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viernes, 29 de enero de 2016

M15 - Globular en Pegasus con el SC de 235mm

Cuando ya podemos considerarnos un poco veteranos en lo que respecta a la observación visual astronómica, es posible que a la hora de planificar los objetos que deseamos ver cuando tenemos ocasión de sacar el telescopio, tendamos a buscar aquellos que no hemos visto todavía, con un grado de complicación más alto, poco conocidos, exigentes, en definitiva, verdaderos retos observacionales. Y de manera inconsciente, relegamos a un protagonismo secundario, cuando no al olvido, a aquellos que en cierta manera podemos considerar clásicos.

Por lo menos, esto es lo que me ha sucedido a mí.

Cuando terminé la observación de todos los objetos relacionados en el catálogo Messier con mi SC de 127mm, coincidió más o menos con la compra de mi segundo telescopio, el SC de 235mm, y en vez de revisar en profundidad los Messier, lo que hice fue echar rápidos vistazos a algunos de ellos, y centrarme en la búsqueda de objetos que, por la abertura del Nexstar 5i, se encontraban fuera de mi alcance.

Y tengo que reconocer que no me arrepiento de haberlo planteado de esta manera, ya que ello me ha permitido descubrir objetos desconocidos para mí, muchos de ellos de gran belleza.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte me he replanteado la estrategia y he decido volver a los orígenes, y, en la medida de lo posible, volver a visitar el catálogo Messier con mi SC de 235mm. Y la verdad, es que con la mayoría de objetos que llevo hasta el momento, he podido comprobar el por qué tienen la fama que tienen entre los aficionados.

Un buen ejemplo de ello es el cúmulo globular M15 situado en la constelación de Pegasus.

Carta generada con Cartes du Ciel

Es muy sencillo localizarlo, y muchas veces lo he propuesto como práctica a algunos compañeros que empezaban con la afición y todavía no se manejaban bien a la hora de orientarse en el cielo.

Pegasus presenta un asterismo muy característico, un cuadrante formado por Alpheratz, la Alpha de la constelación vecina de Andromeda; Beta Peg, Gamma Peg y Alpha Peg (Markab). A partir de esta última vamos al encuentro de Zeta Pegasi (Homan) y desde ella alcanzamos la Theta Pegasi (Biham). Desde ella, si trazamos una línea recta que pase por Epsilon Pegasi (Enif) y la prolongamos algo más de 4º, llegaremos a M15.

La noche del 10 de octubre de 2015 decidí, aprovechando los cielos oscuros de mi pueblo, hacerle una visita con mi SC de 235mm, y la experiencia resultó de aquellas que quedan grabadas en la memoria.



Vale la pena conseguir previamente una buena adaptación del ojo a la oscuridad, porque entonces, cuando miramos a través del ocular, somos testimonio de la transformación que experimenta M15 ante nosotros a medida que nos vamos acomodando a la visión telescópica.

De la apreciación de un redondel pequeño, blanquecino y que presenta un ligero crepitar en su núcleo, acabo con un festival estelar capaz de emocionar a la persona más fría que se asome a verlo.

M15 con mi SC de 235mm es perfectamente resoluble. Presenta un núcleo potente y bien marcado alrededor del cual veo un halo bastante extenso que va perdiendo gradualmente densidad estelar a medida que nos alejamos del centro. Y sin saber exactamente dónde se ha producido el cambio, paso a una zona exterior en la que sólo llego a percibir débiles estrellas aisladas y desperdigadas hasta que finalmente, traspaso los dominios del globular.

Sinceramente, una verdadera maravilla que no deberíamos dejar de visitar cuando nos encontremos cansados de forzar la vista con la búsqueda de pequeñas manchitas blanquecinas, evanescentes y esquivas que ponen al límite nuestras capacidades observacionales.

Empiezo a coger aprecio por este globular. Lo he disfrutado con prismáticos, viéndolo como un redondel fantasmagórico, con mi SC de 127mm (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/09/m15-cumulo-globular-en-pegasus.html), fotográficamente, dentro de mis limitaciones (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2013/09/fotografiando-m15.html) y ahora con el SC de 235mm. Muy recomendable.

