Sin ninguna duda, Petavius es uno de los cráteres más atractivos y asequibles que podemos observar en la Luna. El único inconveniente que presenta, y que verdaderamente es una lástima, es que se encuentra cerca del limbo lunar, en posición suroeste, lo que hace que lo veamos con cierta perspectiva. De hecho, aunque se trata de un cráter circular con un diámetro de 177 km, debido a su localización, nosotros lo vemos con un aspecto ovalado. Pero a pesar de ello, su observación resulta francamente interesante, y su belleza no puede por menos que despertar nuestra admiración.
Para poder observarlo en las mejores condiciones hay que aprovechar la noche 3 días después de Luna Nueva ó 2 días después de Luna Llena. Según elijamos una u otra podremos disfrutar de una diferente iluminación.
El 21 de agosto de 2013 con la Luna en fase menguante tuve ocasión de apuntar mi SC de 235mm hacia Petavius. Las condiciones de la noche no eran demasiado buenas. Estimé un “seeing” de 3/5 (5=óptimo) y la visibilidad se encontraba un poco condicionada por unas nubes altas, no demasiado densas, pero inoportunas.
Con todo esto es posible que me pasaran por alto alguna serie de detalles que con mejor visibilidad hubiera podido percibir sin ningún problema, como pueden ser algunas de las pequeñas fracturas que pueblan el suelo del cráter.
Pero aquí está la gracia. Que hayas observado algo una vez, no quiere decir que no puedas volver a ello en otra ocasión para exprimirlo en mejores condiciones.
Este es el dibujo que hice con el ocular Takahashi de 7,5mm (313x):
Petavius es uno de los más significativos exponentes de lo que se conoce como cráteres de suelo fracturado (En inglés Floor Fractured Crater – FFC). Cráteres que se han visto alterados debido a algún tipo de actividad volcánica, presentando básicamente un suelo fracturado.
Según la clasificación propuesta por Peter H. Schultz, Petavius se encontraría incluido en los FFC de Clase I, es decir, un cráter de impacto característico con picos centrales, paredes con terrazas o desplomadas, mantos de eyecta, con el suelo fracturado, con zonas rellenas de basalto procedente de algún mare cercano (En el caso que nos ocupa. Mare Fecunditatis) y con cráteres de halo oscuro.
Centrándome a nivel visual, lo más espectacular de este cráter es la fisura Rimae Petavius que con un ancho de 2 km se extiende a lo largo de 80 km desde los picos centrales de Petavius hasta el límite que constituye la muralla suroeste. Realmente impresiona.
Los picos centrales presentan unas sombras muy sugerentes, pero esta noche no soy capaz de distinguir individualmente los 5 picos que confluyen en el centro del cráter. Esta mini-cadena montañosa se extiende a lo largo de 30 km y la montaña más alta alcanza los 1.700 m.
A continuación me fijo en las paredes circundantes del cráter que llegan a elevarse hasta 3.300 m. Está pronto dicho, pero si nos paramos a pensar un poco con el dato nos podemos llegar a hacer una pequeña idea de la magnificencia de Petavius. Con mi telescopio de 235mm se puede distinguir claramente las terrazas que las forman. Las que se encuentran cerca del terminador se ven todavía bañadas plenamente por el Sol, mientras que en su lado opuesto, las sombras empiezan a hacer acto de presencia.
Siguiendo con la exploración, me fijo ahora con un cráter que se encuentra en la vertiente noroeste de Petavius. Se trata de Wrottesley, un cráter circular pequeño en comparación con su vecino, que se extiende a lo largo de 58 km. Puedo ver una sombra en su circo que delata la presencia de un pico central. Quedo encantado disfrutando de una pared extremadamente blanca enfrentada a un negro profundo de la pared opuesta del cráter. Por unos momentos hace que me olvide de Petavius, pero sólo por unos momentos hasta que me da por pensar que si el impacto que formó Wrottesley se hubiera producido un poquito más al Este, nos hubiera privado de una manera muy lamentable del gran Petavius.
Al Oeste de Wrottesley noto una formación que de no ser por la inclinación favorable de los rayos solares podría pasar desapercibida. En el Virtual Moon Atlas veo que se trata del domo Wrottesley 1. Complicado de observar, pero de una delicadeza soberbia.
Al Norte de Wrottesley 1 se aprecia una elevación de terreno que ofrece un añadido estético muy remarcable al conjunto. He intentado buscar su nombre, pero no he sido capaz de encontrarlo en ninguna de las fuentes de las que dispongo.
Retomo mi atención hacia Petavius, esta vez cerca del terminador, y entre sus sombras se adivina el contorno de Vallis Palitzsch, formado por varios cráteres superpuestos, siendo el cráter Palitzsch el que se encuentra más al Sur. Este grupo de cráteres se extiende a lo largo de 150 km con un ancho máximo de 40 km. Esta noche ofrece una vista tétrica al verse sólo iluminada la zona más alta de sus paredes, mientras el fondo permanece sumido en la más profunda oscuridad.
Y para concluir la visita a esta zona me gustaría remarcar la presencia del cráter Snellius, una formación de unos 83 km. de diámetro que ofrece a esta hora un contraste de luces y sombras fascinante.
