viernes, 24 de octubre de 2014

Albireo (Beta Cygni)

Sin lugar a dudas, si hiciéramos una encuesta entre todos los astrónomos aficionados acerca de cuál consideran la estrella doble más bonita del cielo, la elegida por una mayoría abrumadora sería Beta Cygni, más conocida como Albireo.

Y realmente, las razones de ello son de gran peso. Su precioso contraste cromático, su brillo, su cómoda separación, su fácil localización, su vista en las cálidas y agradables noches de verano… todo ello nos invita a disfrutar de ella.

Pero vayamos por partes. Lo primero es saber dónde se encuentra y localizarla. Y nada más sencillo.

Incluso desde unos cielos castigados por la contaminación lumínica podemos distinguir el llamado “Triángulo de verano”, que no es otra cosa que el asterismo formado por Deneb (Alpha Cyg), Altair (Alpha Aql) y Vega (Alpha Lyr):

Carta generada con Cartes du Ciel

Una vez situados en esta porción de cielo, nos centramos en Deneb y a partir de ella sólo deberemos trazar una línea recta que vaya pasando por Sadr, Eta Cyg y finalmente, Albireo.

Carta generada con Cartes du Ciel

No debemos dejarnos engañar por su nomenclatura. A pesar de ser la Beta de la constelación del Cisne no es la segunda estrella más brillante que podemos encontrar en ella, sino la quinta.

Más brillantes tenemos a Deneb (mag. 1,3), Sadr (mag. 2,2), Giennah (mag. 2,5) y Delta Cyg (mag. 2,9). Albireo, sin embargo, no queda muy atrás con su magnitud 3,2.

A ojo desnudo veremos tan sólo una simple estrella, pero ya con unos prismáticos 10x50 (mejor si los mantenemos sujetos con un trípode para que no baile la imagen) podremos desdoblar ese punto solitario en dos estrellas de colores espectaculares.

Cualquier telescopio es capaz de ofrecernos una visión soberbia, y debido a ello, suele permanecer en el recuerdo de todos aquellos afortunados que han tenido la oportunidad de echarle un vistazo.

En agosto de 2008 apunté hacia ella mi SC de 127mm.


Dejé anotado lo siguiente:

“Aconsejo poner directamente los 50x y empezar a disfrutar de esta doble que pasa por ser la preferida de mucha gente y que para mí se encuentra entre las 5 mejores que se pueden ver con un telescopio de aficionado.

Amarilla la principal y azul la secundaria. Una maravilla. Curiosamente es a primer golpe de vista que se aprecian mejor los colores. Cuando llevo un buen rato observándola, el azul de la secundaria lo noto más apagado. A 69x también se ve preciosa y a 125x ya empieza a estar demasiado separada para mi gusto, y además, esta noche le empieza a afectar la turbulencia atmosférica”.



Para disfrutarla a nivel visual no afecta, pero lo cierto es que saber que estas dos estrellas forman un par físico, añadiría un plus a su observación. Y aunque muchos indicios apuntan a que lo sean, no se puede, de momento, asegurarlo con absoluta certeza. Con todo, no deja de impresionar ser conscientes de que si al final se confirma que realmente estuvieran unidas gravitacionalmente, se estima que su período orbital sería de al menos 75.000 años.

Lo que sí podemos afirmar es que en cualquier caso, Albireo A no está sola. En 1976 Harold McAlister descubrió que la componente principal, Beta1 Cygni, tenía una compañera de magitud 5,2, de la que se ha podido estimar que presenta un período orbital de 213 años. Actualmente se encuentran separadas la una de la otra por 0,38”, lejos, por desgracia, del alcance de la mayoría de telescopios de aficionado.

También existe una curiosidad que no suele ser muy habitual. Tal como indica Bob Argyle en su libro “Observing and Measuring Visual Double Stars”, en 1980 D. Bonneau y R. Foy midieron mediante la técnica de interferometría de moteado (en inglés Speckle Interferometric) una nueva componente más cercana a Beta1 Cyg, más concretamente separada por 0,12” y con un ángulo de posición de 163º. Su presencia pudo ser confirmada en 1995, pero desde esa fecha no ha sido vista de nuevo.

Por otro lado, en febrero 2007 L. C. Roberts descubrió una débil compañera de Beta2 Cygni, separadas por tan sólo 0,39”.

De manera que estaríamos hablando de un posible sistema quíntuple.

Viendo todo esto, no está de más echar un vistazo directamente al listado del WDS para comprobar qué entradas tiene Albireo (WDS 19307+2758) y ante mi sorpresa me encuentro con esto, nada más y nada menos que 15 componentes:


Por otro lado, sorprende que aparezcan siete “descubridores”: D. Bonneau (BNU), H.A. McAlister (MCA), F. Struve (STFA), A. Wallenquist (WAL), J. Coutot (CTT), J. Schlimmer (SMR) y L.C. Roberts (RBR).

Y de entre todos ellos el que más me llama la atención es J. Schlimmer, con siete entradas diferentes. Más tarde veo la razón. No es que haya descubierto componentes físicas que formen parte del sistema de Beta Cygni, sino que ha presentado una medición de las estrellas más débiles que ha encontrado alrededor de Albireo, tal y como se puede comprobar en el artículo que presentó en el número de octubre de 2013 en “Journal of Double Star Observations”:

http://www.jdso.org/volume9/number4/Schlimmer_230_246.pdf

En cuanto a características físicas, Albireo A es una gigante naranja de clase espectral K3II, 950 veces más luminosa que el Sol y con un diámetro 50 veces mayor. La componente que orbita con ella, descubierta por McAllister presenta una clase espectral B9V.

Albireo B (Beta2 Cygni) es una estrella de clase espectral B8V que tiene un periodo de rotación inferior a 14,4 horas, lo que significa que gira sobre sí misma a una velocidad muy elevada, estimada en unos 250km/s. Beta2 Cyg está tipificada como una estrella de tipo Be, que se caracterizan por estar rodeadas por un disco de gas fruto de la pérdida de material estelar.

Albireo se encuentra a unos 385 años luz de distancia.

Dejando un poco de lado estos aspectos más científicos de este bonito par, comentar como curiosidad que originalmente, en los textos árabes esta estrella era conocida como Al-Minhar al-Dajajah, es decir, algo así como “El pico de la Gallina”. Con el tiempo, fruto de malas traducciones y fusiones culturales, al final el nombre de la estrella derivó hasta el que conocemos hoy en día, Albireo.

Para finalizar me gustaría compartir una fotografía que hice en 2004 (Sí, yo también me he sorprendido, hace 10 años…) con el SC de 127mm y la Neximage de Celestron, la primera cámara que me compré para fotografiar la Luna, planetaria y mis queridas estrellas dobles:


Pero sin lugar a dudas, la mejor manera de terminar es coger el telescopio o unos prismáticos y disfrutar de la belleza de esta preciosa doble por nosotros mismos.

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