Crédito: NASA-ESA

miércoles, 27 de enero de 2016

M71 - Un cúmulo globular en Sagitta de obligada visita

Salvando un poco las distancias, la impresión que me quedó la noche del 10 de octubre de 2015 después de observar M71, en la constelación de Sagitta, fue más o menos la misma que me tengo cuando observo M11, no sabría decir si lo que estoy viendo es un cúmulo abierto muy compacto o un cúmulo globular perfectamente resoluble.

Pero esta es la clase de problemas que nos gusta tener a los aficionados cuando ponemos el ojo en el ocular. Independientemente de lo que sea realmente, M71 es un globular, la vista que nos ofrece bajo unas buenas condiciones de observación es soberbia.



El campo a bajos aumentos es espectacular, pero prefiero utilizar el Nagler de 16mm para conseguir una mayor magnificación con la que la turbulencia todavía se encuentra perfectamente contenida.

Nada más poner el ojo en el ocular compruebo que el globular es fácilmente resoluble, pero lo mejor es que a medida que voy adaptando la vista a la oscuridad, van apareciendo más y más estrellas, tanto en el núcleo como fuera de él.

Concretamente, el núcleo aparece bastante marcado, bien diferenciado, denso, en el que para disfrute mío, puedo distinguir un sinfín de débiles estrellas que se diferencian entre ellas. Y es curioso ver que este núcleo, como podría esperarse, no se encuentra en el centro del globular, sino que aparece un poco desplazado.

Me queda la duda de si es realmente así, o lo que sucede es que existe una marcada diferencia de brillo entre diferentes zonas de estrellas que forman M71.

Desde este núcleo, con cierta apariencia redondeada, ligeramente ovalada, emanan zonas menos marcadas y ramales más estrechos que se extienden en diferentes direcciones.

Uno de ellos alcanza la estrella TYC1620-1232-1 (HD350790), que con su magnitud 10,8, es la más brillante que me aparece en el campo del ocular. Dos más, en sentido opuesto, parecen abrazar una zona libre de estrellas.

Todo ello hacia la parte superior del dibujo, que corresponde a la orientación sureste.

Estoy un buen rato deleitándome con el espectáculo que se muestra ante mí, y un poco a regañadientes decido dejarlo para ir a la caza de otros objetivos que llevo anotados en la lista que me he preparado para la noche.

Al día siguiente, ya en la comodidad de mi escritorio, voy revisando las notas que tomé con la intención de compararlas con otras observaciones y fuentes. Y ahí empieza la sorpresa.

Por un lado, me encuentro con la observación que hice en agosto de 2009 con mi SC de 127mm:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/08/m71-cumulo-globular-en-sagitta.html



La diferencia es más que notable. Es cierto que los aumentos difieren, así como la abertura del telescopio, pero me llama la atención que con el de 127mm viera una mancha uniforme ovalada con algunas estrellas en su interior bien diferenciadas, y en cambio, con el de 235mm viera algo completamente diferente, un núcleo desplazado con tan sólo cierto aspecto ovalado y una resolución estelar que poco tiene que ver con la que conseguí en 2009. Sin duda, en este caso, la abertura manda.

Pero lo que ya me deja completamente desconcertado es cuando voy a mirar la imagen de M71 que aparece en la página de Aladin Lite:

Aladin Lite

Un globular clásico, con aspecto redondeado y, en apariencia, con el núcleo centrado.

Llegados a este punto, me gustaría conocer la experiencia de otros compañeros de afición, a ver cuál ha sido su experiencia con este globular.

Dejo a modo de ejemplo las entradas en sus respectivos blogs de Guti y Roberto Ramos Girón:

http://astronomialraso.blogspot.com.es/2011/09/m71.html

http://dibujodelcielonocturno.blogspot.com.es/2014/08/observacion-cumulo-globular-messier-71.html

Y los ASOD publicados de M71:

http://www.asod.info/?s=M71&x=0&y=0

Como siempre, lo mejor es tener la experiencia por uno mismo y compartirla.