Esta es la fotografía de recuerdo que hice con el SC de 235mm y la DBK21AU4.AS a foco primario.
Y aquí la misma foto rotulada con los accidentes que más me llamaron la atención durante la observación.
No me gustaría terminar este paseo lunar sin hacer mención al vídeo que grabó la sonda Kaguya y la foto que tomó de Petavius. No he sido capaz de encontrarlo con mejor resolución, pero a pesar de ello, no deja para nada indiferente:
Vídeo / Foto
PD: En el foro Astronomo.org, el compañero Iluro ha descubierto el nombre de la formación que no pude identificar. Se trata de Monte Biot (http://www.astrospider.com/measuring_mount_biot.htm). Muchas gracias Iluro.
domingo, 29 de septiembre de 2013
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Fotografiando M15
Con una Luna en fase menguante, iluminada todavía en el 93% de su superficie, enseñoreándose del cielo y con unas nubes altas que entelaban un poco la observación, no tenía demasiadas expectativas a la hora de disfrutar de este espectacular cúmulo globular de la constelación de Pegasus.
La primera intención era intentar observarlo en mejores condiciones que las que tuve en septiembre de 2008 cuando me vi limitado por la contaminación lumínica de mi lugar de observación habitual y la abertura de mi telescopio de 127mm. Pero viendo que esta noche las condiciones no acompañan demasiado por lo que he comentado, opto por dejar el dibujo para otra ocasión y hacer una primera aproximación fotográfica al globular.
Visualmente con mi SC de 235mm, sin embargo, resulta muy diferente a como pude verlo con el de 127mm. De ver una mancha blancuzca, redondeada y resoluble… pasé a ver un conglomerado estelar extendiéndose casi por todo el campo del ocular. Desde un núcleo compacto hasta las zonas más exteriores con menos densidad estelar.
Realmente, vale la pena el esfuerzo de desplazarse a zonas libres de contaminación lumínica y utilizar telescopios de buena abertura. Y esto que la luz de la Luna y las nubes no permitían disfrutar de unas condiciones de observación ideales.
Estuve tentado de coger el lápiz, pero el cielo amenazaba con cubrirse definitivamente, así que acoplé mi Nikon D5100 a foco primario del SC de 235mm e hice 15 fotografías de 15” de exposición a ISO 1250. Y este fue el resultado después de apilar las tomas con el Deep Sky Stacker (DSS), procesarla con el PixInsight LE, el Photoshop y el Fitswork.
Es complicado con este tipo de globulares tan brillantes conseguir un buen acuerdo entre el núcleo y las zonas de la periferia. Después de pelearme un buen rato con los programas que he citado más arriba creo que esta foto es lo mejor que puedo sacar con tan pocas tomas.
Espero sacarle más jugo en un noche con mejores condiciones de observación, pero hasta entonces, me conformaré con esta toma, que para ser sinceros, me ha dejado muy satisfecho.
La primera intención era intentar observarlo en mejores condiciones que las que tuve en septiembre de 2008 cuando me vi limitado por la contaminación lumínica de mi lugar de observación habitual y la abertura de mi telescopio de 127mm. Pero viendo que esta noche las condiciones no acompañan demasiado por lo que he comentado, opto por dejar el dibujo para otra ocasión y hacer una primera aproximación fotográfica al globular.
Visualmente con mi SC de 235mm, sin embargo, resulta muy diferente a como pude verlo con el de 127mm. De ver una mancha blancuzca, redondeada y resoluble… pasé a ver un conglomerado estelar extendiéndose casi por todo el campo del ocular. Desde un núcleo compacto hasta las zonas más exteriores con menos densidad estelar.
Realmente, vale la pena el esfuerzo de desplazarse a zonas libres de contaminación lumínica y utilizar telescopios de buena abertura. Y esto que la luz de la Luna y las nubes no permitían disfrutar de unas condiciones de observación ideales.
Estuve tentado de coger el lápiz, pero el cielo amenazaba con cubrirse definitivamente, así que acoplé mi Nikon D5100 a foco primario del SC de 235mm e hice 15 fotografías de 15” de exposición a ISO 1250. Y este fue el resultado después de apilar las tomas con el Deep Sky Stacker (DSS), procesarla con el PixInsight LE, el Photoshop y el Fitswork.
Es complicado con este tipo de globulares tan brillantes conseguir un buen acuerdo entre el núcleo y las zonas de la periferia. Después de pelearme un buen rato con los programas que he citado más arriba creo que esta foto es lo mejor que puedo sacar con tan pocas tomas.
Espero sacarle más jugo en un noche con mejores condiciones de observación, pero hasta entonces, me conformaré con esta toma, que para ser sinceros, me ha dejado muy satisfecho.
lunes, 23 de septiembre de 2013
NGC6891 - Nebulosa Planetaria en Delphinus
Situada a unos 12.400 años luz de distancia, NGC6891 es una nebulosa planetaria que podemos encontrar en la constelación de Delphinus, cerca de la línea imaginaria que sirve de frontera con la vecina Aquila.
