viernes, 4 de diciembre de 2015

M31 y M32 en Andromeda con el SC de 235mm

La galaxia de Andromeda, catalogada como M31 por Charles Messier, siempre me ha proporcionado grandes satisfacciones.

La he visto de todas las maneras posibles. A simple vista, con prismáticos 8x30, 10x50, 15x70, con el SC de 127mm y con el SC de 235mm. Desde cielos con contaminación lumínica exagerada, moderada o inexistente. Con buenas y malas condiciones atmosféricas. Y siempre me ha resultado su observación muy gratificante.

Algunas de mis experiencias con ella ya las he comentado en el blog:

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/08/m31-y-m32-galaxias-en-andromeda.html

http://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2015/08/fotografia-de-m31-vista-ojo-desnudo-y.html

Pero son muchas más las noches que he disfrutado con ella. Y lo mejor de todo es que todavía me quedan muchos secretos que arrancarle, como puede ser la localización e identificación de algunos de sus cúmulos globulares.

La noche del 9 de octubre de 2015 las condiciones de observación eran muy favorables. Un cielo rural bien oscuro, mi SC de 235mm a punto, un cielo despejado, una turbulencia atmosférica contenida y una temperatura curiosamente agradable teniendo en cuenta la fecha en la que me encontraba.

Teniendo en cuenta el tamaño de esta galaxia decido poner el reductor de focal Rf 6,3 y el ocular Hyperion Aspheric de 31mm. Vale la pena perder algo de tiempo montando esta configuración, ya que después queda perfectamente compensado por cada minuto que dedico a disfrutar del espectáculo que me ofrece.

Al poner el ojo en el ocular lo hago muy relajado. Sé a lo que voy y lo que me voy a encontrar, así que con tranquilidad voy adaptando lo mejor posible la vista a la oscuridad y haciéndome una idea de conjunto.

Cuando compruebo que M31 prácticamente se extiende de una punta a otra del campo del ocular, me doy por satisfecho y considero concluidos los prolegómenos de adaptación visual.

El campo estelar que se me presenta es extremadamente rico y complejo, y tomo la determinación de centrarme en la galaxia en sí y no tanto en las estrellas que la circundan. De esta manera, empiezo el dibujo marcando las estrellas más brillantes que puedo observar dejando en el tintero, para otra ocasión, a las más débiles.

A continuación, vuelvo a adaptar la vista lo mejor que puedo y me dedico a memorizar la estructura galáctica que puedo percibir. Y finalmente, el dibujo:



Sin lugar a dudas, no puede compararse con la vista que ofrece en directo por el ocular, pero como aproximación y recuerdo de la noche, creo que vale.

Ver esta galaxia con un telescopio desde un cielo oscuro es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Es algo que se queda marcado en nuestro interior, tanto por lo que vemos como por pensar en lo que estamos viendo en realidad.
Los que ya han tenido la ocasión de verla seguro que saben a lo que me refiero, y los que no, lo sabrán cuando tengan ocasión de vivir esta magnífica experiencia.

Esta excelente noche puedo ver un núcleo potente, brillante, de forma ovalada que a medida que nos alejamos del centro se va difuminando poco a poco hasta que se funde con el enorme halo difuso que lo envuelve.

Me fijo mejor en las diferencias de brillo que presenta y noto que la parte que se encuentra hacia la izquierda del núcleo (en el dibujo), se ve más marcada que no la que se extiende hacia la derecha, y también se aleja mucho más del núcleo que no ésta. De manera que podría decirse que lo que veo de M31 no es exactamente simétrico.

De la misma manera, la parte que se encuentra debajo del núcleo, en dirección hacia M32, su galaxia satélite, también se percibe más claramente que no la parte superior.

Hay momentos en los que dejando volar un poco la imaginación, me recuerda a un cometa con una larga cola. Muy curioso.

Respecto a M32, la podría definir como una manchita diminuta teniendo en cuenta la osadía de compararla con M31. Redondeada, algo ovalada, pero sin ofrecer ningún detalle más allá de su núcleo compacto rodeado por un pequeño halo.

Y no me olvido de lo hipnótico que me resulta ir descubriendo todas aquellas estrellas que se superponen a M31, y no dejo de preguntarme si alguna de ellas, en realidad no es una estrella si no que es uno de los cúmulos globulares que están al alcance de nuestros telescopios.

Pero esta noche me limito a reflexionar sobre ello, la caza a conciencia de estos enjambres estelares extragalácticos, queda para otra ocasión.


M31, según las últimas estimaciones, se encuentran a unos 2,5 millones de años luz de distancia, mide unos 160.000 años luz de diámetro, consta de, como mínimo, unos 300.000 millones de estrellas y al menos 337 cúmulos globulares confirmados.

M32 es una galaxia elíptica enana que con un diámetro de 8.000 años luz, es manifiestamente más pequeña que M31. Se cree que en el pasado tuvieron un encuentro que provocó una cierta deformación en los brazos espirales de M31 y Arp, al descubrir una débil conexión de luz entre ambas galaxias las incluyó en su catálogo de galaxias interactivas.

En definitiva, observar por nosotros mismos a esta pareja, unido a lo que sabemos de ellas, hace que la experiencia se convierta en memorable si podemos disfrutarlas en buenas condiciones.

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