No es difícil localizar M71, con su magnitud 8,0 podemos encontrarlo desde unos cielos oscuros con unos sencillos prismáticos 10x50, a medio camino de Delta Sge y Gamma Sge.

Carta generada con Cartes du Ciel

La primera referencia que hace mención a este globular la hizo en 1745-1746 el astrónomo y matemático suizo Jean Phillippe Loys de Chéseaux, quien en una carta presentó un pequeño listado de 21 “nebulosas” que fue leído el 6 de agosto de 1746 en la Academia de las Ciencias de París, pero que al no ser publicado cayó en el olvido, hasta que Guillaume Bigourdan lo recuperó en 1884.

Como curiosidad dejo aquí el listado con los objetos identificados por su número de catálogo más conocido en la actualidad:


1.- M6
2.- IC4665
3.- NGC6633
4.- M16
5.- M25
6.- NGC869
7.- NGC884
8.- M8
9.- NGC6321
10.- M7
11.- M44
12.- M35
13.- M71
14.- M11
15.- M31
16.- M42
17.- M22
18.- NGC5139
19.- M4
20.- M17
21.- M13


Viendo el listado elaborado por Chéseaux y la carta que escribió con referencias a los objetos que aparecen en él, (que podemos encontrar en este enlace: http://web.archive.org/web/20110805195958/http://www.seds.org/messier/xtra/similar/deches_o.html), me doy cuenta de lo afortunados que somos los astrónomos aficionados de hoy en día, en que a pesar de sufrir del gran condicionante que resulta la contaminación lumínica, tenemos la suerte de poder contemplar algunos objetos más que no los que pudo observar Chésaux en su momento.

Pero centrémonos de nuevo en M71. Desde que fue descubierto existió una controversia acerca de considerarlo como un cúmulo globular o abierto, lo que después de haberlo visto por el telescopio y como he comentado antes en mis impresiones, no me extraña.

En la actualidad hay un amplio consenso en considerarlo un cúmulo globular, el cual se clasifica en base a su concentración estelar como de clase X o XI según la escala de Shapley.

Está situado a unos 18.000 años luz de distancia, se extiende a lo largo de 40 años luz, pequeño en comparación con otros globulares, y completa una órbita alrededor del centro galáctico en 160 millones de años.

Sus estrellas más brillantes alcanzan la magnitud 12,1, pero la mayoría de sus componentes son más débiles que la 14. Esto nos permite hacernos una idea de las opciones que tenemos, en base a nuestro instrumento y lugar de observación, a la hora de resolverlo.

Curiosamente, las notas que tomé durante esta observación las terminé comentando que “objetos como estos son los que me recuerdan el porqué me gusta tanto la observación astronómica”, más o menos lo mismo que concluí en mi primera observación en 2009.

No es de extrañar que personalmente lo considere un cúmulo globular de gran belleza.

Y para acabar, podemos seguir deleitándonos con la fotografía realizada por el Hubble de la zona central de M71. Un buen colofón:

Credit: ESA/Hubble and NASA

sábado, 23 de enero de 2016

M56 - Cúmulo globular en Lyra con el SC de 235mm

El 6 de enero de 1779 Johann Elert Bode descubrió el cometa C/1779 A1, cosa que también hizo Charles Messier, de manera independiente, el 19 de enero de 1779.

Pero Messier, esa misma noche, reparó en una pequeña nebulosidad que volvió a visitar el 23 de enero para establecer su posición y confirmar que no era un nuevo cometa. Messier la incluyó en su catálogo con la entrada M56 y dejó anotado: “Nebulosa sin estrellas, con poca luminosidad. Cerca de ella se encuentra una estrella de magnitud 10”.

