noches del 21 y 22 de mayo de 2015 no disponía de mucho tiempo para dedicar a la observación y en ambas la turbulencia atmosférica era bastante molesta debido al viento moderado que soplaba.

Ante este panorama decidí intentar fotografiar dos objetivos que hacía tiempo quería intentar. La primera noche me centré en el Triplete de Leo, compuesto por M65, M66 y NGC3628. La segunda, la galaxia elegida fue M51.

Estoy empezando a desmoralizarme un poco con el tema de la astrofotografía. Estoy viendo que sin una implicación comprometida y la dedicación de muchas horas, no hay manera de mejorar mis fotografías. Y el problema es que, hoy por hoy, el tiempo que puedo dedicarle a la afición es realmente escaso. En todo caso, insuficiente para ir evolucionando de manera satisfactoria.

Para colmo, las pocas noches que puedo dedicar a la fotografía, me aparecen problemas por todos lados, unos que sé el porqué se producen y qué debería hacer para subsanarlos, o por lo menos minimizarlos; otros, sin embargo, resultan un verdadero misterio para mí, con lo frustrante que resulta.

Un ejemplo es la ausencia de color una vez apilo las imágenes que he tomado con el Deep Sky Stacker. No sé si es problema de la Nikon D5100, si es cosa de algún parámetro de configuración que se me escapa; o si es un problema del programa de apilado… o de su configuración; o si sencillamente, utilizando un sistema de guiado y aumentando el tiempo de exposición se apreciarían mejor los colores. Ni idea.

De todas maneras, a pesar de los lamentos, no puedo evitar sentir un poco de satisfacción al ver las fotos que conseguí de todas estas galaxias. No tanto por lo bonitas que sean, si no por el hecho de haberlas hecho yo. Cuando empecé con la afición hubiera firmado en cualquier parte poder sacar algo como esto, pero la naturaleza del hombre, para bien o para mal, es inconformista.

Este es el resultado de las dos noches con un procesado un tanto agresivo para resaltar los detalles de las galaxias:





Espero que llegue algún día en que pueda mejorarlas y las mire con tanto cariño como ahora miro los primeros dibujos que hice cuando empecé a observar con el telescopio.

viernes, 22 de mayo de 2015

NGC5128 - Centaurus A - Galaxia en la constelación de Centaurus

Seguro que los que tienen la posibilidad de observar desde el hemisferio sur no van a dar mucho valor al dibujo que hice de la galaxia NGC5128 (Centaurus A) el pasado 16 de mayo de 2015, pero teniendo en cuenta que mi lugar de observación se encuentra cerca de los 41º de latitud, para mí ha resultado todo un logro.

De hecho, llevó unos 10 años intentando darle caza y hasta esta noche no había visto ni rastro de ella. Ahora, puedo decir que, por lo menos, he sido capaz de intuirla.

Con esta fantástica fotografía tomada por el Observatorio Europeo Austral (ESO) ubicado en Chile…

Observatorio Europeo Austral (ESO)

… y leyendo notas de observación de muchos compañeros de afición que pueden disfrutar de los envidiados cielos australes, sé que esta galaxia es una de las más espectaculares que pueden ser vistas con nuestros telescopios. Pero siempre y cuando nos encontremos en una latitud adecuada.

En mi caso la gran dificultad estriba en que la constelación de Centaurus se eleva en la época favorable poco más de 7º respecto a mi horizonte, y si esto fuera poco, se encuentra encima de la zona que padece más de contaminación lumínica por culpa de los pueblos costeros.

Con estos antecedentes, es comprensible mi alegría al poder cazarla, aunque fuera de manera tan poco perceptible como aparece en el dibujo que hice:



Y ¿cuáles fueron las condiciones de observación que permitieron semejante hazaña?

Pues cielos rurales oscuros, el telescopio SC de 235mm, la ausencia de nubes y ni más ni menos que el fuerte viento imperante, que llegó a rachas máximas de 66 km/h. Mirando por el ocular se hacían notorias las fuertes turbulencias atmosféricas, por lo que tengo que reconocer que la noche resultaba bastante penosa en este sentido, sin embargo, precisamente por este viento, las brumas marinas que suelen estar enganchadas en la dirección donde se encontraba NGC5128, habían desaparecido, y se podría decir que estaba disfrutando de un horizonte con muy buena transparencia.

De manera que me dije, si esta noche no la veo, ya no la voy a poder ver nunca.

Dirijo el telescopio hacia Centaurus A y ayudado por unas cartas de celestes que me había imprimido, localizo el campo estelar donde debería estar enmarcada. Más concretamente identifico la estrella TYC7795-1885-1, de magnitud 9,2, que se encuentra justo enfrente de la galaxia.

Carta generad con Cartes du Ciel

Habiendo adaptado la vista lo mejor posible a la oscuridad, mirando con visión lateral, empiezo a notar una manchita blanquecina, con forma, en un principio, redondeada, más tarde algo ovalada, que debido a las turbulencias, en ocasiones parece como si fuera una estrella desenfocada. Pero es ni más ni menos que NGC5128, o para ser estricto, lo que puedo llegar a percibir de ella.

Llegados a este punto tengo que hacer uso de la virtud de la paciencia. Esfuerzo que se ve recompensado en algún breve instante en que la turbulencia se relaja algo. Es en estos momentos en que noto que las estrellas se vuelven algo más puntuales, mientras que Centaurus A continúa viéndose como una manchita alargada, pero con una estrellita puntual embebida en ella.

