viernes, 9 de agosto de 2013

Destello del satélite Iridium 47 - tutorial de observación

La noche del 8 de agosto de 2013 las condiciones de observación no eran nada buenas. A pesar de disponer de mi SC de 235mm, cielos oscuros, una noche sin Luna y ni una nube en el cielo; el viento soplaba con ganas provocando que las estrellas se mostraran gordas y temblorosas.

Por suerte, a lo largo del día ya había previsto que esto podría pasar y decidí planificarme un plan B.

A lo largo de todos estos años en los que mi afición a la observación astronómica ha ido creciendo, he podido observar muchos satélites artificiales, unas veces buscados, otras veces por sorpresa. Pero todavía no había presenciado el fulgurante destello de un satélite Iridium. Había leído algo acerca de ellos y todos los compañeros que habían visto alguno me comentaban lo espectaculares que podían resultar.

Pero situémonos un poco. Los Iridium son un conjunto de 66 satélites diseñados para permitir la comunicación a través de dispositivos móviles vía satélite desde cualquier punto del mundo. Están distribuidos en 6 órbitas bajas (LEO – Low Earth Orbit), a una altura aproximada de unos 780 km. en las que se disponen 11 satélites equidistantes entre sí.

Fueron puestos paulatinamente en órbita a lo largo de los años 1997-1998 y a pesar de altibajos económicos (la empresa que los comercializaba inicialmente quebró en 1999) todavía hoy siguen dando servicio.

Los Iridium tienen un peso total de 700 kg, se mueven a una velocidad constante de 28.000 km/h tardando 100 minutos y 28 segundos en completar un periodo orbital. Está formado por un cuerpo cilíndrico de 4 metros de largo, dos paneles solares y tres antenas principales. Los destellos que podemos ver son el resultado del reflejo del Sol sobre estas antenas, las cuales tienen una dimensión de 186x86 cm. y se encuentran protegidas por un revestimiento de aluminio que facilita el reflejo de los rayos solares.

Hasta aquí esto nos sirve para ponernos en situación y descartar como muchos llegaron a pensar en su momento, el estar viendo un OVNI. Ahora, ¿cómo podemos prever cuándo se producirá un fogonazo que sea visible desde nuestro punto de observación?

Para ello disponemos en internet de dos páginas web muy fiables que nos pueden proporcionar esta información:

http://www.calsky.com/
http://www.heavens-above.com/

Yo suelo utilizar principalmente Calsky, pero a menudo también consulto Heavens-above para comparar los datos que ofrecen.

La web de Calsky permite registrarse, con lo que podemos guardar una serie de datos que nos evitarán tener que introducirlos cada vez que queramos realizar alguna consulta, sin embargo, no es excesivamente engorroso hacerlo cada vez que nos conectamos. Para ello vamos a http://www.calsky.com/ y marcamos “Intro” (1) en las opciones que encontramos en la parte superior de la página.

Aparecerá esta pantalla:



(2) En “Select a site for observation” introducimos nuestra población y marcamos “Search”.

(3) Si el ícono no aparece en la posición exacta que deseamos, con el ratón encima de él podemos ir moviéndolo hasta el lugar que prefiramos. Una vez situados, clicamos en “Click Here to use this location”.

Las demás opciones no son necesarias rellenarlas, tan sólo es aconsejable fijarnos en el apartado “2. Your Time”, ya que en él se nos muestra la zona horaria con la que se nos presentarán posteriormente los datos. La página le asigna por defecto la que considera correcta, pero no está de más comprobarlo. Si no fuera zona horaria que nos corresponde no veríamos el paso de los satélites ni sus destellos al tener en cuenta una hora incorrecta.

En este caso la selección automática es la adecuada (Zona Europe/Madrid) (4).



A continuación nos deslizamos hasta el final de la página y marcamos el botón “go!” (5) para que los datos que hemos introducidos sean tenidos en cuenta.



Se refrescará la página y ya podremos seleccionar la opción “Satellites” (6) y a continuación “(Iridium) Flares” (7), que es lo que nos interesa ahora.