Pero la calidad del telescopio de Messier, y tal vez la poca altura respecto al horizonte en la que se encontraba M56 en ese momento, hicieron que apreciara tan sólo una nebulosidad, y no fue hasta 1784 que John Herschel fue capaz de resolverlo.

Cuando observé por primera vez este cúmulo globular situado en la constelación de Lyra, el 27 de junio de 2008 con mi SC de 127mm, lo hice desde un lugar con una contaminación lumínica, que sin ser desastrosa, sí condicionaba bastante la observación. De manera que me encontré a medio camino entre lo que percibió Messier y lo que pudo disfrutar Herschel:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/06/m56-cumulo-globular-en-lyra.html

Pude apreciarlo perfectamente, pero sólo fui capaz de intuir cierta granularidad, sin llegar a resolverlo claramente.

Más adelante volví a él y la observación resultó más satisfactoria al observarlo desde una zona sin tanta contaminación lumínica. Pero no fue hasta la noche del 10 de octubre de 2015 que decidí apuntar hacia M56 el SC de 235mm aprovechando una buena noche desde los cielos oscuros de mi pueblo.

Y el resultado no pudo ser más gratificante:



M56 se encuentra en un bonito y rico campo estelar. Observado a bajos aumentos la vista es muy atractiva, pero vale la pena forzar aumentos para exprimir mejor  al cúmulo.

Con el ocular Nagler de 16mm y un campo de 33’, M56 se encuentra flanqueado por dos estrellas que destacan sobre el resto. La más brillante es TYC 2653-2788-1, de magnitud 10,2.

En un principio percibo M56 con una forma claramente redondeada, pero a medida que voy adaptando la vista a la oscuridad noto que los límites externos del globular no son tan homogéneos como me había parecido en un primer momento. Se aprecian irregularidades y al mismo tiempo van apareciendo estrellas bien diferenciadas. Me sorprende lo fácil que me resulta con esta abertura y estos cielos. Y de entre todos los puntitos que toman protagonismo, destaca una estrellita que brilla cerca del centro de M56.

Es curioso ver que la superficie del globular se presenta bastante homogénea en cuanto a brillo, sin destacar ningún núcleo central más denso, como suelo ocurrir con otros objetos de este tipo.

Un curioso globular muy agradecido que por momentos, sin llegar a su belleza, me ha recordado a M55 (http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/08/m55-cumulo-globular-en-sagittarius.html).

Con las condiciones adecuadas, se puede disfrutar tanto con unos simples prismáticos, un telescopio pequeño, mediano o de gran abertura, en cada situación con su peculiar encanto.

Con una magnitud visual de 8,4 y un diámetro aparente de 7’, M56 no es difícil de localizar, ya que se encuentra a medio camino entre Gamma Lyrae y la espectacular doble Beta Cygni (Albireo).

Carta generada con Cartes du Ciel

Un dato curioso acerca de M56 y que permite volver a sentirnos diminutos respecto al conjunto del Cosmos, es que en su órbita alrededor del centro galáctico llega a alejarse hasta los 40.000 años luz de distancia, pero 125 millones de años más tarde, alcanza su máxima aproximación al centro de la Vía Láctea a tan sólo unos pocos miles de años luz de distancia.

En la actualidad se encuentra a unos 33.000 años luz de distancia de la Tierra, aunque otras fuentes reducen esta distancia hasta los 27.390 a.l. Pero lo más significativo de él es que se acerca hacia nosotros a una velocidad de 145 km/s.

M56 presenta un diámetro de unos 85 años luz y una pobre concentración estelar. Según la clasificación de H. Shapley y H. B. Sawyer, pertenece a la clase X. Recordemos que esta clasificación ordena los cúmulos en base a la concentración de estrellas hacia el centro del cúmulo, de la I, con una máxima concentración, a la XII, la mínima concentración estelar.

Una muestra de que no resulta especialmente sencillo resolver sus estrellas, es que la componente más brillante perteneciente al cúmulo alcanza tan sólo la magnitud 13. Y no sólo eso, según estimaciones de Helen Sawyer Hogg, cogiendo las 25 componentes más brillantes resulta una media de magnitud aparente de 15,3.