No paro de lamentarme el no poder verla en mejores condiciones, pero por otro lado tengo la satisfacción de poder haber visto una galaxia que tantas veces me ha resultado esquiva y que no se eleva más de 7º respecto a mi horizonte.

Una vez hecho el dibujo, utilizando el Nagler de 16mm (146x), decido poner el ocular de 25mm (94x) a ver si aguanta mejor la turbulencia. Efectivamente, las estrellas aguantan bien el tipo, y la que se encuentra encastada en la galaxia, ahora se muestra sin dificultad. Por el contrario, NGC5128 se vuelve algo más esquiva.

Ebrio por las mieles del éxito intento rizar el rizo. Apunto hacia el globular Omega Centauri, pero esto ya resulta excesivo. A tan sólo 3º del horizonte, no soy capaz ni tan siquiera de intuirlo. Está visto que para ello no tendré más remedio que desplazarme a latitudes más bajas.

NGC5128 es una galaxia ciertamente muy especial. Fue descubierta en agosto de 1826 por el astrónomo británico James Dunlop, desde el Observatorio Parramatta en Nueva Gales del Sur (Australia) y se encuentra situada a unos 12 millones de años luz de distancia.

Con una magnitud aparente de 7,8, se considera la quinta galaxia más brillante que podemos observar en nuestros cielos, por detrás de la Gran Nube de Magallanes, la Nube Pequeña de Magallanes, la Galaxia de Andrómeda (M31) y la Galaxia del Triángulo (M33).

Centaurus A es una galaxia elíptica masiva con un agujero negro supermasivo en su núcleo que es un potentísimo emisor de ondas de radio.

Como característica principal se puede ver que el centro de la galaxia se encuentra partida por una gran banda oscura formada por polvo, gas y estrellas jóvenes. Esto unido a su potente emisión de ondas de radio indica que el aspecto actual que nos ofrece Centaurus A es el fruto de un choque entre dos galaxias.

Según la foto-noticia del 16 de mayo de 2012 que apareció en la página del ESO (http://www.eso.org/public/spain/news/eso1221/), esta banda de polvo es lo que queda de una galaxia espiral que está siendo desmantelada por el efecto gravitacional de arrastre de una galaxia elíptica gigante.

Sin lugar a dudas, en mi experiencia de observación de NGC5128 se puede aplicar perfectamente una de las máximas de los astrónomos aficionados: No es tanto lo que apreciamos con nuestros ojos como el hecho de conocer y comprender lo que estamos viendo.

Seguro que los amigos astrónomos del hemisferio sur, además de ser conscientes de la maravilla que están observando, pueden disfrutar visualmente de una espectacular galaxia. Qué mala es la envidia…

viernes, 15 de mayo de 2015

M5 - Cúmulo Globular en Serpens

En agosto de 2009 dibujé por primera vez el cúmulo globular M5, que se encuentra situado en la constelación de Serpens Caput. Lo observé desde un cielo oscuro con mi SC de 127mm y dejé anotado que lo consideraba como uno de los mejores globulares que podemos observar con nuestros telescopios.

Carta generada con Cartes du Ciel

Ha pasado el tiempo, y más de una vez lo he vuelto a visitar tanto con el SC de 127mm como con el SC de 235mm, y tengo que decir que nunca me ha decepcionado, y en noches en las que he podido disfrutar de condiciones favorables, la imagen que me ofrecía era soberbia. Tanto que no me acababa de atrever a coger un lápiz e intentar plasmar lo que veía.

Pero la noche del 8 al 9 de mayo de 2015, no me preguntéis porqué, a punto de concluir mi sesión de observación decidí echarle un vistazo y me animé a, por lo menos, intentar el dibujo.



Una de las cosas pendientes que tengo es ir revisitando el catálogo Messier con el SC de 235mm, ya que en muchas de las anotaciones que hice de las observaciones realizadas con el SC de 127mm aparece la coletilla “Supongo que con mayor abertura sería realmente espectacular”. Y la verdad es que en noches donde se dan las condiciones adecuadas, tanto galaxias como cúmulos globulares, ofrecen un aspecto mucho más impactante.

M5 no es una excepción.

A medida que voy adaptando la vista a la oscuridad me voy dando cuenta que este globular prácticamente me ocupa todo el campo del Nagler de 16mm. Este ocular me ofrece un campo aparente de 33’ y M5 se expande a lo largo y ancho de unos 24’.

El núcleo se muestra perfectamente resoluble, compacto y muy potente. A medida que nos vamos alejando de él la densidad estelar va disminuyendo paulatinamente hasta que en la periferia se pueden apreciar un buen número de componentes de manera individualizada.

Llegados a este punto tengo que hacer una pequeña confesión. Mi intención primera era intentar plasmar de manera fiel el mayor número de estrellas que pudiera, pero ha llegado un momento en que la formidable presencia de M5 me ha superado por completo y he decidido no ser tan estricto a la hora de posicionar las componentes e intentar ofrecer una aproximación visual de la belleza que muestra el globular.

He estado un buen rato disfrutando del espectáculo, y al final no he podido evitar sacarle una fotografía de recuerdo con la Nikon D5100 acoplado a foco primario. Ni por asomo refleja lo impresionante que se aprecia a través del telescopio, sin embargo me ha hecho ilusión conseguir este pequeño testimonio fotográfico.



Y tal como aparece en Aladin:

Aladin

Sea como sea, continuo pensando que es uno de los globulares más bonitos que podemos observar con cualquier instrumento, y bien merece una visita de vez en cuando.