En la página que se abrirá seleccionamos entonces la fecha a partir de la cual queremos que nos ofrezca los datos, así como la hora y el intervalo (yo suelo seleccionar 1 día). Cuando ya lo tengamos según nuestro criterio marcamos en “go!” (8)



Y ya nos aparecerá un listado con los satélites que podemos observar desde nuestra situación (10) y la hora (Hora local) (9) exacta en la que se producirá el fogonazo en su intensidad más alta. Su magnitud queda especificada en (11). Cuanto mayor sea el número negativo, más brillante será el destello.


Ya en esta página podemos ver la constelación hacia la que debemos mirar para cazar al satélite (12). Y a partir de esta primera aproximación, podemos clicar en el nombre del satélite, en este caso de ejemplo Iridium 11 (10) y se abrirá otra página donde se nos mostrará una carta celeste de la zona exacta donde se producirá el fogonazo:



En ella aparece la órbita del satélite en la que se va marcando el cambio de brillo (13). Si ponemos el cursor encima de ella aparecerá un cuadro informativo donde se especifican las coordenadas celestes exactas de posición (14) y la magnitud en ese momento (15). En las cartas aparecen también las estrellas de referencia de la zona. Si ponemos el cursor encima de ellas (16) aparecerán sus datos –nombre, coordenadas, clase espectral, magnitud- que nos resultarán muy útiles a la hora de situarnos en el cielo.

Finalmente, tenemos la opción de desplazarnos por el mapa o bajar o subir el aumento que nos muestra (17). Si lo bajamos podremos ver las constelaciones marcadas, de manera que nos facilitará aún más la orientación.

Y con estos datos, ya sólo necesitamos localizar la zona en cuestión y esperar al momento exacto cuando se producirá el destello.



Debido al brillo que suelen alcanzar estos destellos, son visibles a simple vista, pero si disponemos de unos prismáticos, también resulta espectacular el repentino cambio de brillo.

Pues como comentaba al principio, el 8 de agosto de 2013 seguí estos pasos y vi que hacia las 21h 47m 40sg T.U., se produciría un fuerte destello de magnitud -3,9 provocado por una de las antenas del Iridium 47:



La situación exacta además, resultaba fácil de localizar y presentaba un alto atractivo, ya que el fogonazo se produciría en la constelación de Andromeda entre las estrellas 51 And, Mu And, Almach y Mirach, y con un poco de suerte, con la presencia de M31.



Y con estas previsiones bajo el brazo empezó la noche, con un fuerte viento que me dificultaba la observación telescópica, de manera que cogí mi cámara Nikon D5100, la monté en el trípode y me dispuse a centrar todos mis esfuerzos en disfrutar de la caza del flash del Iridium 47.

Y a la hora esperada un puntito luminoso no demasiado brillante aparece cerca del horizonte dirigiéndose hacia Almach. Mi primer pensamiento es “bueno, por lo menos ha aparecido”. Y a continuación una vez pasada esta estrella de referencia empiezo a tomar la fotografía. Es la primera que hago de un Iridium, y la verdad, es que estoy contento porqué por lo menos he podido cazarlo:



En unos pocos segundos el brillo aumenta de manera espectacular, y en el cielo aparece un lucero blanco inmaculado que por fuerza tiene que llamar la atención de todo el que esté mirando hacia la zona donde se produce. Y con la misma rapidez que aparece, desaparece.

La fotografía la tomé con el objetivo a una distancia focal de 55mm, ISO 800, abertura a f4 y 32 segundos de exposición.

La próxima ocasión probaré a abrir un poco más el campo para intentar que no se note tanto el desplazamiento de las estrellas. Sea como sea, el encuadre que me quedó me dejó plenamente satisfecho, ya que aparece Almach, Mirach, Mu And y 51 And, tal como se mostraban en la carta celeste generada por Calsky y en la parte superior, un poco a la derecha, M31, la Galaxia de Andromeda, siendo testigo a unos 2,5 millones de años luz del pequeño divertimento de un astrónomo aficionado que no pudo observar con su telescopio por culpa del fuerte viento que soplaba esa noche.

A pesar de reconocer que el hecho de presenciar un fogonazo provocado por el reflejo del Sol sobre unas antenas revestidas de aluminio de un satélite de comunicaciones que orbita a unos 780 km de la superficie terrestre puede resultar algo excéntrico a los ojos de la mayoría de las personas, también tengo que decir que pasé un buen rato haciéndolo; y no sólo eso, sino que ya tengo la previsión hecha para disfrutar de otro destello los próximos días.

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