Estudiando la edad media de las estrellas que forman M56, se ha concluido que es de unos 13.700 millones de años, presentando una muy baja metalicidad. Por sus características, estas estrellas debieron formarse en el corazón de una galaxia enana que en su momento fue asimilada por nuestra Vía Láctea. M56 sería lo que queda del núcleo de la galaxia asimilada.

Tolo ello explicaría la peculiaridad de su movimiento retrógrado respecto al generalizado en nuestra galaxia.

En definitiva, un cúmulo globular muy interesante que, a pesar de necesitar cielos oscuros para ofrecernos su mejor versión, resulta ciertamente muy atractivo.

Credit: NASA & ESA - Acknowledgement: Gilles Chapdelaine

viernes, 15 de enero de 2016

NGC821 - Galaxia en Aries

Cerca de la frontera que separa las constelaciones de Aries, Cetus y Pisces podemos encontrar NGC821, una galaxia bastante asequible a la que llegaremos partiendo de Xi1 Ceti, y dirigiéndonos a unos 2,4º al norte-noroeste de ella.

Carta generada con Cartes du Ciel

La noche del 9 al 10 de octubre de 2015 resultó espléndida. Cuando se disfrutan de cielos oscuros, se dispone de un telescopio de generosa abertura y las condiciones atmosféricas acompañan, a pesar del frío que puede llegar a pasarse, uno se encuentra con lo que es la esencia de la afición a la observación astronómica.

Había empezado con un asequible cúmulo abierto, M103, para seguir con una colección galáctica formada por M33, M31, M32, M110, M74, M77 y NGC7727. Decidí hacer un pequeño alto con otro cúmulo abierto muy agradecido, M34, antes de ir al objeto previsto para concluir la sesión de observación, la galaxia NGC821 en Aries.

Y resultó un buen colofón.

Venía de NGC7727, una galaxia de magnitud visual 10,8 y un tamaño de 4,7’x3,5’, que, aunque pasé un buen rato con ella, acabó dejándome un sabor agridulce viendo que no podía exprimirla todo lo que me hubiera gustado.

Sin embargo, sólo poner el ojo en el ocular una vez apunté hacia NGC821, a pesar de presentar una magnitud visual de 11,2 y una pequeña extensión de 2,6’x1,6’, quedé entusiasmado.



Puede que se debiera a la disposición de las dos estrellas más cercanas que la acompañan y que forman un atractivo triángulo, la más brillante de las cuales es HIP9964, que con su magnitud 9,3 y clase espectral G0 presenta un bonito contrapunto a la galaxia.

Puede que se debiera a que se necesitan unas condiciones favorables en cuanto a cielos oscuros y abertura del telescopio para poder percibir con las suficientes garantías a NGC821.

O puede que no exista una razón objetiva y sólo sea debido a un estado de ánimo determinado o a una percepción muy particular por mi parte. Pero en esto consiste la afición, vivir de manera personal la experiencia de observar lo que el cielo nos ofrece.

El caso es que ver en ese momento esa diminuta manchita blanquecina me llenó mucho más que la observación de NGC7727.

Pequeña, con forma ovalada, dando la sensación de querer pasar desapercibida cediendo todo el protagonismo a HIP9964. Muy coqueta y tímida, tanto que cuando he terminado de dibujarla, después de encender la linterna roja, al volver a poner el ojo en el ocular había desaparecido.

Un buen reto que ofrece una buena recompensa a nuestros esfuerzos por cazarla.

NGC821 fue descubierta en 1786 por William Herschel y está catalogada como elíptica de tipo E2. Recientes estimaciones indican que se encuentra a unos 78,2 millones de años luz de distancia.

Empiezo a recoger mientras veo cómo empieza a despuntar a la constelación de Orión sobre las montañas. Las noches de invierno se acercan.