El que llegó a ser Astónomo Real en Escocia durante 1889 hasta 1905, Ralph Copeland, fue quien descubrió NGC6891 el 22 de septiembre de 1884. De hecho, Copeland llegó a descubrir un total de 35 objetos que fueron incluidos en el NGC.
NGC6981 es una planetaria que presenta tres capas de gas expulsado por la estrella central que brilla con una magnitud de 12,4.
Lamentablemente, todos estos detalles no están siempre al alcance de nuestros telescopios, condicionados por la abertura que utilizamos y por las condiciones de observación de la noche.
El 31 de agosto de 2013, desde unos cielos oscuros, apunté mi SC de 235mm hacia esta planetaria. Este es el dibujo que hice a 235x:
Planetaria no demasiado grande -Aproximadamente unos 18” de diámetro-, pero muy brillante. Se estima una magnitud visual de 10,5.
Localizo la zona donde debería encontrarse NGC6891 con el ocular de 25mm, que me proporciona 94x, y me animo al ver que ya en un primer momento destaca con fuerza gracias a su brillo, cosa que tiene su mérito, ya que el campo se presenta rico y atractivo.
De todas maneras, está claro que pide más aumentos. Al final, después de probar varios oculares decido dibujarla a 235x. La percibo de forma redondeada y muy compacta, poco que ver con la forma ovalada que ofrece en fotografía sus capas internas y más brillantes. Utilizo la visión lateral y noto un pequeño halo a su alrededor, supongo que debe ser la capa más externa y débil de la planetaria.
Llegados a este punto recuerdo que la estrella central se encuentra a mi alcance, ya que brilla con magnitud 12,4 y me dispongo a cazarla, pero ante mi sorpresa, no lo consigo. Intento concentrarme un poco y fuerzo a 391,66x, pero no hay manera. La única razón que se me ocurre para tan inesperado fracaso es que el potente brillo de la nebulosa mimetice la estrella central hasta el punto de hacerla invisible a mi vista. Sería interesante conocer la experiencia de otros observadores al respecto.
Para acabar con la observación vuelvo a los 235mm y decido acoplar el filtro OIII. Con él la nebulosa aparece más marcada, pero no me ofrece más detalles que sin el filtro.
En definitiva, una planetaria asequible y con grandes posibilidades dependiendo de la abertura de nuestro telescopio y de las condiciones de observación. Por mi parte he quedado satisfecho con ella y me quedo con la frase que me ha venido a la cabeza cuando me dirigía ya a buscar el siguiente objeto de la noche a observar: “Realmente, una planetaria muy elegante”.
El que llegó a ser Astónomo Real en Escocia durante 1889 hasta 1905, Ralph Copeland, fue quien descubrió NGC6891 el 22 de septiembre de 1884. De hecho, Copeland llegó a descubrir un total de 35 objetos que fueron incluidos en el NGC.
NGC6981 es una planetaria que presenta tres capas de gas expulsado por la estrella central que brilla con una magnitud de 12,4.
Lamentablemente, todos estos detalles no están siempre al alcance de nuestros telescopios, condicionados por la abertura que utilizamos y por las condiciones de observación de la noche.
El 31 de agosto de 2013, desde unos cielos oscuros, apunté mi SC de 235mm hacia esta planetaria. Este es el dibujo que hice a 235x:
Planetaria no demasiado grande -Aproximadamente unos 18” de diámetro-, pero muy brillante. Se estima una magnitud visual de 10,5.
Localizo la zona donde debería encontrarse NGC6891 con el ocular de 25mm, que me proporciona 94x, y me animo al ver que ya en un primer momento destaca con fuerza gracias a su brillo, cosa que tiene su mérito, ya que el campo se presenta rico y atractivo.
De todas maneras, está claro que pide más aumentos. Al final, después de probar varios oculares decido dibujarla a 235x. La percibo de forma redondeada y muy compacta, poco que ver con la forma ovalada que ofrece en fotografía sus capas internas y más brillantes. Utilizo la visión lateral y noto un pequeño halo a su alrededor, supongo que debe ser la capa más externa y débil de la planetaria.
Llegados a este punto recuerdo que la estrella central se encuentra a mi alcance, ya que brilla con magnitud 12,4 y me dispongo a cazarla, pero ante mi sorpresa, no lo consigo. Intento concentrarme un poco y fuerzo a 391,66x, pero no hay manera. La única razón que se me ocurre para tan inesperado fracaso es que el potente brillo de la nebulosa mimetice la estrella central hasta el punto de hacerla invisible a mi vista. Sería interesante conocer la experiencia de otros observadores al respecto.
Para acabar con la observación vuelvo a los 235mm y decido acoplar el filtro OIII. Con él la nebulosa aparece más marcada, pero no me ofrece más detalles que sin el filtro.
En definitiva, una planetaria asequible y con grandes posibilidades dependiendo de la abertura de nuestro telescopio y de las condiciones de observación. Por mi parte he quedado satisfecho con ella y me quedo con la frase que me ha venido a la cabeza cuando me dirigía ya a buscar el siguiente objeto de la noche a observar: “Realmente, una planetaria muy elegante”.
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