Aladin Lite

sábado, 9 de enero de 2016

NGC7727 - Galaxia en Aquarius

Cuando estos meses de otoño-invierno levantemos la cabeza hacia el cielo, la constelación de Aquarius no se encontrará precisamente entre las que más nos llamen la atención. Por un lado por su gran extensión, es la décima más grande, y por otro, por estar compuesta por estrellas no demasiado brillantes. La más prominente es Sadalsuud (Beta Aqr) que presenta una magnitud de 2,9.

Pero esto no quiere decir que con nuestros telescopios no podamos disfrutar de un buen número de objetos destacables y diversos. Basta citar los globulares M2 y M72, el peculiar asterismo-cúmulo abierto M73, un buen número de dobles, entre las que destaca por méritos propios la Zeta Aquarii, y las nebulosas planetarias NGC7293, la Hélice y NGC7009, la Saturno.

Y si disfrutamos de cielos oscuros, también podremos ir a la caza de alguna que otra galaxia. La más asequible de todas es la catalogada como NGC7727.

Descubierta en 1785 por William Herschel ofrece una magnitud visual de 10,8 extendiéndose unos 4,7’x3,5’. No resulta fácil localizarla por encontrarse en una zona estelar pobre. Con todo, podemos partir de Omega1 Aqr (mag. 5,0) y Omega2 Aqr (mag. 4,5), desplazarnos a HIP116591 (mag. 5,7) y a unos 56’ de ella hacia el Norte, encontraremos la galaxia.

Carta generada con Cartes du Ciel

La noche del 9 de octubre de 2015 apunté hacia ella con el SC de 235mm y dibujé lo que vi por el ocular Nagler de 16mm:



Es una galaxia pequeña, pero no demasiado complicada de cazar si las condiciones son las adecuadas. Un cielo oscuro y una abertura mediana-grande.

Puedo apreciar ya desde un primer momento un núcleo pequeño, compacto que, a medida que voy mejorando la adaptación de la vista a la oscuridad, veo cómo se ve envuelto en un pequeño halo.

En la parte inferior derecha del dibujo aparece la estrella TYC5832-766-1, que con su magnitud 10,1 es la más brillante que aparece en el campo del ocular. Otra curiosidad es que alrededor de NGC7727 se disponen en círculo el resto de estrellas que puedo percibir esta noche con mi telescopio, y que rondan las magnitudes 12-14.

Esto es todo lo que he podido percibir en visual, pero como es habitual en estos casos, al buscar fotografías del objeto, he podido comprobar lo espectacular que es esta galaxia que fue incluida por Halton C. Arp en su Atlas de Galaxias Peculiares como ARP 222.

Aladin Lite

En esta imagen tomada de Aladin Lite, podemos ver en la parte superior derecha, NGC7724, una exigente galaxia de magnitud 14,3 que visualmente me ha pasado desapercibida; la estrella amarillenta de magnitud 10,1, TYC5832-766-1 y a la izquierda, NGC7727, que muestra unos espectaculares brazos galácticos con una forma nada convencional.

Situada a unos 76 millones de años luz, parece ser que lo que estamos viendo es el resultado de una colisión intergaláctica entre dos galaxias espirales producida hace unos mil millones de años y cuyo futuro parece ser el de acabar convirtiéndose en una galaxia elíptica.

Si decidimos dar un paseo por Aquarius y diversificar nuestras observaciones, NGC7727 nos puede llegar a ofrecer mucho juego. Con grandes aberturas, en noches excepcionales y cielos oscuros, puede llegar a convertirse en un gran espectáculo. Por mi parte, a pesar de no ser capaz de percibir los brazos galácticos, quedé francamente satisfecho con su observación.

domingo, 3 de enero de 2016

Cometa C/2013 US10 (Catalina) el 2 de enero de 2016

El cometa C/2013 US10 (Catalina) fue descubierto el 31 de octubre de 2013 por el equipo del Catalina Sky Survey (CSS), de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, cuyo principal cometido, no es la búsqueda de cometas, sino la de NEOs y potenciales asteroides peligrosos.

Richard A. Kowalski, uno de los miembros del equipo, se encontraba analizando unas placas tomadas por el telescopio de 27’ (686mm) del CSS de la zona de Aquarius, y marcó un objeto de magnitud 18,6 que en un principio fue tomado por un asteroide potencialmente peligroso, pero un posterior recálculo de su órbita permitió concluir que se trataba de un cometa de largo periodo procedente de la nube de Oort. En todo caso, acabó siendo catalogado como C/2013 US10 (Catalina).

El 15 de noviembre de 2015 se produjo su máximo acercamiento al Sol, mientras que el 17 de enero se encontrará en su punto más cercano a la Tierra, a unos 110 millones de km de distancia.

Durante los últimos meses el C/2013 US10 ha permitido captar unas impresionantes imágenes gracias a su doble cola, como puede comprobarse en esta impresionante fotografía de Pepe Chambó publicada en el APOD del 1 de enero de 2016:

http://apod.nasa.gov/apod/ap160101.html

Su página, Cometografía, es un sitio de referencia:

http://cometografia.es/

Y lo mejor es que está alcanzando una magnitud que lo hace fácilmente asequible con la ayuda de unos simples prismáticos.

Para ver las efemérides de este cometa podemos hacerlo desde la página del Minor Planet Center (http://www.minorplanetcenter.net/iau/MPEph/MPEph.html) escribiendo “C/2013 US10 (Catalina)” en el marco de identificación de objetos, especificando nuestra ubicación (que puede ser aproximada) y generando las efemérides.

Para Barcelona ciudad, estas son las efemérides de enero:


Y las de febrero:



No es necesario decir que el C/2013 US10 se convirtió en uno de los objetos que tenía anotados para observar sin falta durante las vacaciones navideñas. Desde Barcelona mi orientación no me permite tenerlo a vista, y mi única opción de cazarlo era desde mi pueblo.

Pero fueron pasando los días y por culpa de las nubes, no hubo manera ni de intentarlo.

El ritual era el mismo cada noche. Cuando me iba a dormir activaba la alarma del móvil para despertarme a las 5. Una alarma que había guardado como “Catalina”. Sacaba la cabeza por la ventana, comprobaba que estaba nublado, y de vuelta a la cama.

Para colmo de males, un fuerte resfriado que empezó por la garganta, pasó a la nariz y se convirtió en un malestar general, me dejó fuera de combate hacia final de año.

Una de las noches que tenía especialmente anotada era la del 31 de diciembre al 1 de enero, en la que el cometa se encontraría a tan sólo 40’ de Arcturo, la Alpha Bootis, pero la neblina que había sólo dejaba entrever a Arcturo, nada más. A parte que los 38º de fiebre que tenía no ayudaban demasiado a la hora de emprender aventuras astronómicas.

La noche del 1 al 2 de enero era mi última oportunidad. El cometa todavía se encontraba cerca de Arcturo y al día siguiente ya volvía a Barcelona. A las cinco sonó la alarma y con los 37,5º de fiebre a cuestas, vi que el cielo estaba medio nublado, medio despejado. Y precisamente, la zona de Arcturo estaba libre de nubes.

En mi estado no me pasaba por la cabeza sacar el telescopio a la terraza, pero otra cosa era coger los Celestron Ultima 10x50 y echar un vistazo desde el balcón. No podía perder tiempo. Las nubes estaban al acecho.

Fue muy fácil localizarlo. Tan sólo había que apuntar a la brillante Arcturo, que con su magnitud de -0,1 y en el mismo campo del ocular, a poco más de un grado al Nordeste de la estrella, se veía una pequeña manchita difusa, redondeada, inconfundible. Era, por fin, el cometa.

Hago un rápido dibujo antes que las nubes se adueñaran por completo de la zona. No es la observación que me había imaginado cuando empecé las vacaciones, pero visto cómo ha ido todo, estoy más que contento de haber cazado al C/2013 US10 (Catalina).



Según las estimaciones de brillo que aparecen en las efemérides del Minor Planet Center, esta noche presentaba una generosa magnitud de 4,9. Lamentablemente, no he sido capaz de percibir su cola. Es posible que debido a la neblina, o tal vez a la presencia cercana de una Luna que se encontraba en cuarto menguante, o tal vez necesitaba mayor abertura. Sea como sea, me vuelvo a la cama agotado por el esfuerzo, pero contento. Ya me temía que no sería capaz de verlo.

Dejando de lado a la espectacular Arcturo y al propio cometa, me ha llamado la atención la estrella HIP70145, que con su magnitud 7,0 y su clase espectral K5III, se veía de un bonito color anaranjado. Es la segunda de abajo en el dibujo.

Hacia las 7 me he levantado, y he visto que Arcturo se encontraba cerca del cenit y relativamente libre de nubes. Me he abrigado todo lo que he podido, he ido en busca del trípode y de mi Nikon D5100 y he querido hacer una foto de recuerdo. Es una toma única y con mucho ruido, se aprecia cierta neblina y está algo desenfocada, pero la verdad, es que no estaba en condiciones de hacer mucho más.


Y como despedida, el regalo que a veces nos ofrece el cielo a los que madrugamos: Venus orgullosamente altivo mirando a unas nubes enganchadas en el horizonte Este antes de la salida del Sol.


Os deseo un feliz 2016 a todos.

viernes, 1 de enero de 2016

M34 - Cúmulo abierto en Perseus con el SC de 235mm

Es posible que Giovanni Batista Hodierna observara este bonito cúmulo abierto que se encuentra entre Algol, en Perseus y Almach, en Andromeda, antes de 1654, pero su identificación no es lo suficientemente clara como para asegurarlo completamente.

Lo que sí es cierto es que el 25 de agosto de 1764 Charles Messier lo observó y lo clasificó como M34 en su famoso catálogo.

Carta generada con Cartes du Ciel

A decir verdad, los cúmulos abiertos extensos y brillantes como M34 se observan mucho mejor con telescopios pequeños o medianos. Cuando utilizamos grandes aberturas, como mi SC de 235mm es normal que el cúmulo ocupe todo el campo de nuestro ocular y pierda esa sensación de cúmulo abierto que ofrece una perspectiva más amplia.

Por otro lado, podemos llegar a percibir estrellas más débiles que no veríamos con pequeñas aberturas.

El caso es que como debemos adaptarnos en todo momento a nuestra situación personal, y la noche del 9 de octubre de 2015 me encontraba disfrutando del SC de 235 desde los cielos oscuros de mí pueblo y en un momento que me apetecía observar algún objeto fácil y espectacular, así que apunté hacia M34.

Como digo, es un cúmulo abierto extenso, formado por estrellas no excesivamente brillantes, pero sí lo suficiente como para destacar del fondo y mostrarse como un bonito conglomerado estelar de estrellas azuladas.

A la hora de observarlo se tiene tendencia a agrupar sus componentes por parejas, y es que en este cúmulo abierto podemos encontrar varias de ellas catalogadas en el WDS.


En esta imagen de CdC podemos ver las más brillantes:

Carta generada con Cartes du Ciel

Esta vez no me entretuve en identificarlas, pero para otra vez en la que le dedique un poco más de tiempo, será divertido cazarlas.

Este es el dibujo que hice:



M34 pertenece a la constelación de Perseus y presenta una magnitud conjunta de 5,2 y un diámetro aparente de 35’. Su componente más brillante brilla con magnitud 7,3, pero la mayoría de las que podemos ver abarcan magnitudes desde la 8 a la 11.

El cúmulo se extiende a lo largo de 17 años luz, y se encuentra a una distancia de 1.600 años luz.

Aladin Lite
Un cúmulo abierto muy agradecido ideal para pequeños telescopios y para pasar un rato distendido después de estar forzando la vista en busca de débiles objetos difusos.